El filósofo francés nos insta a romper la tendencia a la autocompasión y al victimismo, algo que va contra el progreso que implica la modernidad, y que se acentúa en las nuevas generaciones. A la humanidad victoriosa de la modernidad le sucede hoy una sociedad victimista. La promesa de un mundo mejor, liberado del fatalismo y el fanatismo, que inspiró a la Ilustración y a la Revolución francesa, ha engendrado ciudadanos lastimeros y autocomplacientes. Bruckner afirma en este libro que la civilización actual identifica la grandeza con la preocupación por los humillados; en la otra cara de esta tendencia sitúa a la victimización —como chantaje al prójimo— y una obsesión patológica por el reconocimiento. Paradójicamente, el sufrimiento se erige como nuevo valor sagrado en el Occidente hedonista. El filósofo francés explica por qué todos, ricos y pobres, hombres y mujeres, hacen alarde de sus propios certificados de sufrimiento, que los elevan por encima de sus semejantes; y cómo, en detrimento de los verdaderamente desgraciados, «por un curioso vuelco, los felices y los poderosos también quieren pertenecer a la aristocracia de los márgenes, formar nuevas castas de derrotados». Finalmente, aborda el culto al dolor, que, impregnado de amargura, ensalza la figura del mártir y alimenta las dos grandes pasiones contemporá el resentimiento y la venganza. La pose de la exclusión, el narcisismo de la segregación y la competencia victimista prosperan por todas partes. Y cabe preguntarse si las generaciones jóvenes, consentidas y criadas en el miedo y la susceptibilidad, serán capaces de afrontar el caos del mundo en el que vivimos, marcado por la violencia y las catástrofes naturales. «Hay una constante en la obra de Pascal Bruckner que roza la profecía. Su último ensayo sobre la victimización y la complacencia en el sufrimiento, real o imaginario, es una lectura imprescindible». Le Point
Pascal Bruckner est un romancier et essayiste français, d'origine suisse protestante, né à Paris le 15 décembre 1948. Après des études au Lycée Henri IV à Paris, à l'université de Paris I et de Paris VII, et à l'Ecole pratique des hautes études, Pascal Bruckner devient professeur invité à l'Université d'Etat de San Diego en Californie et à la New York University de 1986 à 1995. Maître de conférences à l'Institut d'études politiques de Paris de 1990 à 1994, il collabore également au Monde et au Nouvel Observateur. Romancier prolifique, on lui doit Lunes de fiel - adapté à l'écran par Roman Polanski - Les Voleurs de beauté - prix Renaudot en 1997 - et plus récemment L'Amour du prochain (2005).
Pascal Bruckner is a French writer, one of the "New Philosophers" who came to prominence in the 1970s and 1980s. Much of his work has been devoted to critiques of French society and culture. He is the author of many books including The Tyranny of Guilt, Perpetual Euphoria and The Paradox of Love. He writes regularly for Le Nouvel Observateur.
"...Sin olvidar España, colonizada durante siete siglos por los árabes o el Languedoc, del siglo VIII al X" (pág 170) -Contexto: no sólo los africanos o los asiáticos fueron colonizados, TODOS somos victimas de conquistas...-
Aseveraciones como esta son las que dinamitan el ensayo de Bruckner: cae continuamente en falta de matices, hombres de paja, falacias dialécticas, incongruencias históricas y negación de los traumas históricos (lo digo en el buen sentido Walter Benjaminiano).
A ver, Bruckner tiene gran parte de razón: la cultura de la queja, el victimismo labil, la identificación débil, la insatisfacción, la falta de profundidad cultural, la dictadura de la felicidad, el buenísmo, los sesgos de género, el complejo histórico (etcétera) son una lacra actual de las que más vale prevenirse.
Pero Bruckner no argumenta, ni tampoco reflexiona. Como si fuera un periodista amarillista sólo expone datos desnudos y aislados (en el mejor de los casos) o bien afirma taxativamente juicios que el lector o bien apoyará o execrará dependiendo de su ideología previa. Un claro ejemplo es cuando habla de Israel y Palestina, donde sólo se centra en los excesos terroristas de un lado, sin analizar nunca las razones históricas al completo, ni tampoco indagando en los porqués o los ideales de justicia del conflicto. Eso, a mi gusto, quita valor al 50% de verdad que posee su acerada mirada.
Vacío filosófico, mala leche y cierta gracia literaria. Puede remover consciencias, Bruckner es un provocador, pero, ¿Para quien escribe? ¿Para los que ya piensen así se congratulen? ¿Sólo para desfogarse? ¿Por qué no aclara causas, orígenes o desentraña el por qué de los fenómenos que expone?
Dicho de otro modo, Bruckner cae en la selección interesada de ejemplos, en la generalización apresurada y en la escasa problematización de sus propios supuestos. Es como si no quisiera atender a herramientas o epistemologia (psicoanalisis, historia, antropologia, psicologia, etc), y eso le sitúa en la tradición de Houellebecq o de Cioran, con la salvedad de que este último buscaba remover la consciencia acerca de la existencia. Huelo algo de cinismo y de Ley del más fuerte incluso...
Al final, aunque uno entienda que hay validez en tantas aseveraciones, no se ve sino cierto maniqueismo infuso y, lo peor, obliteración de muchos sufrimientos reales. No veo filosofia, pedagogía ni análisis. Veo que toca puntos cruciales, pero de un modo que atrae demasiado al cuñadismo y al cabreo...
¿Lo mejor? Su estilo literario y su crueldad estilística. Bruckner se me antoja más un literato, y aunque me he centrado en sus cualidades negativas se le puede extraer contenido valioso si se medita individualmente sobre lo que señala, pues hay afirmaciones poderosas que deberíamos tatuarnos cuanto antes, especialmente al respecto de nuestra desmemoria (y de nuestra memoria selectiva). Pero, claro, también hay que tachar muchos de sus exabruptos, que hay muchos...
Prima carte de 5*, de anul ăsta, e strălucită, documentată exemplar și foarte bine scrisă; mi-au mers la inimă eseurile lui Pascal Bruckner și presimt că va deveni unul din preferații mei, cel puțin pe nonficțiune.
"Bărbații si femeile trebuie să învețe să se opună seducției panicii. Eroismul înseamnă pur și simplu să fii om."
Une fois de plus Bruckner nous livre une excellente analyse du pathos contemporain, ses origines, ses causes et les pistes à suivre pour le dépasser. Chaudement recommandé.
D’un mot, les peuples ou les groupes opprimés n’ont qu’un droit, mais il est sacré, c’est de ne plus l’être. Et nous n’avons qu’un devoir envers eux, celui de leur prêter assistance si leur existence est menacée. Mais le fait d’avoir été asservi ou discriminé ne confère aucune supériorité métaphysique à une catégorie d’êtres humains sur les autres. L’idée selon laquelle ils auraient toujours raison, même lorsqu’ils basculent dans la violence, n’est pas tenable. Aucune minorité n’est prémunie de la barbarie, aucune n’a acquis du fait des malheurs endurés une sorte de grâce métaphysique qui la dispenserait de rendre des comptes. Finis donc ces peuples archanges, surtout dans le Sud global, qui interdisent aux autres de les juger et estiment qu’on leur doit tout en raison des outrages perpétrés jadis.
Oh boy. There are definitely some truths in this, and some interesting thought exercises, but it seems like the author gets a little lost in anger.
“Me too! With a certain kind of feminism, the ego is only accepted if it forms part of the wiser circle of a suffering collective, and its expression involved the whole female gender in the great suffering adventure. If a woman dared to say, ‘Me neither’, she would exclude herself from the magic circle.” Is it possible someone would join the #metoo movement for attention? Ok, sure, but it’s kind of odd to say this when there have been validated claims of actors (men and women) having their name (and their career) smeared because they rejected the advances of high level media professionals. It seems more common that going public with these claims was needed as private attempts to resolve were being shut down, and there is strength in numbers.
Chapter 4 could be retitled, ‘Author falls for click bait’ by bringing up several examples of people playing victim, such as the 1994 settlement for the McDonald’s coffee burn woman. I’m not going to rehash the details, it’s well documented online and not in this book, but she experienced third degree burns and had to have skin grafts and as a result the coffee is no longer served at 180 degrees. Quoting these kinds of clear cut incidents as people just playing the victim kind of makes all anecdotes in the book suspicious of being similarly shallowly researched.
There is also this weird pride in suffering referenced a few places in the book, like you will appreciate your results more if you suffered for it. Maybe in some cases, but lots of ways people can still appreciate and enjoy without having suffered for it. Rich people can enjoy things in their life even if they did not suffer for them. Poor people are not getting greater enjoyment because they had to suffer. These examples feel like the author has drank the kool aid, a way to justify some good comes from imbalance in the world.
From what I understood from the book is that if people are actively being brutalized, we should help them (though his references to Palestine suggest people are just supporting them for attention and to jockey for status). However, if bad things happened to them and they have gotten away from the abuse, it’s time to cut your losses? The worst thing a person who has suffered can do is 1. Identify as a victim 2. Go public with your story in the form of talking to the media or writing a book, because this is just an attempt to get attention?
Good quotes mentioned: “It is pleasant to believe one’s self unhappy when one is only idle and tired” Alfred De Musset “Those who refuse to fight are more grievously wounded than those who fight” Oscar Wilde “Beware that, when fighting monsters, you yourself do not become a monster” Nietzsche