Un incendio provocado. Un círculo de cadáveres y un ritual macabro.
El thriller psicológico más oscuro y adictivo. Ambientado en Pamplona.
Tras apagar un incendio en lo que parece ser un día más de trabajo, el bombero Martín Salaberri descubre los cadáveres carbonizados de una familia dispuestos en un círculo. En el centro, un recipiente con un nombre grabado: el del hombre al que todos dieron por muerto tras desaparecer hace dos años después de quemar vivo al deportista más célebre del país. Esas letras perseguirán a Martín de forma obsesiva, llevándole a investigar una serie de pistas inquietantes y un hilo de asesinatos marcados por la ceniza.
Libro de esos disfrutones del género thriller. Emocionante de principio a fin que engancha al lector con una trama clásica que funciona siempre. Javier, además, tiene un pluma perfecta para el género y maneja los tiempos perfectamente.
Aún mejor que el anterior, y eso que el anterior me encantó. Ritmo frenético, giros inesperados, personajes que amas/odias y que conoces a lo largo de la historia, y una historia que desde el primer capítulo no te deja indiferente. Una familia aparece carbonizada en círculo en una casa, y a partir de ahí solo quieres leer para saber qué ha sido de Jon y por qué ha vuelto. Deseando leer más de este autor.
Trepidante novela negra en la que Javier Lerín confirma su talento para generar suspense y hacer historias que enganchan desde la primera página a la última.
Me llegó dos días antes de lo esperado y ya me he devorado el libro. El anterior me gustó mucho, pero este me ha enganchando de una manera muy bestia. Se nota la influencia de autores como Jan Gómez Jurado y Mikel Santiago. Los personajes están muy bien desarrollados, y ya desde el primer capítulo necesitas saber quién es Jon y por qué ha vuelto a matar. Ritmo frenético con cada capítulo que te hace querer leer otro más, y otro. Todo queda cerrado en una novela que me ha tenido en vilo 3 días.