Radu Paraschivescu was born in 1960 in Bucharest, and grew up in Lugoj (Timiş), where he suffered a severe regime on home made chocolate, sugar candy and Doboş cake; he was accustomed to the idea that life is sweet and must be greedily crunched.
He is a translator and co-author of two reference works in the sports literature (Larousse Encyclopedia of footbal and Athens Olympic Games in Athens: 1896-2004). He translated nearly sixty books of English, American, Canadian and French authors.
He published two novels (Efemeriada şi Balul fantomelor), a volume of stories about Bucharest (Bazar bizar) and one essay about dishonesty in sports (Fanionul roșu - 2005), for which he received the "Ioan Chirilă" National Award for best sports book of the year.
He also wrote: Mi-e rău la cap, mă doare mintea - 2007 Fie-ne tranziţia uşoară - Perle româneşti - 2006 Ghidul nesimţitului - 2006 Dintre sute de clişee - 2009
Michelangelo Merisi da Caravaggio, el pintor maldito, escribe una carta a su maestro Simone Peterzano. Pero no es una carta cualquiera: es una confesión, una elegía, una rendición. A través de sus palabras, Paraschivescu reconstruye la vida del artista como un viaje entre tabernas, cuerpos rotos, lienzos sagrados y persecuciones. Todo bajo la sombra de una criatura onírica: la mariposa negra, símbolo de su obsesión, su culpa y su deseo de redención.
- Estilo lírico y envolvente, con frases que parecen pinceladas. - Caravaggio como personaje trágico, no solo como genio. - La mariposa negra como metáfora de la creación y la autodestrucción. - Ficción histórica con alma poética, que mezcla arte, deseo y delirio. - Reflexión sobre el acto de pintar, como forma de exorcismo.
Para quienes aman el arte, la oscuridad, los personajes rotos y las historias que no buscan redención sino verdad.
Un libro muy recomendable si te gusta el arte —especialmente la pintura del siglo XVI— y también las historias cargadas de intriga política y suspense. La novela alterna capítulos centrados en la historia principal, narrados en tercera persona, con otros escritos como misivas de Miche Caravaggio a su mentor, en primera persona. Esa estructura funciona muy bien y hace que la lectura gane dinamismo y cercanía.
Se nos presenta una Roma claroscura, llena de pactos clandestinos, tensiones y verdades ocultas dentro de la sociedad artística de la época, mostrando cómo se movían los pintores y mecenas para sacar adelante sus obras. Entre tintes autobiográficos y elementos más novelescos nacidos de la pluma de Paraschivescu, resulta fascinante la manera en que se retrata la vida de un pintor que nunca quiso amoldarse a los preceptos de su tiempo y que defendió su firma y su forma de entender el arte pese a todo lo que tenía en contra.
Engancha desde el principio, está muy bien narrado y consigue trasladar con mucha astucia tanto la atmósfera de la ciudad como la complejidad social de aquella época. El único pero que le pondría es la enorme cantidad de nombres que aparecen; en algunos momentos cuesta construir un mapa claro de los personajes y seguir todas las relaciones entre ellos.