Goscinny y Morris llegan a una gran simbiosis y complicidad en estos álbumes, que, sin ser ni de coña tan buenos como los de Astérix, sí que son la mar de divertidos y recomendables para toda la familia. Los Dalton son los grandes villanos una vez más, y se les echa de menos en las dos aventuras en las que no están presentes —aunque Billy el Niño, en manos de estos dos grandes del cómic, se convierte en un niño mimado convertido en pistolero de lo más divertido—. Nadie está a la altura de Joe, Averell y compañía que, como siempre, se fugarán, cometerán delitos completamente estúpidos, y tendrán una némesis a su altura en Rantamplán, el perro más tonto del Oeste y quizás de toda la historia del cómic.
En fin, que es un integral muy bueno. También bastante caro, pero, oigan, en estos tiempos, es lo que hay...