Finalizada la lectura de 'Siempre elegiré respirarte', libro dos de la serie 'Hoy y siempre' de Lola Z Navarro @lolaznavarro a la que puntúo con 9'75/10.
Un romance maduro donde la casualidad se hace causalidad y la demostración de que el amor es tan natural que asusta y da miedo, pero del que no puedes escapar.
Un cumpleaños, una habitación de hotel, una noche más y adiós. Hubiera sido sencillo pero no sería su historia, porque un corazón imperfecto necesita revisarse, porque una persona no puede vivir en un hotel y tiene que buscar un hogar y porque las familias están unidas curiosamente, casualidades o causalidades.
David es cardiólogo en el Hospital de Girona y le encanta arreglar corazones imperfectos, feliz a medias, porque el único que no puede arreglar es el suyo y es que desde que se lo rompieron no ha vuelto a amar. Un hombre íntegro, familiar, honesto y sociable pero con un miedo enorme a no ser el elegido de alguien. Miedo que a veces no le deja pensar y se deja llevar por su carácter.
Aitor es un periodista terco y de los que sacan la verdad aunque el peligro aceche, un hombre que parece fuerte pero con grandes carencias afectivas que no le permiten ser y ni creerse suficiente para los demás. Piensa que no sabe sentir porque no es de ningún sitio y porque el amor no es para él y se protege con su humor ácido. Tan solo debe aprender que mostrarse vulnerable te hace humano y dejar de jugar a las diferencias.
Dos personajes que luchan contra sus miedos e inseguridades y que no saben gestionarlos, lo que les lleva a cometer errores. Se convierten en personajes tan cercanos que aunque les quieras matar a ratos, no puedes dejar de amarles.
Y es que le damos tanto valor a querer ser importantes para los demás en lugar de demostrar a los demás lo importantes que son para nosotros que nos olvidamos de amaneceres, de viajes en moto y hasta de contestar a podcast personalizados.
La mejor obra de Lola hasta la fecha donde te emocionas y viajas de la risa a la lágrima, de la colleja al abrazo y de Girona a Begur.
Un final precioso que te llena de amor, momentos, lugares, sonidos, sabores y olores que siempre elegirás respirar.
A David le hicieron daño, mucho daño. Cuando pensaba que había encontrado a su pareja ideal, resultó que no era así, y su ex estaba enamorado de otra persona. No le hecha la culpa, es más, ambos comparten amistad, pero esta ruptura le dejó tocado hasta el punto de no poder amar a nadie más, dejando vacío su corazón. Su trabajo como cardiólogo en el hospital de Girona le permite dejar de pensar gracias a las larguísimas guardias. Aún así, él vive su vida con monotonía, a la espera que alguien le elija y encienda, por fin, esa chispa que avive sus sentimientos.
Aitor es un periodista de los difíciles, de los que son capaces de exprimir todo de su fuente a base de tenacidad y terquedad. Eso, junto a su forma de ser ácida e incisiva, le ha llevado a ser una persona solitaria, que no sabe lo que es ser querido. Llega a Girona tras haber vivido en múltiples lugares, sin ser capaz de sentirse parte de ninguno de ellos. Esas carencias afectivas, y de pertenencia, le llevan a desarrollar un complejo de inferioridad muy fuerte, no sintiéndose suficiente para nadie y obligándose a no sentir nada por nadie, trabajando en una fachada que impida a otros conocer sus vulnerabilidades.
Lo que comenzó como una noche de hotel entre ambos sin ninguna pretensión y sin intercambiar nombres, pronto se transformará en algo más fuerte, cuando el destino haga de las suyas y les junte igual que a los polos opuestos de un imán. Juntos, intentarán combatir sus miedos y sus inseguridades, pero se equivocarán muchas veces, porque nadie es perfecto. Aún así, su forma de quererse hará que superen esos momentos difíciles. Ya sea en la ciudad, en el campo rodeado de vides, o en una piscina vistiendo un bañador de cangrejos, ambos darán rienda suelta a su amor, intentando encontrar aquello que necesitan para ser felices.
Esta historia de Lola ha sido una lectura verdaderamente maravillosa. Ahonda en la historia de dos personajes que conocimos ya en Besos de Sal, pero de los que me quedé con ganas de más porque noté esas imperfecciones, sobre todo en el personaje de David, pero también en Aitor. No creo realmente necesario tener que leer el primero para entender este. Es cierto que algunas cosas y matices se perderán, pero la idea general de la novela, así como la historia de los personajes, se puede disfrutar. Ahora bien, a título personal, si no te has leído Besos de sal, hazte un favor y hazlo.
Los dos protagonistas me parecen maravillosos, como esa atracción que sienten esa noche de hotel, poco a poco va abriéndose camino por las defensas que ambos se ponen, y que, junto a las “casualidades muy casuales” que les pone el destino, hará que ambos caigan irremediablemente en los brazos del otro.
Hay bastantes momentos “picantones” entre ambos, pero lo principal de la novela es que nos enseña lo importante que es aprender a ser uno mismo, a confiar, y a saber querer a la persona que amamos.
Otra de las cosas que más me han fascinado de la novela, ha sido su capaz de transportarnos a cada una de las localizaciones donde transcurre la misma. Desde los múltiples puentes de Girona, hasta Begur; pero también a impresionantes rutas en moto por las montaña, masías inmensas pertenecientes a la alta sociedad catalana, o a playas donde las celebraciones lo son todo. El viaje que me ha hecho dar Lola por su tierra ha sido espectacular, pudiendo visitar sitios que no conozco gracias a su forma tan maravillosa de localizar su historia.
Como no podía ser de otra manera, ambos tienen un final feliz, con un “epilogo largo”, donde se cerrarán cosas que quedan pendientes a lo largo de la novela, que a mi me ha hecho llorar como un bebe de lo bonito y emotivo que es.
En definitiva, Lola se ha superado con la historia de estos dos hombres que estaban destinados a estar juntos. Esta historia te hará reír, pero también te hará llorar de emoción y desear poder gritarle a los protagonistas cuando se equivoquen. Dadle una oportunidad a este libro porque os va a maravillar, os lo aseguro.
A veces hay personajes con los que haces clic desde el primer momento, te enamoras en las primeras palabras. Es lo que me ha pasado con los dos protagonistas de Siempre elegiré respirarte, con los dos. Me ha gustado Aitor, me ha gustado David, me han gustado por separado y me han gustado juntos.
Son dos personajes que se convierten en reales cuando comienzan a hablar y darse a conocer: con su mochilita a la espalda, con sus ironías y bromas y desaires, con sus miedos y defectos... Y, para mí, el mejor piropo que le puedo dedicar a un personaje es ese: que parezca real.
Ambos son muy diferentes entre sí: David es médico, serio, con una vida estable, una relación estrecha con su familia y las cosas más claras respecto a él y lo que quiere. Aitor, en cambio, no tiene contacto con su familia materna, no sabe quién es su padre y da tumbos de un lado a otro, un poco por su trabajo como periodista, otro poco por no comprometerse con nada ni nadie.
Mantienen un toma y daca de pullitas muy divertidas, diálogos inteligentes y, sobre todo, una química y una tensión sexual que la autora mantiene y desarrolla muy bien. Y es que la narración de Lola es de frases bellamente construidas y directas, de capítulos cortos que te arrastran de una página a otra casi sin darte cuenta, de zambullirte de cabeza en Girona (y en otras partes de Cataluña), ciudad donde transcurre la historia, una experiencia inmersiva en la gastronomía del lugar pero también en sus lugares más especiales.
Es el cuarto libro de la autora (tras A donde el viento del sur nos lleve, Besos de sal y A donde la Navidad del sur nos lleve) y se ha convertido en mi favorito.
Leer a Lola para mí es viajar a un lugar seguro. Su pluma es bonita y delicada y te lleva con mucho mimo a conocer a sus personajes y sentir sus emociones como propias. Con este libro ha ido aún más allá narrativa y emocionalmente, conectándolos a ellos de una manera extraordinaria y haciendo conectar al lector con ellos de la misma manera. Una experiencia maravillosa 💓
A David y Aitor los conocimos como secundarios en el primer libro "Besos de Sal" (de la saga Hoy y siempre) y cada uno en su papel te engancha de forma inmediata y acabas necesitando su historia. Lo que no esperaba y me ha dado la vida ha sido ver que Lola los tenía pensados el uno para el otro y vaya fantasía son estos dos juntos ❤️🔥💯💘
La personalidad de Aitor, la resiliencia de David, esa sucesión de casualidades, sus diálogos, sus piques, su humor, su química, una ambientación maravillosa, su intensidad, sus miedos y equivocaciones y finalmente su preciosa manera de respirarse 🥹
Además volver a saber de Aldo y Héctor ❤️ y la subtrama policiaca que queda muy bien hilada son un plus en su historia.
Recomendado 💯 y deseando conocer la historia de Alba y todo lo que Lola nos traiga en adelante 😍
Siempre elegiré respirarte es una historia que se siente cercana y auténtica desde las primeras páginas. La relación entre David y Aitor se construye a partir de encuentros inesperados, de esos que parecen casualidad, pero que terminan marcándolo todo.
Con diálogos inteligentes, un humor sutil y una química evidente, la novela nos regala una historia de amor intensa y apasionada, pero también profundamente humana, en la que a través de sus protagonistas, la autora aborda la vulnerabilidad, las inseguridades, el peso del pasado y el miedo.
Más allá del romance, Lola Z Navarro construye una trama con intriga y tensión que mantiene el interés hasta el final, acompañando a Aitor y David de personajes secundarios maravillosos. Una historia profunda que se disfruta incluso una vez terminada.
He vivido y disfrutado mucho de esta novela y muy intensamente porque además la manera de narrar y transmitir emociones de Lola es cuidada, elegante y certera. Sin ninguna duda seguiré leyendo todo lo que escriba porque estoy totalmente cautivada y se supera en cada libro.
Si Besos con sal me gustó mucho, esta me ha encantado. Me ha atrapado desde la primera página hasta el final. Aitor y David, son dos hombres muy distintos, el primero caótico y seductor, el segundo ordenado y disciplinado. Ellos se encuentran por casualidad y el azar o el destino no para de juntarlos. Ellos dos me han encantado, con sus miedos e inseguridades van construyendo su relación. La forma de narrar de la autora es fantástica. Esos diálogos ingeniosos y llenos de humor, me han hecho sentir como si estuviera allí con ellos. Además de la maravillosa historia de amor, nos regala una investigación donde volvemos a encontrarnos con los protagonistas de Besos de sal. He disfrutado y sufrido mucho con esta parte. Me han gustado mucho los secundarios y como los ayudan en los momentos malos. Una preciosa historia llena de intriga, acción, amistad, humor, segundas oportunidades y sobre todo amor, que me ha hecho pasar un buen rato con su lectura.
Quién dijo que las segundas partes no eran buenas? En este segundo libro de la serie: Hoy y siempre de Lola Z Navarro, la autora hace magia y nos regala una historia que te llega al alma. David es como el mar en calma, te inspira paz, te da amor, seguridad, un hogar dónde volver... pero cuidado porque en las profundidades del mar hay corrientes que te pueden arrastrar y cuando David se desata, el oleaje es impredecible. Aitor es el regalo que no esperabas, que no sabías que necesitabas pero cuando llega a tu vida ya no lo puedes dejar de amar. Ambos crean la tormenta perfecta, esa que te arrastra y lo devora todo a su paso, no puedes evitar sumergirte.. pero aún así sabes que cuando todo se calma, el sol vuelve a salir y a dar su calor Una historia bonita, en un escenario mágico como es Girona, una ciudad que a partir de hoy la veré y disfrutaré con otros ojos.
Es un romance precioso entre dos hombres que, de primeras, parecen dos polos completamente opuestos, pero a medida que avanza el relato te vas dando cuenta de que no son solo que parecen, ni siquiera son solo lo que perciben de sí mismos.
Aitor es sarcástico y descarado, inteligente y perspicaz. Puede parecer borde, pero cuando miras al fondo, es dulce, generoso y protector. Y David... aunque ha sufrido mucho en el pasado, tiene muchísimo que dar. Es atento, tierno y ve a las personas, sabe mirar de verdad y entiende cómo necesitan que las cuiden.
Juntos son increíbles. Compenetrados, bonitos... su historia no deja indiferente a nadie, es la clase de libros que te dejan la sonrisa tierna y el corazón calentito.
Una historia muy romántica,con mucho sentimiento y mucha pasión. Me han enamorado David y Aitor,sus personalidades diferentes pero que se complementan a la perfección.Agradezco que sean hombres maduros (estoy un poco cansada de novelas LGTBI juveniles),con una química brutal…con momentos muy románticos y eroticos muy bien narrados. Una buena trama,tanto policial como familiar.Me ha gustado volver a saber de Aldo y Héctor. La recomiendo 💯💯💯
Recomendado 100%. Besos de sal me gustó mucho, pero esta me ha conquistador David y Aitor son una pareja entrañable, me han hecho sufrir pero ha merecido la pena. Esperando la historia de Alba con ganas pero no te olvides de un personaje que ha quedado cojo en este libro y no se lo merece.
M ha encantado la historia d David y Aitor. Empezó todo con una noche d hotel y sin saber siquiera sus nombres... y casualidad o destino sus caminos volvieron a cruzarse en varias ocasiones....
Un encuentro ocasional, que deriva a seguir encontrándote con esa misma persona una y otra vez. Donde una mirada y el juego de las siete diferencias consigue atraparte en esta bonita historia. Un no quiero enamorarme, pero caes rendido ante ese sentimiento tan grande. Aitor y David dos personas aparentemente opuestas, pero que buscan lo mismo sin darse cuenta, una estabilidad en todos los aspectos de la vida, incluyendo el amor para sentir que se encuentran donde quieren y deben estar. Juntos, sin remordimientos y mirando al futuro con la paz que te da el amor.
«...Que no podemos volver sobre nuestros pasos, pero que el camino se puede empezar desde otro punto de partida. Y que hay más de una ruta para llegar al mismo destino.»
David es uno de los secundarios de «Besos de sal» que se me quedaron clavados en el corazón, necesitaba leer su historia y que tuviera su final feliz. De Aitor sabíamos poco, que era periodista, canalla y desvergonzado. Y las ganas que tenia de romper esa fachada y ver que había detrás.
Y no me han defraudado en absoluto.
«Siempre elegiré respirarte», es una historia de amor maduro, de segundas oportunidades, y de polos opuestos que te hacen creer en el destino.
Desde que le rompieron el corazón hace años, la vida de David se debate entre interminables guardias y encuentros de una noche, sin nombres ni complicaciones.
Aitor es un periodista que se ha cansado de vagar y decide echar raíces en Girona.
Una noche, sus vidas se cruzan y, cuando pensaban que no se volverían a ver, el destino hace su magia… y ya no van a poder escapar.
«Apareces de la nada, con intensidad, tronando e iluminando el cielo con sus rayos. Aunque no te lo creas, has iluminado mi vida, que estaba a oscuras, con tan solo aparecer en ella.»