La nueva novela de la autora del fenómeno Los Escorpiones, Mejor Novela en español de 2024 (El Mundo) y Mejor Libro de ficción del año según la Asociación de Librerías de Madrid
«Imposible de obviar» (Babelia) · «Desbordante, excesiva y sin duda magistral» (ABC Cultural) · «Monumental, fascinante, perturbadora» (El Generacional)
Alicia deja su ciudad natal para estudiar Filosofía en Madrid, convencida de que allí encontrará compañeros con los que hablar de libros y profesores capaces de cambiarle la vida. Seducida por un grupo de estudiantes tan inteligentes como crueles, pronto descubrirá que el saber no siempre es sinónimo de virtud, pues en las aulas reina la arrogancia, y la brillantez intelectual convive con la precariedad, el cinismo y las miserias cotidianas. En medio de su Bildungsroman particular, entre los movimientos estudiantiles y el estudio sobre qué significa el amor para autores como Platón o Sartre, se obsesionará con Juan, uno de sus profesores, pese a que él es más de diez años mayor.
La chica más lista que conozco es una novela sobre la vergüenza, las complejidades del consentimiento en las relaciones atravesadas por la desigualdad y los límites del Me Too. Escrita como un tratado filosófico, indaga también en la amistad femenina en entornos masculinizados, la belleza del conocimiento, la ansiedad por forjarse una identidad y los claroscuros del compromiso político en la vida íntima.
Tras el fenómeno literario de Los Escorpiones, que le valió el aplauso de los lectores y la crítica, y la comparación con autores tan brillantes y dispares como Marías, Cervantes, Enriquez, Foster Wallace, Bolaño o Houellebecq, Sara Barquinero, «la escritora que ha puesto patas arriba el mercado literario [con] una experiencia de lectura que obsesiona, inquieta y te arrastra hasta el final» (Esquire), se consolida como la gran narradora de su generación.
Sobre Los Escorpiones:
«Estupendamente construida, muy bien escrita y decididamente valiente. [...] Magistral y monumental». Juan Marqués, El Mundo
«[Destacan] la ambición y el trabajo de esta joven autora al tratar temas contemporáneos y tabúes como el suicidio, afrontados desde una perspectiva generacional». Jurado del Premio de la Asociación de Librerías de Madrid
«La escritora revelación del año [...]. Un fenómeno literario». Fernando Díaz de Quijano, El Cultural
«Creo en el libro hasta aplaudir. Su solidez es imposible de obviar». Nadal Suau, Babelia
«Una dignísima heredera de la descomunal La broma infinita: [...] 800 páginas de thriller, angustia y reflexión». Ana Trasobares, Esquire
«Desbordante, excesiva y sin duda magistral». José María Pozuelo Yvancos, ABC Cultural
«Monumental, fascinante, perturbadora. [...] Imposible dejar de leer». Carmen Gómez Moreno, El Generacional
«Uno de los ejercicios novelísticos más ambiciosos de la novela española contemporánea». Zenda
Terminas el Bachillerato creyéndote el más listo de tu curso por haber leído a Kafka con 16 años (sin haberlo entendido del todo porque tienes 16 años) y la vida te suelta en una Facultad de Humanidades en la que todas tus compañeras van a ser las chicas más listas que conoces y no puedes evitar pensar «¿qué hago aquí?» porque ahora con 18 no tienes muy claro como se escribe Foucault (aún con 25 y a punto de comenzar un Doctorado a veces también te tienes que parar a pensarlo). Pasan los años y te das cuenta de que los padres de tus compañeras fueron a la Universidad (no como los tuyos) pero da un poco igual porque tuviste acceso a Internet y encontrarte fue un poquito más fácil después de ver por primera vez el videoclip de Born to Die. Creo que Sara Barquinero nos capta muy bien a la generación de los hijos de obreros que fuimos a la Universidad y que no podemos evitar sentirnos identificados con Annie Ernaux o los personajes de Sally Rooney y Elena Ferrante, aunque en ciertos círculos nos de vergüenza admitir que leemos a estas autoras del mainstream literario (lo que sea que eso significa).
(Divagación: recuerdo hablar con una profesora del Máster y que me preguntase qué había leído de literatura italiana a lo que respondí que nada porque prefería decir eso a Elena Ferrante. A otros compañeros sus padres les leían a Italo Calvino antes de irse a dormir. Lo que hace el capital cultural. Me encuentro pensando en South London Forever de Florence + The Machine: «With the art students and the boys in bands / High on E and holding hands with someone that I just met / I thought it doesn't get better than this» y en Garden Song de Phoebe Bridgers: «Off a bridge at the Huntington / I hopped the fence when I was 17 / Then I knew what I wanted». La ilusión de formar parte de algo).
Me encantó Los escorpiones y me ha encantado La chica más lista que conozco y es que si Sara Barquinero no existiera habría que inventarla. Supongo que me es imposible no leerme a través de Alicia, en su mezcla entre ambición y complejo (la Academia siempre te va a recordar que no perteneces, no del todo), en su manía de intelectualizarlo todo para que no se note que se siente fuera de lugar, que siempre se sentirá fuera de lugar. Como si la lucidez también fuera una coartada. Como si leer mucho fuese otra manera de pedir permiso. Quizás es hora de aceptar que nunca seremos la chica más lista que conocemos, ni esa versión nuestra que proyectamos cuando teníamos 17 años. Quizás nos toque conformarnos con pensar que lo podríamos haber sido.
Alicia es una niña recién llegada a la ciudad, con esa vulnerabilidad de quien no sabe dónde se ha metido pero con una competitividad académica que es bfffff top tier.
esa lucha por la identidad intelectual, por ser la mejor, por destacar en un entorno hostil... es lo mejor de la novela. a ver, que yo a Alicia la he odiado, la he odiado fuerte en muchos momentos porque es egoísta, un poco infantil y muy patética en algunas partes… pero acabas empatizando.
luego está ÉL (el interés romántico, si es que se le puede llamar así sin vomitar). un patrón de dinámica de poder, el profesor que usa su superioridad intelectual como moneda de cambio... es asqueroso.
me ha hecho romper un paradigma interno de cuando era pequeña y pensaba que lo de que te llamaran nena o pequeña tenía gracia. pues no, de verdad que no la tiene.
las referencias filosóficas me han parecido lo mejor de lo mejor, intelectualmente es una joya y el ritmo es muy llevadero, te mantiene pegada a las páginas porque necesitas saber qué le va a pasar a Alicia, necesitas ver cómo sale de ese agujero.
ay, pero el final… me ha dejado un poco... (Alicia odiaría esto) fría.
a lo mejor es culpa mía porque me esperaba algo apoteósico, algo que explotara. y al final ha sido muy soft. muy realista, sí, algo que ocurriría en la vida real porque la vida real suele ser así de decepcionante, pero yo quería sangre :)))
Una de las cosas que más me fascina de la novela es la capacidad casi natural que tiene para la escenificación que avanza con una lentitud extraña, hay una coincidencia entre la forma del tratado filosófico, la partición en cuatro de la novela (cada una por año de carrera) y lo que cuenta que resulta natural al lector pero en absoluto lo es, solamente te guía para ir siguiendo con los ojos de la recién llegada al mundo (una necesidad en la que se alían forma y fondo) e ir tú, acompañando a la protagonista en sus aventuras, mezclando la novela de campus con el Blidungsroman sin ser ni la una ni la otra sino una cosa diferente. Es maravilloso ver como todas las invenciones encajan y al final solamente te queda disfrutar del viaje, que pese a lo crudo del tema, resulta divertidísimo.
creo que es una novela que plasma muy bien la realidad de muchas, y un momento de vida universitaria súper concreto. necesitábamos una novela de campus española!!
a su favor: -si eres primera generación en ir a la universidad y has vivido el choque de llegar a la gran ciudad, dejar de ser La Lista de la clase y darte de bruces con el capital cultural heredado y La Clase (muy "nadie me esperaba aquí" de noelia ramírez), te vas a ver súper identificada -narra muy bien las dinámicas eXtRaÑas de amistad -m*erte a los hombres -entra solo, al final engancha bastante y me lo he leído literalmente en una semana. me apetecía abrirlo y seguir sabiendo qué le pasaba a alicia y qué decisión cuestionable tomaba
en su contra: -está un poco hinchada de más... quitarle 50-60 páginas le habrían venido de lujo -la cantidad de info sobre filósofos y asignaturas es chula a ratos, pero creo que se pasa un pelín -la manía que tiene la autora de dar a veces información sobre Lo Que Va a Pasar o cómo acaba una trama cuando todavía no hemos llegado a ese punto en el libro. no me spoilees tu propio libro, tía!! -las Observaciones Finales que pone al final de cada mini capítulo son chulas pero se leen fatal en cursiva cuando al final es mucho texto y que en el 90% de los casos sí aporta mucho a la trama principal
es como que puedo ver perfectamente ambos bandos: si alguien me dice que esta novela le ha conmovido muchísimo y se ha convertido en su libro favorito, me la creería; si alguien me dice que ha odiado esta novela y le ha parecido aburridísima e insulsa, podría entender de donde viene!! yo estoy un poco en mitad de ambos y creo que that's ok :)
no sé si me hubiera interesado si no fuera estudiante de doctorado y no supiera que necesitase esta novela para odiar a muchos hombres que se creen superiores por ser ayudantes doctores.......... pero me la he leído en nada de tiempo y mi odio hacia este tipo de personas ha aumentado! así que novela perfecta
bueno bueno bueno que divertido cuando una novela te atrapa y no la puedes soltar. que imbéciles somos de adolescentes y que hombres más guarros y más crueles hay en el mundo y que alegría no dedicarme a la academia !
Quería tomarme un rato para leer este libro sin prisas; me daba miedo el asunto universitario por manido y por cerrado, y no me interesan mucho las cosas de la complutense. Identificar a algunos personajes es divertido, sin embargo, y leer algunos de ellos con su nombre de pila es enormemente satisfactorio, porque uno está harto de las cobardías ridículas de un gremio que tiene muy poco de perder pero se empeña en dárselas de relevante. Además, el rencor no me parece una pulsión literaria tan guay, pero todo todito todo funciona muy bien aquí. Es un ejemplo clásico y atípico de “qué bien escrito está este libro”. Unos personajes redondísimos en una novela trepidante y ágil. Creo que se queda para siempre en mi corazón la capacidad de desarrollar un diálogo entre una protagonista ingenua pero no idiota y un hombre genéricamente regulero pero no demonizado ni radicalmente malo. Qué alegría da leerla.
Podría resumir esta lectura en: - Qué agotador ese tipo de hombre que utiliza autores franceses para explicar por qué hacerte daño era inevitable. - La inteligencia no protege de nada. - Todos los personajes parecen necesitar urgentemente dormir 8h y dejar el tabaco de liar.
Un libro que viene a recordarte que los hombres “intelectuales” siguen siendo hombres. Cada día más convencida de que no hay nada más peligroso que un hombre que ha aprendido a justificar sus comportamientos con teoría.
Me encantan los libros escritos por personas que se saben listas.
esta es mi mierda…… la protagonista es completamente INSUFRIBLE y eso me encanta porque me recuerda que yo también lo soy. en general todos los personajes son insoportables lo cual supongo que es la target audience. me resisto a llamarlo perfecto porque hacia la segunda mitad había bastantes fallos de edición, como si el proceso de corrección se hubiese hecho con prisas (veis como soy insufrible???). aún así, a partir de ahora Sara Barquinero lo es todo para mí……
Una novela necesaria, pero no suficiente: 7/10 (como la nota que recibe la protagonista en su trabajo sobre Zambrano).
La chica a la que conocía de Sara Barquinero se presenta como una novela ambiciosa y necesaria por los temas que pone sobre la mesa, por cómo radiografía el mecanismo de una facultad de humanidades desde dentro (incidiendo, sobre todo, en su elemento sociológico), aunque el resultado final arroja sombras sobre su propia ejecución. La obra está vertebrada con una estructura rígida que emula los cuatro cursos del grado de filosofía, pretendiendo que el avance de la trama camine de la mano de un currículo intelectual que va desde el Eros del banquete platónico hasta el deseo desterritorializado de Deleuze en El Antiedipo. Eros, hijo de Poros y Penia, de la abundancia y la carencia.
El comienzo de la novela, para los que hemos sido estudiantes de este grado universitario, nos ha debido resonar con fuerza, si bien yo sí soy un provinciano y no entré a la carrera con las cosas tan claras como la protagonista. Así, mi falta de capital cultural y formación apenas era apercibida por mí mismo. No fui consciente de mi ignorancia, a la manera socrática, hasta tercero, cuando la protagonista ya tiene una beca de colaboración. Sin embargo, volviendo a cómo está estructurada la novela, esta arquitectura resulta excesivamente programática: la novela parece construida de arriba abajo, partiendo de premisas teóricas previas que la autora intenta "bajar" a la ficción, en lugar de permitir que la historia encarne las ideas de forma natural. Es una novela "sintética a priori", si se me permite: no es casualidad que imite las convenciones ortotipográficas de las Críticas kantianas. Esta falta de organicidad narrativa provoca que la trama a menudo se sienta forzada por la teoría, donde los personajes no actúan por una pulsión vital propia, sino para cumplir con el esquema filosófico que les toca representar en cada curso, como si fueran categorías deducidas trascendentalmente.
El núcleo de la narración explora la relación desigual y asimétrica entre una estudiante y un profesor, un escenario de poder que Barquinero utiliza para realizar una crítica institucional a la Facultad de Filosofía. En este eje destaca la figura del académico de mediana edad, Comala (¿referencia rulfesca?), un arquetipo tan reconocible como desolador: el hombre de vastas lecturas y retórica deslumbrante que esconde una profunda invalidez emocional. Este personaje opera como un coleccionista de vulnerabilidades, manteniendo una red de relaciones superficiales con estudiantes.
Es aquí donde la novela funciona como una "novela de campus" y de formación, denunciando las jerarquías viciadas y los abusos disfrazados de fascinación intelectual. No obstante, la obra peca de un exceso de dispersión; la proliferación de personajes secundarios y subtramas que intentan dar vida al entorno universitario terminan por asfixiar el conflicto central. Ahora bien, esto no significa que la novela no se lea rápido y fácil. Pero existe una falta de poda evidente: un recorte de entre el 30% y el 40% de su extensión habría dotado al texto de una agilidad y una fuerza que aquí se diluye.
Por otro lado, me debato entre si es problemático o realmente consigue que la novela vaya al compás de las reflexiones e intertextualidades filosóficas. A menudo aparecen como "pegotes" o añadidos artificiales destinados a elevar el estatus literario de la obra. Pero en otras, he creído ver cómo la autora realmente consigue demostrar las hipótesis que se propone al comienzo de cada capítulo, como si tales reflexiones filosóficas fueran argumentos a favor de la propia trama que, a su vez, ejemplifica la idea. Como ejercicio de estilo y propuesta conceptual, el libro tiene cierto acierto y felicidad en su ambición de hibridar géneros. Sin embargo, en el terreno puramente narrativo, la obra palidece ante su propio andamiaje. La prosa de Barquinero no llega a ofrecer momentos deslumbrantes ni personajes que habiten la memoria más allá de su función teórica.
Un detalle revelador es la inclusión de un índice bibliográfico al final del libro, un gesto mucho más propio de la academia que de la narrativa de ficción. Este apéndice puede leerse como un ejercicio de autofirmación y una reivindicación de la valía intelectual de la autora en un ámbito donde la voz femenina a menudo debe sobrejustificarse para ser tomada en serio. Hay algo de justicia poética en que una novela que denuncia la asimetría en las relaciones amorosas dentro de la academia, el acoso y la condescendencia intelectual termine golpeando la mesa con un despliegue de erudición. No obstante, este gesto de "nerd" académico refuerza la sensación de que la novela funciona, en última instancia, como un escudo de autoridad intelectual, donde el despliegue de lecturas sirve tanto para denunciar el sistema como para validar la posición de quien escribe dentro de él.
Al final, nos encontramos ante un experimento valiente que utiliza las convenciones de la filosofía para construir un relato, pero que en el proceso descuida la naturalidad y la fuerza estética que requiere una gran novela para respirar por sí misma. Ahora bien, Sara Barquinero nos libera de las novelas de frase corta y que parecen coquetear con la novela juvenil, aunque vendidas como el último grito.
La clase media: ¡Qué vergüenza! Una no siente pena por ellos. No provienen de una precariedad lo suficientemente aguda para ser intelectuales orgánicos, para poder armar una narrativa ganadora cuando toca postular a las becas, pero tampoco provienen del suficiente dinero para sentirse cómodos consigo mismos, para huir del fantasma de la precariedad, así que se retuercen todo el tiempo, como junkies sin las drogas, mirando a las penurias que pasaron y preguntándose si eso acaso no es suficiente para llamarlo opresión. "Yo estudié en un barrio de clase media, pero fui a una universidad pública; tu habrás crecido en un barrio de mierda, pero al final te pagaron la universidad privada." Hacemos la aritmética mental y así decidimos quién tiene la razón. Creemos que el privilegio trae dignidad y una suerte de rara elegancia, pero la falta de él trae una suerte de iluminación espiritual, una claridad moral, pureza que justifica cada elección y nos asegura tener la razón en cada argumento. Y si resulta que al final hablamos con alguien menos privilegiado hincamos la cabeza en deferencia, aceptamos que sí, haber crecido con una computadora en la casa es una suerte de privilegio también, que quizá tampoco tenemos siempre la razón. Estos son los pasatiempos favoritos de la izquierda de clase media.
El problema de la clase media: son traidores y cobardes. Los burgueses son traidores a secas. Y el proletario, el proletariado, ay, esa vestigial, movediza, esquiva especie. En las universidades lo imaginan y hablan de emanciparlo incluso cuando muchos de ellos, los de clase media alta, no soportan hacerle charla al verdulero por más de cinco segundos, y cuando los otros, los de clase media baja, hacen de todo para alejarse de esos pedazos de prole que encuentran en sus padres y primos, de purgarse de él aunque en el salón de clase hablen de adorarlo. Hay que emancipar al proletariado. Hay que escucharlo. Hay que liberarlo. De ahí el fuego que anima al juego eterno de la clase media (de izquierdas): ¿Qué hacemos escuchando a los privilegiados cuando podríamos escuchar a los proletarios? Pero el proletario rara vez está en la universidad. Cuando lo está, deja de serlo: se convierte en escritor.
La problemática de la clase media en España: Noelia Ramírez, Sara Mesa, Sara Barquinero. No hablan de la opresión de los bisabuelos, que fueron agricultores u obreros; ellas no conocieron estos problemas. Así que escriben, en cambio, sobre lo que conocen: las indignidades del sector cultural, de la precarización de la academia, de las bajezas que acompañan el discurso de los ideales y los grandes sentimientos. Es decir, problemas de clase media. ¿Son problemas nimios? No. O no del todo: ahora que tenemos clases medias más o menos sólidas, ahora que vivimos en tiempos de desigualdad grotesca, ahora que hemos abierto al menos en apariencia las grandes puertas de la antigua élite, en verdad la cuestión de la vergüenza de clase es más relevante que nunca. Sufrimos de una gran neurosis colectiva, neurosis de clase alimentada por el dilema del dinero y el dilema de la envidia, alimentada también por la ausencia de un lenguaje público con el cual purgar estos demonios. Yo bienvengo estos intentos, bienvengo estas novelas, porque incluso si desprecio a la clase media yo también soy de clase media. Y yo también sufrí cuando entendí que el peso de los orígenes, como alguna vez entendió Ferrante, jamás se aligera, no importa que hayas ido a la universidad, que te hayas leído todos los libros del mundo, que tengas novio de familia académica o que consigas todas las oportunidades del mundo. Es un olor del que jamás podrás liberarte. Es natural, entonces, que queramos convertirlo en perfume.
Mis felicidades a Sara Barquinero. Se las alcanzaría yo misma, porque creo que tenemos mucho de qué hablar, pero no he encontrado su correo (quien me lo pase reencarnará como una flor de loto). Se le nota lo Ernaux, lo Rooney, lo Zadie Smith; personalmente, no pude dejar de leer este libro. No me divierto así hace muchísimo tiempo.
es un libro divertidísimo, un espejo a la universidad que devuelve un reflejo (bastante real pese a lo paródico) bastante feo.
literariamente se queda cojo, pero me lo he pasado muy bien leyendo tanta desgracia, viendo como en la Academia somos, en el fondo, personajillos ridículos encantados de conocernos
sara barquinero es nuestra sally rooney (non derogatory)
Me ha gustado tanto tanto, tenéis que leer a Sara. Me ha transportado completamente a un aula de Filosofía. Y me ha puesto los pelos de punta describiendo todo tan bien. Una realidad que, aunque parezca que es un locura y que no puede ser verdad, pasa más de lo que parece. La vida universitaria no es tan ideal como la podemos pensar en un primer momento. Las clases no son templos de sabiduría y los profesores nuestros superiores. Ese poder que ejercen sobre nosotros, lo que pueden llegar a significar y lo que se aprovechan de ello. La universidad está llena de mierda en muchos casos. También me ha encantado la protagonista. Me ha gustado incluso en los momentos en los que me ha llegado a caer mal, porque era real. La competitividad entre alumn@s, la poca sororidad dentro de la sororidad que se muestra, las relaciones que van y vienen. Es que tan real todo. De verdad que lo he terminado de leer y me apetecía seguir leyendo, acompañar más a Alicia en sus siguientes pasos y seguir en ese mundo académico para descubrir más cosas, probablemente malas, pero saber más de lo que es esta institución desde dentro. Increíble y superrecomendado.
Novela perfectamente construida y muy original en la forma. Como si fuese un tratado filosófico recorremos la llegada de Alicia a la facultad de Filosofía de la UCM como estudiante. En este libro se tocan temas centrales como el consentimiento o las relaciones con gran diferencia de poder (profesor-alumna), pero también la amistad en esos primeros años de adultez, la política dentro de la universidad y el activismo estudiantil.
Me ha encantado como narra la vida universitaria, ese particular coming of age de toda chica que es la primera de su familia en llegar a la universidad.
Ahora quiero leer todo lo que haya escrito Sara Barquinero.
Aunque nada tiene que ver con sus anteriores novelas, me ha parecido fantástica. Una estupenda novela de crecimiento o como la están vendiendo utilizando el término técnico y académico, una “bildungsroman” (muy apropiado, si me preguntan, teniendo en cuenta el tono de la historia) donde Alicia, la protagonista, pasa de ser poco más que una niña de provincias a una adulta casi cosmopolita tras su paso por la universidad y sus vivencias en esta, utilizando la estructura de un tratado filosófico para hacerlo todo aún más metaliterario. Sin embargo, personalmente me quedo con lo magníficamente que retrata las miserias de las facultades de Letras en España (no sé si de las de Ciencias también, porque de esas no tengo referencias) y de los múltiples habitantes que las pueblan y las dinámicas que los guían y corrompen. A partir de ahora, cuando alguien me pregunte por qué, después de doctorarme, no tengo ninguna relación directa con la universidad les diré: cfr. Barquinero, S. (2025) “La chica más lista que conozco”. Barcelona: Lumen.
Estoy a puntico de tirar la toalla por segunda vez con Barquinero. “La chica más lista que conozco” es lo que me temía que fuera y ha sido. Barquinero escribe bien. Partamos de ahí. Mejor, incluso, que otros muchos escritores consagrados, pero ha escrito una novela generacional que me pilla muy lejos y cerca a la vez.
La novela generacional es lo que tiene, que retrata a una generación. Lo malo es que yo me he hecho muy mayor para que me cuenten el mundillo universitario desde la perspectiva del alumno. Me aburre. Sin paños calientes. “La chica más lista que conozco” es “Al salir de clase”. Esta oración copulativa es la que tiene la culpa de mi posible abandono.
“Al salir de Filo”, en las doscientas páginas que llevo, se centra en relaciones sentimentales profesores-alumnas a las que se añaden quedadas, drogas y foll*teo. Que si me guasapea, que si hacemos una cacerolada, que si nos contamos nuestros rolletes. El libro está envuelto de referencias filosóficas como no podría ser de otra manera. Estas son muy atrayentes al 50% porque en el restante son un pegote para demostrar los conocimientos de la autora, que seguro que son muchos. Si hoy emitieran “Al salir de clase” sería esto, por eso entiendo que a los jóvenes les pueda gustar, porque no la vieron en su momento. Pero “Al salir de Filo” es Generación Z, por lo que la perspectiva de género es lo que mueve su hilo narrativo. Aquí estriba un posible ángulo muerto a mi entender. Hablar de una generación no ha de ser sinónimo de dirigirte exclusivamente a esta audiencia.
Otro elemento que me chirría un poco: las descripciones. Tal vez sea una rareza mía, pero no quiero que me describas las descripciones. Qué quiero decir. No quiero que me conviertas a los personajes en clichés. Que si calzan Vans, camisas de cuadros o son pijos o no. Me es innecesario. Sé cómo son los alumnos de Filo y de qué pie cojean porque es el mismo del que cojeaba yo. “No more clichés”.
Si alguno me ha leído el post anterior, compagino esta lectura con otra de Lobo Antunes. No, no voy a caer en la comparación, pero me hace gracia que, si desconecto en un párrafo de cuatro o cinco líneas del portugués me siento desorientado y ya no sé quién está hablando (no exagero). Por contra, puedo poner velocidad de crucero en “La chica” en página o página y media y no pierdo el hilo. ¿Es sintomático, no?
No todo es malo. A lo dicho ya sobre que Barquinero escribe bien, lo repito; añado que me parece un acierto los juegos metaliterarios en los que se incluye con sus OBSERVACIONES. Aportan su mirada ante la problemática universitaria y le otorgan cierta hondura carente en otros muchos momentos. Seguro que la intención crítica y de denuncia del sistema universitario por parte de la autora es justa, al igual que esa denuncia ante un profesorado cipotudo, patriarcal e infantil. Seguro. Pero cae en el cliché y cae en un wokismo -del cual no estoy en contra- excesivamente superficial. No sé yo si ambos términos son sinónimos. Déjame pensar.
Tal vez siga leyendo “Al salir de Filo” en algún momento como desengrasante 3 en 1 ante otras lecturas. Tal vez busque en alguna plataforma “Al salir de clase” con Pataki, Mariano Alameda o Víctor Clavijo. ¿Qué pasa, tron?
Este libro me ha enseñado tres cosas: - cómo le gusta a los académicos hablar de si mismos - cómo le gusta a los universitarios hablar del mundo académico - cómo solo te metes en el mundo académico si te gusta hablar o si estas desquiciado (Alicia I get you giiiirl)
La autora, es innegable que escribe francamente bien. Pq rápidamente te mete en el relato. Pero menudo coñazo de historia. No me interesa lo que cuenta. ( Para eso es mi critica, claro.) No va a ningún lado, y de un infantilismo que es alucinante. Novela Juvenil/rosa, con pretensiones. (Zasca... Trolls a mi...). Singularizando, a ver: Empezando por el profesorado, que da mucho asquito, y termiando por los alumnos, que dan todavía más asquito. Fumar,liarse y reliarse. Eso si, con mucha filosofía. Si has estudiado en la Complutense, pues más o menos todo te puede parecer cercano, pero ni por esas engancha. (Y posiblemente me haya liado yo...pero hace una referencia a un videojuego...que saldrá 6 años después del desarrollo de la historia que es 2016...al 19,aprox. Y el juego saldrá en 2022. God of Wars Ragnarok. Mínima importancia,pero bueno. Si con esto se confunde...no quiero ni pensar el resto..., pero igual he sido yo, y me he liado en al arco temporal. )
La critica de fondo, bien, evidentemente es imposible no compartirla. Pero eso queda tb diluido entre los multi/teen/romances de los/las protas. Que cansinos. Tb os digo, el próximo que escriba también me lo leeré. Pq es buena. Sin gustarme lo he deborado. Algo tiene la autora.
Que la autora escribe mejor que la media de autores españoles no se puede negar, pero el libro me ha resultado plúmbeo, eterno y sobre todo un poco engañoso. Quizás soy yo, pero el argumento de esta obra no deja de ser un listado de amores y desamores de la prota (con mente adolescente), relaciones sociales, salir, búsqueda de aceptación del grupo, etc, etc, etc, y muy poco del asunto realmente interesante que es la endogamia y luchas de poder dentro de la universidad. Todas estas dinámicas aparecen en segundo plano de los amores, convirtiendo la lectura (para mí, ojo) en un aburrimiento repetitivo de situaciones, y con una protagonista que sinceramente debería estudiar otra cosa que no sea filosofía porque no le aprovechan nada las lecciones... Para mí sobran montones de páginas y falta ir a saco en el tema de las universidades y sus movidas internas. De lo que mejor no hablo es de la imagen que se da de la "utilidad" de la Filosofía universitaria...
Inteligente, audaz, sarcástica y profundamente afilada, "La chica más lista que conozco" es, sin lugar a dudas, una de las mejores novelas de los últimos años. Es impecable. A caballo entre el tratado filosófico y la novela de campus, Sara Barquinero construye un juego narratológico sutilísimo, con huellas del narrador omnisciente decimonónico pero viciado por el lenguaje filosófico que demanda la estructura de tratado. Qué maravilla, qué sensibilidad, qué voluntad de estilo literario tan valiente. Me han interesado tanto el fondo como la forma de esta obra maestra. El argumento, el paso por la universidad de Alicia, una joven provinciana con un marcado deseo intelectual, me ha fascinado. Retrata a la perfección el -por desgracia- todavía oscuro en algunos momentos universo académico y universitario. El personaje de Juan Comala, tan bien perfilado, tan bien construido, me ha resultado encantador y repulsivo, aprovechado y narcisista y, profundamente, muy mediocre. Las subtramas que planean sobre el hilo conductor que vertebra la obra, la obsesión, el amor, el deseo de adquirir el capital cultural que las circunstancias familiares le han negado, la intención de mostrarse moderna, misteriosa, lista; todo encaminado hacia culminar ese deseo amoroso-erótico-intelectual me ha llenado completamente. La estructura es también formidable: qué acierto configurar la narración como un tratado filosófico. Resulta tan natural, tan orgánico, tan literario que pasa, incluso, desapercibido. Espectacular. En una nota ya más personal, me he percatado, leyéndolo, de que hacía tiempo que no disfrutaba -¡porque de verdad he disfrutado!- tantísimo -¡es que ha sido tantísimo!- de una lectura que es de placer y para la tesis. Me lo he bebido, pero a sorbitos. No quería que se terminase y, a la vez, quería devorarlo. Lo reeleré pronto, sin duda. Magnífica voz la de Sara Barquinero y magnífica novela "La chica más lista que conozco".
Bueno, bueno, bueno… me ha gustado mucho mucho!!! La autora aborda en esta novela las dinámicas sociales (universitarias o no), la diferencia de edad y la complejidad del deseo, la construcción de la identidad y la percepción propia o las amistades (entre muchos otros temas) con un nivel de detalle y una profundidad que hace que se disfrute muchísimo su lectura. El título engloba perfectamente todo y me ha encantado la estructura de la novela: las hipótesis, demostraciones, observaciones, los últimos capítulos (y sus títulos), LA BIBLIOGRAFÍA!!!! Es tan tan acorde!!! También me ha gustado mucho el final, me parecía, en cierta manera, complicado cerrar una historia como esta de una forma satisfactoria y Sara lo consigue!! Hacía ya varios libros que no sentía la “necesidad” de leer y me ha alegrado mucho que este libro me la haya devuelto (que se quede!!)
La autora da vida a Alicia hasta el punto de que me ha teletransportado a mis propios años de universidad, a las sensaciones que te deja la vida a esa edad y a cómo intentas navegarla mientras construyes tu personalidad y descubres quién eres dentro del contexto en el que has aterrizado. Los personajes también me han parecido complejos y bien construidos. Me ha gustado mucho.
“Muy bien - respondió automáticamente, como la persona patética que era.”
“Como siempre que somos demasiado categóricos, el futuro la sacaría pronto de su error”
En La chica más lista que conozco, Sara Barquinero construye un libro que se mueve en tres planos: la historia de aprendizaje de la protagonista, el análisis filosófico y la crítica directa al mundo universitario. La trama sigue a una joven que se muda de Valladolid a Madrid para estudiar Filosofía, explorando su búsqueda de identidad, sus amistades, los celos, la envidia y, sobre todo, una relación amorosa muy desequilibrada con un profesor. Esta parte resulta interesante, especialmente por cómo retrata la brecha cultural entre quienes provienen de familias intelectuales y quienes no, y cómo marca la inseguridad derivante de ella. El tratamiento de la relación con el profesor también está muy bien: Barquinero evita el cliché de la víctima ingenua frente al malvado absoluto y muestra matices en ambos, aunque quede claro que él, como adulto con autoridad, debería haberse apartado. Es una forma inteligente de abordar las dinámicas de poder. El problema es que la narrativa es lenta, reiterativa y carece de la profundidad emocional que uno esperaría de un relato de aprendizaje. Porque en lugar de centrarse en los sentimientos de la protagonista, la autora se refugia en el ensayo filosófico. Las referencias y conceptos a veces resultan densos para quienes no están familiarizados y me atrevo a suponer que superficiales para los que sí lo están. El efecto es que la historia se queda a medio camino: ni divulgativa ni especializada, lo que corta el ritmo y hace que no lleguemos a un análisis más psicológico de la historia. La parte más interesante, desde mi punto de vista, es la crítica al machismo, al acoso y a las intrigas de poder en la universidad. Sin embargo, la autora opta por relegar la parte más apasionada y afilada de la crítica a unas notas al final de algunos capítulos. Son intervenciones auténticas y muy directas, pero no termino de entender el recurso; da la sensación de que no confiaba en que la historia hablara sola. De hecho, creo que un ensayo sobre este tema escrito por ella hubiese sido muy bueno. A pesar de todo lo dicho hasta ahora, no creo para nada que sea un mal libro. Tiene momentos muy logrados, pero el desajuste entre lo que quiere transmitir y cómo decide hacerlo impide que la novela termine de cuajar. Esto sucede sobre todo por la necesidad de racionalizarlo todo, que no le permite profundizar y nos aleja del núcleo real de la protagonista y de la historia.
No sé qué pensar. La parte narrativa de la historia se hace repetitiva y pesada después del capítulo 4. Las anotaciones filosóficas pueden ser interesantes pero no entiendo que aportan a unos personajes planos y trillados.
Sin duda lo mejor son las observaciones en las que explicita el funcionamiento académico de la universidad. El resto puedes saltártelo o apuntarte a Teoría del Conocimiento.
Es esta la historia de Alicia, una joven vallisoletana que marcha a Madrid capital a estudiar Filosofía en busca de querer estar con gente como ella, en busca de un aprendizaje sobre la sabiduría y sobre el mundo. En definitiva, Alicia marcha como han marchado muchos otros jóvenes de provincias a la capital a estudiar lo que más le gusta. Ella ha tenido esa suerte, de tener en Madrid una tia con la que vivir y, en groso modo, de ser una chica lista. Pero no todo es color de rosas...
Durante esta Bildungsroman en la que Alicia empieza a descubrir el mundo y a ella misma, nos comprometemos nosotros también a aprender junto a ella sobre filosofía, a conocer a autores que no conocemos o al menos indagar un poco más en ellos. Con una extensa bibliografía, Sara Barquinero nos trae a esta novela de aprendizaje todo un tesoro en la narrativa española actual. Se retrata la mar de bien lo que es una universidad dictada por el patriarcado, la escasa sororidad entre mujeres, las relaciones de poder profesor-alumna, las relaciones sexuales... Es sin duda este libro un libro hecho para conocer a la juventud universitaria actual, pues creo que no son pocos los estudiantes que pueden verse en estas páginas. Alicia está en esa edad en la que debe aprender a relacionarse no solo con el mundo, sino con ella misma también. Y aunque a veces caiga en cosas tóxicas reconocemos en ella una bondad innata, como si todo por lo que vive pudiera ser apreciado por un aprendizaje de las cosas, la universidad, la gente, la vida.
Me gusta que la novela esté escrita como si fuera un tratado filosófico, pero que pese a que sea una narrativa de los hechos lo que vemos aquí, sacamos una interrogación del filos inabarcable que lleva la filosofía consigo. Ecos continuos al Ser y la nada de Sartre, pensamientos intrusivos y obsesiones que nos llevan a no ya querer ser la chica más lista, porque realmente de eso no trata ese libro, trata de la influencia que tienen los profesores en nosotros, de cómo una relación afectivo-sexual se yergue como casi lo más importante en esa etapa en la que ya no somos adolescentes pero en la que tampoco terminamos de ser todo lo adultos que deberíamos ser.
Intento verme en esta novela que se nutre de estancias, personajes, salvoconductos hacia lo prerrogativo de una persona que exhuma vida por todos lados, pese al discontinuo amago de las amistades, de los amores, del pasar de los días. Pero ante todo, la protagonista de esta historia, Alicia, tomará conciencia de lo que en el mundo se va transformando. Ella también se transformará, poco a poco, sin prisa, sin pausa...
Estamos con La chica más lista que conozco ante una novela de formación sobre la universidad de letras y humanidades española. Nos hace ver hechos que suceden, como a cámara lenta y en un resquicio de miradas podemos ver a personas que están creciendo, que se están afianzando en el mundo, personas que se aprovechan de otras y personas que buscan ante todo un sitio al que pertenecer. Siento cariño por Alicia, muchísimo cariño. Me ha dejado la novela con ganas de seguir sus aventuras, de conocer a sus próximas amigas, sus próximos amantes, sus próximos amores, pero sin duda, no sabemos lo que nos depara la vida.