Alex y Miguel se conocieron con trece años y se enamoraron el uno del otro cuando aún no sabían ni lo que era el amor. Cada uno por diferentes razones, ninguno confesó su amor. Y aquella amistad que parecía inquebrantable se fue rompiendo poco a poco.
Uno tatuador y el otro arquitecto; cada uno vive su vida como siente el arte. Alex —muy seguro de sí mismo— a mano alzada, libre, sin barreras, sin miedo a nada. Miguel —hijo, nieto y bisnieto de militares—, con escuadra y cartabón, en líneas rectas, organizado. Ambos intentando olvidarse el uno al otro, aunque sepan que eso es un imposible.
Ninguno olvida aquella noche de verano en la que alguien les dijo que su destino estaba escrito en las estrellas. Si superaban los obstáculos, estaban hechos el uno para el otro.
Alex da por fallida la prueba cuando, años después, Miguel entra en su estudio y le —Me caso. Y quiero que seas mi padrino.
Más de una década, unos padres insensibles y estrictos, una traición, una pandemia… cuatro bodas, un divorcio… y trece estrellas.
Una carrera de obstáculos por la libertad de poder amar sin límites.
En la trayectoria de Alex y Miguel se cruzarán personajes ya conocidos como Sandro, Gabriel (Un iceberg en el desierto) o Arán (Donde caben dos)… entre otros.
Maravillosa y real la nueva novela de M.R. Bueno y ese es precisamente su secreto para mí. Esos personajes tan reales que en cualquier momento te los encuentras en el súper, tomando café o te los cruzas por la calle. La historia de Álex y Miguel viene a decirnos que los sueños se cumplen si, a pesar de todo, sigues luchando, porque la vida no es fácil, no? Una escritura fresca y cercana que te sumerge y no puedes parar. Capítulo a parte para las ilustraciones, con ese estilo tan personal, la mejor guinda. Desde hace mucho leo en digital, y es que vas creciendo y llega un punto que no sabes dónde poner los libros, sólo me compro en papel los que me enamoran… y ya os podéis imaginar que este se viene 😉