Lena está a punto de cumplir años, cuando el hallazgo de una fotografía antigua de su padre, en una exposición de asesinos seriales, abre una grieta que conecta su vida con un linaje misterioso. En este viaje descubre su pasado familiar marcado por milagros, pérdidas y silencios heredados. Es el mes de septiembre en la Ciudad de México, tiempo de sismos, mandarinas y fiestas patrias, entre los que Lena tiene que abrirse paso para descubrir por qué le han robado una letra de su nombre, entre otros secretos de su propia historia; en especial, saber la razón por la que su madre la abandonó quince años atrás. Con una prosa fluida y unos personajes inolvidables, Bárbara Colio nos regala una novela en la que el dolor consigue transformarse en reconciliación.
Perfecto para salir de un bloqueo lector, una novela ágil llena de vueltas que no te esperas. Una madre abandonadora, una chavita de 15 que no supo qué pasó y creció sola con su papá, una leyenda familiar llena de baches por culpa de una foto. Después llega la verdad que revuelve todos los universos hasta el del lector que no sabe a quién creerle cuando llega la contraparte de la otra historia y nuestra protagonista no sabe por qué su papá le mintió.
Amé las vueltas de tuerca que tiene la historia, solo hay dos personajes que nada que ver y los dialogos son bastante de guión de televisa para una novela, pero nada despreciables.
Asi como a la protagonista le « falta » una letra en su nombre, a la novela le falta algo. La trama empieza bien pero nunca despega, todo se va resolviendo como episodio de programa de televisa (los diálogos no sienten naturales), y cuando parece que se plantean distintos escenarios que terminarán chocando para encontrar una verdad, esta es sencilla, no responde a nada más que a terminar con respuestas la novela.
El personaje del Güero solo sirve para sumar « algo » pero se puede obviar. Una lectura fácil para un bloqueo lector pero nada que te vaya a acompañar / recordarla a futuro.
Buena historia pero un poco fuera a lo que estoy acostumbrada. Hay historias que se cuentan de una forma seria y lineal, esta historia se cuenta de forma un poco confusa y metiendo muchos mexicanismos.
Personalmente no es de mis lecturas favoritas, pero tiene algo que si me gustó. El sentimiento que te deja es bonito, al leer las últimas páginas lloré y reí y eso estuvo lindo.
Frase favorita: “Yo no sé qué andes buscando tu, quizás alguna verdad, pero esa yo ya la tengo; la bronca es que me da por querer encontrar mentiras de vez en cuando, pero ya debo dejar de hacer eso”.
La premisa es interesante, sin embargo en su desarrollo, este planteamiento se va diluyendo y se van elaborando otras tramas, que también te enganchan. Me gusta que un solo tema recorre toda la trama, el dolor de perder a una madre y cómo esta figura es esencial en la vida de todos nosotros.