El nuevo libro de Javier Cercas relata los últimos 50 años de la historia de España, que son los del diario El País, a través de un recorrido personal y una lúcida reflexión sobre los vínculos entre periodismo, literatura, política y libertades.
El diario El País salió a la calle el 4 de mayo de 1976, menos de seis meses después de la muerte de Franco, cuando el camino a la democracia apenas empezaba a atisbarse. La idea del periódico se incubó entre un grupo de editores e intelectuales que, en las postrimerías del franquismo, buscaba un instrumento de reforma del régimen, de talante liberal y vocación europeísta, que contribuyera a suturar las heridas provocadas por la guerra civil y la dictadura y a hallar una salida sin traumas del franquismo. Su éxito fue fulgurante. A los 50 años de ese momento fundacional de la historia reciente española, Javier Cercas asumió el reto de contar la historia de un país a través de la de su periódico de referencia; pero El periódico de la democracia no es solo una historia personal de ese es también una reflexión acerca de la relación del periodismo con la literatura, una crónica de la formación intelectual de un escritor y un homenaje a la importancia de la prensa en la construcción y la defensa de las libertades.
Javier Cercas Mena (Ibahernando, provincia de Caceres, 1962) es un escritor y traductor español.
Hijo de un veterinario rural, cuando contaba cuatro años, en 1966 su familia se trasladó a Tarragona, y allí estudió con los jesuitas. Es primo carnal del político Alejandro Cercas. A los quince años la lectura de Jorge Luis Borges le inclinó para siempre a la escritura. En 1985 se licenció en Filología Hispánica en la Universidad Autónoma de Barcelona y más tarde se doctoró. Trabajó durante dos años en la Universidad de Illinois en Urbana; mientras estaba allí se publicó su primera novela, El móvil, y compuso su segunda novela; desde 1989 es profesor de literatura española en la Universidad de Girona. Está casado y tiene un hijo. Se transformó en un autor de masas con su tercera novela, Soldados de Salamina (2001), que fue descubierta por Mario Vargas Llosa en un famoso artículo y mereció los elogios de John Maxwell Coetzee y Susan Sontag. Es colaborador habitual de la edición catalana y del suplemento dominical del diario El País.
Su obra ha sido traducida a más de veinte lenguas. Por su parte él mismo ha traducido a autores catalanes contemporáneos y a H. G. Wells.
Un libro prescindible que aporta poco para conocer el diario y más bien lo patrocina el mismo diario para hacer más grande su ego. No hacía falta Cercas.
Esperaba que el libro fuera un encargo enmarcado en el 50º aniversario del periódico, quizá un relato real sobre sus primeros años desde la redacción. Lo que he encontrado es una mezcla de resumen somero de la cronología del diario, especialmente en sus primeros tiempos, una descripción de sus mayores aciertos, alguna crítica reducida para compensar y una colección de relatos personales en relación con El País.
Esta última parte ha sido la que más he disfrutado porque es la que más me recuerda al Javier Cercas que me gusta leer, pero hay que reconocer que alguna de las historias la tengo repe ya, bien porque hace referencia a textos que he leído con anterioridad o bien porque los ha contado (al menos) en una ocasión en el contexto de presentaciones, entrevistas o conferencias.
El principal problema que le encuentro es la longitud. Entiendo que es la equivalente al tiempo que podía dedicarle y desde luego es preferible que se note una única mano en la redacción de todo el texto a que hubiera entregado una compilación de textos ya publicados apenas unidos entre sí, pero no llega a ser suficiente. Al menos, por celebrar lo que está y no lamentarse por lo que falta, la prosa de Cercas se mantiene intacta.
No me detendré en la extraordinaria calidad narrativa de Cercas, del que este pequeño libro es el enésimo ejemplo. Pero sí me decepcionó haber obviado de una forma tan obscena el papel de la publicidad institucional en toda esta historia de cincuenta años. Y ojo: no solo con Prisa — El País, sino con todos. Que el editorial de un medio y de otro cambie como veleta según la partida presupuestaria que el Gobierno de turno le asigne se le escapó al bueno de Javier Cercas. Oportunidad perdida.
Cercas nos escribe un libro sobre la historia de El Pais con motivo de su 50 aniversario.
Fue su periodico desde que empezo a leer prensa, comienza a publicarse a los meses de morir Franco y unos años mas tarde comienza a escribir sus columnas.
Nos lo define como periodico cultural, comprometido socialmente, independiente (lo que puede ser). Se gano su prestigio con su actuacion en el golpe de estado.
Ha sido acusado de ser el periodico del PSOE en sus gobiernos. El autor lo niega y pone sus ejemplos con las peticiones de dimision de Gonzalez, Zapatero y Sanchez.
Nos muestra la opinion del periodico en el tema del proces.
Finalmente nos da su opinion sobre si los proximos 50 años puede seguir siendo el periodico de la democracia.
Creo esta bien escrito. Estoy de acuerdo en casi todo y para mi, lo mejor del periodico es la importancia cultural y Babelia
Muy fácil de leer a pesar de la relación de nombres y numerosas citas. Para los lectores de "El País" es un repaso desde sus orígenes,sus primeras firmas y papel en el contexto. Interesantes las relaciones que establece con la literatura o las diferencias entre periodista y escritor. Original todas las hipótesis de lo que " haría si fuera" ya que invita a los lectores a reflexionar sobre qué y cómo leemos la prensa para cambiar el enfoque porque no podemos leer como hace 40 años porque el canal y el emisor han cambiado.
Me esperaba que el libro relatara más sucesos y anécdotas. Aún así Javier Cercas, una vez más, narra con claridad el inicio y sus 50 años posteriores de como tiene que ser un periódico y adonde tendría que poner su foco en el futuro.
Reflexión sobre el periodismo y la literatura, con el marco de la historia española de los últimos cincuenta años envolviendo y moldeando la evolución profesional del autor.
Lectura fácil y rápida. Le falta quizá algo de profundidad y le sobra ensimismamiento.
Cercas asegura leer el periódico todos los días, y aún así no nombra una sola de las personas que lo escriben: los periodistas. Solo existen columnistas y directores. Cortito, y aún así me sobraron las mitad de las páginas.