Si la fe no resulta creíble no es porque no se pueda demostrar sino porque se ha debilitado nuestra capacidad de amarnos. Gilbert Keith Chesterton (1874-1936), periodista londinense, confiaba en la razón y creía en la alegría. Buscó el modo de que fueran de la mano y se compenetraran, y descrubió que caminaban juntas desde hacía tiempo en el cristianismo. Dos ensayos suyos, Ortodoxia(1908) y El Hombre Eterno (1925), recogen principalmente su visión del cristianismo: el primero relata su itinerario intelectual, que lo condujo al credo católico, y el segundo demuestra la singularidad histórica de Jsús y su influencia en el interior del ser humano.
Para muchos lectores de Chesterton que se han perdido en sus páginas, o para quiénes aún no se han adentrado en ellas, este libro les servirá como mapa para orientarse no solo en Ortodoxia y en El hombre eterno, sino también en otras obras suyas. En cualquier caso, la lógica de ls planteamientos expresados en estos dos libros ayuda a descubrir un armo digno de ser creído e inspirador de auténtica esperanza.
La razón siempre nos conduce a Dios. Sin duda un breve resumen del pensamiento de Chesterton, pero que cumple su objetivo que es el de exponer los principales ejes que guiaron el pensamiento de G.K. Chesterton.
Una rica introducción para comenzar a devorar los trabajos de este pensador.