En una isla donde todo parece inmutable, un joven crece sintiéndose distinto, fuera de lugar, sin saber todavía cómo nombrar aquello que lo separa de los demás. El verano en que cumple trece años marca un punto de inflexió empieza a trabajar con Caribe, un pescador hermoso y enigmático que vive según sus propias reglas. Entre jornadas laborales, silencios compartidos y miradas que dicen más de lo que explican, se construye un vínculo singular capaz de despertar experiencias nuevas y de cuestionar certezas previas. El protagonista descubre emociones desconocidas, donde el deseo y la percepción de su propio cuerpo se reconfiguran. En un paisaje íntimo y aislado del mundo, crecer, preguntarse y aceptar que algunos interrogantes lo acompañarán para siempre se vuelven parte de un mismo proceso. Caribe es una novela de iniciación narrada desde la memoria, que retrata ese instante suspendido en el que algo comienza a cambiar, así como la huella que deja en el tiempo.
Mientras leía Caribe pensaba en qué importante es que existan las editoriales independientes para publicar este tipo de novelas.
Me pareció un coming of age hermoso de principio a fin, y mientras el vínculo del protagonista con Caribe es el detonante de muchas cosas, la historia trata sobre un montón de otros temas: el auto descubrimiento, el amor, la amistad, la soledad, la búsqueda de un lugar donde sentirse cómodo en el mundo.
Ojalá todos lean esta novela alguna vez porque a mí me re gustó
Una novela que disfruté, con un protagonista al que muchas veces me dieron ganas de abrazar; ya que detrás de sus decisiones hay siempre un niño que intenta encontrar dónde encajar. Caribe refleja con total honestidad cómo, en medio de la más absoluta soledad, la primera persona que nos inspira confianza puede convertirse en un faro que ilumina todo nuestro universo. 3,5/5⭐