En una noche tormentosa y empapados por la lluvia en plena carretera, un grupo de hippies acceden a subir a un autobús que los conducirá a un lugar apacible donde refugiarse. Al llegar a su destino, descubren que se encuentran en un viejo monasterio perdido en medio de la nada. Allí comienza su pesadilla…
Un libro producto de su época y de lo que se buscaba en aquel momento: entretener. Lo cierto es que me lo he leído en una sentada y media porque la acción avanza sin descanso y tal y como decía: divertir, divierte. Ahora bien, hay que leerlo con la mente abierta, sin esperar verosimilitud en la historia, ni personajes interesantes o desarrollados... Una idea sencilla, acción y más acción escrita me atrevería a decir tal y como lo haría un escritor primerizo (aunque el autor no lo sea ni posiblemente lo fuese en aquel entonces, pues tiene decenas de títulos en su haber). Hoy en día es de esos libros que queda para amantes del pulp y poco más... Pero mira, ¿a quién no le apetece un libro o una película simplona alguna vez?