Este libro me ha sorprendido gratamente. Nos presenta el viaje de un joven a Tailandia, pero no es solo un desplazamiento físico, sino también un recorrido profundo de autodescubrimiento.
La narración en dos tiempos simultáneos me ha parecido magistral. La forma en que ambas historias se entrelazan genera, en muchos momentos, escenas casi cinematográficas, muy bien construidas y elegidas.
Félix, el protagonista, vive atrapado en un constante overthinking. A lo largo de la novela, se percibe esa cascada de pensamientos que a veces agota y paraliza, pero que también da lugar a reflexiones profundas sobre la vida.
A través de sus experiencias, las personas que conoce y sus propias inquietudes, el libro aborda temas como el valor de las cosas, las relaciones, la familia, los arrepentimientos o incluso la fe.
No es una historia de grandes giros; de hecho, el final puede intuirse desde el principio. Pero eso no le resta valor, porque lo importante aquí es el camino y la carga emocional que arrastra hasta llegar a él.
Me ha gustado porque es un viaje muy humano, muy real, y está escrito con una sensibilidad que se siente en cada página.
✨ Una historia que me hizo pensar en todas esas decisiones que, sin darnos cuenta, terminan construyendo quiénes somos.
Conocemos a Félix durante un viaje por el sudeste asiático, mientras la historia va y viene entre su pasado y su presente. Poco a poco vamos descubriendo las experiencias y decisiones que lo llevaron hasta donde está, y entendiendo por qué se ha convertido en la persona que conocemos.
Lo que más disfruté fue que no sentí que estuviera leyendo solamente la historia de Félix. En varios momentos terminé cuestionándome mis propias decisiones, los caminos que no tomé y esas cosas que quizá todavía cargamos aunque hayan quedado en el pasado. 🥹
Además, conecté muchísimo con su personalidad. Esa necesidad de querer tener todo bajo control, pero al mismo tiempo aprender a soltar y dejarse llevar… demasiado yo. 😂
Me gustó mucho que el viaje no fuera únicamente físico, sino también emocional. Es una historia sobre cambios, relaciones, duelo, identidad y sobre cómo todas esas pequeñas cosas que vivimos van dejando huella en nosotros.
Y al terminar me quedé con una pregunta que creo que resume bastante bien lo que me dejó este libro:
¿Somos quienes elegimos ser o somos el resultado de todo lo que hemos vivido? 💕
¿Cuántas historias no viví por esperar el momento perfecto?
¿Cuántas veces me quedé en un casi?
¿Cuántas historias fallecieron allí, justo antes de nacer, por no arriesgar?
En esta historia nos sumergimos en un viaje profundo de autoconocimiento e introspección, en donde somos el ancla y el barco, atrapados en nuestro propio mar.
No importa cuánto te alejes, siempre hay partes de ti que te acompañan y que al final tienes que aprender a convivir con ellas.
Felix emprende un viaje hacia Asia en busca de un nuevo yo, en el cual nos vamos a sumergir con él, en un largo viaje, atravesando emociones profundas, en lo que siente, en lo que pierde, en lo que intenta entender...y también en lo que busca sanar.
HAY VIAJES QUE NO SOLO SIRVEN PARA HUIR, SIRVEN PARA ENCONTRARSE.
A lo largo de la historia, nos encontramos a un Felix escapando de un pasado marcado por amores y culpas que todavía lo sostienen tratando de crear nuevos vínculos, pero por el otro lado vemos a Felix aferrándose a un pasado que lo moldeo.
Un libro que se lee solo. Plagado de conceptos psicológicos y filosóficos, pero sin el afán de hacerte sentir perdida o que estas simplemente ante una clase teórica. El autor logra envolverte en la historia de un personaje, entrecruzando dos momentos vitales del mismo, obligándonos a comprender la verdadera esencia de la psicología y la filosofía: ellas no existen como preceptos teóricos sin más, sino que los humanos hemos necesitado de ellas para poder dar significado a las vidas que vamos habitando. Félix es justamente este personaje al que vamos siguiendo, y que a través de dos narraciones que se entrecruzan, es que vamos entendiendo que las decisiones que guían y arman a su ser no son azarosas, sino que están atravesadas por su historia, sus vínculos, sus experiencias tempranas y sus traumas. Un libro que te permite re-preguntarte sobre lo propio, desde la mirada de lo ajeno. Lectura muy recomendada. Sensible, crudo, pero sin perder el humor y lo liviano del vivir.
"Si no hay ni una sola posibilidad de aspirar a otra cosa, si desde niña todo lo que te enseñaron fue que tenías que tener un solo objetivo, ¿qué te queda por desear? Eso que anhelaste toda tu vida, ¿cuándo empezaste a quererlo? ¿Lo deseaste tú o lo desearon por ti?"
Hay momentos que marcan un antes y un después en nuestras vidas. Después de un punto de inflexión, a veces, dejamos de reconocernos y tenemos que redescubrirnos, aceptar nuestro nuevo yo. Este es el tema del libro: el cambio personal, el autoconocimiento y la autoaceptación.
"Hace unos meses era alguien distinto. Hace unos años, un completo desconocido incluso para mí mismo. Tal vez no sea nadie en particular y solo esté deviniendo en versiones que se construyen y se desmoronan a cada paso."
Félix huye, asfixiado, tan lleno de dudas que no se reconoce. Algo ha pasado en su vida que le obliga a alejarse, aunque pronto se da cuenta de que no es posible huir de uno mismo.
Este libro narra una historia en dos tiempos que se intercalan. Por un lado, en primera persona, Félix nos narra su vivencia actual, su huida a Asia, con la que intenta encontrar respuestas y conocerse. Aparece un nuevo yo, que asume riesgos, que viaja con desconocidos, que prueba nuevas experiencias, pero que no deja de hacerse preguntas. Por otro lado, en tercera persona, se nos presenta la niñez y adolescencia de un chico tímido, introvertido, que comienza a perderse. Así vamos encajando las diferentes piezas que nos permitirán entender el puzle.
Y esa ha sido, para mí, una de las mejores experiencias del libro, el descubrimiento de la pieza esencial, la que une el pasado y el presente, la que explica el porqué del sufrimiento de Félix. El final cierra perfectamente el círculo, al reaparecer pasajes del primer capítulo, dando así sentido a estos pasajes iniciales y a toda la historia. De repente, el lector lo comprende todo.
Son dos relatos paralelos, pero diferentes. Cada uno aporta algo. El del pasado es una narración de hechos, que entretiene mucho, de la que el lector quiere saber más. Félix de niño, Félix en una familia encantadora, Félix que atraviesa una adolescencia llena de escepticismo, de rabia. Félix y su primer amor.
Él respira por la boca, inhalando como si le faltara el aire.
Ella respira por la boca exhalando como si le sobrara el aire.
La historia del presente, sin embargo, obliga a parar, a coger aire, a pensar. Llena de interrogantes, de reflexiones sobre la personalidad, el crecimiento, la religión, la psicología, la ansiedad, el deseo, el cambio, la redención… el lector se pregunta, a medida que lo hace Félix, sobre sí mismo.
"Vivo preguntándome por qué hago lo que hago, por qué digo lo que digo, por qué siento lo que siento, por qué soy como soy, pero pocas veces me pregunto por qué soy. ¿Por qué, entre tantas posibilidades que existen en este mundo, incluyendo hasta la posibilidad de no ser, soy?"
Una lectura muy entretenida y muy recomendable. Gracias al autor por hacérmela llegar.
Hay libros que, sin darte cuenta, empiezan a hacerte preguntas sobre la tuya. Las huellas que no pisé, de Ezequiel Frydman, ha sido para mí un poco eso.
Porque, aunque Félix se marche a Asia intentando empezar de cero, pronto entiendes que hay lugares de los que no se puede escapar haciendo una maleta.
La novela está construida en dos tiempos y, mientras acompañamos a Félix en ese viaje hacia lo desconocido, vamos entrando también en el pasado que intenta dejar atrás. Dos historias que avanzan por caminos distintos hasta terminar acercándose cada vez más.
Pero lo que más me ha gustado no ha sido únicamente descubrir qué ocurrió. Ha sido estar dentro de ese proceso de intentar entender a una persona que tampoco termina de entenderse a sí misma.
Ezequiel Frydman escribe desde un lugar muy humano. Hay filosofía, sí. Hay preguntas sobre la identidad, el deseo, el amor, la culpa, las decisiones que tomamos y las que no tomamos. Pero nunca sentí que esas reflexiones estuvieran ahí para demostrar cuánto puede pensar un personaje. Están ahí porque Félix necesita pensar para intentar sobrevivir a todo aquello que lleva dentro. Y eso me ha gustado especialmente.
Porque a veces pensamos que empezar de nuevo significa cambiar de ciudad, de país, de amigos, de rutina… cuando quizá empezar de nuevo consiste en algo bastante más incómodo: atreverte a mirar de frente aquello de lo que llevas tanto tiempo huyendo. También me ha sorprendido el equilibrio entre profundidad y ligereza.
Hay momentos de mucha intensidad emocional, situaciones de deseo, humor e incluso escenas que consiguen arrancarte una sonrisa cuando probablemente no te la esperabas. Y creo que precisamente esa mezcla hace que los personajes se sientan más reales.
La pluma de Ezequiel me ha parecido muy cercana al pensamiento. De esas que te llevan de una escena a una reflexión y, cuando quieres darte cuenta, estás leyendo algo que te hace parar un segundo porque toca una pregunta que quizá tú también te has hecho alguna vez.
¿Cuánto de lo que somos elegimos realmente y cuánto de lo que somos viene de las huellas que otros dejaron en nosotros?
Quizá por eso el título me parece tan bonito después de terminar la novela. Porque no habla solamente de las huellas que hemos dejado, sino también de todas aquellas que no llegamos a pisar: los caminos que no elegimos, las personas que no fuimos, las decisiones que quedaron atrás.
Y quizá crecer también consista en aprender a convivir con todas esas posibilidades que ya no existen. Una novela sobre huir, buscarse, desear, recordar y, sobre todo, intentar descubrir quién queda cuando dejamos de interpretar el personaje que los demás esperan de nosotros.
De esas lecturas que terminan, pero alguna de sus preguntas se queda contigo.
No puedo poner en palabras cuánto me gustó este libro. Me atrapó y me destrozó en partes iguales.
No es una historia donde la trama dé miles de vueltas y contenga una problemática tras otra para atraer al lector. Sino que, desde la simple existencia del personaje, su sentir, sus pensamientos, sus acciones, su forma de ver la vida, te tienen anclado a las páginas.
La novela está narrada en dos tiempos, el pasado y el presente, y esto hizo que el personaje de Félix me encantara y me sacara de eje, porque lo interpreté de manera, quizás, errónea. Creí que la adolescencia de Félix me iba a permitir entender en profundidad al Félix actual, pero sus dolencias y ciertas actitudes no tenían tanto que ver con lo que fue, sino con un acontecimiento que lo cambió para siempre. En su adolescencia solo era un adolescente confundido y rebelde, como cualquiera, y eso hizo que no me esperara el final de la historia.
Está tan bien escrito que sentí que viajaba con Félix. Me transporté a lugares desconocidos junto a él y los exploré a su lado. Todo lo que aprendió en cada sitio que visitó, también lo aprendí yo. No paraba de buscar en Google más información sobre historia, religiones y cultura. Salí de la lectura sintiéndome instruida.
A esto le sumo la cantidad de frases que subrayé, porque todas me tocaron personalmente y resonaron en mí una y otra vez, como un eco. En este libro vas a encontrar muchas frases y párrafos con una mezcla de psicología y filosofía que van a hacer temblar tu propia forma de ver el mundo.
Lo único que me generó ruido a lo largo de la historia es el Félix adolescente: a pesar de tener características propias de la edad, había detalles que sonaban a un adulto totalmente experimentado, tal vez por el diálogo.
Todo lo demás que acompaña a esta obra me dejó fascinada. En especial los personajes: muchos de ellos son pasajeros, aparecen en apenas unas cuantas partes, pero pisan fuerte. No pasan desapercibidos, dejan su huella en el lector y en el protagonista. También quiero mencionar cómo se trata el dolor: el autor deja en evidencia que algo acongoja a Félix, pero no sabés qué, y cuando lo descubrís, te destruye a vos también.
Las huellas que no pisé hizo algo que hace mucho no me pasaba: me volvió a conectar con la lectura. Esa sensación tan linda de tener un libro físico entre las manos y querer aislarme un rato del mundo para meterme por completo en otro.
Es una historia que te va llevando por distintos disparadores, personajes, lugares y relatos que, a medida que avanzas, empiezan a encontrarse y a cobrar sentido. Hay algo muy lindo en descubrir cómo esas historias que parecían ir por caminos distintos terminan unificándose y explicando, de alguna manera, por qué las cosas suceden como suceden.
Hay algo que me gusto mucho: cómo, en medio de la historia, aparecen constantemente ideas que te llevan a pensar un poco más allá de lo que está pasando en la trama. Hay preguntas sobre las decisiones, los vínculos, el destino, las casualidades, lo que elegimos y lo que dejamos atrás. Conceptos que por momentos rozan otros ejes pero que aparecen de una manera tan orgánica que una termina pensando en ellos casi sin darse cuenta. El libro te entretiene, pero al mismo tiempo te deja disparadores que siguen dando vueltas incluso cuando ya lo cerraste.
Creo que ahí también está uno de los grandes méritos del escritor: se nota muchísimo la curiosidad detrás de quien escribe. Las ganas de conocer historias, culturas, lugares y personas. Hay un nivel de detalle que hace que no solamente leas sobre Tailandia o Camboya, sino que por momentos sientas que estás transitando esas calles, caminando junto a los monjes, sumergiéndote en el agua, imaginando los paisajes y acompañando cada parte de ese recorrido.
Terminé el libro sintiendo que, de alguna manera, también había viajado. Y hasta me dejó esas ganas de que, cuando algún día me toque conocer algunos de esos lugares, seguramente haya calles, paisajes o momentos que me hagan acordar de esta historia.
Pero, sobre todo, agradezco que haya sido el libro que me recordó lo lindo que es querer seguir leyendo aunque tengas otras cosas que hacer. Hacía mucho que no encontraba uno que me diera tantas ganas de apagar un poco el mundo de afuera para ver qué estaba pasando ahí adentro.
En esta historia seguimos a Félix Zimmerman, un personaje profundamente marcado por sus creencias y su entorno familiar . El libro se desarrolla en dos líneas temporales: 🌑pasado y ☀️presente. En el pasado vemos a un Félix adolescente, curioso, rebelde y en plena búsqueda de identidad. Con ganas de aprender, con amigos, con su pareja y vemos el vinculo con su familia.
En el presente, en cambio, nos encontramos con un Félix más retraído, atravesado por el dolor y en busca de respuestas, iniciando un viaje por Asia que marcará un antes y un después en su vida.... Y así es como comienza la historia de Felix ¿Te animas a descubrír que decisiones del pasado lo atormentan?... 🌷🌷🌷 A mí me gustó muchísimo como se desarrolla todo durante su viaje. Todas las experiencias y aventuras .Va formando vínculos, amistades, conexiones que, aunque a veces sean pasajeras, le dejan algo. Y eso me pareció muy real, porque cada persona con la que se cruza tiene su propia forma de ver la vida, sus creencias, su historia… y cómo todos, de alguna manera, estamos aferrados a algo que nos trajo hasta donde estamos hoy. Es un libro que en todo momento te engancha, tiene frases que querés marcar todo el tiempo y los personajes se sienten muy reales. Me gustó mucho cómo se desarrollan ambas líneas temporales .
Siento que es un libro muy reflexivo, que habla sobre las decisiones, los errores y todo aquello que nos forma como personas. Al final, te deja pensando: si tuvieras que vivir todo de nuevo para llegar a donde estás hoy… ¿lo harías? Personalmente, conecté muchísimo con Félix. Creo que, en algún punto, todos somos un poco él.
“¿Qué hago buscando la aprobación, el respeto, la admiración de alguien que no me importa en absoluto? La respuesta no llega. ¿Quién soy yo que deseo algo solo porque otro lo desea?” ~ Las huellas que no pisé de Ezequiel Frydman.
Hay hechos que marcan una línea divisoria en nuestra vida y que suponen un antes y un después. Algo sucede en la vida de Félix, el protagonista de este libro, que le hace emprender una huída de su entorno que le asfixia, y comenzar un viaje de búsqueda de si mismo. No sabemos qué es, pero intuimos que ha sido un hecho que lo ha marcado a fondo, tanto que no se reconoce en su yo actual.
La historia que narra Ezequiel intercala el pasado con el presente. Acompañamos al Félix anterior a esos hechos en su crecimiento y desarrollo personal, al tiempo que viajamos con el Félix actual en su búsqueda personal, que le llevará por fiestas desmedidas, actividades arriesgadas e incluso por exploración de la espiritualidad. De hecho la historia de este Félix me ha recordado un poco a “Come, reza, ama”.
Libro autopublicado que me ha gustado más de lo que esperaba en su arranque. Quizá porque comenzamos con un personaje más superficial, pero que a medida que avanza en la historia va profundizando en el sentido de la vida, con crítica a las guerras, a las redes sociales, a la falta de distribución de la riqueza, a la ausencia de espiritualidad, y con una fuerte reivindicación del papel de la familia y de la amistad, una red que todos necesitamos a nuestro alrededor.
Gracias al autor por confiar en mí para leer su historia. Sigue escribiendo Ezequiel.
En Las huellas que no pisé, conocemos la historia de Félix, quien es el segundo hijo de un matrimonio con raíces judías por parte del padre y católicas por parte de la madre. Además, tiene un hermano llamado Kevin. La trama está narrada en dos tiempos, pasado y presente, que se van alternando a lo largo del relato y donde conocemos, por un lado, la infancia y adolescencia del protagonista y, por el otro, el viaje que emprende por diferentes países asiáticos con el fin de encontrarse a sí mismo. A través de este recorrido, vamos conociendo sus pensamientos y las preguntas que se hace a lo largo de su camino.
Un aspecto que me gustó fue la narración en dos tiempos, ya que ayuda a profundizar en el personaje y me permitió conocer las diferentes etapas de su vida, así como su evolución a lo largo de la historia.
En varios momentos me sentí identificada con algunas de las preguntas que se hace el protagonista, lo que hizo que la lectura fuera aún más cercana y reflexiva. Sobre todo cuando dice: “Soy la personificación de esa famosa frase ‘Pienso, luego existo’. Solo que yo pienso, re-pienso, pienso lo que re-pensé y, cuando quiero existir, ya pasó el momento. Pienso mucho y vivo poco. Muy poco”. Esta frase me pareció totalmente acertada, ya que muchas veces el pensar demasiado es lo que nos impide actuar.
En conclusión, Las huellas que no pisé es una lectura que me resultó amena, cercana e introspectiva, con momentos en los que uno puede identificarse y reflexionar sobre su propia vida.
El libro nos va presentando en forma alternada el pasado y el presente de Felix. Un pasado que arranca desde su nacimiento como segundo hijo de un matrimonio de madre católica y padre judío y va transitando la niñez y la adolescencia mostrando los distintos hechos y episodios que van forjando su personalidad. Por épocas lo veremos introvertido, inseguro, indeciso, con un guía ejemplar en su hermano mayor, luego la rebeldía de la adolescencia lo encontrará en las antípodas de su anterior personalidad, hasta llegar a un presente que lo encuentra en un viaje que es en parte huida y en parte necesidad de encontrarse y conocerse mejor a si mismo. Para esto decidirá recorrer una cultura diametralmente distinta a la conocida como es la asiática y conviviendo con compañías transitorias en distintos momentos del viaje que le aportarán nuevas formas de ver y sentir la vida. Un libro que interpela y nos deja pensando, en cual creo que todos podemos vernos identificados en algún pasaje, a mi particularmente me sucedió en esa indecisión que lleva a hacerse mil preguntas antes de decir o hacer algo, perdiendo muchas veces la oportunidad. Pensamientos filosóficos, humor, reflexión, meditación, historias de vida y una tensión en aumento en los últimos capítulos cuando intuimos la llegada de un hecho esperando estar equivocados para un libro muy interesante y que no tengo dudas que a nadie va a dejar indiferente.
Las huellas que no pisé siguen a Félix, un chico que llega a un punto en el que siente que ya no puede seguir viviendo igual.
Tiene la sensación de estar perdido, de no reconocerse del todo en su propia vida, y por eso decide escapar y empezar un viaje por Asia. Pero no es solo un viaje para cambiar de sitio, es, sobre todo, un intento de encontrarse a sí mismo y de entender todo lo que le ha pasado.
Mientras Félix avanza por ese presente tan incierto, la novela va trayendo también fragmentos de su pasado, así que poco a poco vas entendiendo qué lo ha ido rompiendo por dentro.
Esa mezcla entre lo que vive ahora y lo que recuerda hace que la historia tenga mucho más peso emocional, porque no se trata solo de moverse por el mundo, sino de cargar con todo lo que uno deja atrás aunque intente huir.
Ese es uno de los puntos fuertes del libro, te hace pensar en esas decisiones que tomamos, en las que no tomamos, y en cómo todo eso acaba marcando quiénes somos.
Además, la forma de contar la historia tiene un punto muy humano y muy cercano, con momentos de humor e ironía que evitan que el libro se vuelva demasiado solemne.
Eso hace que la lectura se sienta más real, más viva, como si estuvieras escuchando a alguien que te cuenta su crisis sin dramatizarla del todo, pero sin esconder lo que duele.
En el fondo, es una novela sobre las huellas que dejamos, las que evitamos pisar y las que, aun queriendo, nunca conseguimos borrar.
La historia nos presenta a Félix, quien parte desde Buenos Aires hacia Tailandia para emprender un viaje por Asia en busca de respuestas a las preguntas que le rondan por la mente desde hace un tiempo. Se trata de una travesía de autodescubrimiento y sanación. A través de una narrativa que alterna entre el presente y el pasado, acompañaremos a Félix en esta aventura y comprenderemos que fue lo que lo impulso a tomar su rumbo actual. Tengo que decir que la historia me gusto más de lo que esperaba. Con paisajes exóticos como telón de fondo, nos sumergimos en un relato conmovedor que invita a la introspección. Los últimos capítulos te mantienen en vilo, con una trama que se desarrolla con fluidez hasta alcanzar un final un tanto desgarrador y emotivo. Creo que esta es una de esas historias en las que conviene adentrarse sabiendo lo menos posible, por lo que no voy ahondar más. Solo les diré que, si disfrutan de las lecturas con tintes filosóficos y reflexivos, no pueden dejar de leerla.
Puntos: 4/5 🌟
"Sé que el mundo ahí afuera puede lastimarme, rasparme, hacerme daño, pero necesito experimentar esa sensación, por más dolorosa que pueda llegar a ser."
"Soy la personificación de esa famosa frase: «Pienso, luego existo». Solo que yo pienso, re-pienso, pienso lo que re-pensé y, cuando quiero existir, ya pasó el momento. Pienso mucho y vivo poco. Muy poco."
"Parece que el ser humano siempre necesita respuestas. No sé si existe un orden absoluto, o una verdad que organice el caos en el que vivimos, pero ¿por qué nos resulta tan difícil no saber? ¿Qué tendría de malo cada tanto poder decir «no lo sé»?"
"Las líneas entre lo real y lo imaginario tienen límites difusos en el campo del deseo humano."
A través de Félix y de una narración que va alternando entre el pasado y el presente, vamos entendiendo las experiencias, relaciones y decisiones que lo llevaron a convertirse en quien es. Me gustó mucho cómo ambas etapas se van conectando y cómo, poco a poco, todo empieza a cobrar sentido.
Félix es un personaje que vive pensando y analizando absolutamente todo, muchas veces intentando tener el control de cosas que simplemente no se pueden controlar. Y creo que ahí es muy fácil sentirse identificado con él. Mientras avanzaba la historia, varias veces terminé pensando también en mis propias decisiones, en los caminos que uno toma o deja de tomar y en cómo ciertas experiencias siguen formando parte de nosotros aunque hayan quedado atrás.
El libro toca temas como las relaciones, la familia, el duelo, los arrepentimientos, la identidad y el valor que le damos a las cosas y a las personas. Pero lo hace desde un lugar muy humano y cercano, sin necesidad de grandes giros para mantenerte conectado con la historia.
Al final, más que el destino de Félix, lo que me quedó fue todo el recorrido que hizo para llegar hasta ahí y una pregunta que probablemente todos nos hicimos alguna vez: ¿cuánto de lo que somos depende de nuestras decisiones y cuánto de todo lo que nos fue pasando en el camino?
Las huellas que no pisé ha sido una lectura muy diferente a lo que suelo leer habitualmente y una grata sorpresa.
La novela sigue a un joven que emprende un viaje por Asia mientras, de forma paralela, se va reconstruyendo poco a poco su pasado. Esa estructura mantiene el interés y aporta un toque de intriga que hace que quieras seguir descubriendo qué hay detrás de sus decisiones.
Sin embargo, para mí, lo mejor del libro no ha sido la trama, sino todo lo que invita a reflexionar. Se nota la formación del autor como psicólogo en la manera de abordar temas como la identidad, el deseo, el amor, el sufrimiento, las decisiones que tomamos y los caminos que dejamos sin recorrer.
Es uno de esos libros que te hacen parar la lectura para releer una frase o pensar en una idea. De hecho, terminé con muchas páginas marcadas porque encontré reflexiones muy interesantes.
No es una novela para quien busque acción constante o grandes giros, sino para quienes disfrutan de historias pausadas, con profundidad psicológica y filosófica, que dejan espacio al lector para sacar sus propias conclusiones.
Una lectura enriquecedora que me ha sacado de mi zona de confort y que recomiendo especialmente a quienes disfrutan de libros que, además de entretener, invitan a mirar hacia dentro.
Hay historias que no solo se leen, sino que se sienten como un refugio. Esta obra es, sin duda, una de ellas. Desde la primera página, la estética visual me atrapó; el autor logra trasladar una atmósfera digna de un tablero de Pinterest a una narrativa rica y cuidada. Lo que más amé de mi experiencia de lectura: El Trope 'He Falls First': La tensión emocional está manejada de forma magistral. Ver la evolución de los sentimientos del protagonista y cómo el destino parece estar atado por un hilo invisible (o un lazo rojo) fue mi parte favorita. Prosa Visual & Minimalista: La escritura es limpia, elegante y muy sensorial. El autor tiene un talento especial para el 'show, don't tell', permitiéndonos ver cada detalle artesanal y cada gesto silencioso. Ritmo Envolvente: Es una lectura completa y honesta que te mantiene conectada de principio a fin. No hay escenas de relleno; cada capítulo aporta una pieza más al rompecabezas emocional de los personajes. Veredicto: Una lectura imprescindible para quienes buscan romance contemporáneo con profundidad, personajes con alma y una estética impecable. Es de esos libros que te dejan con el corazón cálido y ganas de volver a empezar. 📖❤️ Esta reseña forma parte de mi colaboración honesta con el autor. Puedes encontrar más contenido estético de esta historia en mi TikTok e Instagram
Hay viajes que no sirven para huir… sirven para encontrarte. Las huellas que no pisé no es solo un viaje físico. Es un viaje hacia dentro. Félix se va lejos, hasta Asia, intentando dejar atrás todo lo que fue. Pero mientras avanza, entiendes algo poco a poco: no siempre podemos escapar de nosotros mismos. Me encantó cómo se entrelazan las dos voces. Como si el pasado y el presente estuvieran dialogando constantemente. Como si una parte de él quisiera seguir adelante… y otra aún estuviera anclada en lo que fue. Es una historia sobre identidad. Sobre perderse para volver a encontrarse. Sobre reconstruirse poco a poco con lo que queda. 💭 Lo que más me marcó: Que no importa cuánto te alejes… siempre hay partes de ti que te acompañan. Y que, al final, tienes que aprender a convivir con ellas. 💬 Cómo me dejó: Pensativa. Con ganas de hacer las paces con mis propias decisiones… y entender que también soy el resultado de mis caminos no tomados.
El libro narra un viaje, tanto físico como interior. Nos habla un poco de Dios, del budismo, de la astrologia,el control, el amor, el perdón, vínculos familiares, Lo humano, lo animal, la fina línea que se difumina entre ambos, entre otros muchos temas más. Todo esto sin tener un posicionamiento fijo en esto, el protagonista está autodescubriendose y descubriendo el mundo, todas las posibilidades, conoce a gente, vidas y cosas nuevas. Además tiene uno de los mejores arcos de personaje que leí. Nos narra el pasado y presente de felix, al principio parecían casi dos personas distintas. Pero a medida que avanzaba eran como dos líneas opuestas qué empezaban a entrelazarse capitulo a capitulo, eso me FASCINÓ. Te hace pensar, reflexionar, hay romance, familia, amistades, viajes. Realmente hay de todo un poco. Me sorprendió mucho esta lectura, llore bastante también que decirles. Fue una lectura que me sacó un poco de mi zona de confort.
Félix huye a Tailandia, buscando escapar de las sombras del pasado y las cadenas de la culpa. Pero a medida que se sumerge en la exotica belleza del sudeste asiático, se da cuenta de que no puede huir de sí mismo. Los paisajes cambian, pero su reflejo en el espejo sigue siendo el mismo.
En el silencio de su habitación, Félix se encuentra cara a cara con sus demonios. La culpa y la decepción lo siguen como una sombra, recordándole que no puede escapar de su propia mente. Es entonces cuando comprende que el viaje no es hacia afuera, sino hacia adentro.
Al final, Félix se da cuenta de que todo es parte de él, que las respuestas que busca están dentro de sí mismo. La paz no se encuentra en los lugares, sino en la aceptación de quién es y en la capacidad de perdonarse a sí mismo. Y en ese momento, Félix comienza a sanar, a encontrar la libertad en la aceptación de su propia verdad.
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📚✨ Reseña de Las Huellas que no Pisé de Ezequiel Frydman
Félix es un joven que huye a Asia para intentar descubrir quién es lejos de su ciudad. Allá viaja con desconocidos, asume riesgos y vive nuevas aventuras.
El libro está narrador en dos líneas temporales: el presente y el pasado. A través de ellas conocemos la vida de Félix: su niñez, cómo creció, los difíciles momentos de la adolescencia y su primer amor.
Es una historia que te atrapa desde el comienzo y tiene personajes con los que conectás enseguida. Al principio, parece un poco superficial, pero a medida que vas avanzando, la trama se profundiza en cada temática que toca: las redes sociales, la ausencia de la espiritualidad, los cambios, la amistad.
Me fascinó la historia, los personajes, la vibra que le dió leerlo, la historia. La pluma del autor es muy ligera y entretenida. ¿Ustedes se animarían a leerlo?
Los viajes del protagonista (Félix) me generaban curiosidad y me atraia la dedicación del autor en desarrollar los vínculos que van surgiendo entre los personajes. Me gustó mucho el final del libro (no voy a contar): inesperado. Sin embargo sentí que fué más extensa la descripción de los viajes y no este último proceso... Me quedé con ganas de saber cómo lo hubiese atravesado el protagonista. También me resultó interesante la propuesta del autor al desarrollar un paralelismo entre la infancia y la juventud de Félix, pero me cansaba un poco tener que regresar constantemente a su niñez (no siempre significativa). Me pareció muy ágil la lectura, por lo que me dieron ganas de entender lo que realmente sucedía en el final de la historia.
He devorado este libro. Su escritura resulta amena y la historia hace que mantengas la atención. Además, alterna entre dos tiempos: el presente, en el que Félix viaja a Asia, y el pasado, en el que descubriremos tanto el detonante de ese viaje como aspectos de su pasado que nos ayudarán a sentir la evolución del protagonista.
La historia tiene muchas reflexiones filosóficas y personales que logran que, como lectora, te haga pensar e incluso sentirte identificada en ciertos aspectos.
Para mí lo más interesante ha sido ir descubriendo ese viaje y, sobre todo esa combinación de pasado y presente. También todas esas reflexiones a las que invita.
Las huellas que no pisé es un viaje íntimo y reflexivo sobre la identidad, el pasado y la necesidad de escapar para entenderse. A través de dos líneas temporales, acompañamos a Félix en un recorrido tanto físico como emocional, donde el peso de lo vivido y la búsqueda de quién es realmente se entrelazan de forma muy humana. Es una historia que no busca respuestas fáciles, sino que invita a sentir, cuestionar y mirar hacia adentro. Con una narrativa introspectiva y cargada de emociones, te deja con esa sensación de haber leído algo profundo, de esos libros que se quedan contigo incluso después de la última página.
A veces la vida te tira patadas encima, patadas que sabés que son injustas para uno y para quienes tanto amamos... Me parece lindo e inspirador que el protagonista haya transitado e intentado sanar en ese viaje. Una narración que tiene de todo un poco: cositas típicas argentinas, amor, deseo, introspección y hasta escenas que rozan discusiones filosóficas muy interesantes. Se van a enojar con Félix, lo van a querer golpear(?), le van a querer gritar, pero también abrazar y consolar. Un lindo relato en el que sentís que acompañás al protagonista (física y emocionalmente). 4.5⭐
Felix me hizo recordar que todos alguna vez hemos ido por la vida intentando ser. Intentando ser lo que nuestros padres, maestros, jefes, amigos y/o hermanos esperan que seamos. Siempre siendo, sin ser. Sin ser nosotros mismos & que triste vivir de esa manera❤️🩹 A través de un viaje que se siente como un exilio autoimpuesto Felix busca, sin saber realmente que. Y me gusta pensar que al final, Felix descubrio que como bien dice el dicho: Aprender siempre es un placer, aún y cuando el dolor sea nuestro maestro.
✨ Este libro me ha hecho sentir muchísimo. Es una historia sencilla, pero tan real y cercana que he vivido cada momento como si también fuera mío. Habla de recuerdos, decisiones, segundas oportunidades y de cómo el pasado siempre deja huella. Los personajes se sienten humanos, con miedos y emociones en las que es imposible no verse reflejado. Es de esas lecturas que te tocan el corazón y cuando la terminas te quedas pensando en todo lo vivido. Sin duda, una historia que he sentido intensamente de principio a fin. 📖💫
Es una historia que va y viene entre el presente y el pasado, con un paralelismo bastante fuerte entre lo que Félix vive ahora y lo que le pasó antes, como si una cosa fuera el espejo de la otra. Eso hace que la lectura no sea lineal, pero engancha porque vas entendiendo de a poco por qué es como es. Te lleva por muchas emociones mientras leés, no es de esas novelas que te dejan indiferente. Lo super recomiendo si buscás algo que te mueva un poco por dentro y no solo una historia para pasar el rato.
Nos cuenta la historia de Félix, un chico que toma rumbo a Tailandia para reencontrarse y ser capaz de olvidar su pasado. Contado en dos tiempos en diferentes capítulos donde nos va desgranando la historia y sus sentimientos hasta descubrir porque realiza este viaje que cree que podrá cambiarle. Bien narrado, donde nos encontramos a un joven Félix rebelde, que cree que nadie a su alrededor lo quiere y donde ha encontrado al amor de su vida. Pero todo acaba desmoronándose.
Muy buen libro, fácil de leer, rápido, tiene un poco de todo, romance, drama, filosofía, siendo sincera no imaginé que Felix había cambiado por esa razón al final, así que me sorprendió no imaginé que pasaría algo así con su hermano. Lo único que no me convenció completamente es que cambia de tiempos muy rápido hasta después de un párrafo solamente pero después se merece un 4.5. Pero aquí no se dan. Jejeje