Este libro me ha sorprendido gratamente. Nos presenta el viaje de un joven a Tailandia, pero no es solo un desplazamiento físico, sino también un recorrido profundo de autodescubrimiento.
La narración en dos tiempos simultáneos me ha parecido magistral. La forma en que ambas historias se entrelazan genera, en muchos momentos, escenas casi cinematográficas, muy bien construidas y elegidas.
Félix, el protagonista, vive atrapado en un constante overthinking. A lo largo de la novela, se percibe esa cascada de pensamientos que a veces agota y paraliza, pero que también da lugar a reflexiones profundas sobre la vida.
A través de sus experiencias, las personas que conoce y sus propias inquietudes, el libro aborda temas como el valor de las cosas, las relaciones, la familia, los arrepentimientos o incluso la fe.
No es una historia de grandes giros; de hecho, el final puede intuirse desde el principio. Pero eso no le resta valor, porque lo importante aquí es el camino y la carga emocional que arrastra hasta llegar a él.
Me ha gustado porque es un viaje muy humano, muy real, y está escrito con una sensibilidad que se siente en cada página.
"Si no hay ni una sola posibilidad de aspirar a otra cosa, si desde niña todo lo que te enseñaron fue que tenías que tener un solo objetivo, ¿qué te queda por desear? Eso que anhelaste toda tu vida, ¿cuándo empezaste a quererlo? ¿Lo deseaste tú o lo desearon por ti?"
Hay momentos que marcan un antes y un después en nuestras vidas. Después de un punto de inflexión, a veces, dejamos de reconocernos y tenemos que redescubrirnos, aceptar nuestro nuevo yo. Este es el tema del libro: el cambio personal, el autoconocimiento y la autoaceptación.
"Hace unos meses era alguien distinto. Hace unos años, un completo desconocido incluso para mí mismo. Tal vez no sea nadie en particular y solo esté deviniendo en versiones que se construyen y se desmoronan a cada paso."
Félix huye, asfixiado, tan lleno de dudas que no se reconoce. Algo ha pasado en su vida que le obliga a alejarse, aunque pronto se da cuenta de que no es posible huir de uno mismo.
Este libro narra una historia en dos tiempos que se intercalan. Por un lado, en primera persona, Félix nos narra su vivencia actual, su huida a Asia, con la que intenta encontrar respuestas y conocerse. Aparece un nuevo yo, que asume riesgos, que viaja con desconocidos, que prueba nuevas experiencias, pero que no deja de hacerse preguntas. Por otro lado, en tercera persona, se nos presenta la niñez y adolescencia de un chico tímido, introvertido, que comienza a perderse. Así vamos encajando las diferentes piezas que nos permitirán entender el puzle.
Y esa ha sido, para mí, una de las mejores experiencias del libro, el descubrimiento de la pieza esencial, la que une el pasado y el presente, la que explica el porqué del sufrimiento de Félix. El final cierra perfectamente el círculo, al reaparecer pasajes del primer capítulo, dando así sentido a estos pasajes iniciales y a toda la historia. De repente, el lector lo comprende todo.
Son dos relatos paralelos, pero diferentes. Cada uno aporta algo. El del pasado es una narración de hechos, que entretiene mucho, de la que el lector quiere saber más. Félix de niño, Félix en una familia encantadora, Félix que atraviesa una adolescencia llena de escepticismo, de rabia. Félix y su primer amor.
Él respira por la boca, inhalando como si le faltara el aire.
Ella respira por la boca exhalando como si le sobrara el aire.
La historia del presente, sin embargo, obliga a parar, a coger aire, a pensar. Llena de interrogantes, de reflexiones sobre la personalidad, el crecimiento, la religión, la psicología, la ansiedad, el deseo, el cambio, la redención… el lector se pregunta, a medida que lo hace Félix, sobre sí mismo.
"Vivo preguntándome por qué hago lo que hago, por qué digo lo que digo, por qué siento lo que siento, por qué soy como soy, pero pocas veces me pregunto por qué soy. ¿Por qué, entre tantas posibilidades que existen en este mundo, incluyendo hasta la posibilidad de no ser, soy?"
Una lectura muy entretenida y muy recomendable. Gracias al autor por hacérmela llegar.
“¿Qué hago buscando la aprobación, el respeto, la admiración de alguien que no me importa en absoluto? La respuesta no llega. ¿Quién soy yo que deseo algo solo porque otro lo desea?” ~ Las huellas que no pisé de Ezequiel Frydman.
Hay hechos que marcan una línea divisoria en nuestra vida y que suponen un antes y un después. Algo sucede en la vida de Félix, el protagonista de este libro, que le hace emprender una huída de su entorno que le asfixia, y comenzar un viaje de búsqueda de si mismo. No sabemos qué es, pero intuimos que ha sido un hecho que lo ha marcado a fondo, tanto que no se reconoce en su yo actual.
La historia que narra Ezequiel intercala el pasado con el presente. Acompañamos al Félix anterior a esos hechos en su crecimiento y desarrollo personal, al tiempo que viajamos con el Félix actual en su búsqueda personal, que le llevará por fiestas desmedidas, actividades arriesgadas e incluso por exploración de la espiritualidad. De hecho la historia de este Félix me ha recordado un poco a “Come, reza, ama”.
Libro autopublicado que me ha gustado más de lo que esperaba en su arranque. Quizá porque comenzamos con un personaje más superficial, pero que a medida que avanza en la historia va profundizando en el sentido de la vida, con crítica a las guerras, a las redes sociales, a la falta de distribución de la riqueza, a la ausencia de espiritualidad, y con una fuerte reivindicación del papel de la familia y de la amistad, una red que todos necesitamos a nuestro alrededor.
Gracias al autor por confiar en mí para leer su historia. Sigue escribiendo Ezequiel.
El libro nos va presentando en forma alternada el pasado y el presente de Felix. Un pasado que arranca desde su nacimiento como segundo hijo de un matrimonio de madre católica y padre judío y va transitando la niñez y la adolescencia mostrando los distintos hechos y episodios que van forjando su personalidad. Por épocas lo veremos introvertido, inseguro, indeciso, con un guía ejemplar en su hermano mayor, luego la rebeldía de la adolescencia lo encontrará en las antípodas de su anterior personalidad, hasta llegar a un presente que lo encuentra en un viaje que es en parte huida y en parte necesidad de encontrarse y conocerse mejor a si mismo. Para esto decidirá recorrer una cultura diametralmente distinta a la conocida como es la asiática y conviviendo con compañías transitorias en distintos momentos del viaje que le aportarán nuevas formas de ver y sentir la vida. Un libro que interpela y nos deja pensando, en cual creo que todos podemos vernos identificados en algún pasaje, a mi particularmente me sucedió en esa indecisión que lleva a hacerse mil preguntas antes de decir o hacer algo, perdiendo muchas veces la oportunidad. Pensamientos filosóficos, humor, reflexión, meditación, historias de vida y una tensión en aumento en los últimos capítulos cuando intuimos la llegada de un hecho esperando estar equivocados para un libro muy interesante y que no tengo dudas que a nadie va a dejar indiferente.
La historia nos presenta a Félix, quien parte desde Buenos Aires hacia Tailandia para emprender un viaje por Asia en busca de respuestas a las preguntas que le rondan por la mente desde hace un tiempo. Se trata de una travesía de autodescubrimiento y sanación. A través de una narrativa que alterna entre el presente y el pasado, acompañaremos a Félix en esta aventura y comprenderemos que fue lo que lo impulso a tomar su rumbo actual. Tengo que decir que la historia me gusto más de lo que esperaba. Con paisajes exóticos como telón de fondo, nos sumergimos en un relato conmovedor que invita a la introspección. Los últimos capítulos te mantienen en vilo, con una trama que se desarrolla con fluidez hasta alcanzar un final un tanto desgarrador y emotivo. Creo que esta es una de esas historias en las que conviene adentrarse sabiendo lo menos posible, por lo que no voy ahondar más. Solo les diré que, si disfrutan de las lecturas con tintes filosóficos y reflexivos, no pueden dejar de leerla.
Puntos: 4/5 🌟
"Sé que el mundo ahí afuera puede lastimarme, rasparme, hacerme daño, pero necesito experimentar esa sensación, por más dolorosa que pueda llegar a ser."
"Soy la personificación de esa famosa frase: «Pienso, luego existo». Solo que yo pienso, re-pienso, pienso lo que re-pensé y, cuando quiero existir, ya pasó el momento. Pienso mucho y vivo poco. Muy poco."
"Parece que el ser humano siempre necesita respuestas. No sé si existe un orden absoluto, o una verdad que organice el caos en el que vivimos, pero ¿por qué nos resulta tan difícil no saber? ¿Qué tendría de malo cada tanto poder decir «no lo sé»?"
"Las líneas entre lo real y lo imaginario tienen límites difusos en el campo del deseo humano."
Hay historias que no solo se leen, sino que se sienten como un refugio. Esta obra es, sin duda, una de ellas. Desde la primera página, la estética visual me atrapó; el autor logra trasladar una atmósfera digna de un tablero de Pinterest a una narrativa rica y cuidada. Lo que más amé de mi experiencia de lectura: El Trope 'He Falls First': La tensión emocional está manejada de forma magistral. Ver la evolución de los sentimientos del protagonista y cómo el destino parece estar atado por un hilo invisible (o un lazo rojo) fue mi parte favorita. Prosa Visual & Minimalista: La escritura es limpia, elegante y muy sensorial. El autor tiene un talento especial para el 'show, don't tell', permitiéndonos ver cada detalle artesanal y cada gesto silencioso. Ritmo Envolvente: Es una lectura completa y honesta que te mantiene conectada de principio a fin. No hay escenas de relleno; cada capítulo aporta una pieza más al rompecabezas emocional de los personajes. Veredicto: Una lectura imprescindible para quienes buscan romance contemporáneo con profundidad, personajes con alma y una estética impecable. Es de esos libros que te dejan con el corazón cálido y ganas de volver a empezar. 📖❤️ Esta reseña forma parte de mi colaboración honesta con el autor. Puedes encontrar más contenido estético de esta historia en mi TikTok e Instagram
¿Cuántas historias no viví por esperar el momento perfecto?
¿Cuántas veces me quedé en un casi?
¿Cuántas historias fallecieron allí, justo antes de nacer, por no arriesgar?
En esta historia nos sumergimos en un viaje profundo de autoconocimiento e introspección, en donde somos el ancla y el barco, atrapados en nuestro propio mar.
No importa cuánto te alejes, siempre hay partes de ti que te acompañan y que al final tienes que aprender a convivir con ellas.
Felix emprende un viaje hacia Asia en busca de un nuevo yo, en el cual nos vamos a sumergir con él, en un largo viaje, atravesando emociones profundas, en lo que siente, en lo que pierde, en lo que intenta entender...y también en lo que busca sanar.
HAY VIAJES QUE NO SOLO SIRVEN PARA HUIR, SIRVEN PARA ENCONTRARSE.
A lo largo de la historia, nos encontramos a un Felix escapando de un pasado marcado por amores y culpas que todavía lo sostienen tratando de crear nuevos vínculos, pero por el otro lado vemos a Felix aferrándose a un pasado que lo moldeo.
Hay viajes que no sirven para huir… sirven para encontrarte. Las huellas que no pisé no es solo un viaje físico. Es un viaje hacia dentro. Félix se va lejos, hasta Asia, intentando dejar atrás todo lo que fue. Pero mientras avanza, entiendes algo poco a poco: no siempre podemos escapar de nosotros mismos. Me encantó cómo se entrelazan las dos voces. Como si el pasado y el presente estuvieran dialogando constantemente. Como si una parte de él quisiera seguir adelante… y otra aún estuviera anclada en lo que fue. Es una historia sobre identidad. Sobre perderse para volver a encontrarse. Sobre reconstruirse poco a poco con lo que queda. 💭 Lo que más me marcó: Que no importa cuánto te alejes… siempre hay partes de ti que te acompañan. Y que, al final, tienes que aprender a convivir con ellas. 💬 Cómo me dejó: Pensativa. Con ganas de hacer las paces con mis propias decisiones… y entender que también soy el resultado de mis caminos no tomados.
Un libro que se lee solo. Plagado de conceptos psicológicos y filosóficos, pero sin el afán de hacerte sentir perdida o que estas simplemente ante una clase teórica. El autor logra envolverte en la historia de un personaje, entrecruzando dos momentos vitales del mismo, obligándonos a comprender la verdadera esencia de la psicología y la filosofía: ellas no existen como preceptos teóricos sin más, sino que los humanos hemos necesitado de ellas para poder dar significado a las vidas que vamos habitando. Félix es justamente este personaje al que vamos siguiendo, y que a través de dos narraciones que se entrecruzan, es que vamos entendiendo que las decisiones que guían y arman a su ser no son azarosas, sino que están atravesadas por su historia, sus vínculos, sus experiencias tempranas y sus traumas. Un libro que te permite re-preguntarte sobre lo propio, desde la mirada de lo ajeno. Lectura muy recomendada. Sensible, crudo, pero sin perder el humor y lo liviano del vivir.
El libro narra un viaje, tanto físico como interior. Nos habla un poco de Dios, del budismo, de la astrologia,el control, el amor, el perdón, vínculos familiares, Lo humano, lo animal, la fina línea que se difumina entre ambos, entre otros muchos temas más. Todo esto sin tener un posicionamiento fijo en esto, el protagonista está autodescubriendose y descubriendo el mundo, todas las posibilidades, conoce a gente, vidas y cosas nuevas. Además tiene uno de los mejores arcos de personaje que leí. Nos narra el pasado y presente de felix, al principio parecían casi dos personas distintas. Pero a medida que avanzaba eran como dos líneas opuestas qué empezaban a entrelazarse capitulo a capitulo, eso me FASCINÓ. Te hace pensar, reflexionar, hay romance, familia, amistades, viajes. Realmente hay de todo un poco. Me sorprendió mucho esta lectura, llore bastante también que decirles. Fue una lectura que me sacó un poco de mi zona de confort.
Félix huye a Tailandia, buscando escapar de las sombras del pasado y las cadenas de la culpa. Pero a medida que se sumerge en la exotica belleza del sudeste asiático, se da cuenta de que no puede huir de sí mismo. Los paisajes cambian, pero su reflejo en el espejo sigue siendo el mismo.
En el silencio de su habitación, Félix se encuentra cara a cara con sus demonios. La culpa y la decepción lo siguen como una sombra, recordándole que no puede escapar de su propia mente. Es entonces cuando comprende que el viaje no es hacia afuera, sino hacia adentro.
Al final, Félix se da cuenta de que todo es parte de él, que las respuestas que busca están dentro de sí mismo. La paz no se encuentra en los lugares, sino en la aceptación de quién es y en la capacidad de perdonarse a sí mismo. Y en ese momento, Félix comienza a sanar, a encontrar la libertad en la aceptación de su propia verdad.
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He devorado este libro. Su escritura resulta amena y la historia hace que mantengas la atención. Además, alterna entre dos tiempos: el presente, en el que Félix viaja a Asia, y el pasado, en el que descubriremos tanto el detonante de ese viaje como aspectos de su pasado que nos ayudarán a sentir la evolución del protagonista.
La historia tiene muchas reflexiones filosóficas y personales que logran que, como lectora, te haga pensar e incluso sentirte identificada en ciertos aspectos.
Para mí lo más interesante ha sido ir descubriendo ese viaje y, sobre todo esa combinación de pasado y presente. También todas esas reflexiones a las que invita.
Las huellas que no pisé es un viaje íntimo y reflexivo sobre la identidad, el pasado y la necesidad de escapar para entenderse. A través de dos líneas temporales, acompañamos a Félix en un recorrido tanto físico como emocional, donde el peso de lo vivido y la búsqueda de quién es realmente se entrelazan de forma muy humana. Es una historia que no busca respuestas fáciles, sino que invita a sentir, cuestionar y mirar hacia adentro. Con una narrativa introspectiva y cargada de emociones, te deja con esa sensación de haber leído algo profundo, de esos libros que se quedan contigo incluso después de la última página.
A veces la vida te tira patadas encima, patadas que sabés que son injustas para uno y para quienes tanto amamos... Me parece lindo e inspirador que el protagonista haya transitado e intentado sanar en ese viaje. Una narración que tiene de todo un poco: cositas típicas argentinas, amor, deseo, introspección y hasta escenas que rozan discusiones filosóficas muy interesantes. Se van a enojar con Félix, lo van a querer golpear(?), le van a querer gritar, pero también abrazar y consolar. Un lindo relato en el que sentís que acompañás al protagonista (física y emocionalmente). 4.5⭐
Felix me hizo recordar que todos alguna vez hemos ido por la vida intentando ser. Intentando ser lo que nuestros padres, maestros, jefes, amigos y/o hermanos esperan que seamos. Siempre siendo, sin ser. Sin ser nosotros mismos & que triste vivir de esa manera❤️🩹 A través de un viaje que se siente como un exilio autoimpuesto Felix busca, sin saber realmente que. Y me gusta pensar que al final, Felix descubrio que como bien dice el dicho: Aprender siempre es un placer, aún y cuando el dolor sea nuestro maestro.
✨ Este libro me ha hecho sentir muchísimo. Es una historia sencilla, pero tan real y cercana que he vivido cada momento como si también fuera mío. Habla de recuerdos, decisiones, segundas oportunidades y de cómo el pasado siempre deja huella. Los personajes se sienten humanos, con miedos y emociones en las que es imposible no verse reflejado. Es de esas lecturas que te tocan el corazón y cuando la terminas te quedas pensando en todo lo vivido. Sin duda, una historia que he sentido intensamente de principio a fin. 📖💫
Nos cuenta la historia de Félix, un chico que toma rumbo a Tailandia para reencontrarse y ser capaz de olvidar su pasado. Contado en dos tiempos en diferentes capítulos donde nos va desgranando la historia y sus sentimientos hasta descubrir porque realiza este viaje que cree que podrá cambiarle. Bien narrado, donde nos encontramos a un joven Félix rebelde, que cree que nadie a su alrededor lo quiere y donde ha encontrado al amor de su vida. Pero todo acaba desmoronándose.
Muy buen libro, fácil de leer, rápido, tiene un poco de todo, romance, drama, filosofía, siendo sincera no imaginé que Felix había cambiado por esa razón al final, así que me sorprendió no imaginé que pasaría algo así con su hermano. Lo único que no me convenció completamente es que cambia de tiempos muy rápido hasta después de un párrafo solamente pero después se merece un 4.5. Pero aquí no se dan. Jejeje
Es una historia donde el pasado y el presente cobran vida , desde una perspectiva tan natural que te lleva a revisar tu propia vida . Félix por fuera es una persona común y corriente como nosotros , pero por dentro sus pensamientos y preguntas nunca se terminan. Tendrá que afrontar su pasado para entender mejor su presente , en un viaje a Tailandia donde su propósito será reencontrarse consigo mismo.
¡Qué buen descubrimiento! El ritmo entre las dos historias te engancha desde el principio y lo hace superentretenido. Me hizo viajar en el tiempo a mis propias aventuras; creo que es el libro ideal para regalar a alguien en sus 20, pero a mí me ha regalado una nostalgia preciosa. Divertido, inspirador un poco triste y muy real.
Un libro excepcional, que combina humor con preguntas filosoficas que tenemos todos como seres humanos. Uno se va encariñando con todos los personajes, sobre todo con Felix, pero el final tuvo un giro sorprendete, que terminé con el corazón roto y lagrimas en los ojos.
La novela va entrelazando con mucha destreza dos momentos de la vida de Félix, el personaje principal , que se hace querer desde el principio por sus cuestionamientos y contradicciones profundamente humanas. Un libro sobre el amor en todas sus facetas. Ezequiel Frydman deja la vara muy alta en su opera prima.
Me gustó mucho esta novela. Hay un excelente trabajo en las dos narraciones que se conectan entre sí. El lenguaje es coloquial y a la vez profundo y el humor suma mucho. Es muy llevadera, atrapante y el final sorprende! Lo recomiendo mucho!
Es un libro llevadero, instrospectivo. Un personaje inseguro pero que al final del libro te das cuenta la enorme mochila que carga. Siento que el viaje que realiza el personaje es algo que todos deberíamos hacer: para encontrarnos, para experimentar, para animarnos.
Me gustó mucho este libro sobre todo por su facilidad para leerse. No suelo leer mucho y encontrar un libro que me motive a terminarlo para mi no es fácil. Me atrapó desde el comienzo, me sentí muy identificada y el final es alucinante!
How can you not appreciate a book that gets you teary eyed more than once? Lovely story, well constructed with its two timelines that bit by bit come together and interlace at the end. A debut to be proud of.
La lectura de este libro es llevadera y entretenida. Súper recomendable para cualquiera que le gusten las novelas y entrar en historias ajenas pero que, en algún punto, tocan algo propio.