Ídola es una fascinante novela en que el autor -distinto de tanto relato apegado a una gastada repetición de hechos conocidos- se siente irresistiblemente empujado a la transgresión de los límites de la superficie opaca, en apariencias satisfecha de nuestra sociedad, entregándose a las capacidades reveladoras de la pesadilla, el delirio, la imaginación, la conjetura. Es, en este sentido, una anatomía en las entrañas de la vida de unos personajes, un implacable examen en cámara lenta, en el interior de la sociedad chilena, sujeta todavía a un proceso de 'normalización', de regreso a la llamada democracia tras la dictadura militar. Leitmotiv del protagonista y narrador, es el recuerdo de un cuadro de Gustav Courbet, en que aparecen las piernas abiertas de una mujer que exhibe su vagina. La aparición reiterada e involuntaria de esta imagen, dentro de una historia que linda de manera falsa con la novela negra, precipita en el protagonista una confrontación con los estratos más ocultos de su psique y de su cuerpo, pero más que nada, llevado por los sueños, lo conduce a cuestionar una realidad modificada por los agentes externos del mundo. Esta novela, en la producción literaria chilena, despliega el mal como un sujeto hacedor en el curso de nuestra sociedad.
ídola es una novela sórdida como pocas, en las que se entrecruzan el mundo burgués con lo que ocurre en las calles de un Santiago oculto a la legalidad y la moral. Frente a un telón de fondo repulsivo suceden hechos con los que uno no puede sino arrugar la cara y pensar en los contextos que proveen esta realidad. En Ídola se encuentra la peor estética del capitalismo, aquella que nadie quiere ver, pero que subsiste a partir de la misma, embellecida a punta de sangre y horror. Con un panorama devorado por violaciones, un machismo imperante en una ciudad ceñida por los ojos de un dictador y un silencio que cubre los edificios, Ídola se erige como una reseña a la búsqueda por tener una parte del pastel que es Chile, un país en donde, el autor confiesa: "la sangre ayuda a limpiar". Por otro lado, me parece chocante la forma en que German Marín utiliza sinónimos sobre chicas de 13 o 14 años; además de ciertos comentarios que, más allá de ser una ficción, se vuelven innecesarios y que demuestran más de lo que una novela puede decir. La pedofilia dentro de la obra pareciera pasar por alto, además de frases misógenas que hacían perder a la novela la esencia que arrastraba antes de la aparición de Raúl Ruiz a la vida del protagonista. La escena de la violación me pareció repugnante y ha sido una de las peores cosas que he leído. Me hizo repensar sobre lo que estaba leyendo, dejándome con ganas de cerrar el libro y todo, en realidad.
La profesora iba a traer a Germán Marín a clases a comentar el libro. Después de nuestro review, especialmente desde la bancada femenina, canceló la visita. A mí no me desagradó pero tampoco me llamó la atención.
Magnífica y delirante novela de Marín. Un mundo muy sórdido e imaginativo en esta historia de un solitario retornado en el Santiago de fines de los 80. La acabo de releer con mucho gusto.