Potente novela corta en la que, sorprendentemente, nadie pretende ser más de lo que es. Todos buscan convertirse en ese hombre común que reza el título mientras la violencia crece conforme se pasan las páginas.
La historia es corta y se lee en dos ratos ―yo al menos lo he devorado en dos sentadas― porque quieres resolver un par de misterios: saber dónde está la chica y quién es el misterioso amigo del señor Ferro.