Para muchas españolas, la democracia llegó más tarde. Sus tiempos de libertad no coincidieron con el de los demás españoles, que veían cómo se liberaban de los restos de una cruel y trasnochada dictadura, mientras ellas eran sometidas a torturas, degradaciones inhumanas, venta de sus hijos por ordenes religiosas y a soportar las últimas inercias de una sociedad sin libertades. Han tenido que pasar muchos años, demasiados, para rescatar ahora del olvido la historia de aquellas mujeres que, a pesar de una flamante constitución democrática, tuvieron que tragarse humillaciones, miedos y una asfixiante represión que hoy resulta inconcebible.
Consuelo García del Cid Guerra (Barcelona, España, 24 de agosto de 1958), es una escritora, investigadora y activista española. Es conocida por sus ensayos políticos y sacar a la luz su realidad de los reformatorios franquistas y el robo de bebés enmarcado en dichos centros.
Es un relato desgarrador, pero ojalá tuviera más difusión en la sociedad y hubiera más interés por parte de las administraciones para reivindicar la memoria de las mujeres que sufrieron las atrocidades del nacionalcatolicismo franquista
Un libro bastante duro pero necesario para recordar lo que sufrieron muchas mujeres durante el franquismo en nuestro país. Indispensable conocer nuestra historia, sobretodo la que no nos cuentan.
Profunda investigación acerca de la represión institucionalizada contra las mujeres durante el régimen franquista en centros como la Maternidad de la Almudena.
Realmente necesario para que no quede en el olvido, para que todo el sufrimiento de las víctimas no quede en saco roto. Me parece totalmente surrealista y desgarrador pensar que estas cosas pasasen mientras mi madre ya había nacido (1967) y hasta que llegó a los 15 años (para mi es una manera más “manipulable” de ver el tiempo).
Por otro lado, a nivel de estructura, le pondría un 3 porque me ha parecido complicado de seguir. Se repetían muchas cosas (entiendo que las testigos digan cosas similares) y se saltaba de un centro reformatorio a otro, por lo que a veces los confundía y no me quedaba claro cuál era cuál.
No hay palabras para hacerse eco de lo ocurrido con estas mujeres (entonces niñas) y sus criaturas. Hubo más lugares donde ocurrieron hechos similares, los sigue habiendo, pero supongo que un poco responsabilidad de cada cual es poner lo que esté de nuestra mano para que se acaben. Lo mínimo que deberíamos hacer, no dejarlas desamparadas al olvido.
Mi reconocimiento a la autora por el trabajo de conocer, reunir y poner en valor sus testimonios, y por la valentía y el coraje de dar a conocer una historia que parece que todos se empeñan en barrer bajo la alfombra.
Lectura más que necesaria para que sucesos así no queden en el olvido. Ojalá en los medios se hubiera dado más importancia ya que yo no conocía nada sobre estas "carceles" de mujeres.