«Eva Baltasar condensa las sensaciones y experiencias de una docena de novelas en poco más de cien páginas de vibrante prosa».
Leïla Slimani
«Me despierto en su cama, en su habitación. He empezado a vivir la historia más peligrosa de mi vida, pero aún no lo sé. No sé nada, en realidad. El rumor del vivir me ha despertado, una invasión de aliento que es la respuesta de la noche.
A los pies de la cama hay una ventana con una persiana de cordel en la parte de afuera y contraventanas arrimadas por dentro. La claridad se esquirla como un airecillo, todavía blanda y azul, flota sobre nuestros cuerpos, duda un instante y con un suave aleteo se posa encima de Victoria. La miro mientras duerme, destapada y desnuda. Sin osar tocarla.
Me levanto, abro las contraventanas y vuelvo a la cama. El día cuelga ante a mí, húmedo y resplandeciente. Veo la barandilla de la terraza, comida por la hiedra que nace del patio. Victoria me ha contado que en la hiedra viven dragones, dragones albinos que con el paso de los siglos se han vuelto dóciles y pequeños. Por más que me fije, no veré ninguno. Pero veo los pájaros revoloteando entre los árboles, celebrando algo con extraordinarios gorgoritos. Cuento los cipreses, todavía negros en el vaso inmenso de la mañana. Cuatro copas, cuatro durmientes idénticos que, a juzgar por su forma de doblarse, sueñan lo mismo».
La quinta novela de Eva Baltasar es una historia de amor.
Sobre su obra anterior se ha «Eva Baltasar condensa las sensaciones y experiencias de una docena de novelas en poco más de cien páginas de vibrante prosa. Una incisiva historia de amor y maternidad queer que disecciona los dilemas de intercambiar independencia por intimidad». Leïla Slimani, jurado del Premio Booker Internacional 2023
«Baltasar ya había demostrado que es una escritora portentosa, ahora además sabemos que su capacidad para explorar la ferocidad del deseo no tiene límites. Un estilo preciso y afilado para una historia inquietante y visceral». Layla Martínez
«Exquisita, oscura y poco convencional». Fernanda Melchor
«La suya es una subjetividad poética que mira el mundo y descubre que todo eso que nos contiene puede mirarse por primera vez». Gabriela Wiener
«Baltasar es inigualable en su manejo del misterio, su cualidad filosófica, su sentido del humor y del ridículo. [...] No escribe, sino que muestra la vida secreta de todo lo que existe en bruto». Xita Rubert
«Baltasar convoca el erotismo gozoso de las palabras y de la lectura». The Guardian
Eva Baltasar is a Catalan poet and writer. She has a bachelor's degree in Pedagogy from the University of Barcelona. She has published ten books of poetry, which have earned numerous awards including the 2008 Miquel de Palol, the 2010 Benet Ribas, and the 2015 Gabriel Ferrater. Permafrost was her first novel.
Pues este libro tiene mimbres de alta literatura. Podemos decir que está magistralmente escrito. Es como una sinfonía de palabras, con unas imágenes poderosísimas, con una fuerza y un poder evocador tremendos.
Pero debe haber algo en mi, no sé si la edad, el sexo, la orientación sexual, la educación, el carácter, que ha impedido que esta escritura me llegue. No debo de tener receptores para esta música.
Qué relación tan fea, tan tóxica. Una vorágine que gira en torno al sexo, a la dominación. Una relación que embrutece y aliena. Una relación que autodestruye. La autora creo que logra transmitir este torbellino de sentimientos, digo que creo, porque no he sido capaz de leer dos frases seguidas sin desconectarme. Y tenido que releer montones de párrafos.
Un libro excesivo en todo, en lo que cuenta y cómo lo cuenta.
Too much for me.
Pero tenía que leerlo. Al final esta escritora es muy peculiar y original. Su forma de escribir llama la atención. Te puede gustar más o menos, pero no te deja indiferente.
Una narradora cau en l’òrbita magnètica de la Victòria, una dona que transforma el desig en abisme. Una història d’amor que fascina i devora.
Vaig començar Peixos una nit qualsevol, amb la idea ingènua de llegir un parell de pàgines abans d’anar a dormir. El meu cervell insistia que plegués, però ja era massa tard: la Victòria m’havia agafat per les urpes. Vaig llegir fins al final, atrapada en aquella intensitat que no et deixa respirar. I quan vaig tancar el llibre, no vaig poder dormir. Tenia el cos inquiet, com si hagués travessat jo mateixa aquella història.
Peixos és una novel·la perillosa. No perquè expliqui una relació tòxica, sinó perquè te la fa viure. Baltasar escriu amb una prosa que és pura corrent elèctrica: curta, precisa, sensorial. La narradora no analitza, sent; i tu sents amb ella. La Victòria és magnètica, corpulenta, irresistible, i la novel·la et col·loca exactament al lloc on no saps si vols fugir o quedar-t’hi.
El que més m’ha remogut és aquesta doble sensació: la fascinació absoluta per la força de l’amor i, alhora, el vertigen de veure com pot esdevenir una eina destructiva. Quan vaig acabar el llibre, vaig tenir clar que no voldria mai viure una relació així. I, tanmateix, no podia apartar-ne el pensament. Em va deixar una inquietud fonda, d’aquelles que no marxen amb una dutxa ni amb un te calent.
Dels llibres de Baltasar que he llegit —Permagel, Boulder, Mamut— aquest és el que més m’ha devorat. No l’he llegit: m’ha llegit ell a mi. I hores després, mentre intento escriure aquesta ressenya, tinc la sensació que d’un moment a l’altre se m’apareixerà la Victòria al costat, i sé que no podré fugir.
"El amor es exigente, pide que te desvivas por él. El amor es insolente, si no quieres desvivirte por él, te insulta y, pérfido, te mata."
No suelo tirarme de cabeza sobre las novedades editoriales; más bien al contrario (salvo alguna excepción sagrada). Tampoco había leído antes a Eva Baltasar, aunque llevaba tiempo teniéndola en el radar. Pero ahora que estoy leyendo Nido, de Roisín O'Donnell, se me ocurrió que Peces podía funcionar como complemento perfecto por la cercanía de sus temas, y así montarme uno de esos miniciclos literarios que tanto me gusta improvisar y al que probablemente acabe sumando algún título más.
La cuestión es que empecé Peces casi sin planearlo y, al ser una novela tan breve, de esas que prácticamente pueden leerse en una tarde, la experiencia terminó encajando de una manera sorprendente con la lectura de Nido. Ambas parecen dialogar desde lugares distintos sobre un mismo vacío: mujeres que, al amar, se desprenden poco a poco de sí mismas hasta convertirse en una especie de fantasmas, figuras desdibujadas por el sometimiento, por vínculos que las consumen más de lo que las sostienen. Y solo con eso ya queda claro que aquí no se habla precisamente de una forma de amar transparente, porque las zonas oscuras emergen, para vaciarlas..
“El deseo es la ausencia, por completo. Los dominios del deseo son las esperas, es en ellas donde el deseo elabora lo que lo define: la ficción. Desear es una facultad de la víscera que en la espera deviene intelectual y volitiva”.
Esta cita, de alguna forma, condensa toda la lógica emocional que atraviesa a la protagonista y su relación con Victoria: Y resulta difícil no leer estas palabras como una especie de declaración de principios de la novela. Porque en Peces el deseo nunca aparece ligado a la plenitud, sino precisamente a la carencia, a la distancia, a la imaginación obsesiva de aquello que no se posee del todo. La espera transforma el deseo en ficción: la protagonista no ama tanto a Victoria como la idea que construye de ella en los huecos, en las ausencias, en los silencios.
Ahí es donde cobra todavía más sentido una decisión muy significativa de Eva Baltasar: la protagonista permanece sin nombre mientras que la otra parte sí lo tiene, Victoria, perfectamente delimitada e identificable. Hay algo profundamente revelador en ese desequilibrio. La protagonista se va vaciando hasta perder incluso el elemento más básico de identidad narrativa, mientras toda su subjetividad queda absorbida por la figura deseada. Victoria ocupa el espacio de lo concreto; ella, en cambio, se convierte poco a poco en una conciencia flotante, una presencia espectral definida únicamente por lo que siente, espera y proyecta. Como si el deseo, llevado hasta ese extremo, terminara erosionando la posibilidad misma de existir fuera de la otra persona.
"La atracción que siento tiene componentes mas poderosos que el amor, más corrosivos y mucho más fuertes. En presencia de Victoria no soy yo, tan solo un cuerpo con un intelecto pobre, rendido a la evidencia de la piedra y del fuego. Me inclinaría constantemente a sus pies, es mi Sinai."
Pero más allá del hilo principal en torno a una relación obsesiva y destructiva, hay otro aspecto de Peces que me resulta incluso más interesante: la reflexión constante sobre la escritura. La protagonista, escritora y narradora sin nombre, parece analizar su relación con Victoria al mismo tiempo que examina su propia relación con la literatura, como si ambas experiencias —amar y escribir— nacieran de una misma pulsión de entrega extrema, de invasión y desposesión.
"Lo que pasa cuando un grupo de personas se reúne para hablar de un libro es que, de tanto escarbar, terminan por apoderarse de ese territorio. Y es mala cosa estar allí con ellos, que te hayan invitado, porque entonces exponerlo se vuelve una prioridad y arranca la cacería, la gran obscenidad. Empieza a ciegas, libro a través dando puntapiés a cada palabra, a cada mata. Cualquier frase les parece un nido, cualquier idea un escondrijo. (...)Así se remueven las tinieblas y se matan los libros leídos, que tan solo vivían de leerse. Así se tortura a un escritor, metiéndole el cucharón para removerle el contenido del alma y del cerebro."
Aquí Baltasar formula una idea incómoda pero fascinante: la lectura como una forma de violencia. Leer deja de ser un acto inocente para convertirse en una suerte de saqueo, una invasión del espacio íntimo del escritor, al que se le exige explicarse, exhibirse y justificar cada palabra escrita. Y en realidad esa imagen dialoga perfectamente con la relación sentimental que atraviesa la novela. La escritura nace como un acto íntimo y solitario, casi secreto. Pero cuando el libro se publica, el autor puede experimentar una sensación de desposesión: aquello que surgió de su espacio más interior queda expuesto a la apropiación de los lectores.Igual que Victoria ocupa y erosiona el mundo interior de la protagonista, también los lectores, las entrevistas de promoción, los clubes de lectura y la interpretación incesante terminan penetrando ese espacio privado. El libro deja de ser únicamente del autor para convertirse en un territorio compartido, intervenido por voces ajenas.
"Entraba en la lectura como en un campo de batalla, movida por un instinto de depredación que le estrechaba los ojos y le abría las ventanas de la nariz, le ponía las manos nerviosas y el humor inflexible y expeditivo. Cuando la veía así, me asaltaba la sensacion de que vivía amenazada y que el vivir para ella no era un vivir, sino un compendio de vivencias que transformaban el vivir en un escudo. Por eso los libros, la lectura, para mantener a raya al enemigo."
Y quizá ahí esté también una de las mayores virtudes de Eva Baltasar: en esa capacidad para construir una protagonista dotada de una conciencia ferozmente lúcida sobre sí misma, casi despiadada, desde la que nacen monólogos interiores llenos de observaciones incisivas, pensamientos abruptos y asociaciones inesperadas. Hay páginas que se leen como confesiones íntimas y otras que rozan directamente el ensayo filosófico o poético: el ritmo preciso, la densidad de ciertas imágenes y una prosa que parece trabajar constantemente la condensación. Y aunque aquí apenas ocurran grandes acontecimientos en términos argumentales, Baltasar consigue desplazar toda la intensidad hacia el interior de sus personajes, hacia la manera en que perciben, desean, se erosionan o intentan sostenerse. De ahí que leer Peces termine siendo una experiencia tan absorbente como incómoda, casi corporal, como si durante unas horas una tuviera que habitar la respiración mental de alguien que se está vaciando lentamente de sí misma. Y desde luego, después de este primer encuentro, tengo claro que voy a seguir leyendo a Baltasar.
"Y entones me vacío sin darme cuenta; de hecho, no sé que me he vaciado hasta que me incorporo y encuentro en el espejo a una mujer en dos dimensiones, pálida y plana, un fantasma."
M'ha agradat molt. Peixos és una història curta però d’una força que m’ha generat incomoditat, fàstic i, fins i tot, una por discreta però persistent. Baltasar construeix el personatge de la Victòria com una figura gairebé monstruosa, inquietant i alhora fascinant, amb una presència que sembla expandir-se més enllà de les pàgines. La seva prosa és directa i hipnòtica: et manté atrapada entre el rebuig i la fascinació, com si et convidés a mirar alguna cosa que vols evitar. Hi ha una intensitat física en la seva escriptura, una manera de fer-te sentir el desig, la violència i la fragilitat que m'ha despertat un plaer estranyament intens, d’aquells que et remouen i et deixen pensant després d’haver tancat el llibre.
m'ha costat connectar més enllà de ses frases èpiques sobre estimar. no entenia des del minut 1 què feia la protagonista i m'ha perdurat aquest pensament tot el llibre.
"la cinquena novel•la d'eva baltasar és una història d'amor"
quan vaig llegir això se'm va posar la pell de gallina. faria un paral•lelisme de l'emoció que vaig sentir amb el que deu sentir un home hetero quan anuncien que torna el seu jugador preferit al seu equip, però entenc massa poc del mercat de fitxatges com per intentar-ho.
soc ferm defensor que eva baltasar és una de les millors escriptores catalanes del segle. obviament és una opinió esbiaixada per la limitació d'autors que he llegit. però estic convençut que podria seguir llegint i ho seguiria pensant. aquest llibre és una obra d'art on no hi ha línia que diguis: joder com cony ets capaç d'escriure així. de debò dic que val moltíssim la pena.
Yo ya sabía con el tríptico de Permafrost-Boulder-Mamut que Eva Baltasar era una gran escritora. Pero siento que tanto con Peces como con Oscaso y fascinación su literatura está transgrediendo el límite de ser meramente “buena” hacia algo más. A esa escritura precisa que ya venía demostrando se suman ideas mucho más complejas de lo que (¡sí!) debe ser la literatura de verdad. Y eso se agradece muchísimo. Porque al final, la historia en sí, en realidad, no tiene gran interés. Pero es justo ahí en la escritura de Eva Baltasar donde ocurre la magia, es en la exploración de esos intersticios donde convierte en fascinante una historia de amor que en la superficie es algo sin más.
Qué forma más oscura, cruda y a la vez lírica de contarnos una aventura de amor tóxica entre dos mujeres.
Me ha parecido tremendamente adictiva, de una belleza visceral enorme y el lenguaje muy rico, cuidado, bien trabajado.
Vamos, un gusto leerlo. Qué maravilla.
Es mi primera vez con la autora y no será la última. Menudo descubrimiento. Ahora entiendo su fama. Si este es de los peores que tiene cómo serán sus otros libros. Deseando descubrirlos.
el primer cop que vaig llegir l’Eva Baltasar tenia 16 anys. se’m va obrir tot un món que desconeixia. llegir prosa lesbiana en la meva llengua va ser tota una revelació. a “Peixos” hi he retrobat l’estil inigualable d’Eva Baltasar que havia trobat a faltar a “Mamut”. avui l’he acabat en lectura conjunta amb la meva perfecta nòvia; la chiara dels 16 anys pot estar ben contenta.
Es una narradora soberbia. Lo pienso siempre que la leo. Aquí va mecida por unas imágenes potentísimas y rozando todo el tiempo la metaliteratura. Qué capacidad tiene para crear sensaciones de angustia.
Sembla que la Violeta sigui un Orc del senyor dels anells, o no, més aviat un ogre, com la Fiona de Shrek en versió alcholitzada.
De vegades em costa entendre el vertader significat de les novel·les que juguen amb el llengutge fins a crear alguna cosa que no sé si volen que s'entengui o no, per exemple:
"Els dominis del desig són les esperes, és en elles que el desig elabora allò que el defineix: la ficció. Desitjar és una facultat de la víscera que en l’espera esdevé intel·lectual i volitiva"
I si busco al diec:
Volitiva: Relatiu o pertanyent a la voluntat.
Ho trobo rebuscat.
Parla de desig, i el relaciona amb la ficció, i el defineix com la facultat de la víscera de l'esdeveniment intel·lectual i volitiu.
La novel·la està plena d'aquest tipus de frases.
Què hi té a veure el desig amb la intel·lectualitat? Suposo que parla de la racionalitat, però no és precisament un acte irracional, el desig? L'espera prové del no poder-hi fer res més, no hi veig gaire relació amb la intel·lectualitat.
La ficció ja se la crea cadascú al seu gust, si és que n'hi ha.
I no penso que la frase no "quedi" bé; no, no és això, és el sentit purament poètic i poc precís de la definició, que evoca una sensació que s'escapa dels sentits i de l'entesa del lector... perquè precisament no té sentit.
No ho sé. He trobat que moltes definicions carien d'un significat palpable.
I és curiós, perquè no em desagrada, és un tipus de llenguatge que en la forma m'agrada, però és la mateixa forma que desbarata el sentit.
"És el lladruc del gos avivat que desbarata la intel·lectualitat de l'animal ferit, d'ànima volitiva, el Norfeu em mira, i hi veig la Violeta"
Té realment sentit el que acabo d'escriure? Podria encabir-ho dintre del llibre? No ho sé, se m'acaba de passar pel cap. Segurament podria estar entre les pàgines de Peixos, com aquell alumne de l'ESO que per comprovar si la mestra de Socials llegia els treballs hi escrivia alguna cosa fora de context.
Realment em costa d'entendre si els autors entenen tot el que escriuen o simplement ho escriuen perquè "sona" bé i té un sentit i significat poètic. No és un atac, és una pregunta genuïna sense malícia. Últimament em passa amb moltes novel·les. Em pregunto si sóc jo que no sé entendre el significat real d'algunes frases, -que és molt possible que sigui així- o és que fan servir paraules i frases reviscolades per jugar amb mi: com si jo fos un gatet petitonet i l'autora em donés un cabdell de fil de llana per entretenir-me una estona.
De totes maneres, la pobresa i la decadència de la Violeta em repulsen a l'hora que em fascinen, i això m'ha agradat. Aquesta ambigüitat del llenguatge, sí que realça el significat i el sentit del Fàstic:
"Em mira amb els ulls plorosos, rebeca com una criatura. Té escuma de saliva als llavis i una lassitud a la carn que contrasta vivament amb la virulència de la veu. Està bé, concedeixo, demanem el cafè i ens enduem l’armanyac a l’habitació. No respon. Està concentrada a desxifrar què és allò que li puja pel camal del pantaló. És una aranya de cos petit i pota llarga. Se la mira uns segons i, quan li arriba a l’entrecuix i veu que estic a punt d’espolsar-la, l’agafa amb dos dits i se la menja"
"Peixos" és nedar a contracorrent, és capbussar-se i tocar fons, és mantenir-se per aconseguir surar.
La literatura de l’Eva Baltasar no només s’explica: s’habita. I quan acabes el llibre, alguna cosa es queda dins teu.
La protagonista, de la qual no en sabem el nom, és escriptora. Acut a un poble, ja que té un acte a la biblioteca i allí, al mercat, veu a la Victòria per primer cop. Es queda eclipsada per la seva immensitat. Li naix un nou desig, té la convicció que és ella.
Aquella nit comparteixen un sopar ben amarat de vi, el primer de molts àpats maridat per copes generoses.
La Victòria es mou per la vida amb molta seguretat, transmet autoritat i poder, se sent superior, tothom balla el seu ball. Ocupa els espais envaint-los, viu en una casa plena d'objectes peculiars que ens ajuden a configurar la seva caracterització. És una persona plena de foscor i una part d'aquesta foscor és la que atrapa a la protagonista.
Construeixen una relació amb les seves quotidianitats, però ben aviat els silencis, el neguit, la inquietud i les actituds poc sanes s'instauren i deixen enrere la intensitat inicial, el desig i l'enamorament que ho aclaparava tot. Intentar projectar una vida en comú resulta complex i la passió és viscuda des de posicions antagòniques.
La protagonista viu la història més perillosa de la seva vida, però encara no ho sap, s'està abandonant, no s'agrada quan es mira al mirall, no dorm bé i només en l'escriptura troba l'eina per ressorgir.
Quan no es veuen l'estima des de la pèrdua i quan decideix posar punt final i deixar enrere aquest vincle, la por apareix. Li ha xuclat l'amor i després l'ha destruït.
Destaquem com l'Eva amb la seva prosa poètica embolcalla les paraules, descriu les minuciositats, dona un valor al llenguatge i desgrana l'ofici d'escriure d'una manera sublim.
Una història que ens interpel·la directament a les lectores, ja que nosaltres som les que hem d'omplir els buits i trencar els silencis soterrats. Ens convida a reflexionar sobre l'escriptura, el procés de creació i el rol de les lectores.
Una obra on els elements de la natura estan presents i on l'escriptora explora el jo subterrani.
"Així encaro la Victòria. Amb aquesta manca de força, de llibertat. Amb aquest capteniment passiu, amb aquesta docilitat. He de fer-ho així. Impossible atacar-la o escapar-me'n. He contret l'amor com qui contreu un deute, no puc negar-lo, no puc anar-me'n sense pagar el doble del seu valor".
No m'ha agradat gens. Permagel, Boulder i Mamut em van xiflar fins a tal punt que vaig comprar aquest llibre totalment a cegues. I resulta que en aquesta novel·la, de sobte, cal tenir un curs en filosofia i un altre en lèxic avançat per poder entendre bé el text.
Adicionalment, hi ha detalls macabres que m'han semblat fastigosos i innecessaris i que, lluny de connectar-me amb la protagonista, m'han generat rebuig.
La contraportada diu que és una història d'amor; jo penso que és mentida.
Si algú vol exemples de fragments de text del que comento, que me'ls demani :)
2'5. És l'obra d'Eva Baltasar que menys m'ha agradat. L'he trobat irregular. Probablement no he acabat d'entendre perquè utilitza una prosa poètica tan incomprensible per a mi, que demana una relectura constant, i cap a l'últim terç es torna més plana i lleugera en comparació, quan arriba el desenllaç. He pensat que potser vol evocar els efectes de l'embriaguesa, però en tot cas, el resultat em desconcerta més que meravellar-me.
És indubtable que l'Eva té el do de la paraula. Sap transmetre les sensacions i emocions dels personatges fins al punt que les pots sentir tu mateixa. Aquesta vegada, però, no m'ha sorprès o apassionat la història. És per això que, tot i haver gaudit de la lectura, no puc dir que Peixos m'hagi apassionat.
No puc posar-li menys de 4 estrelles, ja que és innegable el talent d’aquesta dona per l’escriptura. Però m’ha faltat un no sé què, que jo què sé. Aconsegueix explicar la història que vol explicar, però no sé, noies, quina bajona.
L’altre dia vaig veure un vídeo on es deia que la representació lèsbica s’havia reduït a fer-se trenetes i anar de pícnic, però l’Eva Baltasar fa tot el contrari i em sembla igual de terrible. Redueix les relacions lèsbiques a una espiral d’alcoholisme, odi i nimfomania. M’encantaria una novel·la que no em faci pujar al sucre, però que tampoc em faci caure en un pou de pessimisme i desgràcia. No sé, estaria guai.
Facts: una escriptora s'enamora d'una peixetera i queden atrapades en una espiral d'amor, sexe, alcohol i autoodi, l'escriptora desbarra fins a l'extrem. Es trenca una cama. En l'escena final, la peixetera perd l'oremus.
Algú, suposo que l'Eva mateixa, m'hauria d'interpretar el llibre, en trec les meves, però ves a saber.
Crec que és un llibre per llegir, rellegir, tornar enrere i llegir en veu alta, sinó s'escapen coses. Alerta, molts aforismes i metàfores. De moment 3 estrelles perquè Mamut i Boulder em van agradar més. M'ha semblat que l'estil és una refinació de l'estil d'Ocàs i fascinació.
Quina pena, que llarg se m’ha fet. Ja se sap que, a vegades, llegir l’Eva Baltassar no és fàcil però aquesta novel·la se m’ha fet especialment feixuga. Segurament és perquè la Victòria m’ha caigut taaan malament que no he estat capaç d’entrar-hi.
Premisa: Una escritora pretende dejar atrás su vida anterior para instalarse en una casa apartada, rodeada de una naturaleza que roza la hostilidad. Victoria, una vendedora de pescado ambulante con un carisma arrollador, irrumpe en su vida, iniciando una relación cuya intensidad podría hacer tambalear incluso los cimientos más sólidos.
Opinión: Llegó a mis manos en forma de regalo, la mejor puerta de entrada, y me hizo recordar lo que había disfrutado al leer una de sus novelas hace ya algunos años. De esta manera, se produjo un cruce de caminos inesperado, una oportunidad perfecta para descubrir si mis gustos como lectora han evolucionado a lo largo del tiempo o si esa conexión que recuerdo haber establecido con su narrativa fue una mera cuestión de suerte.
La autora nos lleva a experimentar una relación de amor convertida en pasión indomable a través de los ojos de una escritora anhelante y frágil, abotargada por su soledad. Presenciamos cómo Victoria se convierte en una figura irrenunciable, con un magnetismo tal que la realidad de nuestra protagonista muta en un afán de adaptación constante. Para aprovechar el tiempo con ella, para intentar saciarse de su olor y reclamar su atención intermitente.
Se percibe la pérdida del control desde el primer encuentro, la desigualdad, la desincronía de una personalidad arrolladora que colecciona reclamos frente a una psique fascinada y hambrienta, con sus recursos ya agotados, desgastados por el paso de los años y las consecuencias de la vida. Su relación se convierte en un arrebato de pasión incontrolada, que va dejando de ocultar sus cartas por sentirse dominante y aposentada.
La maternidad aparece como sombra, pero a la vez como posible propósito. Un deseo que se resiste a renunciar a su espacio, ganando la partida a otros que se desdibujan siguiendo las ondas expansivas de Victoria, el terremoto con nombre de mujer. Aparecen las señales que llevan tiempo reclamando atención, empieza a percibirse el hedor a podrido, a derrumbe inmediato. Pero no siempre es fácil discernir entre el deber y la posibilidad, sobre todo cuando los sentimientos se han hecho dueños de la contienda.
Una relación de dependencia y desigualdad de poder capaz de absorber la realidad desde el momento en que las palabras proyectadas en la mente tomen la batuta y comiencen a dirigir la función. He disfrutado de sentirme a la deriva, a pesar de la incomodidad y el desasosiego. La ganancia que me ha dejado eclipsa todo lo demás.
Si fos només pel final, es mereix les quatre estrelles. La prosa és valenta i decidida i m’ha ajudat molt a entendre altres parts de la novel·la. Mentre la llegia, algun capítol m’ha resultat feixuc. Entenc l’estil de l’Eva Baltasar, he llegit totes les seves novel·les, i aquesta no em sembla la millor.
Una de les coses més fascinants i meravelloses de l'Eva Baltasar és el seu estil, la seva ploma. La gran capacitat de fer anar les figures retòriques per construir frases que et ressonen ben endins. I sempre és el que més m'agrada d'ella, en contraposció amb la història en sí, que, en aquest cas, és la vegada que més m'ha costat. Crec que totes estarem d'acord que odiem la Victòria fins el moll de l'os. Em fa fàstic, angúnia i ràbia absolutes. També m'ha semblat que torna molt més a Permagel i a Mamut, i no a Ocàs i fascinació (una asboluta anada d'olla que em va semblar digna d'una gènia). En resum: ella és brillant, però Peixos no m'ha obsessionat.
Aquest llibre és una història que fuig de les expectatives romàntiques tradicionals i de les captivacions tòxiques on pots caure sense triar-ho. El que sí pots triar és què fas quan ja hi ets dins. L’Eva explora amb honestedat els dos personatges, i agraeixo infinitament que no legitimi l’autodestrucció ni les obsessions que consumeixen. És un dels llibres que més he subratllat perquè la prosa de l’Eva és d’una projecció que et porta dins del llibre directament. Després de només haver llegit Boulder i sortir malparada de la lectura -amb ganes de rellegirlo i veure si la causa va ser el moment de la meva vida o el llibre en la seva essència-, m’he reconciliat amb tu, Eva. Gràcies per aquest llibre!