La economía es generalmente considerada como una ciencia social árida y difícil. Sin embargo, es también cada día más esencial para comprender el mundo en que vivimos y para desenvolverse en las sociedades actuales. Para historiadores y otros científicos sociales es una herramienta esencial para complementar sus respectivos saberes.
Este libro trata de facilitar el aprendizaje de la economía exponiendo las bases de esta ciencia en un lenguaje sencillo y asequible, sin emplear formalismos o tecnicismos que sacrifiquen la claridad al rigor. Como dice su autor en el prólogo a la primera edición, «este libro está dirigido a aquellos que, como yo, no tienen ni inclinación ni facilidad para las matemáticas». Sin embargo, una vez estudiada, esta Introducción dejará al lector en posesión de los más importantes conceptos de microeconomía, macroeconomía, teoría monetaria, comercio exterior y finanza pública.
Es un manual básico de economía en un contexto de los años 90s., al menos en mi edición. Su función es enseñar economía a los historiadores, y sobre todo la parte principal suele cumplirla... Pero para una economía de mercado y liberal. Todo el aparato económico del libro y de las teorías están basadas en una economía de mercado. Cuando hablamos de Edad Media, Edad Moderna, Edad Antigua, con sistemas y producciones económicas distintas esto no es tan útil. Al menos para mí: este aparato, propio de Economía, funciona para la economía decimonónica y posterior, e incluso un poco anterior, mercantilista o moderna. Además, plantea una visión claramente liberal que demuestra hasta estupidez al decir que es difícil demostrar que hay países explotados y explotadores o que los países productores no son explotados per se (cosa que, bueno, parcialmente es verdad, según el contexto; pero cierta en una gran parte de nuestro mundo). El libro me crea sentimientos ambivalentes.