Entre lecturas de novela que es mi género favorito, trato de intercalar algo distinto y alejado de mis preferencias.
En esta ocasión elegí este libro, escrito por una médium psíquica.
El libro es ligero y se lee muy rápido, una especie de autobiografía, Laura nos explica cómo desde chica empezó a tener sueños de vaticinio y sensaciones o premoniciones, además de percibir energías.
Aunque ella siguió una carrera académica hasta convertirse en maestra, sus habilidades no la abandonaron y empezó a realizar lecturas, a personas que habían perdido algún ser querido, también nos enfatiza mucho que se acercó ha varias organizaciones científicas que validan estos conocimientos, para someterla a diferentes pruebas qué pasó exitosamente.
Hay muchas lecturas que son descritas en el libro y todas tienen como común denominador, querer contactar con una persona muerta, este contacto se da cuando el médium describe o enuncia cosas que esa persona ubicada en otro plano sabe sobre su familia o amigo vivo, hasta que se da la confianza y entonces se trasmite el mensaje, que usualmente es decir que esa persona sigue cerca, que no se culpen por tal o cual cosa, que algún día se encontrarán, que sean felices.
En mi opinión si este tipo de ejercicios ayuda a personas en dolor, me parece algo loable. Sinceramente a mi me parece que los médiums son personas extra sensibles que toman nota de las cosas que están ahí y que los demás por tanto ruido con el que nos rodeamos no vemos, ni percibimos. Pero que al final toda la información que descifran está en la persona a la que le hacen la lectura.
Aunque si me pareció algo repetitivo, y como muy enfocado en remarcar que ha sido objeto de muchas evaluaciones y que tiene sustento científico.
Recomendado para las personas que les guste o se sientan atraídas sobre estos temas.