Galo crece en la calle Ámsterdam, atrapado en mandatos que lo han llevado a no salir de su casa. Desde allí observará el mundo con una mirada etnográfica, ingenua, inocente. Hasta su puerta llegarán exiliados, extranjeros, desterrados: hombres y mujeres expulsados de su tierra que buscan un territorio desde el cual resistir. Galo le otorgará a ciertos elementos la capacidad de conservar la memoria y se volverá su protector y guardián.
El guardián de la calle Amsterdam es una recreación de cinco décadas de vida de la colonia Condesa, en la Ciudad de México, a través de los ojos de Galo, autonombrado guardián de esa colonia. Observador estático y privilegiado de los cambios en la población de la zona, Galo interactúa con inmigrantes judíos y españoles (refugiados de los conflictos bélicos de la Europa de la primera mitad del siglo XX) e inmigrantes sudamericanos (lo mismo un argentino en su camino a convertirse en un ícono latinoamericano, que la ola de gente que huía de las dictaduras sudamericanas de la década de 1970). En ese sentido, es una excelente crónica de las primeras décadas de la zona, antes de su transformación en la Meca de los hipsters mexicanos. El libro en sí es entretenido y Galo resulta un personaje suficientemente verosímil, siempre en el borde de convertirse en protagonista de un relato de realismo mágico, pero sin jamás abandonar el mundo de lo tangible. La interacción con personajes famosos resulta suficientemente coherente para que no resulte un obstáculo para la lectura. Sin embargo, el libro comienza a flaquear en los últimos capítulos y se desinfla hacia el final, como si el autor no hubiera sido capaz de darle un final apropiado a la misión épica del personaje. De cualquier forma, es una lectura muy entretenida que logra recrear con éxito la vida de una zona muy específica del mundo.
Wow que buen libro, pero a ver, dato curioso es que lo encontré en un trueque de libros en mi ciudad. Si, lo tomé sin saber nada de él. No tenía ni idea del autor ni de la trama, lo comencé en blanco. Creo ese fue el principal factor para engancharme.
El libro es de eso que te dejan pensando, analizando pero al Mismo tiempo llorando por dentro, porque? Por un personaje sumamente entrañable, una especie de Simonopio que en su ingenuidad te hace apreciarlo.
Una mezcla de realismo mágico donde una serie de personajes construyen un mundo de fantasía, y le dejan algo al personaje principal.
Todo esto ocurre dentro de una casa que se encuentra justo en la calle Ámsterdam . De verdad léanlo. Lo van a amar como yo lo hice.
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Quizá lo leí por el hecho de haberlo encontrado por casualidad y justo después de cerrar un ciclo que por muchos años involucró a la calle Ámsterdam. El punto es que ni dudé en comprarlo y leerlo.
La idea no es mala y no esta escrito tan terriblemente, pero siento que es la clásica buena intención que no alcanza a cumplirse. Por momentos me suena a realismo mágico, a veces a Forrest Gump de la condesa, pero siento que no termina de cuajar. Los relatos a veces son predecibles y cae en los clichés clásicos de los personajes famosos que por casualidad llegan al mismo lugar.
Cuando me encontré este libro por pura casualidad en la librería y al ver que el protagonista de la historia se llamaba como yo, decidí comprarlo de inmediato (porque digamos que no conozco mucha gente que se llame Galo). Me recordó un poco a realismo mágico (puntos a favor, porque me encanta lo real maravilloso); aunque en ciertos momentos el protagonista llega ser chocante, tiene buen ritmo y se va rápida la historia.
Calle sin fin que mide el tiempo de la humanidad. Calle en donde se refleja en parte la historia del mundo y de la ciudad con el ir y venir de personajes y de construcciones.