Leí la primera parte de esta historia en el año 2022. Hace unos días, ha salido esta segunda entrega, y no puedo estar más contenta, porque GhostMaster me gustó, me pareció muy entretenido y me divertí leyéndolo, pero el autor con este nuevo libro se ha superado.
GhostMaster. El guardián de Greyfriars, continúa la historia: Kary sigue luchando por recuperar el cuerpo humano de Dora, para lo que debe conseguir reunir una gran cantidad de espíritus.
En esta entrega cambiamos de aires, nos transportamos a Edimburgo. He adorado la ambientación, y es que para este tipo de historias, es todo un acierto visitar sus calles y lugares destacados, dado que es una ciudad conocida por sus numerosas leyendas escalofriantes sobre fantasmas y su alta actividad paranormal. Gracias a este viaje, conoceremos a la familia de Kary, especialmente me gustaría mencionar a su abuela, una señora un tanto especial por sus comentarios, pero que me ha hecho mucha gracia, y a su prima Claire, un encanto de chica, que hace equipo con Kary y demuestra que es una persona de verdadera confianza.
Como enemigo principal, esta vez contaremos con un misterioso sacerdote, que es más peligroso de lo que parece, dado que también está acompañado de espíritus y los utiliza para fines muy cuestionables. Por tanto, nos centraremos en descubrir sus verdaderos planes y conseguir sus espíritus, tarea ardua y peligrosa, por lo que contaremos con bastante acción. Además, la historia sigue conteniendo representación LGTBI+, no solo con la relación de Kary y Dora, sino en otras tramas secundarias.
Así, nuestra protagonista arriesgará su vida más de una vez. Con respecto a este punto, agradezco que el autor trate estas escenas con realismo: Kary es una adolescente que cree que puede con todo y se enfrenta a lo que haga falta, es cierto que es poderosa, pero sus habilidades de combate brillan por su ausencia. No serán pocas las ocasiones en las que salga herida y dolorida, y es que es una persona que no ha recibido ese tipo de entrenamiento, por lo que es normal. También considero que se es fiel a la edad que tiene, esa intensidad en los emociones y su impulsividad. Me gusta mucho como protagonista, por lo autoexigente que es, tiene claro su objetivo de conseguir fantasmas, pero lo quiere ya, y no conseguirlo le genera mucha frustración. Es una joven entregada a las personas que quiere, algo que me gusta mucho.
Con respecto al resto de personajes, brillan con luz propia los fantasmas, por supuesto, son mis preferidos. Sigo siendo muy fan de Janice, Helbert y Albert, al que se les une un nuevo compañero, sir Cadogan, que me regaló momentos de mucho humor, por su manera de hablar y dirigirse a los demás, pero también me pareció muy injusta su reputación, tras conocer su historia. Los fantasmas son muy valientes y de gran ayuda para Kary, gracias a sus poderes, que, por cierto, se descubre una habilidad de Albert muy útil que me ha encantado, muy original. Disfruto mucho con este grupillo, sus peleas son entrañables y forman un gran equipo. El único personaje que me ha chirriado ha sido Dora, en este volumen se me ha hecho un poco insoportable, sentía que estorbaba más que ayudar, aunque entiendo que debe sentirse impotente al estar en un cuerpo de gato todo el tiempo. También conoceremos a otros personajes, que completarán la trama y cumplirán un papel determinado.
Finalmente, la novela tiene un cierre que, digamos, finaliza con el problema principal del libro, pero que deja hilos sueltos con respecto a la trama en su totalidad. Tendremos tercera parte y yo estoy muy feliz de que así sea.