Mariana Enriquez elige las cinco obras o fragmentos que para ella mejor representan Estados Unidos como concepto literario. El libro nos da acceso a una selección de textos que conforman la memoria subjetiva de su universo literario —y nos permite asomarnos a la conversación infinita que sucede entre los libros.
«Pienso en guerra, en la ruta, en Hollywood, en ilusiones-fantasías, en crimen, en la cultura afroamericana», dice Enriquez. Desde este ejercicio que realiza como lectora, aparecen Maya Angelou recordando el horror racista en Arkansas y su eventual migración al distrito Fillmore de San Francisco, el Harlem de la Costa Oeste; Jack Kerouac registrando el anhelo e improvisación que siente al hacer autostop; Truman Capote asistiendo a un funeral con Marilyn Monroe para luego verla desaparecer en la noche neoyorquina; Michael Herr narrando la vida de los marines en la base Je Sanj durante la guerra de Vietnam; y Charles Manson defendiéndose en su juicio al decir «Soy un reflejo de ustedes». Con esta selección, Enriquez comparte su mirada sobre el legado inquietante de la esclavitud, el desasosiego de las carreteras, la fragilidad de las estrellas de Hollywood, el caos visceral del combate y una escalofriante reflexión sobre el colapso moral. En conjunto: contradicciones culturales de un país, sus mitos y las maneras en que desde la literatura se enfrenta a sus fantasmas.
En la colección Miradas, un lector invitado elige las obras que mejor representan para él un concepto literario. ‘Cinco miradas sobre Estados Unidos’ es el título número 5 en la colección.
Mariana Enriquez (Buenos Aires, 1973) es una periodista y escritora argentina.
Se recibió de Licenciada en Comunicación Social en la Universidad Nacional de La Plata. Se ha desempeñado profesionalmente como periodista y columnista en medios gráficos, como el suplemento Radar del diario Página/12 (donde es sub-editora) y las revistas TXT, La mano, La mujer de mi vida y El Guardián. También participó en radio, como columnista en el programa Gente de a pie, por Radio Nacional.
Trabajó como jurado en concursos literarios y dictó talleres de escritura en la Fundación Tomás Eloy Martínez Mariana Enríquez is a writer and editor based in Buenos Aires. She is the author of the novel Our Share of Night and has published two story collections in English, Things We Lost in the Fire and The Dangers of Smoking in Bed , which was a finalist for the International Booker Prize, the Kirkus Prize, the Ray Bradbury Prize for Science Fiction, Fantasy, & Speculative Fiction, and the Los Angeles Times Book Prize in Fiction.
No quiero calificar este libro por las siguientes razones.
En sí, creo que es un gran proyecto que ejemplifica diversas perspectivas de EEUU: migración, racismo, Guerra, farándula, soledad, etc. Considero que Mariana logró su cometido y mostró su visón muy particular con los texto incluidos.
Sin embargo, de forma particular no disfruté la mayoría de los textos. El único que me encantó fue el de Angelou. El resto me pareció normal y no me enganchó. El de Charles Manson me aburrió mucho y el de Jack Kerouac tampoco me encantó. Me pareció un poco monótono.
Entonces te digo, en balance y de forma general es una muy buena visión la de Mariana. Aunque creo que es una diferente mirada por temas generacionales. Eso no lo demerita, pero sí es divisorio. O al menos así lo sentí.
En conclusión, lo recomiendo sin duda. Es una lectura interesante y soy fan del trabajo que está haciendo Gris Tormenta.
Destaca Mariana con su selección la clara burdez en la línea extremadamente fina entre el asombro por lo kisch de Estados Unidos (que siempre atrapa con un cariño vil a quien observa la nación, su Historia e impacto cultural mientras atrofia su propia cultura en vacíos existenciales capitalistas, delirios de persecusión y roadside attractions) con su abjección y grotesquidad cedimentada por las mismas bases que provocan el asombro. Estados Unidos se sublima en estas miradas, tan meticulosamente seleccionadas, porque ese botepronto que Mariana describe en su presentación se sabe intuitivo por un bagaje excepcional de la autora argentina. Cada voz aquí presente juega entre su tiempo y el ahora para decir que por más que la historia occidental (y norteamericana) del Siglo XX esté mutando. Ya estancados en los efectos del neoliberalismo y la globalización de una cultura hegemónica, el pasado "inmediato" se vuelve cada vez más lejano y otros ojos pueden crear genealogías como la aquí presente. Podrá no parecer demasiado, al final el atractivo de acá es la curatoria de Enríquez y el libro no pasa las 150 páginas, sin embargo, siempre tiene la oportunidad de decir algo. Hasta cuando Mariana solo da puerta de entrada comunica con potencia; nos saca de la tierra a todxs nosotrxs rábanos maduros, amantes masoquistas y sadistas del arma de destrucción cultural más influyente de los últimos cien y pico de años. Amamos odiar a Estados Unidos, burlarnos de Estados Unidos y que se vean sus malas puntadas y pésimos zurcidos antes de cortar con bisturí eso que todo el tiempo han querido ocultar: mientras cada día menos se mantenga el artificio de la libertad, más fuerte olerá, siempre, su hediondo fetiche de cultura nacional. Son una frasa demasiado real, humana y rota. Acá se sostiene aquello.
Me siento estafado. Por costumbre hasta el día de hoy, todo lo que tocaba Mariana me parecía oro puro, y lo compraba en consecuencia. Su palabra es santa para mí, pero con este pequeño libro aprendí una valiosa lección: no mas compras a ciegas de parte de tu autor favorito.
La Mariana de la no ficción me gusta tanto como la Mariana narrativa. Puedo leer cualquier cosa que escriba o me quiera comentar - hasta su libro de amor hacia la banda Suede me pareció genial en su fanatismo fervoroso - así que no tengo problema en alejarme del horror que ella propone en sus cuentos y novela.
Pero, pero, esta curaduría de Mariana me pareció completamente desangelada, amén del prólogo en donde cuenta el germen de esta recopilación. La decepción de no encontrar una guía mas allá de ese prólogo escueto me dejó bastante helado, por lo cual mi acercamiento a los recortes de Maya Angelou, Jack Kerouac y Truman Capote me cayeron como saco roto. No niego que son autores enormes, pero las viñetas no me generaron mayor emoción que un copy/paste académico.
Y lo peor, siento que los eligió para ganarse la estrellita dorada y, por ejemplo, con uno de sus ídolos estadounidenses que forjaron su manera de escribir, Stephen King, ni siquiera queda relegado a una ínfima mención honorífica. Nada. No hay nada mas norteamericano que el tío Stephen, y no abordarlo en esta recolección lo siento una pequeña traición.
No niego la calidad intrínseca de los autores - hasta la wild card que es el testimonio del juicio de Charles Manson - pero me esperaba mucho, mucho más de esta pequeña colección.
Y ya saben, infórmense de lo que van a comprar antes que lo compren, no sea que les pase lo mismo que a un servidor.
se notó la curaduría apresurada de Mariana Enriquez (ella lo confirma). creo que pudo seleccionar mejor a los autores que retratan los EEUU a los que ella hace referencia directa en sus textos de ficción (gran parte de su cultura, su política y su estética aquí está en forma barroca, desaliñada), pero ojo, no siempre tiene que ser lo mejor de lo mejor, lo anota ella misma en su presentación al libro. la antologadora abona al mito personal su concepción sobre lo espectral de Los Angeles (¿o Los Demonios?, su nocturnidad en medio de palmeras, los ritos y los juegos de sangre), la guerra y el trauma, las celebridades y la belleza triste. hubo dos textos que me atraparon porque son bellos y detonan las miradas, los paisajes que desea presentarnos a través de sus lecturas. obvio abrieron más ventanas personales y de investigación. una entrevista a Marilyn Monroe y el testimonio sobre el caso Tate-LaBianca desde la mente del asesino: el texto/entrevista/crónica de Truman Capote; y el alegato de Charles Manson, que encarnó la furia de una generación. el centro gravitacional de la violencia, su alma oscura... ¿qué más? me gustó, claro.
En un momento en el que Estados Unidos evoca asco, ésta no es una selección que justifique una apología del país, sino que te guía hacia una reivindicación de las complejidades que siempre lo han definido y que, aunque nos cueste aceptarlo hoy, lo vuelven literariamente ineludible.