Voici une collection de contes du Japon, du Vietnam, de Corée, d’Inde, des Philippines, de Birmanie, de Thaïlande et de Chine qui ne racontent que des histoires de chats. Des histoires de chats très sages qui soupent tous les soirs juchés sur l’épaule d’un monarque, des chats porte-bonheur qui prédisent la foudre et le temps dans leurs yeux d’or et des chats démoniaques au pelage rouge comme une flamme dansante, des chats pleins d’astuce qui ridiculisent le tigre, trompent le vautour et inventent mille et une ruses pour dévorer les souris et se moquer de leurs ennemis favoris, les chiens. Chats sacrés ou diaboliques, matous indolents ou orgueilleux ou bien encore sages chats, on leur attribue les pouvoirs les plus fous qui nous font défaut et les dons les plus extravagants comme celui de pouvoir se métamorphoser et d’être notre lien entre le monde visible et invisible. Ceux qui aiment les chats et savent écouter les histoires prêteront l’oreille à la voix d’une conteuse qui a rassemblé pour nous ces histoires chatoyantes qui ont traversé d’autres époques et d’autres civilisations pour venir à notre rencontre.
Siempre me ha parecido fascinante comprobar cómo un mismo animal puede adquirir significados tan distintos según la cultura. El gato de oro y otras leyendas felinas de Asia, de Isabelle Genlis, es una recopilación de leyendas y fábulas procedentes de países como Japón, Vietnam, Corea, Birmania, China e India, en las que los gatos se convierten en protagonistas de historias llenas de simbolismo, enseñanzas y tradición.
Cada relato tiene su propia identidad, reflejando las creencias y el imaginario popular de su lugar de origen. Hay gatos protectores, astutos, misteriosos, generosos o incluso vinculados al mundo espiritual. Aunque algunas historias comparten ciertos elementos, resulta muy interesante descubrir cómo cada cultura interpreta la figura del gato desde una perspectiva diferente.
Es un libro que se lee con facilidad, ya que está compuesto por relatos breves, ideales para disfrutar poco a poco. Más que una novela con una trama continua, es una invitación a viajar por Asia a través de su folclore y sus tradiciones orales. Además, permite acercarse a culturas muy diversas de una manera amena y accesible.
Personalmente, me ha parecido una lectura curiosa y entretenida. No todos los relatos me han impactado por igual, pero en conjunto ofrecen una visión muy rica de la importancia que los gatos han tenido en la imaginación colectiva de distintos pueblos asiáticos. Es uno de esos libros que despiertan la curiosidad y dejan con ganas de seguir descubriendo leyendas de otras partes del mundo.
Una lectura recomendable para quienes disfrutan de la mitología, el folclore y, por supuesto, para los amantes de los gatos.
La figura del gato ha sido siempre algo quimérico e intrigante. Favorables, desfavorables, fieros o tremendamente amables, los gatos en todas las culturas tienen su recorrido. En Asia esta figura está incluida (en muchos casos) dentro de los animales sagrados de sus diferentes culturas y como tal sus historias recorren cada rincón del continente. Sin embargo, también hay espacio para gatos un poco más traviesos y que ponen en un aprieto a los humanos.
De ahí el nacimiento de esta antología, conocer, disfrutar y abordar esta constante en las culturas del mundo y, en especial, en las asiáticas, en las que el gato parece tener un lugar preferente en sus leyendas.
Estructuración
La obra está dividida diez secciones, que agrupan relatos en función de qué característica o rasgo se quiera destacar del gato. En cada una de ellas encontraremos un texto de introducción, mezcla de ensayo y poesía, que nos pone en un lugar favorable para abordar los relatos, que a su vez, en ocasiones, tienen aclaraciones o comparaciones con otros textos de otros lugares asiáticos.
Del nacimiento de los gatos, de la generación de su propio nombre, de su carácter divino o de su tendencia favorable a la humanidad, trataran estos relatos breves que nos permiten entrar deleitarnos y salir, para dosificar su lectura.
Al gato, gato, del nacimiento del felino
En esta sección encontramos historias sobre el génesis del gato. Cuatro historias, dos de Vietnam y Corea y Birmania, que nos cuentan cómo nace tanto el animal como su nombre.
De este modo, encontramos el nacimiento como consecuencia un castigo y como un regalo del cielo, en el caso de «El nacimiento del gato» (Vietnam), un relato sencillo y divertido, donde dos hermanos se pelean y se convierten en gato y en ratón; o como una ilusión como en «Nacidos del pecho del tigre» (Corea), en el que un hombre se enamora de una joven de ojos verdes que después dará dos cachorros de tigre que se quedan pequeños. de ahí que luego les llamen gatos y que aparezcan como guardianes de los hombres. Además, en este relato comenzamos a ver cómo nuestra inclinación natural es a proteger a estos animales, a pesar de que en absoluto parecen seres desvalidos.
Por su parte, en esta sección también vemos por qué el gato se llama gato. Para ello tenemos los relatos «Al gato, gato» (Vietnam) y «La nutria y el gato» (Birmania). En el caso del relato vietnamita, se van ensalzando sus cualidades y nombrándolo y renombrándolo en función de ellas. Es un relato rápido, ágil y divertido.
En el caso del relato birmano, un poco más complejo que el anterior, son los animales los que se nombran, una nutria y un gato. La nutria decide llamarlo Miau y el decide llamar a la nutria, Bum. Sin embargo, la nutria no queda conforme y busca al ser más fuerte para que le cambie el nombre El gato en el zodiaco asiático, sí y no
En este caso nos encontramos ante la historia que, quien sepa algo de mitología asiática, más o menos conoce. Se trata de la carrera por la posición en el zodiaco. En general, todos los relatos tienen la misma estructura y los mismos actores, aunque encontraremos algunas variantes: - Zodiaco vietnamita: Los animales piden que los hombres les respeten, por lo que el Emperador de Jade les cita en su palacio y se van ordenando según van acudiendo al lugar. - Zodiaco chino: En ella, el gato queda fuera de los animales sagrados porque la rata, amiga del gato, cuando están a punto de llegar le tira al río. Al no saber nada no consigue llegar a meta. Esto explica por qué los gatos persiguen a los ratones. En otra variante de la historia el gato decide dormir antes de la carrera y la rata no le despierta, así que cuando se vuelven a ver ella ya ha ganado y el gato quiere vengarse por su traición.
Además de estas dos explicaciones, tenemos relatos que continúan preguntándose por qué el gato es o no sagrado. En ellas veremos desde la humildad del felino hasta alguno de sus pequeños pecados.
- «El gato y buda»: Fallecido Buda, el gato mata a la rata por no tener una actitud apropiada en el funeral. Debido a ello el resto de animales se cuestionan su permanencia en el zodiaco, del cual lo echan. - «Shirone» (Japón): Por su parte, en Japón, el gato no está dentro de los animales sagrados. En esta historia, la clemencia del animal con sus presas no se sabe si entenderla como una fanfarronería o como humildad ante el budismo. - «La última rama» (Japón): Variante de la carrera y la siesta gatuna, en este caso Enma, el dios de los infiernos no puede incorporarlo al panteón por llegar tarde y, a pesar, reconoce el dios, de parecerse a él en el carácter.
Las características del gato
Como podemos observar, en los últimos relatos de la sección anterior, ya se intenta determinar qué rasgos son propios de este animal y cuáles le hacen único frente al resto. Sin embargo, no se destacarán cualidades innatas de animales, sino en su relación con el ser humano.
El gato que invita, el maneki neko japonés. En la cultura japonesa el gato es un símbolo ligado a la nobleza. Así lo vemos en el relato «La protegida del emperador» (Japón) que nos relata la historia del gato como animal de compañía frente al perro. El primero está visto como símbolo de nobleza, el segundo de lealtad.
A partir de este relato, conocemos que los gatos en Japón hasta el siglo XVII estaban sujetos por correa. En dicho siglo los soltaron para combatir las plagas y predecir tormentas, ya que se creía que, cuando se lavaban detrás de la oreja, era que iba a llover. A partir de esta última idea surge la figura del gato que invita, aquel que levanta la pata y trae buena suerte, como vemos en el relato «Bajo la tormenta» y en su variante «El sacerdote y el gato». En él un jefe de Clan ve como un gato levanta la pata para rascarse delante de un templo. Él entiende que le está invitando a entrar, ya que está lloviendo, y al hacerlo se libra de que le caiga un rayo.
Como variante del gato que invita, tenemos también, los gatos que protegen más allá de lo sagrado. Invitan a quienes les rodean a ir con ellos, pero con la idea de proteger a su legítimo compañero. Este es el caso del relato «El gato de barro». En él, vemos la relación del gato con las mujeres en un sentido un tanto especial. El relato comienza contándonos cómo una mujer, dispuesta a dar a su gato para que este no muriera de hambre, tiene una revelación por parte del mismo. Si realiza esculturas de barro del animal, ganará dinero, y así es. Esto sucede cerca del barrio de los placeres, en el que los gatos acompañaban a las cortesanas, para aliviar las emociones de los amantes que no pueden satisfacerse.
Y en relación directa con el Maneki Neko y las casas de placeres, tenemos el relato «El gato de la Oiran». En él una oirán tiene un gato que una noche parece haber enloquecido. El jefe del local lo decapita, pero la cabeza del gato muerde el peligro que acechaba a su compañera. Una serpiente venenosa esperaba en la cama. Para honrarlo, el jefe regala a la oiran una estatua del gato, convirtiéndolo en maneki neko.
De igual modo en «El gato de oro» en sus dos variantes podemos ver como los gatos son guardianes de la prosperidad y, en este caso, del amor.
Gatos providenciales
En la tradición asiática, los gatos también han sido portadores de buena o mala suerte, según conviniera al felino. Así lo ejemplifican cuentos como «El príncipe gato» (Indonesia), en el que un príncipe, desterrado por tener cabeza de gato, lleva a la desgracia a la familia real y consigue reinar él; o «El peregrinaje de la gata» (Japón), en el que un hombre pobre desea que su gata fuera humana para que fuera su esposa y esta peregrina para poder serlo.
Además, en estos relatos, los gatos están asociados con dos elementos muy importantes para los hombres: los frutos y el oro. Para ejemplificarlo, tenemos los cuentos «Tres gatitos de oro» (Corea) –gatos que se transforman en lingotes de oro– o «El regalo del dragón» (Japón), -un gato come y produce lingotes de oro; a su muerte, se convierte en un mandarino que hace ricos a sus dueños; relato que, además, confluye con los gatos relacionados con los frutos como sucede con el relato «Las orejas del gato» (China), en el que una muchacha, Ximei, al enterrar a su gato, de este nace el castaño.
Finalmente, dentro de esta categoría, encontramos gatos que simplemente trae buena fortuna a sus dueños, como sucede en los relatos «La gata y el monje» (Japón) y «El niño que dibujaba gatos» (Japón), a pesar de que haya violencia de por medio, como sucede en «El gato del rey» (Vietnam). Gatos demoniacos de Japón
Otro de las características de los gatos, especialmente en Japón, es la relevancia de su parte demoniaca. Esto se debe a un proceso de asimilación. A partir de las supersticiones, los gatos relacionados con ellas se asociaron a los yokai. Estos siempre eran gatos maltratados o que tenían la capacidad de transformarse para atormentar a los seres humanos.
De este modo, en este grupo de relatos encontraremos ambos casos, gatos maltratados como en el relato «El palacio de los Bake Neko», en el que la señora mata a la gata de su sirvienta y esta decide reencontrarse con ella. La gata recompensa a la sirvienta y mata a la señora. También lo vemos en «El gato rojo», en él un gato rojo baila con los kitsunes y entra en una posada; la sueña lo acepta, pero el marido lo maltrata, por lo que el gato provoca que este crea que está ardiendo. Por su parte, tenemos el otro tipo de relatos, en el que el gato se transforma como en «El vampiro de Nabeshima», aquí el gato se transforma en la favorita de un príncipe y vampiriza a este hasta que es decapitado.
Gatos astutos
En todos ellos, veremos como el gato es un animal al que se le pide ayuda, bien sean los humanos u otros animales, sin embargo, y a pesar de la buena fe que parece tener al principio, el gato no puede dejar de sucumbir a su naturaleza.
Además, veremos también la faceta interesada del gato, como sucede en «Por un céntimo de mono» (China) relato en el que un hombre ayuda a un mono y este le regala un talismán que le hace rico, beneficiando, por tanto, también a su gato. Gracias a que Tama, el gato, vive feliz, el resto de animales vive también en paz (no caza pájaros y, además, les da el grano que sobra en casa), así que cuando el talismán desaparece todos se ponen en marcha para restaurar la riqueza y la paz. Como vemos en la segunda parte del relato el gato, por su importancia dentro de la sociedad animal, también es un pilar dentro de la paz. Un gato feliz es un mundo feliz, aunque como veremos a continuación… no todos los animales piensan lo mismo.
No obstante, lo dicho, un pilar en la paz, porque también el gato es un animal interesado y como nos cuenta el relato «Por qué los tigres odian a los gatos (China)», el gato pronto aprendió a ir al sitio que más le convenga, vivir con el tigre le suponía un trabajo mayor que vivir mimado por los humanos. Eso sí, para poder vivir así, hay que ser muy inteligente y, en el caso del gato, tener un puntito de crueldad. En el relato «La cabra y el gato» (Laos), se dice que no solo la crueldad pertenece al tigre, sino que también la aprendió el gato, que deja encerrada a una cabra en un pozo del que ella misma le ha ayudado a salir.
Como vemos, el gato tiene sus aduladores y sus detractores, depende de cómo entendamos esa inteligencia, interés o picardía, podemos pensar en él como el animal de la paz o como el más cruel de los felinos.
El gato y otros animales
Depende de cómo y de quién. Como decíamos más arriba, no todos los animales son fans del gato (las ranas sí, porque les quitaron a las ratas de encima, pero poquito más), así que ahora veremos por qué esa inquina. de nuevo, el gato se nos presenta como un animal que fluctúa entre el bien y el mal y sabiduría entendida de aquella manera.
De este modo, empezamos con las aves. Los relatos relacionados con estos animales son numerosos, pero hemos destacado el que sigue por recoger en ello lo esencial de esta «estupenda relación animal».
De ejemplo, tenemos el relato «El gato profesor» (Birmania), en él veremos cómo el ingenio del gato en realidad viene por algo muy simple, comer. Un gato, al que han echado de casa por glotón, decide erigirse como sabio para educar a las aves del bosque. Sin embargo, los pícaros no llegan muy lejos y descubierto por el faisán y el cuervo, el gato tiene que volver a casa con el rabo entre las piernas. Aquí vemos dos ideas, por una parte que los animales entienden al gato como un animal sabio, a pesar de que no se fíen de primeras de él, sin embargo, como no lo es, lo suyo es la inteligencia, no puede salirse con la suya.
Y junto a la inteligencia, el gato también tiene mucha picardía, aunque no siempre le viene de cara. Otros animales han demostrado ser mejores pícaros que él, como vemos en «El gato y el cangrejo (China)», en el que un gato y un cangrejo se retan a una carrera, y gana el cangrejo, porque riéndose el gato de que este solo podía ir de lado, el cangrejo se enganchó a su cola para llegar el primero.
También, a veces el gato es un pobre animal y delega sus cuestiones en quien no debe. Pasa así en «El pan» (Punyab, India). Dos gatos habían conseguido un pan, pero no se ponían de acuerdo en quién podía comérselo. Por ello, un mono decidió hacer de juez dividiendo el pan, pero el engaño estaba hecho, cada vez que intentaba igual las cantidades, el mono comía un trozo de pan hasta que los gatos quedaron sin nada. Como vemos a pícaros ganan otros.
Gato, perro, rata
Sin embargo, hemos dejado para el final los dos grandes rivales del gato: el perro y la rata. En mi particular, y más después de haber leído los relatos, el perro me da muchísima pena porque es el apaleado final; en el caso de la rata… no me da pena ninguna.
En el fondo, lo que encontramos en estos relatos es la explicación de las actitudes de estos animales con los humanos. Ambas figuras confrontan la lealtad de uno (el perro) con el misterio y la independencia del otro (gato) siendo este antagonismo motivo central en relatos que alegorizan sobre la sociedad humana.
Como ejemplo, tenemos el relato «El tigre, el perro y el gato» (China), que se convierte en un ejemplo perfecto para entender las clases sociales y cómo pueden coexistir. Un tigre intenta cazar un cerdo, pero consiguen apalearlo para que no se lo lleve. Se esconde en una granja y un perro lo descubre. El tigre le pide que lo proteja a cambio de enseñarle a desenvolverse en la naturaleza. El perro acepta y cuando el tigre se recupera quiere volver a la carga, cuando llega ve a un gato comiendo un ratón y ve que es muy pulcro. El tigre le pide que le enseñe, el gato lo engaña y el tigre se lanza contra el perro por su traición. Como veos al final es un discurso donde los poderosos (el tigre) reclaman a los que están por debajo (el perro) todo lo que está en su mano para conseguir lo que quieren. El gato en este caso nos enseña cómo la astucia consigue vencer a aquellos que parecen invencibles, aunque también advierte que esto puede traer consecuencias a los que no pueden defenderse.
Y, sin embargo, nos siempre fueron animales enfrentados. En este relato de Filipinas «El malentendido» descubrimos que en un principio, el perro, el gato y el ratón fueron amigos, pero que el reparto de riquezas, un hueso, provocó su pelea, ya que cada uno, por diferentes circunstancias creyó que era desigual.
Ya que hemos mencionado a la rata en el relato anterior, vamos con ella. El caso es que sabemos que el ratón siempre ha perseguido a la rata ¿o no? En realidad esta épica disputa tuvo un origen, aunque el resultado actual ya sabemos cómo es. El caso es que estos relatos justifican esta rivalidad en una villanía e infestación por parte de la rata que solo el gato es capaz de enfrentar.
Eso sí, las maneras de ganar son particulares. Por ejemplo en «El gato devoto» (China), un gato con un rosario provoca que los ratones al verlo celebren la devoción del gato y bailan a su alrededor. El gato no soportando la humillación se los come. Y es curioso este relato porque nos da dos claves en el enfrentamiento, por un lado, el movimiento de las ratas, que de hecho parece un baile, y, por otro, el sentimiento de humillación. El gato puede ser muchas cosas, pero todas las culturas asiáticas asumen que no es un animal que se pueda humillar, como veremos en la última sección de la reseña.
Gatos místicos
Finalizada la descripción de gato, podríamos pensar que no es el animal favorito de las culturas asiáticas, sin embargo, una de las cosas que he aprendido es que a las figuras se las quiere con sus cosas buenas, sus cosas malas y por su capacidad de mejorar.
Es verdad que en la última sección solo hemos visto gatos demasiado listos, pero sí que ha habido algún relato donde lo que quería hacer el gato era el bien. de ahí que tengamos relatos en los que los gatos trascienden y sirven de ejemplo a los humanos.
Así sucede en el relato «El gato de Shashthi» (Bengala). En él una mujer tenía mucha hambre durante su embarazo por lo que se comió las ofrendas de la diosa Shashthi. Ante el sacrilegio, el señor de la casa preguntó y ella acusó al gato negro, montura de la diosa. El gato fue castigado y este juró vengarse, por lo que cada vez que la mujer tenía un bebé se lo llevaba. al séptimo la mujer descubrió quien se llevaba a sus hijos y persiguió al gato, que la llevó ante la diosa a la cual pidió perdón y esculpió la figura del gato al lado de la de la diosa.
Si nos fijamos, en el relato el gato vuelve otra vez a tener esas cualidades, es astuto, es vengativo, pero también es justo. Ofrece la oportunidad a la mujer de redimirse frente a la diosa, camino que no hubiera descubierto si no fuera por él. de ahí que termine esculpido con la diosa, como un enlace entre humanos y dioses.
Además, su trascendencia no surge solo de su «ajusticiamiento», el amor también es algo que conocen estos animales. En «El carpintero y la gata» (Japón), un carpintero, cuando se hace anciano, queda ciego y su gata cada noche le lame los párpados. Gracias a ello poco a poco el anciano va recuperando la vista y cuando lo hace del todo descubre que quien tiene ahora los ojos velados es su gata. El sacrificio, una palabra que hasta ahora no había salido en las historias aparece aquí y si revisitamos las anteriores, descubriremos que el gato en más de una ocasión sí que se ha sacrificado por alguien.
En cualquier caso, y aunque nos quedemos en la lectura superficial, reitero la figura del gato no es algo accidental, sino que es un animal que por su propia idiosincrasia ha suscitado en el folklore y la imaginación de los autores una gran cantidad de relatos que pretenden desentrañarlos y tomarlos como ejemplo para hacernos pensar.
Collection de contes d'Extrême-Orient à base de chats, à la fois soucieuse d'authenticité au point d'accueillir diverses versions d'un même récit et tributaire de la plume facétieuse d'Isabelle Genlis qui unifie le tout. Un équilibre délicat.