En una sociedad que pide a sus ciudadanos lo máximo mientras los priva de lo mínimo, vivir pasa por decir no. Opuesto al FOMO, el JOMO es la alegría de perderse cosas, la rebelión ante los imperativos del goce total, un canto a la libertad entendida como holganza y holgura. Huérfanos de horizontes utópicos comunes, los que dicen no solo pueden reunirse bajo un nuevo vínculo: comparten el cansancio de este mundo y el deseo de volverlo habitable aquí y ahora. Así, el JOMO no es resignación, es reorientación del deseo. Contra el vicio de ganar, el gusto de perder.
Es escritor y profesor de Filosofía de la Cultura en la Universidad Complutense de Madrid. Se ha desempeñado como profesor de Estética y Filosofía Contemporánea en la Universidad de Barcelona y en BAU, Centro Universitario de Artes y Diseño, y ha sido investigador posdoctoral Margarita Salas en la Universidad de California-Riverside. Su trabajo se centra en las poéticas de la inoperancia, el rechazo del trabajo y las políticas del deseo en el marco de una crítica a la subjetividad neoliberal, con especial atención a la teoría de los afectos y la filosofía francesa contemporánea. Entre sus publicaciones destacan los ensayos Giorgio Agamben: política sin obra (2020), Metafísica de la pereza (2022) y Suely Rolnik. Descolonizar el inconsciente (2024).
la depresión como fenómeno cultural, el acto de politizar nuestra miseria colectiva, rendirnos cuando no nos quedan fuerzas para seguir produciendo, dejarle lugar a la rabia, al cansancio...... he ido picoteando este ensayo despacito. me ha servido de recordatorio para ver el mundo con liviandad, como si tu amiga te dijera tía descansa un poco vamos a tomarnos un café y realmente eso fuera todo lo que importa: un cafelito con tu amiga y soltarle el brazo al trabajo.
He corrido mucho, he viajado mucho, he ganado mucho, pero nunca tuve sosiego. Ahora me rindo, quiero parar y me pierdo. Se va borrando mi nombre en la llanura blanca y los bosques tranquilos.
perder la esperanza del viejo mundo para ganar la del nuevo. sí a todo
«Si no tiene espacio, el deseo, que siempre es pregunta, se reduce a cálculo de interés, ansia de satisfacción.»
Todos los años, cuando visito la feria del libro de Madrid, me gusta llevarme 2-3 cuadernos Anagrama. Son textos cortitos que hablan de algún tema de mediana actualidad con cierto espacio para una reflexión bastante superficial, pero generalmente interesante.
Estos cuadernos suelen caer en una de dos categorías: los que son una especie de divertimento o reflexión superficial sobre algún tema (estos me encantan), y los que, tomando algún pensamiento interesante como base, se lanzan a una suerte de manifiesto político que hace que me tire de los pelos por el número de incoherencias e inconsistencias.
Este libro es sobre todo del segundo tipo. Juan Evaristo toma una idea interesante, el JOMO ó Joy Of Missing Out, y vinculándolo con conceptos que aparecen sobre todo en “La sociedad del cansancio” de Byung Chul-Han, “Realismo capitalista” de Mark Fisher y “El derecho a la pereza” de Paul Lafarge, los agita en una coctelera con bastantes memes y un estilo un poco ñoño para articular… no se muy bien que.
Es cierto que no soy filósofo de formación y a lo mejor me pierdo algo, pero noto que Juan Evaristo quiere articular una suerte de propuesta política que acaba quedando en un ámbito de indefinición tal que en ella caben tanto el 15M u otras protestas ciudadanas, las performances reivindicativas, o el quedarse en casa echándose una siestecita.
«Renunciar es soltar la carga que aplasta la vida.»
Aparte de lo absolutamente inoperante de esta propuesta, me escama bastante que lo que nos propone Juan Evaristo (reclamar el JOMO como un espacio de negación de las dinámicas capitalistas actuales) no ataca la base de la sociedad actual ni permite superarla.
Su JOMO podría ser simplemente tomarnos las cosas con un poco más de calma, pero seguir haciendo lo mismo. Reclamar un poco más de equilibrio entre las exigencias del capital y de las necesidades humanas básicas, pero en último término dejar que las primeras sigan orientando el desarrollo social.
Cuando llega ineludiblemente a las tradiciones de pensamiento marxista, acaba por descartarlas porque “el comunismo no funciona”, o porque “Marx failed to consider X tema que me acabo de inventar yo ahora”. No voy a entrar en la revisión que hace del concepto de camaradería porque la verdad que es de risa y se ha quedado a centímetros de proponer a los compañeros de piso como sujeto político revolucionario (¿el ya tan manido inquilinato, quizá?).
En fin, que me ha gustado bastante la lectura de este librito, porque tiendo a estar de acuerdo con bastantes de los puntos que expone, pero en cuanto lo miras con un poco de ojo, se cae en una pila de escombros de pedantería, romanticismo y términos de moda que nos llevan a ir con mucha ilusión y alegría a votar a Podemos/Sumar/PSOE y a atrincherarnos en un rinconcito donde no molestemos mucho para que cambiándonos a nosotros (o “reconfigurando nuestros deseos”) no cambie nada.
Recomiendo el libro a quien le interese un poquito el tema, pero a nada que uno busque algo más, mejor ir a Fisher, Lafarge o Chul-Han directamente.
Pd. Los memes están grasiosos. Me ha gustado el conejito del final que adorablemente empuña un revólver gigantesco con el subtítulo “be soft. but be ready”
solo puedo pensar en la degradación de los intelectuales y en la aparente fobia a que exista una verdadera élite académica que imparta en la universidad y sobre todo en las facultades de letras. cuando ser serio pasa de moda lo que hay se convierte en contenido de una revista de la super pop
Estando (obviamente) de acuerdo con el planteamiento y apuntando hacia muchos lugares, siento que no llego a ninguno... ha sido un poco un free tour de 2 horas por una ciudad de la que ya he oído hablar muchas veces
(el tema del deseo-la excitación- el entusiasmo.. aguas aguas)
M'hauria agradat que anés més de cara a barraca i no filosofés tant, però com a persona que defensa el noble art de no fer res, de no ser-hi sempre i de perdre's coses, aporta idees interessants al debat
«Me estremece pensar que algún día, de tanto no poder permanecer en reposo, acabemos por no aprender la quietud, y ya no sepamos, por ende, desaparecer ni estar tranquilos, ni vincularnos de otra forma que no sea la triste conectividad».
Ayer tardé más de dos horas en ir del bar del pueblo a mi casa. A cada paso un saludo, un reencuentro, un ponerse al día tras no habernos visto desde el verano pasado. Algo que en mi ciudad sería un lujo -improvisar una conversación o encadenar una con otra- aquí es cotidiano. La planificación no existe -nunca sale bien, suele cruzarse alguien que te desvía-, y lo que es aún más impensable: la prisa, esa sombra urbana que nos acompaña, desaparece.
Esta mañana recuperé de mi maleta este corto pero intenso ensayo que puso palabras a esta “rebeldia”.
JOMO es el acrónimo de “joy of missing out”, la alegría de perdérselo todo. Dice @juanevaristovalls : «El JOMO designa un deseo nuevo, pequeño y valiente, poderoso y tranquilo: no consumir, no estar, no aparecer. Antes bien, quedarse, divagar, holgazanear, improvisar: vivir es decir no».
En mi pueblo no hay tiendas, ni museos, ni gimnasio, ni sala de conciertos, ni librería. Hay un bar, una panadería y una cobertura de internet caprichosa como el viento. No hay que estar en ningún sitio, ni que dejarse ver en ningún evento, ni seguir el último “trend”, ni leer la novedad literaria, comer la gilda más sabrosa, ver lo más “in”.
Aquí paro y hablo. Si no lo hago no es porque tenga que ir a algún sitio sino porque, a veces, pueblo pequeño, infierno grande. (No seré yo quien idealice lo rural.) Me sustraigo «de la cárcel velocísima del yo», practico la escucha activa por puro placer, entreno esa “actividad exquisita y compleja” de dormir, no siento ningún FOMO (fear of missing out), desconecto.
Dice Valls Boix: «Una vida sin reposo es una vida sin intimidad». En mi ciudad no reposo, pero confío en rascar momentos para crear esa intimidad con mi red. Y digo: “rascar momentos” en contraposición a esas dos horas que tardé ayer en recorrer 350m en mi pueblo.
No està malament però li tenia moltes ganes i m’ha decebut una mica. Crec que se li podria haver tret molt més suc a la idea i que no quedés tan aigualit, i que de vegades se’n va una mica massa “por las ramas”. És un assaig sobre l’art de resignificar el descans, la pausa estricta, el no fer absolutament res i a no tenir por de sentir-se fora (o FOMO, com en diríem ara) sino a sentir joy of missing out.
no sé si m'acabaré el llibre en altre moment, però de moment açò és insofrible per a mi. i sóc una persona que literalment es dedica a llegir intellectual mumbo-jumbo
bastante fresco y ligero. las referencias a la cultura pop dan un poco de cringe but anyways
la verdad q , reflexión asi por la cara q a nadie le importa; pero es bastante fuerte el punto en el q estamos a nivel social -we live in a society...- que la única alternativa existente al sistema es el no hacer nada. esto es algo q llevo pensando desde hace mucho la mayor revolución q podemos hacer es literal no hacer nada, no ver rrss, dejar de consumir y aburrirse y autocuidarse
Cuando escuchamos la palabra FOMO, a todos se nos viene a la cabeza el tiempo libre. Esta parece ser la acepción que utiliza el autor, ya que lo identifica más con el hedonismo que con el coste de oportunidad en el ámbito laboral.
Dicho esto, ese JOMO (antónimo) que se enarbola a lo largo del ensayo como cura a ese burnout que nos corroe, no deja de ser una forma de privilegio. Si el freno al estímulo únicamente se acciona con respecto a una parte de nuestra realidad, estaríamos perdiendo el pulso y resignándonos ante el sistema. Solo unos pocos pueden dejarlo todo para “cultivar nuestra atención cotidiana”.
Estoy de acuerdo en que es imposible sostener este ritmo frenético sin consecuencias negativas, pero no considero que la salvación radique en decir que no a tomar algo a las ocho de la tarde.
Prefiero entender el FOMO como resistencia. Si se incrementa la velocidad de producción, no se puede reprochar que ese ahínco y dedicación exigidos, se proyecten también sobre nuestra esfera privada.
El FOMO ejerce tanta fuerza que conduce, necesariamente, a una fractura: la nuestra o la de la propia estructura. Prefiero arriesgarme.
El primer capítol deixa anar molt bones intuïcions, però crec que simplifica temes molt complexos. Defensa el JOMO com una actitud política davant d'una societat capitalista que funciona a base de promoure FOMOS, però no parla de classe social ni de com la seva proposta (viure sota la filosofia del JOMO) canviarà res. Cau en utopia i no comparteixo moltes de les propostes que fa. Crec que el JOMO és l'altra cara de la moneda del FOMO i ambdues cares de la moneda participen o són conseqüència del capitalisme. Ho veig més com una ciclicitat (de FOMO a JOMO de FOMO a JOMO... i depenent del teu capital econòmic seràs més propens a estar en una fase fomo o jomo). A més, no sé fins a quin punt, com l'autor diu, estem en una fase de JOMO... almenys en el meu entorn veig molt de tot, i crec que molta gent que reivindica el JOMO és precisament la que té menys possibilitats econòmiques i la gent que "promou el fomo" viatjant a tot arreu i compartint totes les experiències per xarxes és, precisament, la gent rica.
Entenc des d'on està parlant i la proposta no és dolenta, però crec que la fatiga és la conseqüència del sistema econòmic i social en el qual estem inserits i reivindicar la fatiga, la calma, el llit etc és quelcom positiu, però... fins a quin punt revolucionari tal com ho planteja el llibre?
No sé, encara li he de donar moltes voltes al llibre. En un temps el rellegiré i a veure què passa. Igualment, el recomano per si voleu pensar i veure memes de twitter impresos a les pàgines :)
Aparte de destripar el terrorífico término FOMO, ofrece el gusto por perder como una opción válida, reivindicativa y de reorientar el deseo, que a veces se nos da bastante mal :(
Gracias, supongo, aunque ahora solo quiero dejar mi trabajo y mudarme a un pueblo con medio habitante!!!
"En un mundo donde ganar es obligatorio gana quien pierde, se libera quien pierde"
"No voy, me quedo: la fórmula de la resistencia es siempre una afirmación al mismo tiempo. Soy lo que queda de mi, me quedo en mí sin ser yo. Voy a explorar los vacíos húmedos en que mi carne consiste ahora que desierto y eso es todo: casi nada"
Un ensayo para leer y releer. Escrito de manera atractiva y asequible, presenta su idea principal a través de ejemplos culturales, como referencias a artistas, y de la vida cotidiana de todos. Es un libro necesario para entender la crisis en la que nos ha instalado el capitalismo y el vacío que la sociedad ha desarrollado llenando de planes, y objeto, su vida. Una oda al descanso que toda persona debería abrazar y que debería ponerse en el centro del discurso social.
No te descubre la pólvora, pero a veces si no lees ciertas reflexiones, no te dejas ni pensarlas. Aunque te sirva únicamente para frenar un poco, para tirarte un rato más en el sofá, para apagar los datos del movil una tarde… habrá merecido la pena.
“No todo lo podemos, no todo nos gusta […], y es una suerte librarse de semejante carga”.
No tengo una opinión muy clara sobre este ensayo. Cada vez que presenta una nueva idea empieza muy fuerte, con diagnósticos muy certeros sobre la sociedad, para acabar patinando en la parte propositiva, cayendo incluso en la contracción.
Empezando por lo bueno, tiene una prosa muy bonita que en algunos momentos roza lo poético. No es muy habitual encontrar un ensayo escrito así y no sé por qué, cuando así se facilita el flujo de ideas entre autor y lector. Es más probable que preste atención a lo que me cuentas si noto la pasión en tus palabras.
En cuanto a sus ideas, lo que me ha parecido más interesante es el diagnóstico sobre que lo que une realmente a la clase trabajadora es su cansancio. “Quien duerme es más fuerte, quienes duermen bien desafían y no obedecen, solo sueñan las durmientes, y así piensan contras lógicas”. Me parece una idea muy certera la de usar el agotamiento para construir unidad y un nuevo sujeto político. Y el foco que pone sobre la importancia de descansar bien.
Ahora, su forma de buscar soluciones a los problemas que analiza me genera bastante incomodidad. Porque en el fondo su solución es no solucionar nada. Es criticar, textualmente, al sistema que defiende el “estás triste, no estés triste” mientras que su respuesta no se aleja tanto de esa premisa. Reducida al absurdo, a veces parece un “estás agobiado, no estés agobiado”. Si tienes FOMO, ten JOMO. Desconecta, di no, ríndete y descansa. Pero no siempre es tan fácil.
El presenta no va a cambiar por quedarme en casa sin hacer nada, porque seguiré encadenado a las imposiciones del trabajo. No hacer nada es la resistencia más cómoda para el sistema, la que le permite seguir funcionando como hasta ahora o, a lo sumo, implementando pequeños cambios. “Hacer el presente más habitable” es permitir que el sistema siga oprimiéndonos, tapar con tiritas un desgarro, engañarnos y pensar que quizá así la hemorragia va a parar.
Por supuesto que la lucha tiene que ser en el presenta, hay que intentar mejorar las cosas desde ya. Pero, sin perspectivas de futuro, de las cuales rehuye, es difícil que el presente llegue a cambiar. Es seguir atrapados en la jaula del realismo capitalista.
Quizá todas esas luchas de la última década de las que halaba, las que se definen por ser una muestra de rabia no dirigida, no han logrado nada más allá del desahogo precisamente por eso, porque son resistencia, no lucha verdadera. Esta muy bien gritar y desahogarse de vez en cuando. Todos los necesitamos. Pero si no transformamos ese malestar en energía de cambio, se termina quedando en gestos vacíos.
Es aquí donde se sitúa la parte que menos me convence del ensayo, donde Valls Boix se ve atrapado en una corriente de contradicción de la que ni siquiera intenta escapar. Porque después de defender el puro desahogo sin objetivos, de renegar de los proyectos de futuro, pasa a enumerar una serie de características sociales a las que pretende llegar simplemente diciendo no. Defiende un mundo donde la socialización parta de los cuidados, con trabajos cooperativistas no asalariados, con jornadas más reducidas que nos permitan gozar de un mayor tiempo libre, y donde abunde el lujo público. Y yo me pregunto, ¿acaso no es eso un proyecto político de futuro?
La forma de llegar hasta estas propuestas nunca se define del todo. Habla de negar las dinámicas neoliberales que se contraponen a estas medidas, de fomentar el descanso o la deserción, pero el camino para lograrlo no está definido. Porque en él se encuentra una verdad incómoda que trata de esquivar durante todo el ensayo: que para cambiar la sociedad no se puede rechazar el poder, hay que reclamarlo.
Quizá merezca la pena luchar por una última victoria. El JOMO es resistir y, aunque la estrategia defensiva puede debilitar al atacante, no va a acabar con él.
“Si es el agotamiento lo único que tenemos, hagamos de nuestra pereza un arma”. Camaradas cansados, uníos.
“Siempre hemos sido conscientes de que nuestra fuerza de trabajo es limitada, pues nuestra capacidad física, nuestros bíceps y gemelos solo funcionan hasta cierto punto y, ante el peligro de romperse, han de reposar. Pero resulta más difícil conocer el límite de nuestro deseo, de la fuerza libidinal con que nos excitamos, nos entusiasmamos y nos animamos para mantenernos activos. Tenemos la rara creencia de que nuestro capital hedónico es interminable, de que podemos seguir deseando, excitándonos y motivándonos indefinidamente, como si en el opíparo banquete de la existencia tuviéramos entrañas suficientes para acabarnos todos los platos. Y, sin embargo, la depresión generalizada que sufrimos es una prueba de lo contrario: no hay cuerpo que aguante tanto estímulo. Nuestro cansancio es hoy un cansancio hedónico, y esa es nuestra miseria afectiva: la precariedad de un deseo exhausto, agotado de tanto correr para ganarlo todo.”
chicas que bien que haya gente que se dedique a pensar y poner en palabras el malestar que yo no puedo narrar!! ahora me sentiré un poco menos mal cuando llegue a trabajar diciendo que quiero jubilarme a los 25 o cuando en el trabajo me resbale de la silla hasta caer al suelo. no es falta de vocación, es anhelo de descansar, holgar y ser vago (maleante ya soy)
“La cama puede ser, además, el lugar del derrumbe, también de la derrota y la desaparición, como aquella cama llena de basura y llanto de Tracey Emin, My Bed (1998), o la Cama Valium (1998) de Joana Vasconcelos. La cama evoca interdependencia, pero también es signo de libertad: nada me concierne, puedo desaparecer, no me tengo que realizar ni que exponerme. Cada época ha inventado sus camas, sus modos de amar y estar a salvo.”
chicas creo que sigo estando bajo el mal del ímpetu…..
renunciar por saturación del deseo o renunciar como parte del duelo que alimenta el deseo siguiente??? la incomodidad de desear algo y no resolverlo enseguida, ni por extinción ni por consumo
realmente busco estar solo o solo estar conectado de otra forma????
"el reposo es un modo de volver a uno mismo”. siempre está bien recordar la importancia del reposo y el placer de la vida en horizontal. valls siempre es un acierto y con los memes me ha ganado un poquito más.
me ha parecido que es tierno (¿a veces un poco forzadamente o solo estoy siendo un carca?) como todo lo q escribe este hombre y cada frase te refuerza el sesgo de confirmación porque todo lo que dice en sí es acertado, pero creo que esta vez no me ha llegao la forma ni la construcción de los argumentos