Una sociedad no se define sólo por su gobierno o sus leyes, sino también por los comportamientos de sus protagonistas. Así como la personalidad de un dictador deja una impronta en su régimen, el carácter de la ciudadanía da forma a la democracia. Si la mayoría carece de esta educación sentimental, las instituciones se convierten en meras herramientas del autoritarismo. Las literaturas de Homero, Esquilo y Sófocles señalaron el abuso como el eterno subproducto del poder y promovieron una nueva y radical actitud democrática. Con la claridad de Mary Beard, el rigor de Carlos García Gual y la belleza de Irene Vallejo, la clasicista estadounidense Emily Katz Anhalt nos muestra cómo las historias épicas y trágicas de la antigua Grecia, con siglos de anticipación, propiciaron las condiciones culturales para que floreciera el experimento democrático ateniense que fundamenta nuestra concepción polí un frágil sistema institucional y de valores desafiado hoy por los aspirantes a tiranos del siglo XXI.
ACERCA DE LA AUTORA
Emily Katz Anhalt es profesora de Lenguas y Literatura Clásicas en el Sarah Lawrence College. Se graduó en Griego Antiguo por el Dartmouth College con la máxima distinción (suma cum laude, Phi Beta Kappa) en Griego Antiguo. Obtuvo un máster y un doctorado en Filología Clásica por la Universidad de Yale. Ha impartido clases y conferencias sobre mitología griega, lenguas clásicas, literatura e historia en Yale y en el Trinity College. Ha escrito numerosas obras sobre la antigüedad griega, además de ser autora de una docena de artículos y reseñas. En su labor académica y docente se esfuerza por mantenerse fiel al texto y aplicar la sabiduría atemporal del pensamiento griego a los retos de la actualidad. También es la orgullosa ganadora del concurso de viñetas del New Yorker del 17 de diciembre de 2007. Actualmente vive en Guilford, Connecticut.
Emily Katz Anhalt teaches Classical Languages and Literature at Sarah Lawrence College. She holds an A.B in Ancient Greek from Dartmouth College (summa cum laude, Phi Beta Kappa, highest distinction in Ancient Greek), and an M.A. and Ph.D in Classical Philology from Yale University. She taught and lectured on Greek mythology, Classical languages, literature, and history at Yale and at Trinity College before joining the faculty at Sarah Lawrence College.
La lectura de "Asediados" debe hacerse pausada y relajadamente, pues no es una lectura sencilla, ni ligera; se trata de un ensayo, más cercano al trabajo académico que a la divulgación, donde Katz realiza una vastísima y certera relectura de los textos de Homero, Esquilo y Sófocles para dar a luz a un trabajo hiper interesante, donde se analiza desde el relato mítico griego y las sociedades predemocráticas, el estado politico-ideológico y cultural de las sociedades contemporáneas, esas mismas sociedades actuales donde el auge de los extremismos y de las políticas ególatras y personalistas están atacando a una democracia occidental herida y, cada vez, más frágil.
Si bien, como digo, no se trata de un texto sencillo, se puede abordar de diversas formas: por un lado, desde una perspectiva analítica, para la cual se necesita un cierto bajage histórico-crítico y una capacidad de retención y atención bastante alta. He de reconocer que, a pesar de mi formación como historiador, muchos pasajes me ha costado hilarlos y comprenderlos. Y, por otro lado, se puede tomar como una lectura didáctica, que se puede ir leyendo a pequeños sorbos y con la que se puede introducir el lector en algunos de los mitos griegos más famosos y en una análisis que le puede resonar a ecos del presente.
Ciertamente, me ha parecido muy interesante como Katz emplea los conceptos creados por los propios griegos como un boomerang, pues son esos mismos conceptos los que emplea para rebatir y atacar muchas de las "bonanzas" que los mitos griegos querían perpetuar y con los que pretendían cimentar el posterior edificio democrático. A través de la figura de personajes heróicos y narcisistas y de una estructura patriarcal, beligerante e injusta, nos muestra como el abuso y la lucha por el poder siempre estuvo presente, incluso aunque los antiguos griegos despreciasen a los tiranos y los apartasen del poder.
A mi entender, lo que la autora propone es una visión comparada, una lección que nos viene a exponer una suerte de historia circular, de repetición de patrones: los griegos no toleraban al tirano, ¿por qué razón nosotros, desde la contemporaneidad, amparados bajo esos mismos supuestos, les estamos abriento la puerta? Ese análisis, al más puro estilo Mary Beard (como se cita en la sinopsis del libro), nos regala un texto muy instructivo, denso en material y contenido, novedoso en su reflexión y de una calidad y rigor absoluto. No obstante, si es cierto que Katz tiene un discurso muy envolvente, que se recrea varias veces en el mismo tema hasta exprimirlo al completo y eso, para la persona que no está acostumbrada al texto académico, se hace algo difícil de leer.