A veces, para salir del infierno, hay que construirlo primero
Iván de Pablos es inspector de policía. También es adicto al sexo, al alcohol, a las drogas... y a las mentiras. Su vida es una cadena de simulacros: un matrimonio fallido con su mejor amiga de juventud, una sexualidad reprimida que explota en clubes nocturnos y una redención que lo lleva a asistir a sesiones de terapia y a colaborar en un programa de radio. Un funambulista obligado a mantener el equilibrio sobre un cable hecho de cinismo, chantajes y miedo a caer.
Pero cuando varios jóvenes homosexuales aparecen asesinados y el rastro apunta a los entornos de poder, Iván se ve empujado a desentrañar una madeja de corrupción, odio, deseo y culpa. Todo mientras su propio hijo, Rafa, podría estar más cerca del fuego de lo que imagina.
Primero que nada dar las gracias a @ndenovela y @repisof por el envío del ejemplar.
Una novela negra con una trama llena de corrupción en las altas esferas sociales y políticas, una red de chantaje y fanatismo religioso bajo la superficie. La ambientación asfixiante de una Sevilla en pleno verano, unos asesinatos por resolver y un inspector antihéroe con una doble vida hacen que esta novela sea el señuelo perfecto para atrapar y sacudir al lector desde las primeras páginas.
El autor tiene una pluma ágil y directa, con capítulos cortos con escenas crudas de adicciones, violencia, ambientes sórdidos y diálogos afilados que logran transmitir el descontrol, el agobio y las secuelas de los excesos, con la dosis justa de tensión el lector va experimentando casi de forma física el descenso al infierno del protagonista, un personaje sumamente roto, adicto y cínico.
Es una lectura incomoda que expone tabúes como la homofobia, fanatismo y las zonas grises de la moralidad. Es una novela visceral con un marcado trasfondo social. Si buscas una novela negra madura, con un alto contenido de realismo social y personajes moralmente grises esta es ideal.