En general me gustó, me gustó la historia y me gustaron los protagonistas. Es un libro corto que aunque se podía alargar un poquito más no lo sentí necesario. Una lectura ligerita y fácil de procesar, y es lo que me gusta de los romances juveniles y contemporáneos. Hubo momentos que sentí que estaba leyendo una peli de comedia Romántica 🤭
El conflicto se solucionó pronto y no como me imaginaba que sucedería, pero también se siente bien leer una historia donde los protas no tengan que enfrentarse a grandes conflictos y puedan vivir su historia de amor de una manera más fácil 🤍
La historia sigue a Thais y Aleksander, quien en un inicio parece el típico chico popular, pero conforme avanza la historia se va mostrando como un personaje mucho más consciente y protector. Me gustó especialmente que el romance se construye de forma gradual, con un slow burn donde él se enamora primero y ella va desarrollando sus sentimientos poco a poco.
Uno de los puntos más fuertes del libro es que presenta un romance sano. Aleksander es un protagonista que no cae en dinámicas tóxicas ni en conflictos innecesarios, sino que demuestra su amor a través de acciones constantes, lo cual se agradece mucho dentro del género.
También me pareció interesante el uso de doble POV combinado con momentos en tercera persona, ya que permite entender mejor la situación de ambos personajes, especialmente considerando el contexto más delicado en la vida de Thais.
No es una historia compleja ni pretende serlo, pero ahí está su fortaleza: es una lectura ligera, emocional y muy fácil de disfrutar, perfecta para salir de un bloqueo lector o cuando buscas algo que te haga sentir bien.
La ley de los polos opuestos es una novela cortita que trata el romance de dos adolescentes que viven bajo una presión impuesta por su familia. Los dos comparten un objetivo pero encaminado de diferente manera y para llegar a ello tienen que superar una serie de acontecimientos que suponen pasar mucho tiempo juntos. ¿Podrán llegar a sus objetivos sin enamorarse o en cambio se convertirán en la típica pareja digna de admirar?.
Es una novela muy fácil de entender y que sigue una trama en la que no se pierde el hilo, el romance está bien encaminado y os aseguro que os enamoraréis de los personajes. Me ha encantado!!!
Violencia doméstica. Validación académica. El intento constante de ser suficiente para los padres. Y claro, polos opuestos. «Es la sensación de que, si fallas, desapareces. Que no importas. Que solo vales lo que produces.» Thais necesita dinero, Alek necesita una buena calificación en su próximo exámen, cuando el destino insiste en juntarlos, se manifiesta en forma de un trato: asesorías pagadas de cálculo. Es un libro corto, sencillo, fácil de leer, trata temas sensibles y te deja con una sensación de nostalgia, de lo que se deja atrás para seguir adelante. «Sentí algo parecido a despedida. No de ella. De la versión de mí que seguía esperando que algún día fuera diferente.»
La ley de los polos opuestos es una historia que engancha rápido y se siente muy ligera de leer.
Me gustaron mucho los protagonistas; aunque son muy diferentes, su relación se desarrolla de forma natural y poco a poco, lo que hace que conectes más con ellos. El romance no es apresurado y eso se agradece.
Es una lectura fácil, fluida y que logra transmitir emociones sin complicarse demasiado.
No es una historia compleja, pero ahí está su encanto. La recomiendo si buscas un romance juvenil bonito y fácil de disfrutar.
No esperaba engancharme tanto con esta historia, pero me terminé riendo, frustrando y hasta suspirando con los personajes. Me gustó mucho la dinámica entre ellos porque son tan diferentes que a veces choca todo… pero justamente eso hace la historia más entretenida. Definitivamente es de esos libros que te hacen pensar: “ok, los polos opuestos sí se atraen”.