Tras veinte años de ausencia, Matías regresa a su ciudad natal con las cenizas de su madre y una pluma que guarda un secreto. El reencuentro con Julen, su primer amor silenciado, abre una herida que lo arrastra de nuevo a 2005, cuando, con 14 años, conoció a Miro Mallen, un guionista mucho mayor que él, quien utilizaba sus propios textos para manipularlo y arrastrarlo a situaciones que jamás deberían haber existido. Ante el dolor, Matías solo encontrará en la escritura la manera de volver a vivir.
¿Cómo se ama bajo las secuelas de una adolescencia arrebatada?
Cuando era niño tenía un dinosaurio de juguete al que le escribía historias para darle vida. Con el tiempo, y su extinción, comprendí que escribir no era únicamente un modo de expresión más, sino el acto de amor perfecto para crear vidas que necesitan ser contadas. Y a día de hoy, en Madrid, sigo escribiendo.
Soy el autor de Nuestra Pluma y, aparte de agradeceros mucho la lectura, quería compartir el siguiente texto sobre la novela:
Ahora mismo estoy en casa, sentado en el sofá, tomando un café. Quizá necesitaría un vodka limón para escribir esto. De fondo suena How Does It Feel de Avril Lavigne, porque hay canciones que son memoria. Y esa memoria me lleva a 2005, cuando con 14 años pensaba que la vida iba a ser eso: la nada.
Se entremezclan los sentidos con los sentimientos: el sabor metálico de la sangre con el dolor, los dedos impregnados de Jumpers con la inocencia y la esperanza de haber encontrado un amor con alguien de mi misma edad.
Durante mucho tiempo no supe qué hacer con todo eso, ni cómo nombrarlo. Mi psicólogo sabía el titular, pero no el contexto. No podía profundizar en algo que negaba mientras estaba en pleno duelo.
Por lo visto, lo que me pasó en 2005 hoy tiene un nombre: grooming. Mi dolor está en nombrarlo así. Un hombre de 34 años no quiere a un adolescente de 14 si no es para abusar de él. Pero cuando tienes miedo en el instituto, cuando te sientes fuera de lugar, puedes llegar a pensar que el amor —incluso el que no has consentido— es el precio a pagar para que alguien te quiera. Durante años lo normalicé y también cargué con una culpa silenciosa.
Supongo que por eso escribí Nuestra Pluma. Creando a Julen y a Matías encontré una forma de contar todo aquello. La canción ha dejado de sonar. El recuerdo, no tanto. Hay gente que invade los espacios y otra que los justifica. Yo aún no me he permitido darle el pésame a mi adolescencia.
Que experiencia ha sido leer este libro y más cuando lo ha escrito tu amigo. Pese a que ha sido muy duro, me ha parecido muy bonito y lo he disfrutado. Tanto tanto que se ha convertido en uno de mis libros favoritos. Los personajes, sobre todo Julen, Matías y Rita, van a tener siempre un rinconcito guardado en mi.
“Se hubiera quedado a vivir allí, porque vivir era haber disfrutado de ese día.”
“¿Sabes qué? Escribiendo he entendido que hay quienes invaden los espacios.... y luego hay personas como tú, Julen, que les dan sentido.”
Una nueva historia que nos brinda Néstor, una nueva puerta abierta a su universo, donde el equilibrio entre la nostalgia y los momentos duros hacen eco en muchos de nuestros recueros. Me ha fascinado este relato.
Una de las historias más duras y mejor contadas de la literatura LGTB con una narrativa impecable y una sensibilidad preciosa. Una obra más que necesaria. Nuestra Pluma es un 10.
Si hay algo que une a muchas personas LGTBIQ+ de mi generación, es haber crecido sin referentes. Crecimos solos. Insultados. Acosados por compañeros que olían la diferencia antes incluso de que nosotros supiéramos nombrarla. Y esa falta de referentes también nos hizo vulnerables. Porque, cuando eres un adolescente que busca desesperadamente afecto, respuestas o alguien en quien reconocerse, puedes acabar confiando en adultos en los que jamás deberías haber confiado. Adultos que conocen perfectamente esa soledad. Que utilizan la atención, el cariño o incluso la admiración para manipular a un joven que todavía no sabe dónde mirar, cómo defenderse ni dónde terminan sus propios límites. Nuestra pluma, de Néstor Barbosa, viaja directamente hacia esa herida. Matías regresa a su ciudad después de veinte años, llevando las cenizas de su madre y una pluma que guarda un secreto. Allí se reencuentra con Julen, su primer amor silenciado, y vuelve inevitablemente a 2005: al acoso escolar, a todo lo que no pudo decir y a Miro Mallen La novela habla de cómo una adolescencia arrebatada puede condicionar la forma en la que amas, confías, deseas y te relacionas muchos años después. Y de cómo la escritura puede convertirse en una forma de recuperar la voz que alguien intentó quitarte.
Es una historia dura, incómoda y muy necesaria. Porque hay heridas que no desaparecen cuando crecemos. Solo aprendemos a ponerles nombre.
Agradecida y emocionada por haber leído esta historia. No solo es una buena historia, bien construida, con honestidad y sensibilidad, sino que además me ha conectado con esa parte de la adolescencia por la que muchos hemos pasado: la soledad de pensar que eres el único, la vulnerabilidad que te lleva a los chats de Terra, hablar con hombres más mayores cuando tú eres un mar de dudas y solo quieres que alguien te entienda y te abrace. Y después el reencontrarte con todo y cerrar círculos. Las segundas oportunidades que todos merecemos, pero que a veces la vida no nos da. Qué sanador que Matías y Julen sí puedan reencontrarse y que podamos reencontrarnos en/con ellos. Un libro para saldar cuentas y seguir adelante.
Nuestra pluma es un libro muy honesto y duro. Una historia que muestra que ser diferente todavía puede convertirse en una batalla que deja muchas huellas, algunas de ellas difíciles de borrar.
Porque esos fantasmas del pasado pueden marcar profundamente y hacer que cerrar determinadas puertas y seguir avanzando sea mucho más complicado de lo que parece.
Pero también habla de la importancia de encontrar a la persona adecuada a tu lado. Alguien que te acompañe, te comprenda y haga que el camino resulte un poco más fácil.
Una lectura que me ha gustado por su honestidad y por la forma de mostrar que, aunque algunas heridas permanezcan, siempre puede haber una manera de seguir adelante.
Venía con las expectativas muy altas de Riquiño, pero Nuestra Pluma me ha impactado como pocas novelas lgtb. Desde que empecé no he podido dejar la historia de Julen y Matías. Me han encantado las referencias dosmileras, y el final. El capítulo del gato y los giros argumentativos merecen un debate aparte. El corazón en un puño.
Este libro ahonda en los monstruos del pasado y en como nos afecta a las relaciones del presente. Te hace pensar sobre el primer contacto que tenemos con una pareja, como lo normativo hace que lo homosexual sea difícil e incluso peligroso. Está escrito de una manera exquisita, casi poética. Y la edición, como ya demostró en su anterior libro, es increíble, cuidada al más mínimo detalle.
Me ha encantado no solo la historia, si no el desarrollo de los personajes. Una oportunidad para acercarse y reflexionar sobre el daño, el amor y las marcas que todos portamos de nuestras primeras experiencias en un mundo desconocido y abrumador.
Una historia honesta, nada obvia y que te arrastra como un río en crecida desde la primera página. Los personajes son tan vivos y complejos que cada uno merecería su propia novela. Me quedé con ganas de más… y de un vodka lemon
No es una novela, es un corazón desgarrado. El capítulo de Iris, una gata, maquetado con las hojas en negro, una forma de contar lo incontable increíble. Me ha parecido muy Almódovar, pero con la narrativa de Riquiño.
Una historia dura y a la vez preciosa, he conectado desde el principio con Matías. Muy recomendable porque trata un tema muy habitual en el colectivo. Gracias Néstor por ese final. 🧡
Riquiño y Nuestra pluma crean un díptico perfecto. Nuestra pluma tiene uno de los finales, sin hacer spoiler, que he leído. Esta novela no se lee, se vive.
He leído alguna reseña que esta novela es muy Almodóvar, y en cierta parte es verdad. Pero Barbosa tiene una dulzura escribiendo que, incluso en momento tan duros, me ha desarmado. Espero que este autor llegue a tener el reconocimiento que se merece.