Lisette Marshall is a fantasy romance author, language nerd and cartography enthusiast. Having grown up on a steady diet of epic fantasy, regency romance and cosy mysteries, she now writes steamy, swoony stories with a generous sprinkle of murder.
Lisette lives in the Netherlands (yes, below sea level) with her boyfriend and the few house plants that miraculously survive her highly irregular watering regime. When she’s not reading or writing, she can usually be found drawing fantasy maps, baking and eating too many chocolate cookies, or geeking out over Ancient Greek.
To get in touch, visit www.lisettemarshall.com, or follow @authorlisettemarshall on Instagram, where she spends way too much time looking at pretty book pictures.
Me ha gustado MUCHÍSIMO, y ese final??? PUFFF sabía que iba a acabar así y ahí, pero aun así, PIEL DE GALLINA, necesito el siguiente para ayer. Aunque es cierto que a veces se me ha hecho un poco pesado, con mucho drama y mucho monólogo interno que reflexiona sobre lo mismo, lo he disfrutado un montón ✨
Estoy completamente dentro de Islas Fae, así que esperaba la publicación en España de este tercer volumen con ganas (y con expectativas peligrosamente altas 😌). Pero, en mi humilde opinión, Azul de Mar y Almas sufre un poco de lo que he decidido bautizar como el “síndrome de la cuatrilogía que debió quedarse en trilogía”. Dicho esto, también confieso: con lo mucho que me gusta Creon, casi agradezco que haya un libro extra… my guilty pleasure 💅
Ahora bien, vamos al tema. Este libro tiene un problema de ritmo durante, aproximadamente, el 60% inicial. Con esto quiero decir que sentí que la trama se había ido de vacaciones más de medio libro. Lo poco que sucede se diluye entre páginas y páginas de monólogo interno que, en ciertos momentos, se me hizo cuesta arriba. A esto se le suma cierto dramatismo innecesario alrededor del secretismo entre Emeline y Creon como pareja, que más que tensión aporta un ligero cansancio de “¿podéis contárselo ya a los álfar de una vez y nos ahorramos todo este rodeo?”.
A lo mejor es porque yo le daría una patada en la espinilla a prácticamente todo el elenco… excepto a Creon Hytherion. A ese hombre se le protege, se le arropa y, si hace falta, se le construye un altar (un altar de Zera, ejem… donde tú sabes 🫢🔥). Cómo amo a este señor, de verdad.
Volviendo al ya mencionado síndrome del libro transitorio, siento que hasta el romance lo resiente un poco. Creon y Emeline no han perdido su química —ni mucho menos—, pero su evolución ya se percibía completa desde el libro anterior, y el siguiente paso estaba bastante claro (la voz de Creon, su libertad, su identidad). Están juntos, se aman, la conexión fluye sin esfuerzo y comparten un objetivo común: derrotar a la Madre. Fin. Lo demás empieza a sentirse ligeramente redundante, como si la historia insistiera en estirar algo que ya había alcanzado su punto natural. Aun así, es disfrutable, y agradezco muchísimo que el libro despierte en el último tercio, donde por fin hay movimiento real, tensión y avance.
Hablando de cosas que no me han gustado nada: Tared. De verdad, lo he intentado. He puesto de mi parte, he buscado matices, he querido empatizar… pero no hay manera. Me parece egoísta, invasivo y con un talento especial para resultar irritante. Sí, tiene un pasado duro, sí, ha sufrido, todo muy trágico y muy válido… pero su odio desproporcionado hacia Creon, sus inseguridades con Lyn y, sobre todo, esa necesidad constante de entrometerse en la vida de Emeline como si tuviera derecho a decidir por ella, me sacan de quicio. No conecto, no compro, y me agota.
Aun así, sigo enganchada al universo, y es que cuando la historia avanza, te recuerda por qué esta saga funciona. Y porque Creon… bueno, Creon Hytherionnnnnnnnn!!!!!
¿Alguien me explica por qué un asesino fae, alado, cubierto de cicatrices, temido y despreciado por absolutamente todo el mundo… necesita ser abrazado como si fuera un peluche emocional en apuros? 🥺 Porque yo no lo supero. Aquí es donde Emeline brilla de verdad. Porque más allá del romance, lo que hace con él es casi mágico: le arranca las máscaras sin pedir permiso, le deja claro que no puede esconder sus vulnerabilidades aunque lo intente, y lo ve —lo ve de verdad— cuando nadie más lo ha hecho en más de trescientos años. Y claro, así cualquiera se enamora. Pero en este caso, me lo creo absolutamente. Este es de los pocos romances donde entiendo de verdad por qué él está rendido a sus pies. Porque sí, muchas veces acepto la famosa “atracción cósmica” sin hacer demasiadas preguntas… pero lo de estos dos es muy bonito 💔✨
Creon no ha tenido a nadie en siglos. Ha sido moldeado a golpes para convertirse en un arma: obligado a asesinar, a cometer atrocidades, mientras activaba en secreto sus poderes demoníacos para absorber el dolor que infligía. Su padre, un demonio que encontraba placer en torturarlo. Su madre biológica, la Madre de los fae, utilizándolo como un simple instrumento. Y, para rematar, ni siquiera su primer amor fue correspondido. Un historial emocional como para no levantar cabeza jamás.
Y aun así, lo que proyecta —terror, frialdad, sarcasmo— no es más que una coraza que se resquebraja con Emeline. Frente a ella es… otra cosa. Es considerado, vulnerable hasta doler y, sobre todo, hambriento. Hambriento de afecto, de su calor, de palabras bonitas que no termina de creerse, aunque las necesite desesperadamente. Y ahí está la clave: no es solo que necesite amor, es que necesita aprender a aceptarse merecedor de ello. A no vivirlo como algo prestado.
Así que sí, lo voy a decir: Creon es un peluche con alas de murciélago 🦇💘. Uno letal, traumado y con un historial cuestionable, sí, pero peluche al fin y al cabo. Y me encanta porque, dentro del catálogo de faes intensitos y shadowdaddies con moral dudosa, él se siente diferente. No es oscuro por naturaleza, está torturado por sentir el rechazo del mundo, y se escuda bajo una capa de indiferencia. Pero le gustaba cantar cuando tenía voz, le fascinan las estrellas, lee sobre el cosmos… ES QUE ES MONÍSIMO 😭✨ Y respecto a las escenas íntimas… ains. Lisette Marshall escribe muy bien, y Creon, mhnm… cumple con creces. ❤️🔥
¿Me he explicado bien? Bueno. ¿Estoy emocionalmente comprometida con este hombre ficticio? Absolutamente.
En conclusión, es un libro que se siente más como un puente que como una entrega sólida por sí misma: necesario, sí; emocionante a ratos, también; pero demasiado pausado para lo que realmente cuenta. A estas alturas, estoy aquí por los personajes, por el mundo… y porque todas queríamos ver si Emeline lograba que Creon recuperara su voz.
Dios mío, ese final. Qué final. Creon recupera la voz en los últimos párrafos. Después de todo. Después de tanto. Lo único que hace es decir: “Em. Emeline”. Y se acaba.
Así que no sabéis lo mucho que estoy sufriendo porque el cuarto libro aún no haya salido en España 😭. Sé que tocará esperar… pero voy de cabeza. Porque necesito saber cómo suena Creon, qué dice… y, siendo sinceros, cómo piensa usar esa voz en la cama. 👀🔥 Tengo la ligera sospecha de que vamos a flipar. Y Emeline, más que niguna.