La figura más controvertida de la escena literaria actual revela sus historias íntimas en este diario personal.
Rominas Pistolas es chilena, su familia es de Calbuco, pero se fue a vivir a Australia donde trabajó por años como stripper. Lanzó un libro y se convirtió en un fenómeno. En medio de los cambios que supuso exponer su vida a través de la ficción, comenzó a escribir un blog, una suerte de bitácora muy personal que no pensaba publicar. Pero lo hizo.
Esta vez, Romina no se guarda nada. Ya no es su alter ego literario. Con el mismo sentido del humor y una refrescante pero incisiva, narra sus encuentros y desencuentros sexuales y su historia de amor y desamor con Pololo y Jota, dos gringos muy distintos, que comparten el corazón de Romina. A través de graciosas reflexiones y momentos de verdadera emoción, este diario es un retrato íntimo, honesto y valiente de una mujer en pleno proceso de autodescubrimiento.
Este libro debería llamarse “Mi año de heterosexualidad y escritura mediocre”. La premisa es la siguiente: la protagonista atraviesa el ocaso de su relación con Pololo cuando conoce a Jota, un veinteañero con plata (muy a lo Anora) que reanima un deseo sexual desahuciado por la rutina con Pololo. Jota es el verdadero engranaje de la novela: su aparición mejora la relación hasta que la empeora. Es el dispositivo que tensa y destensa toda la trama. En este libro, la protagonista queda reducida a dos estados de un mismo verbo: salivar por excitación y salivar por plata. El libro, pese a cómo intentan promocionarlo sus editores, no es en lo absoluto “chasconeador” ni va contra la mojigatería. Es, más bien, un refrito de productos culturales como Sex and the City, las obras de Camila Gutiérrez y, con algunas chispitas, de Annie Ernaux. Todo ello atravesado por una mirada recalcitrantemente capitalista sobre la realidad y las relaciones humanas. Muy a lo Lana Del Rey (la cual cita hasta el hartazgo) en su primer álbum, Born to Die: Money is the anthem of success / So before we go out, what’s your address? La diferencia es que incluso Del Rey terminó alejándose de esa mirada materialista al llegar a sus treinta años. Aparte de las citas a Lana, Pistolas comenta los libros que la han marcado o que ha leído en los últimos años. Sus apreciaciones sobre “Lolita”, “El retrato de Dorian Gray” y “Cumbres borrascosas” son pedestres. No dicen nada que ya no haya dicho un booktoker o una entrada de Wikipedia y, por lo tanto, tampoco aportan mucho al libro. En términos de estilo, de construcción de imágenes y de experimentación, el libro tiene buena redacción. Uno de los pocos elementos interesantes de la historia es el deseo morboso y deshumanizante de la protagonista por ser usada, por convertirse en un mero objeto, en un mueble para que un hombre con capital pague por utilizarla. Paradójicamente, el único mueble en el que Pistolas termina convirtiéndose es el de la escena literaria chilena actual: un objeto decorativo y comercial, funcional al paisaje, pero incapaz de alterar la habitación. El chiste del “penne a la vodka” (que repite innecesariamente) podría haberlo escrito perfectamente un guionista de Kike Morandé. Y, muy probablemente, el libro completo también.
Ah, y me quedé esperando ese final destrozador que dejó a todos los lectores llorando. Tal vez no venía en el ejemplar que me prestaron.
Divertido, enternecedor y profundo en los momentos precisos. Hace mucho tiempo que no terminaba un libro sintiéndome esperanzada; todo va a estar bien.
me encantó, lo amé, lo disfruté y lo sentí mucho me reí mucho, me entretuve bastante, y el final me dejó muy nostálgica creo que hay un gran crecimiento con respecto a Carmen y genuinamente creo que Romina será muy exitosa y a mucha honra es muy impresionante como uno se siente tan identificada, frente a una realidad bastante lejana a la de una, yo jamás voy a tener a dos amantes y genuinamente me veía muy reflejada en las reflexiones de la autora es un libro tremendamente sincero y eso se valora tanto, se que a Romina le da un vértigo que todos sepamos lo que piensa, dijo e hizo, pero eso hace que uno pueda conectar realmente con su personaje, porque no hay pelos en la lengua y eso la vuelve real me fascina el final, me gusta mucho que Romina haya encontrado su camino y que hoy viva en Chile maravillosa manera de describir el amor y el desamor, me declaro fan
La obra *Mi año de sexo y relajación* de Romina Pistola se presenta con una narración en primera persona que resulta clara, directa y, sobre todo, confiable. La autora construye una voz íntima que se siente cercana, como una conversación entre amigas, lo que le otorga una sinceridad cruda y sin filtros que potencia el relato.
Desde el punto de vista de la narración, destaca una pluma que dialoga con la tradición contemporánea. Es posible percibir similitudes con Ottessa Moshfegh —a quien podría considerarse una referencia o “madre literaria” del texto—, así como ciertos destellos que remiten a Annie Ernaux. Sin embargo, Romina Pistola logra construir una voz propia, marcada por la cercanía, la honestidad radical y una crudeza que no busca adornos.
En cuanto a la trama, uno podría suponer que sería el punto más débil, considerando su origen como blog. No obstante, ocurre lo contrario: es uno de los aspectos más sólidos del libro. La historia adquiere coherencia y profundidad a medida que avanza, consolidándose junto con la evolución del personaje principal. Este desarrollo da paso a una maduración compleja, bien articulada, donde la salud mental emerge como eje central y temático.
Los personajes, particularmente la protagonista, están trabajados desde una introspección constante. Su desarrollo no es lineal ni complaciente, sino que se construye desde la contradicción, lo que le aporta verosimilitud y densidad emocional.
A nivel de impacto, la obra no solo entretiene, sino que también interpela. Es un libro que puede leerse de una sentada, pero cuya densidad emocional obliga a hacer pausas, generando un efecto de reflexión constante en el lector.
En términos de valor de entretenimiento, la lectura resulta absorbente, precisamente por la honestidad de su voz narrativa. Y en cuanto al “factor guau”, este radica en la capacidad de la autora para transformar experiencias complejas en un relato aparentemente simple. En este sentido, resuena la idea de Charles Bukowski: un artista es quien logra mostrar lo complejo como si fuera simple. Bajo esa premisa, Romina Pistola se instala como una autora que domina ese equilibrio.
En síntesis, se trata de una obra que sorprende por su solidez narrativa, su honestidad brutal y su capacidad de convertir la introspección en un relato atractivo y significativo.
Sigo a Romina desde su primer TikTok, y siempre me gustó su forma de expresarse, así que leerla es, en cierto modo, una extensión de eso. Ya había leído su primer libro, Carmen, y este segundo reafirma lo que me genera su escritura: cercanía y autenticidad.
No es un libro que busque ser grandilocuente, y justamente ahí está su valor. Acompaña, entretiene y conecta desde lo cotidiano.
Le deseo a Romina lo mejor y que este sea solo el segundo de muchos éxitos más.
Qué absorbente es la forma de escritura de la Romina, te lleva a un lugar cercano y a la vez personal. Es un relato que se lee muy rápido, te atrapa con su honestidad y sus escenas, como una anécdota contada por una amiga, donde quieres saber qué pasó. Tiene una vuelta hacia algo muy íntimo, la forma de relacionarse y los ciclos de esto, sus clímax, pero también sus caídas.
Escribe demasiado bien para lo fácil que se deja leer: es graciosa, irónica, y tiene esa forma de arrastrarte a su vida como si no fuera la gran cosa, como si todo diera lo mismo (pero claramente no da lo mismo).
Me pareció entretenido y rapidito, de puro chismosa me quedé. Como escucho el podcast no me pareció nada nuevo lo que estaba leyendo, pudo haber arruinado un poco mi experiencia. Quedé súper picada con la autora, me pareció que pasó del empoderamiento a la falta de responsabilidad afectiva y pese a que la sigo no lo había visto antes. Me enojó pero igual lo disfruté. No sé Estuve conflictuada.
No me gustó Mi año de descanso y relajación. Y creo que el principal problema es que, durante buena parte del libro, parece más interesado en construir una imagen de sí mismo que en contar una historia.
La protagonista vive en ese mundo tan reconocible de los influencers: dinero, éxito, sexo, viajes y experiencias extraordinarias. Es stripper, gana muchísimo dinero sin demasiado esfuerzo, viaja a lugares paradisíacos, conoce gente con dinero y, por supuesto, también tiene una vida sexual extraordinaria. Todo parece diseñado para demostrar que su vida es excepcional.
Ahí es donde siento que aparecen algunos de los problemas de este tipo de libros: la autora se convierte en protagonista y, en lugar de construir un personaje, parece construir una versión idealizada de sí misma. Una persona exitosa, deseada, independiente y sexualmente satisfecha. No es que ninguna de esas cosas sea mala por sí sola, pero la acumulación termina sintiéndose forzada.
También cae constantemente en discursos de autosuperación: aprender a estar sola, quererse a uno mismo, construir una vida propia. Son ideas válidas, pero muchas veces aparecen como lugares comunes, demasiado parecidos a esos mensajes que ya hemos escuchado cientos de veces en TikTok o Instagram.
Sin embargo, hacia el final aparece algo mucho más interesante. El libro empieza a hablar de una relación que se desgasta y de lo difícil que es soltar a alguien que queremos. Porque podemos querer profundamente a una persona y, aun así, dejar de amarla. Podemos apreciar todo lo vivido, depender emocionalmente de alguien y tener miedo de perderlo, pero entender que el amor no se puede forzar.
Y también aparece una idea que me parece especialmente valiosa: que permanecer junto a alguien cuando el amor ya no existe puede terminar haciéndole daño. A veces, precisamente porque queremos a una persona, tenemos que aceptar que lo más honesto es dejarla ir.
Es en esa parte donde el libro gana. Cuando abandona la necesidad de mostrar una vida extraordinaria y empieza a mostrar sus contradicciones, sus dependencias y su capacidad de hacer daño, aparece algo mucho más humano.
Por eso me queda la sensación de estar frente a un libro desperdiciado. Tenía una historia íntima e interesante que contar, pero demasiadas veces la cubre con artificios y lugares comunes.
Creo que habría funcionado mucho mejor si hubiese confiado más en esa parte honesta. Porque ahí, cuando deja de intentar impresionar, es cuando realmente tiene algo que decir.
me encanta la manera que tiene de escribir esta mujer, lo peor es que vivimos cerca y jamás me la he topado,que ganas de verla de frente y decirle que amo como escribe. Este relato es demasiado entretenido de leer, y lo dice una persona que lee de todo, y se nota por las referencias que hace, que tiene excelente gusto literario. el libro mi año de descanso y relajación me salvó la vida y haber visto que este llevaba este título me voló la cabeza. me cero decepcionó, amo demasiado igual que Carmen
“—A veces pienso que soy mala persona. —¿Por qué dices eso? Después pensé que no, que yo no era una mala persona. Solo soy una mujer chilena” That’s it 👄💋 Me emocioné, me reí, me enojé, me enternecí leyendo, etc… y eso me basta para darle 5 estrellas al libro. Punto.💋 ADEMÁS, me encanta la libertad. SEAMOS LIBRES CHAOOO ADIÓS PREJUICIOS ADIÓS AL CANON DE LA VIDA DE LA MUJER!!!! cuando grande quiero ser la Romina, libre, iconica, regia, etc etc. xoxo La pasé muy bien leyendo. Sinceramente no entiendo la necesidad de ver cosas con lupa y tratar de darle un sentido más profundo a todo. No creo que este libro se haya vendido con el trasfondo de ser una “copia de la literatura más enriquecedora del siglo”, girl, disfruten la lectura!!!!. Me encantó el libro porque me sentí como estar leyendo la historia de una amiga, o un chisme súper secreto. Me encanta la forma de escribir de la Romina porque entiendo todo y, vuelvo a repetir, la paso muy bien. Leyendo algunas reseñas por acá, vi una que criticaba el uso de figuras u objetos sin fin (tipo que eran innecesarios), y el uso de chistes “que harían en morandé con compañía”… Son tan fomes weonnn. Me sentí leyendo los comentarios de los ayudantes de un ramo que tuve, llamado “Narración de No Ficción” en un trabajo del mismo. La wea no es ver con ojo crítico el libro; si no te gustó, yaaa, bien por ti. Pero quien chucha se creen para venir a decir “mm me parece que esto estaba de más, y los chistes son fomes, y tus fantasías son tontas y tu historia mala”. Ojalá alguien lea mi reseña y me responda qué piensa, qué opina akejkqjs. La literatura es diversa. A veces encontraremos libros dificilísimos de leer pero con un gran trasfondo, otras veces habrán curas para el corazón, y otras, libros INÚTILES como el de Kaiser y todos lo weones de su bancada e ideología.
Romina knows how to deliver funny and cunt!!!!! Para mí este es un libro para las fans y como fan, lo aprecio profundamente. Que rico poder leer además de algo que se es tan cercano como el terminar una relación y buscar cómo rearmarse a partir de ello. Que ganas de que hubiera sido más largo, pero bueno, quedo atentísima para su próximo libro.
Es, sin duda, un libro que te atrapa de principio a fin; lo terminé en tres días, y de no haber sido porque tuve que trabajar, probablemente habrían sido dos. Romina vuelve a cautivar con esa voz tan auténtica y transparente que la caracteriza, logrando que la lectura se sienta como una conversación honesta entre amigas.
Es notable el crecimiento y el profundo autoconocimiento que proyecta en esta obra. Me resultó inevitable volver a verme reflejada en ella, especialmente en un fragmento que me llegó a lo más profundo del alma: "— No voy a vivir más así. Me estoy desesperando. Al corregirme a mí misma y decir que «no me estoy desesperando, sino que estoy desesperada», rompí en un llanto eterno que pareció abrir pequeños orificios en la armadura que me había construido y, a la fuerza e impulsados por las lágrimas, salieron los reales miedos. Ser vista. Ser leída. Ser escuchada. Ser juzgada. En fin, ser yo y descubrir que ser yo no es suficiente."
Además de en lo personal, percibo una evolución importante en su madurez como escritora. En este segundo libro, las metáforas y reflexiones alcanzan una profundidad mayor que en su libro anterior. Un claro ejemplo es su visión sobre la fragilidad del amor: "Mis películas de amor favoritas son aquellas que no terminan en un final feliz. Son las que me parecen más reales. El amor es un asunto demasiado frágil; solo se puede ser feliz viviendo en el engaño de su eternidad o asumiendo su caducidad desde el principio."
Finalizo esta lectura encantada con ella, tanto en su faceta literaria como humana. Es una mujer realmente admirable que logra transformar su vulnerabilidad en una obra poderosa.
Terminé llorando, no sé si ese era el objetivo del libro.
Pasé por varias emociones. Logré conectar con Romina, sin tener casi nada en común.
El final me hizo sentir esperanzada, no necesitamos un amor romántico para sobrevivir a pesar de que sí lo queremos. Creo que sus anécdotas y reflexiones dejan un mensaje claro para las mujeres de este siglo. Al final, todo va a estar bien!
Espero con ansias el próximo libro de Romina Pistolas.
Una montaña rusa de sentimientos a lo largo de toda la lectura: desde tener escenas hot, reírse y terminarlo con lágrimas en los ojos. Sin duda un libro atrapante que te hace reflexionar sin darte cuenta, que te adentra en el mundo las emociones y que te identifica en las pequeñas cosas, a pesar de tener vidas muy distintas. Similitudes con “Carmen”, muchísimas, pero ahora desde la vereda de al frente. Un gran libro!!
La cagó lo rápido y entretenido que se me hizo leer este libro.
Hay un punto en que, sea real o no, la historia que cuenta se hace tan vívida, narrada desde la experiencia que transmite de lo mejor incluso vininiendo de un espacio y contexto tan particular, inalcanzable para la mayoría.
Le doy muchos puntos por usar chilenismos como deben usarse: weón y no hueón.
no encuentro las palabras adecuadas para explicar todo lo que me hizo sentir este libro y asimismo darme cuenta de ciertas cosas sobre mi misma… profundo en los momentos adecuados y con mucha introspección, me dejó derramando un par de lágrimas en las últimas páginas