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Dame veneno que quiero vivir: Skincare, bótox, miedo a envejecer y linaje femenino
Una aguda reflexión sobre el fenómeno social en el que se ha convertido la cultura del skincare.
La cara se ha convertido en una superficie de control, en la prueba del tiempo... o de su negación. Este no es un ensayo sobre cremas ni rituales de bienestar, sino sobre lo que ocurre cuando nos miramos al espejo con una nueva arruga y un pensamiento intrusivo que también es nuevo. Sobre el gesto íntimo y cotidiano de aplicar una crema en el rostro por la mañana mientras nuestras hijas toman nota. Sobre la sospecha de que el nuevo imperativo es tener un cuerpo delgado y una piel perfecta.
Este libro nace de un conflicto el deseo de verse bien y el temor de estar participando en la perpetuación de un sistema que no elegimos.
La cara se ha convertido en una superficie de control, en la prueba del tiempo... o de su negación. Este no es un ensayo sobre cremas ni rituales de bienestar, sino sobre lo que ocurre cuando nos miramos al espejo con una nueva arruga y un pensamiento intrusivo que también es nuevo. Sobre el gesto íntimo y cotidiano de aplicar una crema en el rostro por la mañana mientras nuestras hijas toman nota. Sobre la sospecha de que el nuevo imperativo es tener un cuerpo delgado y una piel perfecta.
Este libro nace de un conflicto el deseo de verse bien y el temor de estar participando en la perpetuación de un sistema que no elegimos.
- GenresNonfictionFeminism
156 pages, Kindle Edition
First published January 1, 2026
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Community Reviews
Displaying 1 - 30 of 461 reviews
May 18, 2026
Me ha impactado bastante el libro.
Hoy me ha depilado. Por la tarde tengo láser.
Anoche fui a la presentación de Dame Veneno Que Quiero Vivir por Leticia Salas en la Librería Antonio Machado.
Empezó la charla preguntando porque hacemos tantas cosas las mujeres para ponernos guapas.
Es por miedo o por placer?
Pues hoy me ha depilado por miedo. Por miedo de que me van a cobrar en Laserum si no me depilo bien.
Pero la pregunta es clave.
Porque gasto tanto dinero en hacerme el láser? Duele mucho y una desconocida me ve el ano.
Es por miedo o por placer ?
Pues por miedo. Miedo de que un hombre me rechazaría por no estar depilada como uno de esos gatos calvos.
Fue mi cumple hace unos meses y me puse a reflexionar. Escribí estas líneas y sigo pensando en la anécdota.
Dos personas me han visto el ano este semana. (Un ex y la chica de láser)
Y ninguno me ha felicitado.
@thedisfrutonadiaries en Substack si os interesa xx
Hoy me ha depilado. Por la tarde tengo láser.
Anoche fui a la presentación de Dame Veneno Que Quiero Vivir por Leticia Salas en la Librería Antonio Machado.
Empezó la charla preguntando porque hacemos tantas cosas las mujeres para ponernos guapas.
Es por miedo o por placer?
Pues hoy me ha depilado por miedo. Por miedo de que me van a cobrar en Laserum si no me depilo bien.
Pero la pregunta es clave.
Porque gasto tanto dinero en hacerme el láser? Duele mucho y una desconocida me ve el ano.
Es por miedo o por placer ?
Pues por miedo. Miedo de que un hombre me rechazaría por no estar depilada como uno de esos gatos calvos.
Fue mi cumple hace unos meses y me puse a reflexionar. Escribí estas líneas y sigo pensando en la anécdota.
Dos personas me han visto el ano este semana. (Un ex y la chica de láser)
Y ninguno me ha felicitado.
@thedisfrutonadiaries en Substack si os interesa xx
May 15, 2026
Las Sephora kids, la violencia estética y fallarle al feminismo o a la feminidad son algunos de los temas estrella de este ensayo riquísimo en conocimiento. Me he bebido este libro. Leti nos habla también de cómo el bótox puede impedir que sientas emociones en absoluto, y cómo les hijes no sabrán interpretar las emociones porque sus madres tienen la cara paralizada. Del miedo a tener a una niña en este mundo hostil para con los cuerpos femeninos y de dónde nace el no poder preguntarle a una mujer adulta qué edad tiene.
Recomiendo en mayúsculas esta maravilla de investigación hecha libro 💆🏼♀️
Recomiendo en mayúsculas esta maravilla de investigación hecha libro 💆🏼♀️
June 3, 2026
Tiene ideas interesantes y plantea preguntas pertinentes, pero en conjunto me ha decepcionado bastante.
Quizá mi principal problema con el libro tenga que ver con las expectativas con las que llegué a él. No conocía a la autora y me animé a leerlo porque el título me pareció muy sugerente. Esperaba un enfoque más radical o, al menos, más provocador, así que es posible que parte de mi decepción venga de ahí. Aun así, creo que el libro se queda a medio camino en varios de los debates que plantea.
También me ha costado conectar con el estilo. Para ser un ensayo, no me ha parecido especialmente sólido desde el punto de vista literario. Últimamente he disfrutado mucho con autoras como Olivia Laing y Becca Rothfeld, cuyas obras me resultan más ambiciosas tanto en la escritura como en la construcción de las ideas. En comparación, Dame veneno me ha parecido un libro más superficial de lo que esperaba.
Algo similar me ha ocurrido con las referencias culturales y la bibliografía. En varios momentos eché de menos un diálogo más amplio con otros textos y una mayor profundidad en las fuentes citadas. Me sorprendió especialmente la referencia a *El cerebro femenino*, un libro muy cuestionado por su uso de estereotipos y por seleccionar únicamente las evidencias que respaldan determinadas conclusiones.
El aspecto que más me ha chirriado, sin embargo, tiene que ver con algunas reflexiones sobre la maternidad y las diferencias entre niños y niñas. Cuando la autora afirma que no conoce ciertas experiencias asociadas a la crianza de los niños, como correr detrás de una criatura inagotable o escuchar durante horas hablar de dinosaurios, porque tiene una hija, sentí que estaba reproduciendo precisamente el tipo de esencialismo que muchas feministas llevan años intentando desmontar. Soy madre de tres niñas y todas esas experiencias me resultan perfectamente familiares. Los niños y las niñas no son bloques homogéneos: cada criatura tiene su propio carácter, sus intereses y su forma de estar en el mundo. Reducir determinadas conductas o aficiones a una cuestión de género me parece una simplificación que aporta poco al debate y que, personalmente, me resulta bastante frustrante.
Dicho esto, creo que el libro puede funcionar como una introducción accesible para lectoras que no estén familiarizadas con estas cuestiones y quieran acercarse por primera vez a ciertos debates feministas. En mi caso, sin embargo, buscaba un ensayo más profundo, mejor argumentado y más arriesgado.
Quizá mi principal problema con el libro tenga que ver con las expectativas con las que llegué a él. No conocía a la autora y me animé a leerlo porque el título me pareció muy sugerente. Esperaba un enfoque más radical o, al menos, más provocador, así que es posible que parte de mi decepción venga de ahí. Aun así, creo que el libro se queda a medio camino en varios de los debates que plantea.
También me ha costado conectar con el estilo. Para ser un ensayo, no me ha parecido especialmente sólido desde el punto de vista literario. Últimamente he disfrutado mucho con autoras como Olivia Laing y Becca Rothfeld, cuyas obras me resultan más ambiciosas tanto en la escritura como en la construcción de las ideas. En comparación, Dame veneno me ha parecido un libro más superficial de lo que esperaba.
Algo similar me ha ocurrido con las referencias culturales y la bibliografía. En varios momentos eché de menos un diálogo más amplio con otros textos y una mayor profundidad en las fuentes citadas. Me sorprendió especialmente la referencia a *El cerebro femenino*, un libro muy cuestionado por su uso de estereotipos y por seleccionar únicamente las evidencias que respaldan determinadas conclusiones.
El aspecto que más me ha chirriado, sin embargo, tiene que ver con algunas reflexiones sobre la maternidad y las diferencias entre niños y niñas. Cuando la autora afirma que no conoce ciertas experiencias asociadas a la crianza de los niños, como correr detrás de una criatura inagotable o escuchar durante horas hablar de dinosaurios, porque tiene una hija, sentí que estaba reproduciendo precisamente el tipo de esencialismo que muchas feministas llevan años intentando desmontar. Soy madre de tres niñas y todas esas experiencias me resultan perfectamente familiares. Los niños y las niñas no son bloques homogéneos: cada criatura tiene su propio carácter, sus intereses y su forma de estar en el mundo. Reducir determinadas conductas o aficiones a una cuestión de género me parece una simplificación que aporta poco al debate y que, personalmente, me resulta bastante frustrante.
Dicho esto, creo que el libro puede funcionar como una introducción accesible para lectoras que no estén familiarizadas con estas cuestiones y quieran acercarse por primera vez a ciertos debates feministas. En mi caso, sin embargo, buscaba un ensayo más profundo, mejor argumentado y más arriesgado.
July 1, 2026
No puedes venderme una superioridad moral en cuanto a consciencia de la violencia estética con respecto a otros por “no cruzar el límite de las inyecciones”, más cuando todo se basa en divagaciones subjetivas. Hay partes del libro que parece que las ha escrito con el único objetivo de autoconvencerse de que está escapando de las garras del beauty marketing.
Pasa de criticar la presión estética femenina y a las “Sephora kids” para de repente romantizar su caso particular: tengo mi esteticista de confianza, mi rutina de skincare es autocuidado, mi laminado de cejas es un momento para MÍ que me merezco… Pinta una raya separando el amor propio de la presión social para borrarla y redibujarla según donde ella pise.
“Hay cosas que hacemos por amor propio pero hay que saber lo que se hace por el placer y lo que se hace desde el miedo”. Perdona, de verdad, pero no me vas a convencer de que ponerte cremas bidiariamente puede equivaler a hacerse una paja pa dormir.
Empieza bien pero se le va la flapa: un rato está en la crítica a la industria del skincare, luego en el miedo femenino a envejecer, luego te empieza a hacer salmos a la maternidad como epicentro emocional de la feminidad, luego a citar poetas hablando de la piel como memoria… blablabla.
Todo esto para encima tener más miedo a mojarse que un otaku y acabar con un “pero bueno, cada una que haga lo que quiera”, para rematar con esa conclusión hipócrita me voy al teacoffe y me siento en la mesa a escuchar la conversación sobre la vida de “la amiga no presente” de las estudiantes de ADE, al menos tendría una cerveza en la mano.
En fin, me he quedado con la sensación de que ha ido revisando y anotando sus borradores de Twitter y los ha extendido pa hacer un ensayo porque sí. Un texto que se presenta como “la cultura del skincare, el bótox y el miedo a envejecer como linaje femenino” no puede acabar siendo un block de notas personal con tan pocas fuentes académicas (y además cuestionables).
Pero bueno, entiendo que es necesario que se empiece a hablar de este tema en los tiempos que nos está tocando vivir a las féminas, y está bien pararse un rato a pensar en si de verdad nos hacen falta hilos tensores o volar el Senado.
Abajo el skincare y arriba el skillcare (habilidad: fumarse 127 cigarros al día).
Cómo te echao de menos Cecilio.
Pasa de criticar la presión estética femenina y a las “Sephora kids” para de repente romantizar su caso particular: tengo mi esteticista de confianza, mi rutina de skincare es autocuidado, mi laminado de cejas es un momento para MÍ que me merezco… Pinta una raya separando el amor propio de la presión social para borrarla y redibujarla según donde ella pise.
“Hay cosas que hacemos por amor propio pero hay que saber lo que se hace por el placer y lo que se hace desde el miedo”. Perdona, de verdad, pero no me vas a convencer de que ponerte cremas bidiariamente puede equivaler a hacerse una paja pa dormir.
Empieza bien pero se le va la flapa: un rato está en la crítica a la industria del skincare, luego en el miedo femenino a envejecer, luego te empieza a hacer salmos a la maternidad como epicentro emocional de la feminidad, luego a citar poetas hablando de la piel como memoria… blablabla.
Todo esto para encima tener más miedo a mojarse que un otaku y acabar con un “pero bueno, cada una que haga lo que quiera”, para rematar con esa conclusión hipócrita me voy al teacoffe y me siento en la mesa a escuchar la conversación sobre la vida de “la amiga no presente” de las estudiantes de ADE, al menos tendría una cerveza en la mano.
En fin, me he quedado con la sensación de que ha ido revisando y anotando sus borradores de Twitter y los ha extendido pa hacer un ensayo porque sí. Un texto que se presenta como “la cultura del skincare, el bótox y el miedo a envejecer como linaje femenino” no puede acabar siendo un block de notas personal con tan pocas fuentes académicas (y además cuestionables).
Pero bueno, entiendo que es necesario que se empiece a hablar de este tema en los tiempos que nos está tocando vivir a las féminas, y está bien pararse un rato a pensar en si de verdad nos hacen falta hilos tensores o volar el Senado.
Abajo el skincare y arriba el skillcare (habilidad: fumarse 127 cigarros al día).
Cómo te echao de menos Cecilio.
June 19, 2026
Qué libro tan bueno
May 14, 2026
lectura obligatoria para las salas de espera de las clínicas
May 28, 2026
me gustó bastante al principio pero creo que no ha cumplido con mis expectativas.
la problemática que trata el libro lo desborda y este acaba siendo una mezcla de géneros (con mucha opinión y bastante justificación) más que un ensayo.
me han resultado muy interesantes algunas reflexiones pero, en computo general, queda un poco justo.
la problemática que trata el libro lo desborda y este acaba siendo una mezcla de géneros (con mucha opinión y bastante justificación) más que un ensayo.
me han resultado muy interesantes algunas reflexiones pero, en computo general, queda un poco justo.
July 31, 2026
Nunca fui una persona a la que le importara mucho su físico, me miraba en el espejo, me gustaba lo que veía y no me complicaba demasiado. Hubo una vez hace un par de años que de pura casualidad acabé con unas amigas en una presentación de una nueva clínica estética, y me presionaron para salir como público y decir qué cambiaría de mi cara. Por aquel entonces, con 26 años, dije que apreciaba que mi cara no era perfecta pero que me gustaba tal y como era; ante lo cual el ¿médico? que había formulado la pregunta empezó a enumerar una serie de desperfectos que él cambiaría de mí: mis ojeras, mi nariz chata, mis labios, las arrugas de mi cuello… Le pregunté que si su plan era aplastarme la autoestima. Salí de allí igual que había entrado, no me afectó y no cambié ABSOLUTAMENTE NADA de lo que ese paisano insinuó que podía cambiarse de mi rostro. Pero pensé ¿si esto se lo llegan a decir a una chica que lucha día a día con mil inseguridades qué habría pasado?
No obstante, he de reconocer que 4 años después y habiendo hecho muchos turnos de noche, siento que mi cara de mujer de 30 años ha cambiado para mal, siento que el estrés me ha envejecido. No me asustan las líneas de expresión ni estoy obsesionada con probar el baby botox, me gusta el skincare sin abusar de él, me lavo la cara todos los días, pero es cierto que me veo la piel apagada. Y creo que el problema no radica en que según me hago mayor es evidente que voy a dejar de parecer una niña, lo sé, para mí el kit de la cuestión está en la vida extenuante que llevamos a veces, en que a mi cuerpo y mi mente no les da tiempo de resetear, regenerarse, reactivarse, llamadlo “x”. Me puedo poner una mascarilla coreana 1 vez a la semana y sentir que mi piel es más glowy al día siguiente, pero mi cara de culo por la ansiedad acumulada no me la quita ni el mejor serum de Esteé Lauder que patrocina cada 2x3 María Pombo. Las influencers están siempre guapas porque pueden ir todos los días al gimnasio y tienen alguien que les cocina un plato con los 3 ingredientes básicos de una comida saludable, su economía les permite no tener a penas preocupaciones mundanas; mientras que yo casi no tengo tiempo en un día para acordarme de beber mis 2 L de agua recomendables. Estaría bien dejar de vender humos a chicas jóvenes que lo único que quieren es encajar en la sociedad, apostaría por que la influencia real se enfocase en aceptarnos como somos y dejar de endiosar a productos pasajeros que te queman el bolsillo y no solucionan el trauma real de nuestra sociedad actual.
¿Quiere decir esto que no me apetecerá un día quitarme mis marcas del acné, hacerme un Indiba facial o teñirme el pelo porque tengo muchas canas? Lo cortés no quita lo valiente, lo único que no deseo es que sea la norma, y que el paso del tiempo se viva como un regalo y no como una obsesión de buscar la mejor forma de frenarlo. No quiero sentirme mal por verme fea durante 1 semana porque he tenido 50 mental break downs cada hora, y a la semana siguiente verme divina en función de la fase del ciclo menstrual en la que me encuentro, y que ello oriente mis decisiones sobre cómo se verá mejor mi cara solo porque me dejé guiar por alguien con poco criterio el día en el que me pillaron con la guardia baja. Somos muy susceptibles y jugamos con eso, y la belleza es tan subjetiva que gustarle a todo el mundo es absolutamente imposible, así que mejor gustarse a uno mismo, ya sea por retocarse hasta el último tramo de la piel, o por no malgastar ni 1 segundo de nuestro tiempo en ponernos antiojeras.
Yo solo sé que me jubilaría mañana mismo si me dejaran.
No obstante, he de reconocer que 4 años después y habiendo hecho muchos turnos de noche, siento que mi cara de mujer de 30 años ha cambiado para mal, siento que el estrés me ha envejecido. No me asustan las líneas de expresión ni estoy obsesionada con probar el baby botox, me gusta el skincare sin abusar de él, me lavo la cara todos los días, pero es cierto que me veo la piel apagada. Y creo que el problema no radica en que según me hago mayor es evidente que voy a dejar de parecer una niña, lo sé, para mí el kit de la cuestión está en la vida extenuante que llevamos a veces, en que a mi cuerpo y mi mente no les da tiempo de resetear, regenerarse, reactivarse, llamadlo “x”. Me puedo poner una mascarilla coreana 1 vez a la semana y sentir que mi piel es más glowy al día siguiente, pero mi cara de culo por la ansiedad acumulada no me la quita ni el mejor serum de Esteé Lauder que patrocina cada 2x3 María Pombo. Las influencers están siempre guapas porque pueden ir todos los días al gimnasio y tienen alguien que les cocina un plato con los 3 ingredientes básicos de una comida saludable, su economía les permite no tener a penas preocupaciones mundanas; mientras que yo casi no tengo tiempo en un día para acordarme de beber mis 2 L de agua recomendables. Estaría bien dejar de vender humos a chicas jóvenes que lo único que quieren es encajar en la sociedad, apostaría por que la influencia real se enfocase en aceptarnos como somos y dejar de endiosar a productos pasajeros que te queman el bolsillo y no solucionan el trauma real de nuestra sociedad actual.
¿Quiere decir esto que no me apetecerá un día quitarme mis marcas del acné, hacerme un Indiba facial o teñirme el pelo porque tengo muchas canas? Lo cortés no quita lo valiente, lo único que no deseo es que sea la norma, y que el paso del tiempo se viva como un regalo y no como una obsesión de buscar la mejor forma de frenarlo. No quiero sentirme mal por verme fea durante 1 semana porque he tenido 50 mental break downs cada hora, y a la semana siguiente verme divina en función de la fase del ciclo menstrual en la que me encuentro, y que ello oriente mis decisiones sobre cómo se verá mejor mi cara solo porque me dejé guiar por alguien con poco criterio el día en el que me pillaron con la guardia baja. Somos muy susceptibles y jugamos con eso, y la belleza es tan subjetiva que gustarle a todo el mundo es absolutamente imposible, así que mejor gustarse a uno mismo, ya sea por retocarse hasta el último tramo de la piel, o por no malgastar ni 1 segundo de nuestro tiempo en ponernos antiojeras.
Yo solo sé que me jubilaría mañana mismo si me dejaran.
June 27, 2026
2.5. Me ha decepcionado bastante. El título engancha y la temática es necesaria en la locura actual de la ‘violencia estética’. Una pena que se quede en eso. No me queda claro si es un ensayo, una entrada de blog o un ‘artículo científico’. La bibliografía es pobre y cero rigurosa. Muy justa en cuanto a teorías feministas.
Sin embargo, esto es sólo el comienzo. Me gusta que se empiece a hablar de semejante problemática social y de salud pública.
Se que lo regalaré a las mujeres de mi vida.
Sin embargo, esto es sólo el comienzo. Me gusta que se empiece a hablar de semejante problemática social y de salud pública.
Se que lo regalaré a las mujeres de mi vida.
July 16, 2026
tibia de cojones, vaya petarda
August 19, 2026
“La casilla de salida de las niñas será la libertad que hayan alcanzado sus madres”.
May 18, 2026
“La alternativa natural del envejecimiento y en particular de una arruga es la muerte.”
September 16, 2026
crec que se mereix 4 estrelles perquè xerrar d’aquests temes és importantíssim, però ni molt manco pens que s’hagi executat bé. na leticia diu “lo que intento aportar con este libro son ideas matizadas, comparadas, atenuadas” i precissament aquesta por a donar arguments contundents fa que se quedi fluix en molts d’aspectes.
June 7, 2026
He leído pequeñas piezas de Leticia Sala en Substack y redes, así que me ilusionaba bastante descubrirla en formato largo. La premisa de este ensayo me parecía muy interesante y acertada, pero creo que se me ha quedado a medio gas.
Tiene buenas ideas (y me ha recordado que hace años que quiero leer a Naomi Wolf y siempre lo pospongo), pero siento que no llega a abarcar lo suficiente con la precisión de investigación y bibliografía que esperaría de un trabajo así.
Como señala otra gente, me ha chirriado un poco el estereotipo de género en que cae Sala en relación a su maternidad (esa tan desafortunada frase de que no sabe lo que es tener a una criatura obsesionada con los dinosaurios, porque tiene una hija) y esa forma de guardarse las espaldas por si en el futuro decide realizarse una intervención estética.
Me parece bien que no juzguemos a nadie, por supuesto, que cada cual tome sus decisiones (mejor aún si es consciente de lo que las impulsa), pero me resulta raro que en un libro destinado a visibilizar una problemática tan concreta la autora no quiera posicionarse del todo. Lo comprendería más, tal vez, si el comienzo no fuera tan tajante y no explicara el bótox como un veneno.
En fin, hay cosas que (aún comprendiendo de dónde vienen) no me han encajado por completo. Tomaría este libro como una introducción o una pequeña guía para seguir profundizando en el tema con otras obras.
Tiene buenas ideas (y me ha recordado que hace años que quiero leer a Naomi Wolf y siempre lo pospongo), pero siento que no llega a abarcar lo suficiente con la precisión de investigación y bibliografía que esperaría de un trabajo así.
Como señala otra gente, me ha chirriado un poco el estereotipo de género en que cae Sala en relación a su maternidad (esa tan desafortunada frase de que no sabe lo que es tener a una criatura obsesionada con los dinosaurios, porque tiene una hija) y esa forma de guardarse las espaldas por si en el futuro decide realizarse una intervención estética.
Me parece bien que no juzguemos a nadie, por supuesto, que cada cual tome sus decisiones (mejor aún si es consciente de lo que las impulsa), pero me resulta raro que en un libro destinado a visibilizar una problemática tan concreta la autora no quiera posicionarse del todo. Lo comprendería más, tal vez, si el comienzo no fuera tan tajante y no explicara el bótox como un veneno.
En fin, hay cosas que (aún comprendiendo de dónde vienen) no me han encajado por completo. Tomaría este libro como una introducción o una pequeña guía para seguir profundizando en el tema con otras obras.
July 23, 2026
las arrugas, como las faltas de ortografía o gramática: formas de evidencia humana 🤲🏼
June 8, 2026
Creo que es importante cuestionarse las imposiciones estéticas a las que estamos sometidas: ¿cuál es su origen? ¿es imposición o realmente estoy eligiendo porque me veo mejor así, por y para mí? ¿qué implicaciones tiene?
Sin embargo, para mí, este ensayo pierde fuerza según avanza:
No hay fuentes sólidas, las referencias son enlaces sueltos a pie de página. No existe un apartado de bibliografía.
Personalmente, no me gusta que afirme que los cosméticos tienen tóxicos y que su solución particular sea solo fiarse de Yuka.
Patina al caer en estereotipos de género: los niños son de esta manera, las niñas de esta otra.
La conclusión es que todo vale mientras seas consciente de que está "mal". Y entiendo que todas tenemos contradicciones y hay que aceptarlo, pero me resulta un poco pobre. Siento que al final lo único que hace es justificarse a sí misma.
Sin embargo, para mí, este ensayo pierde fuerza según avanza:
No hay fuentes sólidas, las referencias son enlaces sueltos a pie de página. No existe un apartado de bibliografía.
Personalmente, no me gusta que afirme que los cosméticos tienen tóxicos y que su solución particular sea solo fiarse de Yuka.
Patina al caer en estereotipos de género: los niños son de esta manera, las niñas de esta otra.
La conclusión es que todo vale mientras seas consciente de que está "mal". Y entiendo que todas tenemos contradicciones y hay que aceptarlo, pero me resulta un poco pobre. Siento que al final lo único que hace es justificarse a sí misma.
August 9, 2026
Aunque tiene puntos muy interesantes y empieza fuerte, en la tercera mitad se va deshaciendo en miedos de la autora y autocomplacencia. Al final, más que una crítica combativa contra la presión estética se torna en comprensión y rendición ante ella (no enteramente, pero casi). Una pena que un ensayo que podría haber sido otra otra guía y compañera en esta batalla campal que es la resistencia a la presión estética prefiera llamar a una rendición disfrazada de comprensión. Combatir la presión estética y pedir que quienes sucumben a ella intenten abrir los ojos no es antifeminista ni divide a las mujeres, otro punto que peca de simplista a lo largo del ensayo. En fin, interesante e importante, pero seamos críticas tras su lectura porque falla en algunos puntos.
June 21, 2026
Me lo acabo de terminar y estoy TAN enfadada. Ojalá despertemos y se le acabe el chollo a toda esta industria que hace de nuestros complejos e inseguridades un negocio.
Sobre la herencia de madres a hijas, el término “antiedad”, y la presión a la que nos vemos sometidas las mujeres desde que tenemos uso de razón. Hay que leer este libro.
Sobre la herencia de madres a hijas, el término “antiedad”, y la presión a la que nos vemos sometidas las mujeres desde que tenemos uso de razón. Hay que leer este libro.
June 22, 2026
Tinc algunes coses a dir:
- Lo primer és que no m’ha semblat brillant però sí interessant. Les reflexions que fa podrien estar més matissades, i els temes que toca sento que son dispersos i no he acabat d’entendre la tria que fa dels capítols/temes. Però sí que en trec algunes idees i perspectives noves, i en diversos moments l’he trobat refrescant.
- M’ha fet ràbia que no toqui EL tema (o el que per mi és EL tema): que les decisions que prenem envers els canvis purament estètics que fem en el nostre cos MAI son nostres. Em sembla perillós i vague que no hagi deixat això clar. Parla molt de les seves amigues i de les decisions de cadascuna, però no reflexiona sobre el per què d’aquestes decisions, que té una raó clarament social (o, com a mínim, a mi no m’ho ha semblat).
- No he entès perquè ha de “curar-se en salut” per si un dia ella mateixa decideix posar-se bòtox. I això va molt relacionat amb el punt anterior: ja hem superat el tema de jutjar les decisions individulals, no ho farem! Però sí que necessitem que es deixi clar “ei, pot ser que algun dia acabi punxant-me, perquè no hi ha ningú a qui no li afecti la pressió estètica i mai sabem on ens pot fer arribar en un futur, però si ho faig deixo clar que ho serà perquè de vegades no podem més, no perquè respongui a una decisió individual”. I el que jo he entès només ha sigut algo tipo “ei, que potser em punxo en un futur però no em jutgeu”.
- Lo primer és que no m’ha semblat brillant però sí interessant. Les reflexions que fa podrien estar més matissades, i els temes que toca sento que son dispersos i no he acabat d’entendre la tria que fa dels capítols/temes. Però sí que en trec algunes idees i perspectives noves, i en diversos moments l’he trobat refrescant.
- M’ha fet ràbia que no toqui EL tema (o el que per mi és EL tema): que les decisions que prenem envers els canvis purament estètics que fem en el nostre cos MAI son nostres. Em sembla perillós i vague que no hagi deixat això clar. Parla molt de les seves amigues i de les decisions de cadascuna, però no reflexiona sobre el per què d’aquestes decisions, que té una raó clarament social (o, com a mínim, a mi no m’ho ha semblat).
- No he entès perquè ha de “curar-se en salut” per si un dia ella mateixa decideix posar-se bòtox. I això va molt relacionat amb el punt anterior: ja hem superat el tema de jutjar les decisions individulals, no ho farem! Però sí que necessitem que es deixi clar “ei, pot ser que algun dia acabi punxant-me, perquè no hi ha ningú a qui no li afecti la pressió estètica i mai sabem on ens pot fer arribar en un futur, però si ho faig deixo clar que ho serà perquè de vegades no podem més, no perquè respongui a una decisió individual”. I el que jo he entès només ha sigut algo tipo “ei, que potser em punxo en un futur però no em jutgeu”.
July 15, 2026
La alternativa natural al envejecimiento y en particular de una arruga es la muerte
me encantó este ensayo, me parece una invitación a la autorreflexión y al cuestionamiento que haces a la vez que lo va haciendo la autora
me gustó el dilema de la feminidad - feminismo, la reflexión de como la falta de emocionalidad en un rostro condiciona lo que (no) interpretas del lenguaje no verbal, también la de que las contradicciones que sentimos son el camino para ser más libres, y me pusieron los pelos de punta todas las entrevistas a las "Sephora Kids"
de lo que más reflexioné, aparte de ir haciendolo con la autora, es de lo afortunada que soy de las mujeres que me rodeo, porque en mi círculo cercano no habría nadie escuchando la palabra botox, ácido hialurónico, retinol... debajo de una mesa en nuestras reuniones, ni nadie señalando las líneas de expresión de otras (ni tampoco lo contrario, nadie recriminando que por qué apareces maquillada un día o por qué te hidratas la cara)
y por eso me viene bien leer este ensayo ahora para luego poder volver a él si lo necesito
y mientras tanto haré vigilancia consciente
PD: no sé hasta que punto Yuka es fiable para cosmética, porque para alimentación no lo es
me encantó este ensayo, me parece una invitación a la autorreflexión y al cuestionamiento que haces a la vez que lo va haciendo la autora
me gustó el dilema de la feminidad - feminismo, la reflexión de como la falta de emocionalidad en un rostro condiciona lo que (no) interpretas del lenguaje no verbal, también la de que las contradicciones que sentimos son el camino para ser más libres, y me pusieron los pelos de punta todas las entrevistas a las "Sephora Kids"
de lo que más reflexioné, aparte de ir haciendolo con la autora, es de lo afortunada que soy de las mujeres que me rodeo, porque en mi círculo cercano no habría nadie escuchando la palabra botox, ácido hialurónico, retinol... debajo de una mesa en nuestras reuniones, ni nadie señalando las líneas de expresión de otras (ni tampoco lo contrario, nadie recriminando que por qué apareces maquillada un día o por qué te hidratas la cara)
y por eso me viene bien leer este ensayo ahora para luego poder volver a él si lo necesito
y mientras tanto haré vigilancia consciente
PD: no sé hasta que punto Yuka es fiable para cosmética, porque para alimentación no lo es
June 9, 2026
Venía con una idea bastante formada sobre el tema pero los datos y el pensamiento que aporta Leticia me ha hecho volver a reflexionar y profundizar mucho más sobre lo que puede suponer nuestro posicionamiento en la cuestión estética.
Además me parece que está muy bien escrito, estructurado y muy bien sustentado.
Además me parece que está muy bien escrito, estructurado y muy bien sustentado.
May 18, 2026
no era consciente de la magnitud de este problema............ el mundo no tiene ningún sentido
August 7, 2026
Como persona que se quiere poner Botox me ha parecido super interesante el libro la verdad. Me gusta mucho la manera en la que está escrito, toca temas científicos, sociales y hasta psicológicos sobre el envejecimiento de las mujeres. Fácil de leer, dinámico, vocabulario sencillo, fresco, molt bé Sala! Lo recomiendo mucho mucho, especialmente a mis amigas que así lo comentamos juntas. Le pongo un 4 porque valoro el trabajo detrás de toda la investigación y el libro me ha parecido disfrutón.
Sin embargo, pierde una estrella porque se me ha quedado un poco corto y he notado ciertas cosas que me chirrían. Cuando empecé a leer el libro buscaba un poco más de profundidad en ciertos temas. Por ejemplo, me esperaba reflexiones sobre por qué tomamos las decisiones que tomamos siendo mujeres, un poco deambular por las hipótesis que tenemos sobre de donde nacen las decisiones de querer ser joven, querer ser delgada, querer ser guapa y perfecta. Pero en cambio solo encontré superficialidad respecto a ese tema...el tema se toca muy muy poco para mi gusto, no encontré una critica social y profunda, ni un debate interno respecto al tema.
Otra cosa que me ha fallado es, la exageración de todo. Me explico, que te pinches botox de vez en cuando no va a hacer que parezcas un monstruo inexpresivo y que tus hijas no te reconozcan. Creo que ha querido poner el extremo como para hacer hincapié en las cosas negativas, pero si ella misma se quiere guardar sus espaldas por si algún día cae, es porque realmente todo de lo que ha hablado en el libro son casos extremos y exagerados.
También creo que la superioridad moral de: "yo aún no he caído en pincharme botox, solo en gastarme 4k al mes en laseres y otros tratamientos" no hace falta. Y creo que se puede apreciar durante todo el libro. Me hubiera gustado un poco más de autocrítica y reflexión porque al final eso también es cuestión de clase y privilegio, que te permite usar otro camino para llegar al mismo fin.
btw, las citas del libro son PER-FEC-TAS.
Sin embargo, pierde una estrella porque se me ha quedado un poco corto y he notado ciertas cosas que me chirrían. Cuando empecé a leer el libro buscaba un poco más de profundidad en ciertos temas. Por ejemplo, me esperaba reflexiones sobre por qué tomamos las decisiones que tomamos siendo mujeres, un poco deambular por las hipótesis que tenemos sobre de donde nacen las decisiones de querer ser joven, querer ser delgada, querer ser guapa y perfecta. Pero en cambio solo encontré superficialidad respecto a ese tema...el tema se toca muy muy poco para mi gusto, no encontré una critica social y profunda, ni un debate interno respecto al tema.
Otra cosa que me ha fallado es, la exageración de todo. Me explico, que te pinches botox de vez en cuando no va a hacer que parezcas un monstruo inexpresivo y que tus hijas no te reconozcan. Creo que ha querido poner el extremo como para hacer hincapié en las cosas negativas, pero si ella misma se quiere guardar sus espaldas por si algún día cae, es porque realmente todo de lo que ha hablado en el libro son casos extremos y exagerados.
También creo que la superioridad moral de: "yo aún no he caído en pincharme botox, solo en gastarme 4k al mes en laseres y otros tratamientos" no hace falta. Y creo que se puede apreciar durante todo el libro. Me hubiera gustado un poco más de autocrítica y reflexión porque al final eso también es cuestión de clase y privilegio, que te permite usar otro camino para llegar al mismo fin.
btw, las citas del libro son PER-FEC-TAS.
July 17, 2026
Un ensayo incómodo y necesario sobre la cultura de los retoques estéticos y el skincare. Terrorífico pensar en el uso prolongado de botox y los cambios permanentes en la expresión facial, la cara de máscara, inerte e imperturbable, inexpresiva.
Me han gustado mucho las reflexiones de la autora en torno a la feminidad y la maternidad. Quizá nuestra forma de habitar el paso del tiempo no se entienda sin la relación con nuestra madre. Ella es el primer espejo en el que aprendemos sobre el significado de ser mujer, del envejecimiento…como dijo Recalcati “el rostro de la madre es el pasaje que da forma a la existencia, la posibilidad de acceso a la apertura del mundo”
Me han gustado mucho las reflexiones de la autora en torno a la feminidad y la maternidad. Quizá nuestra forma de habitar el paso del tiempo no se entienda sin la relación con nuestra madre. Ella es el primer espejo en el que aprendemos sobre el significado de ser mujer, del envejecimiento…como dijo Recalcati “el rostro de la madre es el pasaje que da forma a la existencia, la posibilidad de acceso a la apertura del mundo”
September 29, 2026
Entraba a este ensayo sabiendo ya qué esperarme, por eso no me ha decepcionado tanto como a otras mujeres que he leído por aquí. Conozco a la autora por sus redes y por su novela Los cisnes de Macy's y ya sabía que no iba a ser una crítica mordaz, sino más bien tibia y poco problematizadora de nuestras acciones individuales.
Se ve a leguas la cantidad de privilegios de Leticia Sala y, cuando se pone a hablar de sus viajes a París, sus tratamientos estéticos o sus amigas que se pueden hacer los mil retoques, me saca bastante de la lectura. Lo mismo me ocurre cuando compara el skincare con algo así como tumbarte en el sofá a relajarte; me recuerda a la gente que dice "me depilo porque yo quiero".
Por otro lado, tiene reflexiones interesantes y datos contra el bótox y cómo este afecta a la capacidad de sentir y transmitir sentimientos que me han afianzado más si cabe en mi postura. Toda la parte de la invisibilización de la mujer vieja en contraposición al hombre viejo también es desgarradora...
"Si existiera para la mujer una promesa real, una que le asegurara un lugar en el mundo cuando la juventud se retire de su rostro, como sí ocurre con los hombres, ¿sentiría esa misma necesidad de aferrarla, de intentar detenerla o paralizarla para garantizar su supervivencia?"
Se ve a leguas la cantidad de privilegios de Leticia Sala y, cuando se pone a hablar de sus viajes a París, sus tratamientos estéticos o sus amigas que se pueden hacer los mil retoques, me saca bastante de la lectura. Lo mismo me ocurre cuando compara el skincare con algo así como tumbarte en el sofá a relajarte; me recuerda a la gente que dice "me depilo porque yo quiero".
Por otro lado, tiene reflexiones interesantes y datos contra el bótox y cómo este afecta a la capacidad de sentir y transmitir sentimientos que me han afianzado más si cabe en mi postura. Toda la parte de la invisibilización de la mujer vieja en contraposición al hombre viejo también es desgarradora...
"Si existiera para la mujer una promesa real, una que le asegurara un lugar en el mundo cuando la juventud se retire de su rostro, como sí ocurre con los hombres, ¿sentiría esa misma necesidad de aferrarla, de intentar detenerla o paralizarla para garantizar su supervivencia?"
September 25, 2026
“¿qué consecuencias tendrá que nuestras emociones más complejas y sutiles se queden sin traducción visible? ¿cómo sabremos cuando estamos siendo deseados, amados, envidiados o rechazados? ¿cómo sabrán las parejas del mañana que se ha acabado el amor?”
ideas interesantes, nuevos aprendizajes pero cierta superficialidad y un enfoque vago de cara al final que hace que desconectes un poco del discurso. Sin embargo, revelador en muchas cosas. Sobre todo, porque sirve de espejo en alguno de los capítulos, seguro.
ideas interesantes, nuevos aprendizajes pero cierta superficialidad y un enfoque vago de cara al final que hace que desconectes un poco del discurso. Sin embargo, revelador en muchas cosas. Sobre todo, porque sirve de espejo en alguno de los capítulos, seguro.
September 25, 2026
Creo que este libro permanecerá en mi cabeza para siempre, ha puesto palabras a un pensamiento que llevo teniendo desde hace años y, aun así, me ha vuelto a impactar. “Es solo el deseo de verse bien o es el miedo a no encajar e una sociedad que busca la eterna juventud”. Considero que todo el mundo debería leer este libro y así, poder abrir un poco los ojos.
September 4, 2026
Un ensayo sobre la presión estética, muy centrado en la obsesión por el skincare y el envejecimiento que empieza muy bien pero que se desinfla enseguida. Qué cansada estoy de que nos convenzan siempre de que lo peor que nos puede pasar a las mujeres es envejecer, engordar o salir de la mirada masculina. Qué rabia porque a mí también me afecta. Es terrorífico que algo tan inevitable como crecer, gesticular y vivir nos dé este miedo por cómo vaya a verse nuestra piel o nuestra cara. Lo peor y en lo que profundiza mucho este libro, es cómo este miedo y rechazo se le está transmitiendo a los niñas. Cómo cada vez es más necesario prevenir y empezar antes rutinas para frenar algo de lo que, en realidad, nadie nos puede salvar. Me ha gustado, pero me ha faltado un poco de investigación, o de testimonios. Cae en muchos estereotipos de género. Creo que se queda en la superficie y me ha chirriado un poco que, como medida preventiva, inste a descargarte Yuka. Quiero decir... ¿no habrá mejores opciones que descargarte una app en la que muchos de los ránkings o etiquetas no están validadas por especialistas o avaladas por la investigación científica? No sé.
August 1, 2026
Quiero regalárselo a todas mis amigas ✨
August 17, 2026
2.5/5
Me esperaba algo un pelín más radical y con más profundidad en algunos aspectos, parece que deja la puerta entreabierta a autojustificar no solo su skincare (que bueno, son cremas y exfoliantes) sino a un ppsible futuro pinchazo que se supone que es veneno. Siento además que a veces menciona demasiados ejemplos pero sin ir al meollo.
En temas de feminismo, se me ha quedado un poco tibio, con detalles con los que puede que no esté del todo de acuerdo, y me faltan fuentes un poco más contundentes. Por ejemplo, Simone de Beauvoir habla entre otras muchas cosas sobre la vejez femenina y creo que no incluir a una de las mayores pensadoras feministas es un error sobre todo cuando este ensayo habla tanto sobre envejecer y las arrugas.
Y aunque entiendo que buena parte de la motivación de escribir este librito fue su hija, considero que en algunos momentos se enfoca demasiado en el tema de madres e hijas (o igual soy yo que ando lejos de la edad de plantearme ser madre y aun así dudo mucho de si querré serlo). No necesito ser madre, ni hermana, ni prima mayor para preocuparme del futuro de las mujeres. Y es que la violencia estética y esta sociedad tan superficial y patriarcal en la que vivimos se transmite en la familia, claro, y también por los medios (redes sociales, sí, y también televisión, publicidad...), entre círculos de amigas, escuela, grupos de tiempo libre y ocio...
No sé, un poco todo esto. Tema interesante y del que hay que hablar ya de ya (de hecho, me alegra que se le haya dado espacio con este librito), pero no me ha descubierto nada nuevísimo y con algunas ideas un poco cogidas con pinzas, algunas digamos que poco contundentes y me ha faltado una bibliografía al final con un sistema de citación mejor que simplemente poner al pie de página un url.
Me esperaba algo un pelín más radical y con más profundidad en algunos aspectos, parece que deja la puerta entreabierta a autojustificar no solo su skincare (que bueno, son cremas y exfoliantes) sino a un ppsible futuro pinchazo que se supone que es veneno. Siento además que a veces menciona demasiados ejemplos pero sin ir al meollo.
En temas de feminismo, se me ha quedado un poco tibio, con detalles con los que puede que no esté del todo de acuerdo, y me faltan fuentes un poco más contundentes. Por ejemplo, Simone de Beauvoir habla entre otras muchas cosas sobre la vejez femenina y creo que no incluir a una de las mayores pensadoras feministas es un error sobre todo cuando este ensayo habla tanto sobre envejecer y las arrugas.
Y aunque entiendo que buena parte de la motivación de escribir este librito fue su hija, considero que en algunos momentos se enfoca demasiado en el tema de madres e hijas (o igual soy yo que ando lejos de la edad de plantearme ser madre y aun así dudo mucho de si querré serlo). No necesito ser madre, ni hermana, ni prima mayor para preocuparme del futuro de las mujeres. Y es que la violencia estética y esta sociedad tan superficial y patriarcal en la que vivimos se transmite en la familia, claro, y también por los medios (redes sociales, sí, y también televisión, publicidad...), entre círculos de amigas, escuela, grupos de tiempo libre y ocio...
No sé, un poco todo esto. Tema interesante y del que hay que hablar ya de ya (de hecho, me alegra que se le haya dado espacio con este librito), pero no me ha descubierto nada nuevísimo y con algunas ideas un poco cogidas con pinzas, algunas digamos que poco contundentes y me ha faltado una bibliografía al final con un sistema de citación mejor que simplemente poner al pie de página un url.
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