Nuestros nuevos horizontes, después de haber vencido contra todo pronóstico en la Batalla de los Asteroides y tras la “Incursión Bravata” de dos grupos de batalla al sistema solar Énola sólo veintiséis años después, se habían declarado infinitos. De creernos solos en el universo a interactuar con miles de razas alienígenas inteligentes. Establecer relaciones con civilizaciones, en algunos casos, de millones de años de antigüedad y navegar en una galaxia en la que la vida, en innumerables e inconcebibles formas, se extendía por doquier, y todo ello… en sólo unos pocos años. En los tiempos actuales y aún regidos por la Carta Federal (El Pulso 2), tenemos una nueva historia por escribir y un futuro por construir. Cientos de naves tripuladas por hombres y mujeres que hablan español, que aman en español, que sienten en español y que luchan en español se extienden por el universo como lo hicieron siglos atrás intrépidos navegantes hacia horizontes desconocidos.