Una historia inquietante y profundamente humana que explora cómo el miedo y la memoria pueden marcar una vida para siempre.
Pensamos que el monstruo siempre es el otro: un desconocido que se lleva a una niña en un coche blanco, un hombre que ataca en una calle desierta... ¿Qué pasa cuando descubrimos al monstruo que todos llevamos dentro? Matilde es la madre entregada y sobreprotectora de un niño de cinco años. Un recuerdo involuntario será el detonante que la lleve a buscar el motivo de esta sobreprotección, que entiende cada día más dañina para su hijo y para ella misma. Esta es también la historia de la madre de Matilde, Águeda, una joven que en 1963 emigró a Alemania con su familia y convivió bajo el mismo techo con un hombre y su hijo adolescente, un muchacho silencioso que aprendió demasiado pronto el lenguaje de la humillación. En esta búsqueda Matilde regresará a su infancia, al Valladolid de los años setenta, y a su colegio, dirigido por la hermana Olvido. La ciudad vive sobrecogida por una serie de secuestros y violaciones a niñas que siembran el pánico mientras un silencio ominoso se instala en las familias. La educación del monstruo es una novela sobre cómo se fabrica la violencia, cómo el miedo se transmite de generación en generación y cómo todos participamos, a veces sin saberlo, en la construcción del depredador. Porque el monstruo no aparece de la nada. Se forma en los márgenes. Se alimenta del silencio. Y alguien, en algún momento, le enseñó a serlo.
Nos encontramos ante una novela contada en diferentes lineas temporales pero todas ellas relacionadas. Matilda, madre protectora con un trauma que hace que esta superproteccion sea dañina para ella y para su hijo. Por otro lado, la madre de Matilde, en 1963 cuando emigro a Alemania con su familia. Una parte que a priori no dice mucho pero que tiene un gran peso en la historia. Y la parte mas desgarradora donde viviremos la historia de Matilde en los años 70, en Valladolid, donde están ocurriendo una serie de secuestros y violaciones a niñas. Una novela de denuncia social, que muestra como la violencia no tiene porque ser siempre física, donde se cuestiona el modelo educativo, reflexiona sobre la responsabilidad de los adultos y como las experiencias tempranas de abuso condicionan sin duda el desarrollo personal y social. Una novela compleja, y dura de leer, hay capítulos completamente desgarradores, que te ponen los pelos de punta y te obligan incluso a parar y respirar. No había leído a la autora pero me ha parecido una gran novela, de las que te hacen reflexionar sobre la educación de hoy en día, ¿quién es realmente el monstruo?, ¿el que ejerce la violencia o quien aprende a reproducirla?, ¿puede la educación convertirse en una forma de crueldad?
#laeducaciondelmonstruo una novela de @elviraminguez y galardonada con el #premioprimaveradenovela2026
He disfrutado muchísimo porque es de esas novelas que, sin necesidad de grandes artificios, se me ha metido dentro poco a poco. Y es que la empecé pensando que iba a ser un thriller psicológico más, pero al avanzar me di cuenta de que la historia iba por un camino mucho más profundo y doloroso.
Lo que más me ha impactado es la manera en que se habla del miedo, pero no ese miedo puntual, sino de ese miedo que se instala dentro de las familias y acaba condicionando la forma de vivir, de educar y hasta de querer. Y mientras leía, tuve muchas veces la sensación de que el verdadero monstruo del libro no era una persona concreta, sino todo aquello que nadie se atreve a nombrar.
La ambientación es magnífica, recorre tres épocas, Alemania en los años 6', Valladolid en los 70 y Madrid en 2014.
Valladolid lo retrata de una forma muy gris, muy cerrada y casi asfixiante. Hay una sensación de tensión constante, de madres aterradas y niñas creciendo entre advertencias y silencios, que resultan muy reales.
La novela consigue transmitir momentos de angustia sin necesidad de mostrar nada explícito, solo con pequeños detalles o recuerdos.
He conectado mucho con la historia de Matilde porque está escrita desde una humanidad muy reconocible. Su sobreprotección hacia su hijo que puede parecer exagerada, pero a medida que entiendes lo que arrastra, empiezas a comprenderla de verdad.
La novela no juzga a los personajes, intenta entender de dónde vienen sus heridas y eso me ha gustado mucho.
La parte de Águeda y la emigración a Alemania tiene una gran peso emocional, creo que aporta mucha profundidad a la novela y ayuda a entender cómo ciertas violencias o humillaciones se van heredando casi sin darnos cuenta.
Además, la autora, escribe con muchísima sensibilidad, sin buscar el morbo ni el golpe fácil, sino que se centra en crear una atmósfera incómoda y emocional que termina quedándose contigo después de cerrar el libro. El ritmo es pausado y bastante introspectivo, algo que quizá no guste a quien busque acción constante, pero personalmente creo que es justo lo que hace que la historia funcione tan bien. Y ahora después de su lectura entiendo perfectamente por qué en redes mucha gente habla de esta novela como una lectura intensa y perturbadora. A mí me ha dejado pensando varios días después de terminarla, especialmente por esa idea de que el miedo y la violencia no aparecen de la nada, sino que muchas veces se construyen en silencio. Para mí ha sido una lectura muy recomendable, dura en algunos momentos, pero también muy inteligente y emocional. Una novela que no se queda solo en la intriga, sino que hace reflexionar sobre la educación, la infancia, el miedo y las heridas que pasan de generación en generación.
👧🏼"La educación del monstruo" es un cierre circular y psicológico que termina de unir los traumas generacionales de las tres protagonistas: Águeda, Matilde y, de forma indirecta, el futuro del pequeño Diego.
~El núcleo de la revelación~
El desenlace gira en torno a la comprensión de Matilde sobre por qué vive en un estado de pánico constante. A través de sus recuerdos del Valladolid de los años 70 y de la experiencia de su madre (Águeda) en Alemania, Matilde descubre que "el monstruo" no es solo un agente externo (como un secuestrador), sino la transmisión del miedo y la culpa.
La conexión con el pasado: Se revela que la sobreprotección de Matilde hacia su hijo no es solo amor, sino un mecanismo de defensa ante un trauma que ella misma había bloqueado. El "monstruo" en la historia de Águeda en Alemania (ese joven humillado y silencioso) plantó una semilla de violencia o secretismo que terminó afectando la crianza de Matilde.
La ruptura del silencio: Matilde comprende que el silencio de las familias y la educación represiva (representada por la hermana Olvido) fueron los cómplices necesarios para que los abusos ocurrieran. El final es una catarsis donde ella admite que, para salvar a su hijo, primero debe dejar de ser una "víctima del miedo" heredado.
La novela concluye con una nota agridulce pero liberadora: 📌Aceptación de la memoria: Matilde deja de huir de sus recuerdos. Entiende que el monstruo se alimenta de lo que no se dice. 📌El cambio en la crianza: Al entender el origen de su ansiedad, Matilde decide romper la cadena de la "educación del monstruo". Entiende que proteger a su hijo no significa asfixiarlo, sino enseñarle a vivir en un mundo donde el mal existe, pero no debe gobernarlo todo. 📌Humanidad vs. Maldad: El libro cierra subrayando que los monstruos no nacen, se hacen (o se "educan") a través de la humillación y el aislamiento.
OPINIÓN DE "LA EDUCACIÓN DEL MONSTRUO" DE ELVIRA MINGUEZ 👏👏👏👏⬆️
Una historia narrada en tres tiempos 1963, 1977, y 2014, entre Alemania, Madrid, y Valladolid.
Conocemos a Águeda, y Matilde como protagonistas femeninas principales, luego está Felipe, Manolo y Javier en la parte masculina ;aunque hay muchos personajes en la obra, (cosa que al principio me costó encuadrar, luego a medida que vas leyendo, y conociendo, vas poniendo a cada uno en su lugar y su época)
La novela es una mezcla de géneros, por una parte tiene puntos de histórica, y por otra, Minguez nos adentra en una trama oscura sin llegar al thriller, pero con muchas connotaciones de novela de intriga, suspense y muy negra. A veces espeluznante .
Con unos personajes que a veces dan repelús (uno en particular) , y otros más íntimos y queribles, hace que te internes en la trama y quieras descubrir, o sea que ya estás enganchada.
En las primeras épocas que trata la autora se nota:
El silencio, el miedo al que dirán, el sometimiento de la mujer por el varón típico de esos años, el solapamiento de los hechos que acontecen. (si se calla no ha pasado) a pesar del sufrimiento y las huellas que han ocasionado.
El cotilleo de lo que no se sabe pero se inventa. La maledicencia del entorno. La enfermedad que sin piedad, arrebata todo a su paso:
La tristeza, el deterioro, el desamparo:
duro, doloroso, lacerante, lamentable...
La trama policial por momentos me ponía negra, por la prisa de los superiores por cerrar el caso, por las presiones de los de arriba por dar carpetazo...
También me ha cabreado sobremanera, el papel de la iglesia en alguna resolución," las tapaderas" y "las tragaderas", siempre me han parecido indignantes.
La novela me ha gustado mucho, me ha despertado muchos sentimientos, y me ha parecido muy bien escrita. Ha sido una gran sorpresa descubrir a Elvira Minguez como escritora, si me gusta como actriz, como escritora , también ha conseguido un sitio en mi interés lector.
Narrativa poderosa y asfixiante que disecciona la oscuridad de los vínculos familiares y el peso de los traumas heredados. El libro crea una atmósfera psicológica muy lograda, aunque por momentos el tono se vuelve tan sombrío que puede saturar y le resta fluidez a la trama.
Me ha gustado mucho. Muy recomendable y creo que muchas mujeres criadas en los 70 y 80 conectaremos con la atmósfera que relata. Ojalá que las mas jovenes no tanto, pero no estoy tan segura de ello.