Helena acaba de estrenar con éxito la obra de teatro en la que lleva varios años trabajando, pero el que debería ser el día más feliz de su vida se ve truncado por la traición de su pareja y una llamada que va a volver su mundo del revés: Pedro, su abuelo, tiene alzhéimer.
Tras conocer el diagnóstico, Pedro y Helena exploran la extraordinaria vida del anciano a través de las postales y los cuadernos de viaje que este escribía cuando era piloto. Estos viajes los unirán aún más y ayudarán a Helena a encontrar un nuevo camino y a aprender que a veces el amor está donde menos lo esperas.
Una historia llena de esperanza que busca hacer reflexionar sobre la importancia de crear más recuerdos conscientes y de pasar más tiempo con quien amamos porque, al final del camino, ¿no es eso lo que nos queda?
Existen muchos tipos de amor: el que sentimos por nuestra pareja, por nuestros amigos, por nuestros familiares, el amor propio e incluso el cariño que podemos tenerle a algunas personas menos cercanas. En este libro no solo encontramos un amor romántico, de hecho, ni siquiera es el punto principal de la historia. Por eso mismo, no voy a dedicarle ni una palabra a Andrés. En este libro conoceremos a Helena y a su abuelo Pedro, veremos cómo una situación difícil los vuelve a unir más que nunca y encontraremos otro tipo de amor, uno más leal, más real y más sincero. Todos sabemos que hay enfermedades más difíciles de llevar que otras, no solo para el enfermo, también para quien lo acompaña y hay que querer mucho para ser capaces de soportarlo. Me ha encantado descubrir parte del pasado de Pedro, poder transportarme a los mismos lugares que él, visualizar esas ciudades tan bonitas y que he tenido la suerte de visitar. He podido rememorar recuerdos propios. Una cosa que me ha encantado del libro ha sido todos los datos sobre edificios, calles y monumentos que nos explica Pedro. Por eso, creo que con este libro no solo he aprendido la importancia que tiene crear recuerdos más allá de selfies, también un poco de cultura que nunca viene mal. La autora ha conseguido con esta historia remover mis sentimientos de una manera impresionante, he terminado e libro entre lágrimas, no todas de tristeza. Ojalá todos tomemos ejemplo y revivamos la costumbre de enviar postales e incluso cartas, de fabricar recuerdos de una manera menos común y que hoy se considera "anticuada". Solo puedo deciros que tenéis que leer este libro, ha sido una gran aventura en la que he reído, llorado y aprendido. Lo he terminado hace poco pero ya siento una gran saudade.