4.5/5 Estrellas
Mas de 800 páginas de prieta letra y de una novela histórica magnífica, absolutamente intensa y brutal.
Si la primera entrega no me acabó de convencer como para darle las 5 estrellas, en esta segunda todo cuadra.
Nos narra el periodo comprendido entre el 1174 y 1195. Este periodo viene marcado por las continuas reyertas fronterizas entre los distintos reinos cristianos peninsulares, derivadas en su mayor parte del reinado del Alfonso VII -el emperador-, durante el cual se consiguió segregar el reino de Portugal y además, a su muerte dividió Castilla y León entre sus hijos Sancho III (Castilla) y Fernando II(León). El caldo de cultivo de la discordia estaba servido. La pronta muerte de Sancho, dejó un niño en el trono, el futuro Alfonso VIII, y desató una guerra civil en Castilla y las ansias expansionistas de los reinos vecinos de León, Navarra y Aragón a costa de la ahora débil Castilla.
Tras alcanzar la mayoría de edad, Alfonso VIII se dedica a recuperar el terreno perdido y ataca con decisión a los reinos vecinos, cuyos reyes son todos familiares suyos, por supuesto.
En la mitad sur de la Península, los almohades han consolidado un imperio inmenso desde Libia, hasta la mitad sur de Al-Andalus. Un nuevo y belicoso califa, Yaqub Al Mansur (el victorioso, apodo que tomará tras la batalla de Alarcos) toma el mando del imperio y augura un periodo duro para los cristianos peninsulares, sobre todo porque no son capaces de limar sus diferencias y ponerse de acuerdo para enfrentar el verdadero peligro que acecha desde los desiertos de África.
Esto es lo verdaderamente bueno de este libro. Sobrevolamos los acontecimientos, desde Túnez, hasta Portugal, pasando por todos los territorios fronterizos peninsulares y las distintas campañas que se libran en el imperio Almohade, para seguir manteniendo su preponderancia.
Acción, intriga, disputas políticas, militares y religiosas. El poder de la religión, el poder militar de los distintos cuerpos y unidades cristianas, andalusies y almohades y el poder del sexo, espectacularmente integrado es esta entrega.
Personajes memorables, como Fernando de Castro y su hijo Pedro. Perdedores de la guerra civil durante la minoría de Alfonso VIII y renegados de Castilla, al servicio de León o incluso del enemigo almohade, según soplaba el viento y siempre con un gran poder. También el de Urraca López de Haro, reina de León, siempre intrigando para conseguir la corona para su hijo Sancho, por encima de Alfonso IX, primogénito de Fernando. Para ello utilizará todos los recursos a su alcance y al parecer no eran pocos.
Todo finaliza con el anticlímax de la batalla de Alarcos, donde Alfonso VIII se enfrentó sólo a un inmenso ejército almohade, perdiendo todo los territorios conquistados al sur del Tajo e incluso poniendo en riesgo la propia supervivencia del reino de Castilla y de todos los cristianos peninsulares. Alfonso VIII cometió varios errores, no esperó a los demás reyes cristianos que venían en su ayuda (quizá no con la premura que deberían, ya que llevaban muchos años de disputas, odios y reyertas a las espaldas) y, sobre todo, se enfrentó en batalla campal, jugándose el todo por el todo, a un enemigo que no conocía y al que no se había enfrentado nunca en campo abierto, desconociendo, por tanto, muchas de sus estrategias y tácticas de combate....pecó de soberbia, fiándolo todo a la brutal carga de la caballería cristiana y fue arrollado....El rey salvó el pellejo ¿Será esto suficiente para salvar Castilla y a los reinos peninsulares? Los siguientes años serán claves y serán narrados en la siguiente entrega de esta espectacular trilogía.
Nunca el fiel de la balanza de la reconquista estuvo tan cerca de caer del lado musulmán. Quizá los numerosos frentes a los que se enfrentaron los Almohades, sobre todo en la provincia de Ifriquiyya (norte de África entre Argelia y Libia), permitieron la supervivencia a largo plazo de los reinos cristianos peninsulares, aunque esto no lo solemos estudiar, acostumbrados a mirarnos nuestro propio ombligo histórico. Aquí asistimos al desarrollo de los acontecimientos de forma global y eso es lo que le da un valor extraordinario.
Muy recomendable