«Si no tengo amor, no soy nada», leemos en la «Primera carta de san Pablo a los corintios», uno de textos que componen la nueva y esperada trilogía de Angélica Liddell, junto a «Tandy» (inspirado en la novela «Winesburg, Ohio» de Sherwood Anderson) y «You are my destiny», una personalísima visión de la violación de Lucrecia, cuyo montaje llenó el Teatro Odéon de París durante doce noches consecutivas.
Con prodigiosa transparencia, y desde un punto de vista pasional, Angélica Liddell explora el lado luminoso de la existencia al tiempo que indaga en el sentido de lo sagrado y lo sacrílego, y medita sobre el amor, el silencio de Dios, la vanidad, la herejía, el poder del sexo sobre la voluntad, las transformaciones mágicas de los cuerpos… Una forma de «mística salvaje», ajena a toda ortodoxia y religión.
El libro lo completan unos bellos cantos de amor, en forma de Salmos, y el diario La novia del sepulturero, espejo en movimiento que nos permite observar no sólo el andamiaje mental donde nacen las obras aquí incluidas, sino también advertir de cerca la pulsación del pensamiento de una artista, según la crítica, «única, atrevida y paradójica, que no busca la adhesión fácil, y vive y crea al margen de la corrección política».
En los años ochenta Angélica Liddell Zoo, seudónimo de Catalina Angélica González Cano (Figueras, 1966), inicia su trayectoria artística como autora dramática. Tras cursar estudios de Sicología y Arte Dramático, forma en 1993 la compañía Atra Bilis en el entorno de la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid. Con ella llevará a la escena sus propios textos, iniciándose así en la dirección, la escenografía y la interpretación. Su proyección hacia la creación escénica ha seguido desarrollándose desde entonces, adquiriendo, en paralelo a su producción dramática, mayor complejidad y calidad creativa. Al mismo tiempo que ha transitado por otros géneros literarios, como la narrativa y la poesía, se ha deslizado hacia el mundo del performance y la instalación, dimensiones con las que su obra teatral está estrechamente ligada. Sus diferentes desarrollos artísticos deben entenderse como expresión a distintos niveles de un mismo mundo poético y una original personalidad creadora. Tanto su escritura dramática como su poética escénica llevan un sello peculiar que las hace fácilmente distinguibles. Sin detrimento de su diversidad, puede afirmarse una vez más el tópico de que un creador es autor de una sola obra, que se constituye como variaciones sobre una serie de temas convertidos casi en obsesiones, lo que confiere a toda su producción una sorprendente unidad y coherencia estéticas.
Definitivamente he encontrado a mi autora favorita de todas las que he leído en mi vida. Nunca me ha llegado a gustar tanto una escritora como Angélica Liddell y este libro ha vuelto a ser otra maravilla de las suyas. Quizás, yo no recomendaría empezar por esta obra porque me ha parecido algo más caótica que todas las que he leído anteriormente, así que yo aconsejaría leer primero “La casa de la fuerza” o “Una costilla sobre la mesa”. Sé que soy muy pesada 😁 pero si queréis leer algo diferente, desgarrador y visceral creo que es la escritora perfecta, al menos para mí 👌🏻
No te hace falta morir para hacer temblar la tierra. La huella de tus pasos es suficiente para sentir la oscilación secreta. Incluso las mesas donde me siento a comer arrojan tu eclipse sobre mi alma, pero encima de mí hay un hueco por el que ya veo las estrellas.
La fuerza de la prosa de Angélica Lidell se le clava a una dentro y la hace arder. Pocas veces he podido experimentar una pluma tan certera como la suya. No era lo que buscaba ni lo que más disfruto leyendo, así que no le daría más puntuación, pero es innegable que pocas escritoras crean imágenes con tanta fuerza y belleza misógina (las únicas palabras que me salen para definir la obra de esta mujer)
te enamoras de un hombre y ese hombre es Dios pero Dios no existe
un libro tan paradójico como tener lucidez en la oscuridad; me han gustado mucho las citas que ha incluido, pero se me ha hecho un poco largo al final, había partes que me hartaban
“A veces la tristeza es deliciosa. He salido a coger flores en cuanto han brotado. Parecía un asesinato”
"Solo un gran terremoto abriría las puertas de mi cárcel y soltaría mis grilletes. Sabré que me amas cuando empiecen a caerse los libros de las estanterías"
Conocí a esta escritora gracias a dos chicas que admiro ( Natalia y Nadia Risueño) que me introdujeron a una narrativa más dura, visceral en la que parte todo desde el dolor. Siempre he pensado que la verdad va entrelazada con la ternura, que todo lo frágil parte desde el cariño pero este libro me ha hecho entender que el dolor se esconde en el mimo y el afecto puede expresarse también en la mismísima brutalidad
El libro contiene fragmentos y frases que, al leerlas, parecen estar al rojo vivo. Una se sorprende al descubrir algo cabal en la loca misoginia y ansia autodestructiva que rezuman por todas partes. Todo el rato, me surge la duda de si lo que escribe es de verdad o si hay parte de ficción. Es valiente hablar con tanta crudeza de la gente que tiene cerca... No obstante, este libro me ha gustado menos que otras de sus composiciones. Quizás lo que me ha decepcionado es la estructura... o hay demasiadas elipsis, o bien todo es yuxtaposición, y punto. Algunos fragmentos se repiten aquí y allá, dentro de las diferentes partes que contienen, y eso produce una sensación de déjà vu extraña. Si estuviera segura de que esa sensación es intencionada, estaría de acuerdo, pero creo que es sólo la reutilización de fragmentos. Aparte, leía este libro con la esperanza de descubrir sus posibilidades escénicas, pero esta vez me parece que la obra es más poética que dramática.
madre mía estoy llena de emociones y sin capacidad de articular palabra alguna. Lo que Angélica escribe lo escribe sin tapujos y sin pelos en la lengua. Angélica escribe desde la herida, desde el dolor. Combinando la belleza, los cuerpos, lo grotesco y lo divino todo este caldo de cultivo hace que se te remuevan las tripas que te arañe las entrañas y que tengas ganas de escupirlo todo. Las imágenes que crea son potentísimas y su lectura llega a ser incluso incomoda por la severidad de las mismas. Una maestra de la palabra y de la belleza
Una de las mejores autoras contemporáneas que tenemos. En este texto explora a modo de diario muchos de sus temas habituales: la muerte, la Fe, la visión trágica de la vida, la violencia, el poder…
Es interesante volver a estas escrituras de 2013 para comprobar toda la evolución que ha ido teniendo esta poderosa creadora.
Terminadísimo en un día y estoy agobiada por tantas palabras y tantas imágenes porque también he visto una peli de Bergman y uf. Extraordinaria combinación por supuesto pero me duele el pecho. ¡Qué religiosa está Angélica en este libro!
Esta segunda trilogía que leo de Angélica Liddel me es más poética sin dejar esa espada caótica, manchada de sangre arcaica, gritando muerte y obscenidades hasta que el Alma llore penurias. Es un libro no apto para los cuerdos pues sus cerebros serán absorbidos por el cinismo más destructor. Precioso y peligroso libro. <3
Aquí, Angélica se muestra vulnerable, como una penitente que espera el castigo de un Dios que sabe que no llegará. El "diario del sepulturero" que está aquí incluido es la parte más interesante del libro, pues muestra el proceso mental y creativo que ha concluido en las obras aquí compiladas.