Dos hermanas y una madre que no se dicen toda la verdad. Cuatro días grabados a fuego en nuestra memoria colectiva. Otra novela inolvidable de Fernando Aramburu.
San Sebastián, julio de 1997. Mientras su marido está de viaje por trabajo, Maite recibe a su hermana Elene, que, tras pasar largos años en Estados Unidos, vuelve a su ciudad porque la madre de ambas ha sufrido un ictus. En los días que pasarán juntas, las hermanas y la madre conviven y conversan pero rehúyen decirse toda la verdad. También evitan mirar de frente la tensión social que las ETA ha secuestrado a un concejal de Ermua, Miguel Ángel Blanco, y amenaza con ejecutarlo si no se cumplen sus demandas. Los hechos históricos corren en paralelo a la intimidad de Maite, una mujer sensible, compasiva, atenta, pero atrapada en convenciones que le impiden abrir los ojos y afrontar la realidad. Fernando Aramburu lo ha vuelto a nos entrega una novela emocionante e inolvidable, otro hito en su narrativa, que lo afianza como uno de los grandes narradores europeos del momento; una historia que vuelve la mirada a la memoria reciente del País Vasco y cuyos personajes, retratados con hondura psicológica y profunda humanidad, nos conmueven, en especial su inmensa y memorable protagonista.
Fernando Aramburu Irigoyen nació el 4 de enero de 1959 en San Sebastián, Guipúzcoa, España. Es licenciado en filología hispánica por la Universidad de Zaragoza y desde 1985 reside en Alemania. Fue miembro del Grupo CLOC de Arte y Desarte. Considerado ya como uno de los narradores más destacados de su generación, es autor de tres libros de relatos: No ser no duele (1997), Los peces de la amargura (2006) y El vigilante del fiordo (2011), y de cinco novelas: Fuegos con limón (1996), Los ojos vacíos (2000), El trompetista del Utopía (2003), Bami sin sombra (2005) y Viaje con Clara por Alemania (2010), títulos que han sido distinguidos con el Premio Ramón Gómez de la Serna 1997, el Premio Euskadi 2001, el XI Premio Mario Vargas Llosa NH, el Dulce Chacón y el Premio Real Academia Española en 2008. Ha escrito también libros para niños, como Vida de un piojo llamado Matías (2004). Con Años lentos mereció el VII Premio Tusquets Editores de Novela.
Pues este libro no ha terminado de encajar conmigo. Es una novela cortita y sencilla, con una prosa clara que se lee muy bien, pero no la he disfrutado. Ni la historia ni las protagonistas han conseguido engancharme. Además, esperaba que la parte histórica tuviera más peso dentro de la trama, pero prácticamente se queda en un telón de fondo. Mi opinión en YouTube sin spoilers: https://youtu.be/Qp_PJMkDAkA
No he entendido qué tipo de historia quería contar el autor (y no tengo muy claro que él mismo lo supiera), pero me ha dado la sensación de que todos los temas (Miguel Ángel Blanco, violencia machista, infidelidad) están metidos con calzador y dejados a medias. Vamos, que no me ha gustado nada.
Me gustó mucho "Patria" Me gustó mucho "Los vencejos" No me ha gustado absolutamente nada "Maite", a mi juicio un bodrio impresionante, al cual le doy una estrella porque no existe la posibilidad de darle cero estrellas. Me parece increíble que un donostiarra haya escrito semejante "culebrón" ñoñostiarra, con unos personajes insoportable que te caen a cada cual peor, mezclando palabras en euskera y metiendo con calzador frases en inglés, que no hacía ni puñetera falta. No quiero hacer sangre y además debería hacer spoiler si sigo pero hace tiempo que un libro no me ponía de tan mala uva. Por si acaso, aclaro que soy de esa tierra y tengo ya una edad, y por tanto algo sé del carácter donostiarra. Tal vez el Sr. Aramburu lleva demasiado tiempo en Alemania...
No sé qué decir...aver sin tener en cuenta como lo publicitan me ha encantado, dos hermanas que se reencuentran después de 13 años porque la madre ha sufrido un ictus, nada es claro en ellas...no se cuentan la verdad de sus vidas. El libro está tan bien escrito que sólo eso ya es motivo suficiente para la nota pero no entiendo que se venda poniendo como que el asesinato de Miguel Ángel Blanco es pieza fundamental de esta historia, no es así, simplemente transcurre la historia en los días del secuestro y muerte, está sí...pero de fondo
Lo que sea que Aramburu piensa que funciona en la novela, no lo hace. Aún así, le pongo esta nota por las excelentes reflexiones que contiene sobre la barbarie de ETA.
¡Qué decepción! Patria es una enorme novela, que sabe transmitir todo el dolor de la realidad vasca de los años de plomo, pero esta Maite, que parece escrita para ser una heredera en su estela, es una narración fallida en la que se intentan mezclar dos elementos inmiscibles, el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco y la vida insulsa de una burguesa donostiarra.
¿Cuál es la intención de Aramburu con esta mezcla imposible? Si era emocionarnos y concienciarnos con el sufrimiento de un inocente, creo que no lo consigue, al menos conmigo: tengo presentes aquellos días y la manera en que el autor los presenta me los distancia más que recordármelos. ¿Puede ser que quiera evidenciar la dificultad de las relaciones familiares, un clásico en la literatura y en la vida? La verdad es que presentarlo a través de un personaje que no suscita ni la más mínima empatía y, además, usando recursos como la "autoentrevista" y los "castillos", que resultan fallidos e incluso ridículos, es la peor de las maneras para conseguir implicar al lector.
He quedado cansada de cafés con leche, oscuridades, supositorios y comidas familiares; estaba deseando acabar el libro aún sabiendo que el final iba a ser tan previsible y anodino como el resto de la narración. Bien por los paseos por San Sebastián y por algún personaje secundario, pero poco más. La verdad, no es una novela a la altura de otras de su autor.
3,5 estrellas Pongo 4 por la calidad narrativa del autor Como siempre leer a Aramburu es leer algo bien escrito. Es un gran observador de la sociedad, de las personas y un excelente contador de historias. Esta historia es prolija, sin errores, pero es lineal, y no me conmovió. Es la historia de dos hermanas que podría ser la de cualquiera, el contexto y conflictos políticos solo nos dieron el marco, por lo demás fue una historia del día a día. Repito me gusta mucho como escribe el autor pero esperaba emoción y sorpresa. Por supuesto recomiendo su lectura.
Una decepción, Aramburu tiene una bonita prosa pero es lo único que tiene este libro, al que ha querido situar en el marco temporal de el asesinato de Miguel Ángel Blanco pero que no tiene nada que ver con ello y supongo que lo habrá hecho por intentar seguir un poco el boom de Patria. Los personajes insultos, la trama nula y el final en la misma línea.
Es imposible leer Maite sin pensar en Patria. Y quizá ese sea parte del problema.
Cuando entendí —o quise entender— que esta novela se iba a situar en torno a uno de los episodios más duros relacionados con ETA, el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, me lancé a leerla sin dudar. El punto de partida no podía ser más potente: San Sebastián, julio de 1997, cuatro días clave, una familia, y la historia latiendo de fondo.
Pero lo que promete no es lo que ofrece.
La novela se centra en Maite, que recibe la visita de su hermana Elene tras trece años sin verse, mientras su madre se recupera de un ictus. Y sí, todo ocurre mientras fuera pasa lo que pasa… pero ese “fuera” apenas entra de verdad en la historia.
El problema, al menos para mí, está en los personajes. Maite es desconcertante hasta el extremo: se hace entrevistas a sí misma, se refugia en sus “castillos”, observa la realidad como si no fuera con ella… Más que compleja, se me ha hecho exasperante. Por momentos da la sensación de que no hay nadie al volante. Y su hermana no consigue compensarlo.
La narración, además, arranca de forma algo confusa y nunca termina de despegar. Te mantiene ahí, sí, pero más por inercia que por verdadera implicación. Y el final… no sorprende. Es más bien el que llevas imaginando desde bastante pronto.
No diría que es una mala novela, pero sí una que se queda muy lejos de lo que parecía prometer. En mi caso, la sensación final ha sido de oportunidad desaprovechada.
¿La recomendaría? Con reservas. Sobre todo si vienes esperando algo en la línea de Patria. Porque entonces, probablemente, te pase como a mí: que te quedes un poco chafada.
Una lectura que destaca principalmente por su profundo enfoque en los personajes, dotándolos de una personalidad muy marcada y de un bagaje emocional y psicológico que se siente real en cada página. Lo más emocionante del relato es, sin duda, el proceso de reencuentro entre las hermanas tras muchos años de separación; Aramburu logra retratar con gran sensibilidad cómo consiguen reconstruir su vínculo, generando una confianza mutua que les permite compartir sus vivencias y sentimientos más profundos.
Aunque la sinopsis puede llevar a pensar que el peso de la trama recae sobre el conflicto político, el contexto histórico y social (marcado por los años del terrorismo de ETA y el impacto del secuestro de Miguel Ángel Blanco) funciona aquí como un trasfondo que enmarca la vida de los protagonistas, pero no es el tema central. Es una decisión narrativa que permite que la historia se sienta más íntima y humana, alejándose de la épica política para centrarse en las heridas cotidianas y en la memoria personal de quienes vivieron aquella época.
No obstante, la novela deja alguna sensación de cierre incompleto en ciertas subtramas. En concreto, la relación de Maite con su marido se introduce como un elemento relevante, pero su resolución resulta un tanto ambigua. Personalmente, me habría gustado un desenlace más claro o definido para ese conflicto matrimonial, ya que queda algo desdibujado en comparación con la solidez del resto del libro. En definitiva, es una obra muy recomendable por su capacidad para explorar la reconciliación familiar y la psicología de sus personajes.
La novela me parece interesante sobre todo por cómo trabaja el tema de las apariencias y el autoengaño en las tres mujeres protagonistas. Cada una construye una imagen hacia fuera que no coincide con lo que realmente siente: Manoli intenta aferrarse a su pasado mientras teme la vejez y la soledad; Elena proyecta una vida decidida y exitosa en el extranjero Maite vive dentro de una felicidad que, en el fondo, sabe que no es del todo real.
El final de la obra es claro, pero resulta demasiado rápido y fácil en su resolución. Da la sensación de que el desenlace no tiene el peso suficiente y que los problemas se cierran de forma algo precipitada.
Además, me parece muy interesante la relación entre la historia personal de estas mujeres y el contexto histórico que viven, especialmente el impacto del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco. Este acontecimiento marca un momento en el que parte de la sociedad española pierde su “inocencia” y muchas personas pasan del miedo pasivo, especialmente en el País Vasco, a manifestarse activamente, saliendo a la calle.
De alguna manera, creo que ese movimiento colectivo funciona como un paralelismo con las protagonistas: todas ellas, a su manera, también están enfrentándose a sus miedos. Manoli lucha contra la soledad y el abandono, Elena rompe con la vida que había construido, y Maite empieza a enfrentarse a la verdad que llevaba tiempo evitando. Igual que en la sociedad, hay un paso del silencio a la acción.
En conjunto, la novela plantea ideas interesantes sobre el miedo, la identidad o las apariencias, aunque, en mi opinión, el desarrollo final no termina de estar a la altura de todo lo que promete.
Mi primer audiolibro! Ns cómo el haberlo escuchado en vez de leído puede haber influido en mi experiencia, pero la verdad es que me ha gustado más de lo que esperaba (el tema de los audiolibros).
Maite está completamente delulu (and I´m here for it), plantea también la cuestión del sentimiento de pertenencia a Euskal Herria (con Elene y su vida en EEUU) y toda la problemática de ETA y el nacionalismo vasco. Sin embargo, todo esto transcurre más bien en un segundo plano de la relación de Maite con su familia: su marido, su madre y, sobre todo, su hermana Elene. Lo he disfrutado bastante y me ha tenido enganchada.
Pues otro más en la línea de Aramburu. Transcurre en un espacio temporal de tres días, y la manera de atraparte y contar tanto con tan poco me ha recordado a la de ‘El niño’. Además, todo el tema de Miguel Ángel Blanco y cómo traspasó los medios de comunicación, hasta meterse en el día a día de los españoles de aquel momento, te remueve un poco. Regalito final con esa última sorpresa del 11 de julio 🤫
No he acabado de entender la historia ! Esperaba algo más de este libro ! La historia de estas Dos Hermanas y donde se desarrolla a la par de los acontecimientos podía a ver sido más emocionante, más impactante más dramática si cabe . Pues para mí , deja en el tintero muchas cosas ! Pensaba que iba ser algo más ! Quizás tenía muchas expectativas!
Novela peculiar. Reconocible el estilo del autor: nos sitúa con aparente sencillez en lo doméstico, mientras nos vuelve a poner frente a la barbarie de ETA. Sin embargo, en mi opinión, el recurso literario onírico utilizado no termina de encajar.
Es una obra menor. Siempre aborda Aramburu temas de interés, pero en esta ocasión, en mi opinión, los personajes tienen rasgos tópicos y el argumento es un poco superficial
Historia de Aramburu que no defrauda. La excusa de una enfermedad de una madre hace que sus dos hijas y ella misma se reencuentren después de una ausencia larga de una hermana en EEUU. La trama ocurre en San Sebastián y en un fin de semana en el que la banda terrorista ETA secuestra y asesina a Miguel Ángel Blanco. La historia la sostienen los personajes femeninos, sobre todo Maite, que gracias a sus “especiales entrevistas” y sus “castillos” nos va relatando los acontecimientos de esos cuatro días. Su empatía con los que sufren, su día a día con su madre, y la relación con una hermana casi desconocida, los secretos que ambas hermanas guardan y que definen su carácter y su forma de vida. Me encanta el recurso del autor cuando usa esas entrevistas que se hace a sí misma Maite en donde las reflexiones que hace son las que nos remueven y nos acercan o alejan del conflicto terrorista.
“A un tiempo quiero y no quiero saber. No ignoro que las cosas también suceden aunque una las ignore; pero, mientras las ignoro, al menos para mí no han sucedido y, por tanto, no han sucedido del todo.”
Este pasaje es una de las reflexiones de Maite y que al final nos indica su carácter y su conformidad con respecto a su vida y a los acontecimientos que van sucediendo en esos cuatro días. Recomendable.
Abandonado al 31% El libro parece escrito por dos Fernandos. Y es que no me ha gustado nada la protagonista ni todo lo que envuelve a la historia, a parte que el ritmo brilla por su ausencia. En cambio, las pocas píldoras que ha dado sobre eta hasta que he abandonado el libro me han encantado.
Molt ben escrit. Té descripcions increïblement boniques. En canvi, la història és moderadament interessant. M'encanta el personatge de Maite, sobretot la seva capacitat de fer-se entrevistes a ella mateixa i de somiar "castells". Em sap greu que en el llibre no quedi resolt si el seu marit li ha mentit. El personatge de la mare m'ha desagradat ja que amb 64 anys la descriuen com una vella que no surt de casa i només veu telenovel·les. Esperava més del personatge de la germana Elene. Paral·lelament s'explica el segrest i fatal desenllaç de Miguel Àngel Blanco. Està bé recordar un fet tant terrible, impactant i mediàtic del qual no ens podem oblidar com a memoria col·lectiva. Recomano la lectura d'aquest llibre especialment per la seva escriptura detallada, pulcra i captivadora.
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Me ha encantado, enganche desde la primera página. Mezcla la vida de una mujer y de sus 2 hijas, una de ellas vive en EEUU que vuelve después de muchos años y con uno de los acontecimientos más importantes habidos en la historia de España con ETA, el asesinato de Miguel Ángel Blanco. Yo sufrí mucho ese acontecimiento pero no estaba en Euskadi, por eso este libro expresa desde una vasca, la manera de afrontar el secuestro.
En primer lloc pensava que el context històric tindria mes pes en la novel·la, però realment només es un taló de fons, i la trama no m’ha semblat prou potent per compensar aquesta expectativa frustrada. Dit això, m’ha semblat interessant el paral·lelisme que existeix entre la vida privada de les protagonistes i la societat i context polític en el que viuen, en el sentit de les coses que expressen, les que callen per por, les que fan veure que no veuen, etc.
Un batiburrillo de temas, metidos con calzador y fatalmente desarrollados. Y bastante oportunistas - el asesinato de Miguel Angel Blanco como trasfondo no es más que un gancho fácil para el lector que se enamoró de Patria. Me queda la duda de si los diálogos entre la familia están a ratos escritos por una IA.
Esperaba más de esta novela. Aunque el estilo es ágil y reconocible, la historia se me queda corta. Demasiado cotidiana, con hilos que no conducen a ninguna parte y un transfondo histórico que tampoco se acaba de integrar en la trama de la.novela.
Esperaba continuamente ese giro que nunca llegaba. Y no llegó.
Una sosería nivel top. El autor escribe muy bien, es verdad. Pero coño, que mal empleado está ese talento. De fondo el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, pero vamos, que igualmente podría haberlo situado en cualquier otro marcó temporal. Entiendo que lo usa como gancho. Nada más. Algunas cosillas, mola que las protagonitas quieran, o mejor se planteen meter en una residencia a su madre, con 64 años. Vale que le diera un ictus pero la señora está mejor que las hijas. Igual al que había que meter es a Aranburu. Sumamente ridículo. El final lo del Ticket de compra. Coño que ya ahí viene lugar y fecha. La prota cornuda, tan feliz con sus castillitos oníricos. No ha visto un Ticket del Corte en su vida . Y la relación de la pareja..madre mia, te puedes hacer diabetico.
Lo de los Castillos...tanpoco cuaja, pero bueno eso al final sería hasta lo de menos, pq la idea está bien. De la hermana "fea," ni comento. Cero interés su vida y lo que trata de contar. Aburre.
En resumen una historia insulsa. Un libro muy flojo.
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Una novela sin más, una historia de malos tratos unida a otra de infidelidad consentida y de fondo los días que transcurrieron entre el secuestro y asesinato de Miguel Angel Blanco.
Aramburu siempre es bien. Entreteje las historias de una forma tan natural y, a la vez, tan poco lógica, que solo puedo elogiar su pluma y desear que deje de dormir para que escriba mucho mucho más.
Hay lecturas que te devuelven de golpe a un momento exacto de tu vida. Esta historia nos sitúa en esos cuatro días de julio que todos los que vivimos el secuestro de Miguel Ángel Blanco recordamos con nitidez; yo aún puedo revivir qué hacía y dónde estaba a las cuatro de la tarde de aquel día fatídico.
En este marco histórico, el autor nos presenta a una madre y dos hijas, tres mujeres peculiares que protagonizan una trama íntima y profunda. Todo estalla cuando Maite, casada con Andoni, recibe la visita de su hermana, que regresa del extranjero tras trece años de ausencia para intentar pulir las rencillas del pasado.
Lo que más me ha impresionado es la construcción de la protagonista. Es un personaje real, empático y lleno de matices que se cuestiona constantemente a sí misma. Me llamó mucho la atención cómo el autor utiliza los diálogos internos, saltando de la tercera a la primera persona de una forma tan magistral que te hace sentir que entras en su mundo paralelo. La relación entre las hermanas es de un realismo increíble, y la narración, directa y sin rellenos, acumula una fuerza que te impide soltar el libro.
Aunque admito que no llega al nivel de Patria, me he encontrado con una novela sumamente fácil de leer, entretenida y muy emotiva. El estilo narrativo del autor me sigue fascinando, aunque me ha quedado una pequeña espina clavada con el cierre: una de las tramas se deja totalmente abierta a la interpretación del lector y, personalmente, hubiera preferido un final más cerrado para ese tema. Aun así, es una lectura que remueve por dentro y engancha de principio a fin. Mi valoración 9/10.