Park Jiwoong es un problemático. Su vida está estancada entre el fracaso y las peleas callejeras por apuestas. Cuando cree que nada puede ir peor, su hermano Jihoon, guardaespaldas del hijo de un poderoso empresario, es asesinado cumpliendo su deber. Jiwoong necesita respuestas y no piensa esperarlas; irá tras ellas. Por eso decide tomar el puesto de Jihoon como guardaespaldas, para estar más cerca del único testigo de la muerte de su hermano: Lee Yohan. Lee Yohan vive encerrado en una rutina controlada, marcada por su diagnóstico de esquizofrenia paranoide y las expectativas de una familia que prefiere silenciarlo antes que comprenderlo. Aislado y precavido, ha dejado de esperar que alguien se acerque sin miedo. Hasta que Jiwoong aparece: brusco, terco, honesto. Lo que comienza como una convivencia tensa, marcada por el rechazo y el silencio, da paso a una relación inesperada: dos mundos rotos que, al rozarse, empiezan a sanar. Pero mientras Jiwoong intenta descubrir la verdad detrás del asesinato de su hermano, ambos se ven arrastrados por secretos familiares, mentiras y sentimientos que ninguno de los dos está preparado para enfrentar. A veces, encontrar a alguien que te vea de verdad es la forma más pura de salvación.
Lo único real somos nosotros ha sido una historia que me ha sorprendido por la profundidad emocional que esconde tras su trama de misterio, asesinato y romance.
Aunque la historia cuenta con giros interesantes y una lectura muy ágil, lo que más me ha gustado han sido sus personajes y todo aquello que arrastran consigo.
Yohan fue, sin duda, el personaje con el que más conecté. Al principio aparecia menos en el doble POV y yo quería leer más sobre él, conforme avanza la lectura se extienden mas sus apariciones y pensamientos. La autora aborda la esquizofrenia paranoide con sensibilidad y humanidad, permitiéndonos comprender no solo la enfermedad, sino también el dolor de sentirse una carga, un problema o alguien que nunca termina de encajar. Su evolución me pareció una de las partes más bonitas de la novela.
Jiwoong, por otro lado, carga con heridas diferentes. La rabia, la frustración y una coraza construida a lo largo de los años esconden un personaje mucho más vulnerable de lo que aparenta en un principio. Me gustó especialmente descubrir todo aquello que se ocultaba detrás de su actitud impulsiva y distante.
La relación entre ambos me transmitió algo más profundo que una simple historia de amor. Sentí que nace desde el reconocimiento mutuo, desde la confianza y la necesidad de encontrar un lugar seguro donde poder mostrarse sin miedo. Es una relación que evoluciona poco a poco y que encuentra su fuerza en el apoyo mutuo.
Otro aspecto que me pareció muy destacable es cómo la novela trata la soledad. Ambos protagonistas la viven de formas distintas, pero terminan encontrando en el otro un refugio donde sentirse comprendidos y aceptados.
Al terminar la lectura me quedé con una sensación muy bonita de superación, crecimiento personal y esperanza. Más allá del romance, es una historia sobre aprender que nuestras heridas, nuestros miedos o nuestras enfermedades no definen todo lo que somos.
Una lectura emotiva, con personajes que evolucionan, una buena dosis de misterio y un mensaje que permanece contigo después de cerrar el libro.
no solo este libro está repleto de escenas de romance que me hicieron chillar cual fangirl de One Direction con trece años, sino que también me llevé VARIOS cachetadones de cara porque DIOS MIO los plot twist, la acción, el crimen y la tensión en este libro NUNCA se terminaban!!! sobre los personajes tengo varias cosas que decir... Jiwoong al principio me cayó como el culo, porque no había otro personaje más tarado -y que tomaba las decisiones más boludas- que él en pleno duelo de su hermano. Peero, su desarrollo de personaje fue increíblemente sutil y hermoso. Terminé empatizando más con él que con nadie más en la novela, posta lo amo ahre
Yohan es otro personaje que me gustaría resaltar: él sufre de esquizofrenia paranoide, trastorno mental el cual yo no estaba familiarizada y, a decir verdad, también tenía mis propios prejuicios sobre ella. Su punto de vista me ayudó a entender MUCHÍSIMO más a las personas que padecen de este trastorno, pues no es fácil vivir con los síntomas, y además convivir con los prejuicios de la gente que te tachan de "loco que se escapó del loquero" y nada más. Él fue mi protegido durante toda la fakin lectura, y no me arrepiento de acobijarlo bajo mi ala de mamá luchona jeje
otras cositas que me gustaría aclarar: Seojun es mi novio, Dohyun todavía le debe plata a Jiwoong, Bada eras re insoportable con tu papá no te soporté mucho en esos momentos pero después me caíste un poquito mejor, RIP Jihoon
"Lo único real somos nosotros" es un libro MUY fácil de leer, entretenido por donde lo mires, reflexiona sobre la soledad, la importancia de la salud mental, el encontrar a alguien que te entienda en un mundo de gente incomprendida. habla sobre la dificultad de diferenciar las voces (las inseguridades de uno) del mundo real, entender cuándo algo es verdad y cuándo algo es solamente el miedo hablando por nosotros...
Esta novela me rompió el corazón y me lo volvió a pegar.
Creo que Mel hace un trabajo excelente transmitiendo lo importante es que alguien nos vea, aún en nuestros peores momentos. En esta novela se tocan varios temas: el duelo, la salud mental, el aprender a aceptarse a uno mismo, el cómo a veces necesitamos la ayuda de alguien más para poder hacerlo. Se hace desde el respeto. Ver cómo los personajes van encontrando su propia fuerza me dejó el corazón calentito.
Es de esas novelas que sé que voy a leer una y mil veces, y que probablemente esté entre mis mejores lecturas del año.
Me gustó mucho la historia; tiene misterio, tiene romance y tiene mucho de autoconocimiento. Es fácil encariñarse con los personajes: no tienen miedo de presentarse con sus luces y sombras. Y siempre es un placer leer una autora argentina
El libro me gusto bastante. Los protagonistas son desamparados tiernos. Pero siento que el suspenso fue resuelto bastante rápido. Y no me vi venir esa resolución del caso. Después el burn slow fue hermoso. El tema de la salud mental de uno de los protagonistas fue excelente me encanto.
Cuando leí la nota de la autora al inicio del libro me di cuenta que esta historia me iba a gustar muchísimo ya que, no solo trata sobre un romance entre Yohan y Jiwoong, sino que nos muestra un panorama más amplio sobre sus vidas, sus temores y la dificultad de afrontar la soledad.
Me encantó el personaje de Yohan. Saber que tiene una patología mental como es la esquizofrenia paranoide me hizo empatizar muchísimo con él. Y el tema me toca muy de cerca porque trabajo en una institución de Salud Mental y a diario veo a personas como él luchando por salir adelante a pesar del prejuicio que tiene la sociedad y la culpabilidad que sienten por considerarse una carga para su familia y allegados.
Jiwoong al principio me pareció muy chocante. Pero a medida que avanza la historia pude ver qué detrás de esa frialdad que demuestra hay una persona vulnerable que posee traumas sin resolver y pasa por situaciones que desestabilizan su realidad, como la pérdida de un ser querido.
Ambos protagonistas hacen que esta novela tenga momentos críticos, misteriosos y dramáticos. Me gusta que su relación se desarrolle de a poco, que la confianza se construya con acciones y que manos se conviertan en el lugar seguro del otro sin siquiera darse cuenta.
Realmente es una historia muy bonita que merece la pena ser descubierta. Yohan y Jiwoong dejaron una hermosa huella en mi y esta historia se convirtió en una de mis favoritas. Así que los invito a conocerlos y les aseguro que una vez que inicien no van a poder parar.