Ningún otro filósofo de la Antigüedad ha sido tan maltratado y trivializado por una tradición exegética hostil como EPICURO (ca. 341-270 a.C.). El presente estudio de CARLOS GARCÍA GUAL revisa críticamente el hedonismo epicúreo, filosofía postaristotélica que contempla el desconcierto ante los grandes ideales heredados, propone un nuevo sistema cuya coherencia importa más que la originalidad, sustituye la metafísica idealista por el materialismo y sienta las bases para una ética individualista. El epicureísmo representa, junto al escepticismo y el estoicismo, la madurez del pensamiento sistemático griego, cuya crítica del pensamiento de Aristóteles y del atomismo democriteo es compatible con la aceptación de aspectos fundamentales de ambos, de forma tal que la innovación se inscribe dentro de la continuidad de la historia del pensamiento griego.
Filosofía hippie que identifica la felicidad con la ausencia de dolor y tal. Fueron tan hippies, los epicúreos, que hasta inauguraron la primera comuna de perroflautas (con la salvedad de que ahí se iba a filosofar, y no a fumar canutos... supongo).
Excelente trabajo de síntesis del pensamiento de Epicuro. A través de los escasos textos originales que de él se conservan, descubrimos un personaje muy distinto del que nos ha legado la tradición; retiradas las críticas, descalificaciones y malas interpretaciones que los estoicos y cristianos fomentaron durante siglos, aparece un filósofo de primer nivel que derrocha sabiduría perenne:
El más espantoso de todos los males, la muerte, no es nada para nosotros porque, mientras vivimos, no existe la muerte, y cuando la muerte existe, nosotros ya no somos.
La conclusión, que ya debería ser vox populi, es que Epicuro no fue un hedonista como los cirenaicos: el placer que buscó fue el de la tranquilidad del alma, la ausencia de dolor, la contemplación. Su sistema se construye desde el materialismo y el sensualismo (razón por la cual ha sido atacado por todo idealismo posterior), y solo desde ahí puede comprenderse y practicarse su ética, que es medicinal y universal.
Epicuro es un filósofo muy incomprendido, su frase de que el bien supremo es la búsqueda del placer ha sido mal interpretada para justificar una vida de lujos y buena comida.
Ironicamente en el sentido de que el lo usaba implica vivir una vida sumamente frugal desprovista de lujos innecesarios.
Sus conceptos tiene cierta similitud con la senda media del budismo, por lo que no ha faltado la sospecha de que podían haber influido en él.
El autor nos presenta material de Epicuro y nos lleva de la mano para comprender El pensamiento de este filósofo adelantado a su tiempo.
como me gusta este señor eh. tener un jardín y reunirte con tus colegas y saborear los pequeños placeres de la vida sin meterte en política y sin la preocupación de la providencia divina...suena a algo q me encantaría
"Nadie por ser joven vacile en filosofar ni por hallarse viejo de filosofar se fatigue. Pues para nadie es demasiado pronto ni demasiado tarde en lo que atañe a la salud del alma" (Epicuro, Carta a Meneceo)
Epicuro de Samos fue un filósofo del siglo IV a.C., en plena desintegración de las clásicas polis griegas. El mundo después de Alejandro Magno se ha vuelto cosmopolita, y los viejos griegos menguan con sus ideales. La política es una actividad peligrosa, y los asesinatos, rencillas y clima violento predominan en Atenas. Académicos, peripatéticos, cínicos y estoicos proponen una u otra forma de filosofía para tiempos caóticos. Por ese entonces, Epicuro se instala en Atenas, con una huerta, un jardín, e invita a mujeres y hombres, esclavos y libres, sin ninguna distinción, a filosofar como amigos. Lejos del ruido político y las conjuras, el Jardín, como se conocerá su escuela, proporcionará una alternativa de vida filosófica en medio del ruido del mundo.
Carlos García, filólogo y helenista, nos lleva a través de la vida y obra de uno de los últimos grandes filósofos griegos. Vida y obra malentendida, distorsionada, odiada y censurada por sus propios compatriotas, filósofos de otras escuelas y más tarde el cristianismo. Solo nos quedan algunos escritos, fragmentos y noticias de Epicuro. Este libro contiene gran parte de esos restos. Así podemos encontrar las cartas a Meneceo y a Heródoto, las Máximas Capitales, entre otros restos. A Epicuro se le conoce como el filósofo del hedonismo. Pero si bien el placer era central en su filosofía, no tiene nada que ver con un placer vulgar. Todo lo contrario. Hay toda una construcción ética alrededor, pero no solo ética, sino una física, atomista, materialista y que rompe muchos esquemas, tanto religiosos como filosóficos de su época.
Pese a todo el rigor que cayó sobre la Escuela del Jardín, su influencia no decayó, sino que persistió a través de filósofos latinos como Lucrecio, historiadores como Diógenes Laercio, y siglos después con Giordano Bruno y el mismo Nietzsche.
Así, este librito es una magnífica introducción a uno de los grandes filósofos de la antigüedad, y que a pesar del tiempo que nos separa, contiene un mensaje que aún hace sentido.
La filosofía de Epicuro se presenta en su época como disruptiva no por el echo de aportar grandes novedades en los sistemas filosóficos si no por su gran coherencia; retoma como base de su sistema las teorías de Democrito con las que fundamenta su sistema físico, sin contar con tecnología para verificar o corroborar sus supuestos se acerca a ideas que en la actualidad forman parte de nuestra teoría física moderna.
Otro postulado que es importante contemplar es el de su hedonismo, que ha sido muy equivocamente interpretado, parece una paradoja la acepción moderna con la que el pretende describir; planteando el placer como la finalidad de la vida del hombre, esta definición mucho mas amplia en su contexto original se refiere a la búsqueda de los placeres de la mente, dejando en segundo plano los placeres de la carne.
"La carne concibe los limites del placer como ilimitados, y querría un tiempo ilimitado para procurárselos. Pero la mente que ha comprendido el razonamiento de la finalidad y el límite de la carne, y que ha disuelto los temores ante la eternidad, pone a nuestra disposición una vida perfecta y para nada requerimos ya de un tiempo infinito..." (MC 20)
Más que una recomendadísima lectura del, probablemente, filósofo post-aristotélico más pragmático que hubo. El libro me ha gustado tanto por el estilo como por su disposición. Es una obra entre el manual filosófico clásico y la divulgación. Agradezco esa ataraxia formal, aun cuando aprecio la petulancia de la erudición. Se agradece mucho la explicación tan suave en torno a la Física y Epistemología epicúrea.
Sobre todo, el autor invita a reflexionar los textos no solo desde la perspectiva de los antiguos, sino desde una precisa perspectiva nietzscheana, cuya sobriedad de temperamento sorprende. Los textos que se recogen son los presentados en las Vidas de Diógenes Laercio.
Una lectura estimulante, en lo personal, por mi orientación estoica desde que leí Séneca en mi adolescencia. Aunque Séneca no sea estrictamente estoico a la griega —pues es sabido que los viejos romanos estoicos no tomaban muy en cuenta, por no decir que eludían, la importancia de la Física en las corrientes griegas—, la permanencia estática de la existencia me cautivó. Con Epicuro la ataraxia nunca llega a ser apatía. Pragmáticamente consecuente.
Il y aurait dans ce qu’on appelle l’histoire de la philosophie certaines pensées qui se montrent hors du temps, ce que Nietzsche fera bien en appeller intempestif. Et la pensée epicuréenne est certainement une d’entre elles. Ce qui nous offre Epicure c’est le plus grand des cadeaux, la possibilité de faire de la vie pas une chose à laquelle il faut survivre, en passer, résister, supporter, comme Schopenhauer ou le christianisme auraient affirmé, mais quelque chose de beau, de plaisant, de désirable. C’est assuré que le christianisme devait écraser l’épicureisme —et même aussi la doctrine stoiciènne, à dépit de son caractère beaucoup plus triste— avant de pouvoir s’affirmer au monde, pour faire du monde un lieu de tristesse et désespoir et de la vie la plus hasardeuse des épreuves. En concernant cet œuvre, ce livre est un document exquisite, merveilleux, absolument essentiel pour la bonne comprehénsion de la pensée d’Epicure, qui contient ce qui nous reste de ses écrits —à peine deux lettres et quelques aphorismes— et qui les développe avec un soin extrême.
El filósofo de la opulencia- Un jardincito, higos, quesitos y además tres o cuatro amigos, ésa fue la opulencia de Epicuro.
Un acercamiento minucioso y accesible a la obra de Epicuro: el hedonista racional, y uno de los caminos secundarios de la filosofía occidental. García Gual pone a nuestra disposición su ingente sabiduría y examina este pensamiento menos transitado que otros con rigor, simpatía y deteniéndose en lo primordial. He leído los textos de Epicuro y otras obras dedicadas a su filosofía como las de Emilio Lledó o Walter F. Otto, y esta es la que más he gozado. Sin duda, es una buena introducción para legos en el epicureísmo, como lo soy yo mismo. Si alguien quiere internarse en el Jardín podría ser una buena manera de empezar. Su pensamiento no será para todo el mundo y es así como debe ser. Pero como dejó escrito el de Samos: “Esto lo digo no para muchos, sino para ti; pues somos un público bastante grande el uno para el otro”. Una lectura muy placentera.
Es un magnífico libro introductorio a la filosofía epicúrea, empezando con una buena situación histórica y a continuación desgranando capítulo a capítulo los fundamentos de la misma.
Destaco la siguiente frase del autor que resume a las mil maravillas la visión de Epicuro: "...Materialista, antimetafísico, buscador de un felicidad terrena sobre las bases del placer y la amistad, defensor de la autosuficiencia y de la liberación del individuo frente a los lemas retóricos y a las imposiciones de una sociedad alienante y represiva."
Junto con su aproximación a temas trascendentales como la muerte o la amistad, tratados con simplicidad y sentido práctico, no cabe duda que estas ideas tienen cabida a día de hoy, más de dos mil años después.
Carlos García Gual ha guiado mi conocimiento sobre la filosofía posaristotélica como jamás pensé ser guiado. Hace poco con los cínicos y ahora con Epicuro. A ambos les debo grandes enseñanzas sobre sus relaciones con los estoicos y los cínicos, así como un matiz más alegre y amable con mi propia vida como lo es la ataraxia (en contraste con la apatheia). Epicuro es un grande que no debe ser menospreciado ni por asomo. Las "Máximas Capitales" son el ejemplo perfecto sobre cómo la ética epicúrea procuraba, ante todo, la mayor serenidad posible que alguien pudiese alcanzar, y el esfuerzo que se puede ejercer para obtenerla. Gracias a estos muchachos por tanto.
Erudito, profundo, sencillo pero no simple. Leer a Carlos García Gual sobre Epicuro en tu propia lengua es un placer (no sé si natural y necesario, pero sí bienvenido).
La lectura de este libro me ha proporcionado un gran placer, y por tanto me ha llevado a la felicidad, como propugnaba Epicuro. Y me ha supuesto conocer a un gran sabio, Carlos García Gual, que tiene un estilo claro y sencillo digno de toda mi admiración. Me recuerda a esa sencillez y claridad de grandes sabios como José Luis Aranguren o Emilio Lledó, filósofos a los que admiro. Libro muy recomendable para estudiantes de filosofía.
Esperava un expert, amb alguna tesi pròpia, idees originals...
Vejam, explica tota l'obra d'Epicur per temes. Primer posa el text d'Epicur, íntegre, i després el comenta. El comentari és fluixet, aporta poc, jo diria que és repetitiu fins i tot. Les coses més interessants que s'hi diuen són cites de veritables experts com per exemple el gran Carlo Diano. Aquest màquina no té obra traduïda al castellà, pràcticament, pel que sempre és un plaer sentir a parlar de les seves idees.
No em fa la sensació que hagi après gaire i, joder, pel tipus de format el llibre és llarg de collons. M'ha costat molt de llegir. També perquè els textos originals ja els coneixia i, és clar, se'm feia pesat.
Malgrat tot és una visió força completa i compacta del pensament d'Epicur. Està tot ben ordenadet i bé, al capdavall el volia per si mai he d'explicar l'autor a algun adolescent. Crec, però, que no n'hi haurà prou.
Carai, és que he sentit a parlar tant bé d'aquest senyoro que ha aconseguit decebrem. A l'altre llibre que en llegia no fa gaire on parlava del zumbat aquell graffitero d'Enoanada, tenia un capitulet dedicat a l'Epicur de Nietzsche. I bàsicament era Nietzsche alabant-lo quan, joder, Epicur és dels grans enemics de Nietzsche, no? El defensa de les acusacions de cerdo borriquero dels estirats anglesos però per atacar-lo ell mateix amb el doble de fúria.
Vull dir, que per epicur el plaer=absència de dolor. Estem parlant d'un tio que es fotia un almax després de cada àpat i que mesurava la sal que podia posar al menjar amb una puta balança. A nivell pràctic no nego que Nietzsche fotés coses similars, tots dos són malalts crònics. Però a nivell teòric, Nietzsche era un txulito per qui evitar el dolor era no només cobardia sinó tonteria. Perquè no hi ha salut sense enfermetat, ni plaer sense dolor. En aquest sentit, per Nietzsche, Epicur és pitjor que els cristians i els ascetes, que vigilen la dieta i la manera d'actuar no sigui que Sant Pere els castigui o que no arribin al Nirvana. La filosofia d'Epicur, absolutament indiscutible des del punt de vista de la pràctica (no ser epicuri és ser netament gilipolles) és en teoria tot lu pusilànime que una teoria pugui ser.