Obligada a casarse con un Don paralizado que jura que jamás la tocará. Ella se niega a vivir no deseada en su propio matrimonio.ELLA era una moneda de cambio. Entregada por su padre para saldar sus deudas de juego, Antonella se ve obligada a casarse con un hombre que no la quiere – un Don amargado y marcado por las cicatrices, que gobierna desde una silla de ruedas y jura que nunca la tocará.
ÉL era el heredero perfecto. Hasta que una bala le arrebató las piernas y el futuro. Ahora Bruno Sartori solo desea soledad. Desde luego, no una esposa. Y desde luego no una que se niega a ser invisible.
ELLA no aceptará un matrimonio construido sobre el silencio y el abandono.
ÉL no puede dejar de mirarla. De desearla. De romper cada promesa que se hizo a sí mismo.