La biblioteca de Alexander Pechmann alberga una joya especial: un volumen con las páginas amarillentas, el lomo desgastado y la cubierta de lino rojo manchada, como si hubiera estado durante meses a la deriva en un bote salvavidas. Se trata de la novela favorita de su tatarabuelo, marinero, al que se remonta la fascinación familiar por la literatura marítima que se ha transmitido de generación en generación. En este extraordinario ensayo, el autor rastrea esta querencia, explorando las conexiones e influencias que unen obras célebres a otras más recónditas, y nos invita a realizar un intrépido viaje por los siete mares de la literatura, donde desde los tiempos de Odiseo navegan barcos fantasma y rugen temibles tormentas, se producen naufragios, se amotinan tripulaciones y prolifera el contrabando. En definitiva, el quimérico lugar que promete el descubrimiento de infinidad de tesoros.
Me da pena porque es un libro muy interesante para leer un capítulo de vez en cuando y me gusta cómo está organizado, pero se me han acumulado muchas lecturas y el mar como elemento literario no es algo que me interese tanto :(
La Biblioteca de los Siete Mares nos propone un recorrido literario que arranca, claro, con La Odisea Homérica, tan en boga estos días con la inefable película de Nolan, y en el que van asomando aventuras de Descubridores y Náufragos, peripecias de Piratas y Tesoros, fatigas de Balleneros y Pescadores, misterios de las Profundidades y barcos Fantasma....
Los océanos novelescos vivieron su momento de máximo esplendor en el Siglo XIX y en los albores del XX. Por ello buena parte del Libro está dedicada a la literatura de este periodo; los Tesoros de Stevenson, los Náufragos herederos del Robinson de Defoe, las aventuras fantasiosas imaginadas por Julio Verne y las muy reales inspiradas en las experiencias del Capitán de navío Joseph Conrad; los Mares del Sur y los Balleneros de Melville; el exotismo de los Piratas de Salgari; las Historias de Terror y Fantasía de aires pulp de William Hope Hodgson y Lovecraft; la mitología portuaria de El Muelle de las Brumas de Pierre Mac Orlan, que Jean Genet erotizará en el Querelle de Brest…
Entre los capítulos más sabrosos, merece mencionarse el dedicado a la Familia de constructores de Faros de la que procedía Robert Louis Stevenson. Una saga que arranca con el abuelo y sigue con el padre y los tíos, que levantaron en la costa Escocesa Faros legendarios en lugares casi inaccesibles. Y también el centrado en la relación con la Mar de Jane Austen, cuyos dos hermanos llegaron a Almirante y vicealmirante de la Armada Real...
En definitiva, es un Libro de una lectura muy recomendable para cualquier amante de las Aventuras Marineras, pese a que autores tan importantes como Hemingway y Patrick O’Brian solo aparecen de pasada, y escritores Españoles tan vinculados a la Mar como Pio Baroja y Álvaro Cunqueiro brillen por su ausencia. Tampoco habría estado mal añadir un capítulo dedicado a las grandes Películas marineras, aunque asoma alguna que otra, como la estupenda Historia de Piratas Los Contrabandistas del Moonfleet de Fritz Lang, basada en la novela de John Meade Falkner, pero bueno, NO se puede tener TODO...
Como decía el bueno de Colón, Almirante de la Mar Oceana, la Mar dará a cada Hombre una nueva Esperanza, como el dormir le da Sueños...
Me tocó servir en la Armada Española, dieciocho meses; como una condena más o menos. Como no teníamos que guerrear, en el tiempo libre —que era muchísimo— la alternativa a la depravada cantina era la sala de televisión de un solo canal; cosas del mando, que era un señor con galones. De esa perspectiva, pronto descubrí que había una biblioteca escondida por la que no aparecía nunca nadie. Y allí, tardes y tardes durante meses y meses, solo, entera para mí, como de mi propiedad. Amplia, luminosa, sosegada y bien surtida. Lo curioso es que salvo un par de baldas con unos pocos clásicos españoles —Quevedo, Lope, Cervantes, Baroja— la mayoría de los libros tenían como tema el mar; y cómo no, aquello era un cuartel de la Marina. Miles de libros, una colección increíble acerca de la navegación desde sus inicios primitivos hasta los submarinos nucleares; evolución de los barcos y las técnicas de marear; las batallas navales, rutas de comercio y conquistas; y, sobre todo, periplos de investigación y expediciones, que eran los libros que más me apasionaban. Entonces no había Google Earth ni se soñaba con algo así, pero aquella biblioteca contaba además con un apartado de mapas de cualquier parte del mundo. Era un disfrute inmenso seguir los pasos de aventureros y exploradores en aquellos detallados atlas militares de uno por un metro de lado. Allí pasé gran parte de mi servicio militar, entre libros técnicos, de historia y ficción con el mar como asunto.
· Recuerdos rancios que me han vuelto con este La biblioteca de los siete mares de Alexander Pechmann, un libro de libros, todos también con el nexo común del mar, pero exclusivamente libros de ficción.
· Comienza, como no, con la Odisea y, a partir de ahí, y en distintas agrupaciones —mitos, descubrimientos, naufragios, piratas, balleneros, barcos fantasmas— va presentando, uno tras otro, los principales títulos referidos a cada apartado en cuestión. La lista es larga y exhaustiva. El texto de Pechmann tiene vocación, si no enciclopédica, sí de catálogo, lo que hace que su lectura resulte un tanto tediosa incluso —es mi caso— para los más fervientes aficionados al género. Es cierto que los libros que comenta están bien expuestos y mejor documentados, tanto en sus autores como en las innovaciones, referencias y trascendencias. Pero también es cierto que, salvo algún que otro apartado, funciona casi mejor como libro de consulta; para ello cuenta con un amplio índice de términos y una extensa bibliografía.