Entretenido y estimulante con humor sutil. La prosa es desafiante, pero esto es comprensible en una obra de 1637. La voz narrativa es fuerte y los términos anticuados son más o menos comprensibles por el contexto. Hay que admitir que la historia es un poco lenta al principio, aunque cuando avanza, es directa y bien equilibrada en su ritmo. El final es humorístico pero impactante. Vale la pena tomarse el tiempo para reflexionar y leer a una escritora española tan distinguida. La recomendaría.