Continuación de las aventuras del ex-soldado y asesino Harry Exton, ahora en USA, donde, a sueldo de un senador, competirá con otros asesinos durante un año. Pero como era de esperar, la manumisión de un Harry cada vez más misántropo y violento se complica y la cosa acaba como el rosario de la aurora.
Esta continuación me ha parecido algo inferior al primer volumen, lo que era una interesante metáfora de la competición intrasexual masculina, aquí deviene en la exploración de ese personaje tan común en la ficción actual, sobre todo televisiva, el personaje masculino profundamente misántropo y alienado, extremadamente inteligente pero carente de empatía y compasión, terriblemente eficaz y competente en lo que sabe hacer, en este caso, matar. Aunque se toca el tema un poquito, hubiera molado que se incidiera algo más en la tragedia de acabar así de jodido y no poder encontrar redención. Harry es lo que es, un completo hijo de puta sin escrúpulos que por avaricia se ve envuelto en unas circunstancias que no le facilitan su regreso a la humanidad y los autores se cuidan mucho de juzgarle, ha de hacerlo el lector.
La historia es entretenida y de nuevo goza de un gran ritmo, aunque pueda resultar un pelín repetitiva (a grandes rasgos no deja de ser el argumento del primer volumen ahora en América), pero bien, correcta en su crescendo violento y el relato de la progresiva alienación de Harry. El dibujo de Ranson muy bien, no tan creativo como en el primer volumen, pero de nuevo otro festival de hiperrealismo fotográfico para el que guste de su estilo.