Confusa y anonadada me he quedado tras terminar de leer El percherón mortal, supuesta obra cumbre de la novela policiaca. Y es que toda la trama resulta tan absurdamente intrincada que no puedo decidir si este libro es sublime o el producto de la imaginación de un sádico con ínfulas de grandeza.
El autor de este curioso libro es John Franklin Bardin. Decir que era un absoluto desconocido para mi es quedarse muy corta. Y tras este experimento literario, dudo mucho que vuelva a leer alguna otra cosa de este señor. Literariamente hablando Bardin es un escritor demasiado mediocre incluso dentro de un género que no destaca por poseer unos brillantes escritores. Con su estilo de escritura farragoso, pesado y con una ejecución francamente decepcionante, Bardin no va a conseguir un asiento dentro de las obras maestras del misterio. Pero continuemos... Este autor posee una prosa lenta, pesada y con una ejecución lamentable, un lenguaje plano y vulgar y unas descripciones básicas sin ninguna característica distintiva.
Otro punto poco atractivo son sus personajes. Como todo en el libro, su construcción ha sido bastante mala y con nulo interés. Hay muchos más de los recomendables en especial si vas a hacerlos tan mal. En esencia el protagonista de toda la historia es el Dr. George Mathews (¿?) eminente psiquiatra que dirige una consulta con bastante éxito y se ve envuelto en una situación delirante con crimen de por medio. Le vas siguiendo a lo largo de toda la historia y, ni siquiera al acabar la novela puedes contar como es
No es fácil saber de qué trata El percherón mortal. Y es que, pese a que te la quieren vender como una novela de misterio convencional, la verdad es que está más cerca de un intento fallido de crear algo novedoso dentro de la novela policíaca. Pero para que me podáis comprender voy a hacer una pequeña sinopsis del libro, a ver si con ello consigo que me entendáis. Jacob Blunt cree que se está volviendo loco. Y es que este joven heredero de una gran fortuna dice ver pequeños seres, Leprechauns para ser exactos, que le pagan por hacer cosas extravagantes. Obviamente, alertado por su decadente estado mental va a visitar a George Mathews, psiquiatra. Matthews cree que está ante un paranoico, hasta que Blunt le presenta a Eustace, uno de esos supuestos extraños seres. Matthews sospecha de que alguien está gastándole una broma al joven, cuya siguiente misión es dejarle un percherón a Frances Raye ¿?, famosa actriz, en la puerta de su casa. Cuando al día siguiente, Raye aparece muerta, el psiquiatra Matthews se embarca en una delirante aventura para descubrir quién es el asesino. Y hasta aquí os puedo contar sin desvelar nada fundamental. Se que contado de la manera que lo he hecho, la trama parece, cuanto menos, curiosa. Lo sería si no degenerara hasta el absurdo. Es decir, en toda novela de misterio hay un crimen, unos sospechosos y una serie de pistas, más o menos evidentes, para ayudar a descubrir al asesino. Aquí no. Solo tenemos un batiburrillo de hechos, personas y detalles que ni el propio autor es capaz de desenmarañar. El misterio decae muy rápido y solo nos queda una historia delirante cuya resolución nos sorprende, no por su ingenio o por haber cumplido nuestras expectativas, si no por todo lo contrario, su aleatoriedad y lo delirante de la conclusión. Así pues, el desenlace es abrupto, extraño y desagradablemente original, ya que jamás conseguirías descubrir al asesino por tu cuenta. Y es que todo parece estar improvisado y las escenas dependen de una cantidad enorme de variables y llenas de situaciones sin ningún sentido que hacen que seguir la historia sea toda una proeza.
Definitivamente, El percherón mortal es una completa decepción. Absurda, estúpida y aburrida, la totalidad de la concepción de la novela es tan peculiar y estrambótica que es inevitable que te despiste y que acabes frustrado y aburrido. Mi consejo es, pues, que escapéis de este libro. Es verdad que es muy corto. Pero, aunque os lo regalen, a este percherón, sí que hay que examinarle seriamente la “dentadura”.