"Morimos continuamente. A lo largo de nuestra vida nos desprendemos de nosotros mismos y nos regeneramos, somos otros, con cajas repletas de recuerdos de nuestros yoes difuntos".
En un mundo en el que existe una profunda escisión entre la civilización y la naturaleza, Eloise vuelve al pueblo de su infancia buscando algo en su interior que cree perdido. No llega en el mejor momento: el pueblo hace mucho tiempo que no es como ella recordaba, y una niña desaparece la misma noche en la que ella regresa. La línea entre lo natural y lo sobrenatural está más difusa que nunca, y Eloise busca en Clara, su amiga de la infancia, respuestas a la nueva realidad que envuelve el que un día fue su hogar.
"Lo que no veo en el bosque" es un libro difícil de catalogar. Es una historia corta pero intensa, que mezcla el terror con la distopía, la tecnología con la magia y lo sobrenatural. Siempre valoro positivamente que los libros sean particulares y me ofrezcan cosas nuevas, especiales y diferentes, y sin embargo... Esta historia me dejó un tanto fría. Quizá sea problema de la extensión, y que a mi me cuesta a veces que me lleguen los libros más cortos, quizá haya sido esa mezcla tan particular de elementos. Quizá es que es uno de esos libros que insinúa, pero no profundiza (para mi gusto quizá demasiado), o quizá que reconozco que no entendí del todo el final. La cosa es que lo terminé con una sensación constante de que se me había quedado demasiado corto y me dejó más preguntas que respuestas. Puedo entender que el libro busca precisamente dejarte esas dudas, que prefiere darte pinceladas aquello que aborda en vez de dártelo todo mascado. Pero yo necesitaba algo más. Siento que todo pasa demasiado rápido, y no me dio tiempo ni a empatizar lo suficiente con la protagonista ni tampoco a procesar lo que estaba pasando.
¿Lo que sí me gustó? La ambientación opresiva, ese contraste entre la ciudad y el pueblo, más marcado que nunca. La naturaleza como fuerza agresiva que responde a los agravios cometidos contra ella durante tanto tiempo, la lucha entre lo pagano y el desarrollo tecnológico, la falsa seguridad de la civilización, y la dicotomía entre lo orgánico y lo sintético. Vamos, que podemos decir que me encantaron las ideas, los conceptos, pero no tanto el desarrollo y el cómo Isabel las integra en la historia.
Es un libro interesante, pero a mi me dejó un poquito a deber, aunque siento que se debe más a mis gustos personales que al hecho de que sea o no una buena novela. Personalmente os animo a darle una oportunidad, es una novela sin duda diferente.
Esta novedad consiguió llamarme la atención desde el momento en que la vi anunciada por Runas, y tenía muchísimas ganas de adentrarme en ella. Además, este era mi primer contacto con la autora, así que iba con mucha curiosidad por descubrir su estilo y todo lo que podía ofrecerme esta historia. Y bueno, tengo un sentimiento agridulce ahora que la he terminado.
Puntos Positivos
🌹Creo que la mejor forma de acercarse a esta novela es hacerlo sabiendo lo justo o incluso prácticamente nada sobre ella. Ir a ciegas puede ser una de las mejores decisiones, ya que hay bastantes sorpesas a lo largo de la historia.
🌹Más allá de la trama en sí, lo que realmente sorprende es la manera en la que está construida y narrada. Es una propuesta bastante peculiar, con una forma de contar muy particular que hace que la experiencia sea diferente y esto puede ser tanto positivo como negativo.
🌹La trama me ha encantado y es que encaja completamente con mis gustos. Precisamente por eso quiero hacer esta reseña intentando contar lo justo y necesario. Solo os puedo decir que estamos ante una mezcla muy interesante de folk horror (terror rural), body horror (con escenas gráficas y bastante explícitas) y otros elementos que prefiero no desvelar para no arruinar la experiencia. parte de la magia de la historia está en ir descubriendo poco a poco hacia dónde te quiere llevar la autora, así que cuanto menos sepáis, mejor.
🌹Las ideas que plantea esta novela me han parecido realmente buenas y uno de sus grandes puntos fuertes es, sin duda, la ambientación. Isabel consigue construir una atmósfera de inquietud constante, con ese terror rural tan característico, y transmite perfectamente esa sensación de aislamiento y misterio que envuelve toda la historia. La autora ha sabido jugar muy bien con el entorno y convertirlo en un elemento más de la novela. Una ambientación cuidada al detalle y que funciona de maravilla para potenciar todo ese terror con sus bosques y sus misterios.
Puntos Negativos
🥀Por otro lado, uno de los aspectos que menos me ha funcionado ha sido la forma en la que está estructurada la historia. Me ha parecido una novela bastante caótica y, en muchos momentos, confusa. La autora va introduciendo información de manera muy sutil y algo abrupta, dejando muchas piezas sueltas.
🥀Además, al ser una novela bastante corta, esta sensación se intensifica, ya que algunas ideas parecen aparecer y desaparecer demasiado rápido, dando lugar a una especie de mezcla de conceptos que, aunque son muy interesantes por separado, no siempre terminan de sentirse completamente desarrollados.
🥀No hay suficiente tiempo para conocer realmente a sus dos protagonistas, Clara y Eloise. La historia nos presenta sus conflictos y situaciones, pero siento que falta una mayor construcción de sus personajes para poder conectar emocionalmente con ellas. Esto hace que el impacto de ciertos momentos se pierda, ya que como lectora me ha faltado esa profundidad y ese vínculo necesario para sentir de verdad todo lo que les ocurre.
En definitva, ha sido una lectura con unas ideas de partida muy potentes y con muchos elementos que me han atraído desde el principio. La ambientación, la mezcla de horrores y la capacidad de la autora para crear una atmósfera tan buena son, sin duda, sus mayores puntos fuertes.
Sin embargo, creo que la brevedad de la novela juega en su contra en algunos aspectos.
Una novela con mucho potencial y una propuesta muy interesante, pero que personalmente me ha dejado con la sensación de que podría haber sido algo mucho más grande con un poco más de espacio para profundizar.
Es la primera vez que leo a Isabel y espero que no sea la última.
Creo que lo que más destaca del libro es, sin lugar a duda, su prosa, que logra arrastrarte a las profundidades del bosque, a esa tensión, esa anticipación que se respira en el el pueblo con la llegada de los monstruos y los espírutos. Es lo que más me ha gustado, ya que, sumado a lo cortos que son los capítulos, hace que no quieras dejar de leer.
Otra de las cosas (que no me esperaba) es esa mezcla entre terror, fantasía y distopía que, a mi forma de ver, encajan a la perfección y crean una situación muy interesante para la novela.
Mi mayor pero es que necesitaba más explicaciones, más detalles, más concisión. Es algo que generalmente me estresa mucho, cuando las cosas se dejan en el aire, muchas de ellas a interpretación del lector, y no se profundiza en los diversos temas que se tratan. Me hubiera gustado que hubiera más explicaciones, más contexto y no solo ese aura místico y tétrico donde el lector debe leer entre líneas.
Por otra parte, si bien los personajes me han gustado, la historia, al ser tan corta, no da lugar a mucho desarrollo ni profundiza demasiado en ellos.
En general, me ha gustado, especialmente por lo rápido que te ves transportado al pueblo, pero he echado de menos algo más de profundidad y explicaciones.
To be honest, I expected more from a horror and science fiction book based on a dystopia. You’re supposed to be drawn into a dystopia where nature has grown tired of being mistreated and comes to exact revenge through mutations, but honestly, I don’t see any horror anywhere. I find the book’s plot resolution bland and rushed; it needs more development and less of an attempt to wrap up a story that needed a different ending or at least a more elaborate one.
La premisa y el mundo que plantes me han parecido fascinantes. Quiza por eso me ha parecido demasiado corto y atropellado. La atmósfera que crea es una maravilla, y sus protagonistas son muy buenos personajes.
Lo que no veo en el bosque es una novela que se mueve entre el misterio, el suspense psicológico y una atmósfera inquietante. Es una de esas historias en las que el bosque no es solo un escenario, sino un personaje más, lleno de secretos, silencios y sombras.
La autora construye un relato que juega constantemente con la incertidumbre. Poco a poco vamos descubriendo piezas de un puzle donde nada parece ser exactamente lo que parece. Si te gustan las novelas oscuras, con una tensión que va creciendo y un ambiente casi opresivo, aquí encontrarás una lectura que consigue mantener la curiosidad hasta el final.
En mi caso, disfruté mucho de la experiencia, aunque reconozco que hubo momentos en los que me sentí bastante perdida. La historia exige atención y, en ocasiones, me costó seguir el hilo o encajar algunas piezas. Aun así, esa sensación de no saber exactamente qué estaba ocurriendo terminó formando parte del encanto del libro. Su oscuridad, el misterio que envuelve toda la trama y esa sensación constante de inquietud hicieron que quisiera seguir leyendo para descubrir la verdad.
Una historia con personalidad y una atmósfera que deja huella. Una lectura perfecta para los que disfrutamos de esas historias que hacen dudar de todo, con un toque inquietante y un ritmo que prioriza la tensión sobre las respuestas inmediatas, creo que merece mucho la pena darle una oportunidad.
Lo que no veo en el bosque ha sido todo un descubrimiento. Es la primera novela que leo de Isabel del Río y, desde luego, no será la última.
Lo que más me ha gustado ha sido su prosa y, sobre todo, la atmósfera que consigue crear. Desde las primeras páginas envuelve al lector en un ambiente inquietante, cargado de misterio, tensión y terror, que hace muy difícil dejar de leer. Es uno de esos libros que te atrapan por completo y que acabas devorando en muy poco tiempo.
También me ha parecido una propuesta muy original. Aunque existen historias que plantean la naturaleza enfrentándose al ser humano, aquí la autora aborda esa idea desde una perspectiva diferente, mezclando de forma muy acertada elementos sobrenaturales con la fuerza de la naturaleza y su capacidad para reclamar aquello que le pertenece. El resultado es una historia absorbente, diferente y con mucha personalidad.
Es una novela que sorprende, mantiene la intriga hasta el final y deja espacio para que el lector siga reflexionando una vez cerrada la última página. Una apuesta muy valiente y, en mi opinión, plenamente acertada.
He terminado Lo que no veo en el bosque de Isabel del Río y no he entendido casi nada. (No era un libro para mi..) Las ideas son potentes: la naturaleza como fuerza agresiva que responde a los agravios humanos, el contraste extremo entre la ciudad y el pueblo, la lucha entre lo pagano y lo tecnológico, la falsa seguridad de la civilización y la dicotomía entre lo orgánico y lo sintético. Me encantan esos conceptos. El problema es cómo están integrados en la historia. No generan miedo, no generan tensión clara, solo confusión. Avanzas páginas y al final te quedas con la sensación de haber leído ideas interesantes… sin historia que las sostenga. Mi valoración: no me ha gustado. No he sentido miedo y no he entendido el libro.
Tenía muchas ganas de leer este libro desde que lo vi anunciado y una parte de mi sabía que no me iba a decepcionar. Efectivamente, Isabel ha conseguido que haya disfrutado de cada página de esta historia pasando por un amasijo de sentimientos a cada cual más diferente.