La muerte inesperada de su madre soltera hace que Akiko, subdirectora en una editorial, se replantee su vida. Y cuando la trasladan a otro departamento, decide renunciar a su trabajo y regresar a su ciudad natal. Allí remodela el querido izakaya de su difunta madre y lo convierte en un restaurante que ofrece un menú diario sencillo con ingredientes frescos y ensaladas, sándwiches, sopas y pequeños cuencos de fruta.
Con la ayuda de un gato callejero llamado Taro, su amable y trabajadora ayudante de cocina, Shima-chan, y un grupo de vecinos muy especiales, Akiko se embarca en una nueva aventura y, poco a poco, se reconcilia con los complicados recuerdos de su pasado.
Escrita con una prosa sencilla pero elegante, Un día para sopas, pan y gatos es una novela conmovedora sobre el dolor, el amor, la soledad, la aceptación del pasado y del presente, y sobre el placer de disfrutar de una buena comida.
3,5 ⭐️ La trama no es nada del otro mundo pero es un libro muy tierno para leer cuando estás muy abrumado y no podes procesar mucha info (como yo ahora que estoy con miles de pruebas). Justo adopté una gatita hace una semana y hay muchas escenas que me hicieron acordar a ella!!! Amo la literatura japonesa me parece muy cozy
Tiene una premisa que, en papel, suena súper reconfortante: una historia tranquila, cotidiana, con ese aire introspectivo tan característico de la literatura japonesa. Y sí, hay momentos lindos, sobre todo en cómo se retratan los pequeños rituales del día a día y ciertos silencios que dicen más que las palabras. Pero a nivel personal, sentí que todo se quedaba un poco corto.
Me costó conectar con la protagonista y, en general, con el desarrollo de la historia. Si bien entiendo que la propuesta va por un lado más contemplativo y minimalista, en mi caso se me hizo bastante plana, como si nunca terminara de profundizar del todo en lo emocional.
Algo que también me jugó muy en contra es que sentí que no había un hilo claro o un sentido que uniera todo. Más que una historia en sí, parecía una sucesión de acontecimientos del día a día, que si bien pueden ser agradables, no lograron construir algo que realmente me atrape o me deje pensando. A medida que avanzaba sentía cada vez menos que haya una historia interesante para la trama de este libro.
Recién hacia el final sentí que aparecía algo más, sobre todo con todo lo relacionado al gato, que para mí fue lo más destacable del libro. Pero incluso eso, que tenía muchísimo potencial, quedó poco desarrollado, como si no terminara de aprovecharse del todo.
También me pasó que el ritmo, que claramente busca ser pausado, terminó jugándome en contra. Por momentos se me hizo repetitivo y no logró sostener mi interés como para involucrarme realmente con lo que estaba leyendo.
No es un mal libro, y entiendo perfectamente por qué puede conectar con otras personas que buscan una lectura más calma, más de atmósfera que de trama. Pero en mi caso, no logré engancharme ni emocionarme como esperaba.
Me duele decir que no me gustó esta novela porque tenía muchas ganas de leerla y porque creí que me encantaría, pero acabó siendo muy diferente a lo que yo esperaba.
No creo que sea un libro terrible, sino un libro MUY MUY aferrado a ciertos aspectos culturales japoneses que no son los más usuales y con los que es complicadísimo empatizar desde acá. Es un libro que seguramente funciona de maravilla en su propio país, pero que no creo que vaya a resonar con los lectores latinoamericanos (claro, puedo equivocarme).
Sentí que la historia no iba ni sobre la sopa, ni sobre el gato ni sobre nada de lo que me decía la contratapa. Es más, sentí que no contaba ninguna historia. Que es más como meterse en la mente de una mujer muy desconcertada con la vida por un rato sin punto de inicio claro ni final real.
Es un libro cuya traba quiere abarcar muchos temas y que acaba sin abarcar ninguno. ¿Hay sopas? Sí, y se las menciona un par de veces. ¿Hay un gato? Sí, pero no tiene un rol de personaje ni afecta al curso de la historia.
De nuevo, no creo que sea un mal libro, sino un estilo de literatura muy particular japonés con el que no pude conectar porque se aleja DEMASIADO de lo que leemos usualmente incluso entre otras novelas del mismo país o del mismo género literario.
Y si tengo que rescatar algo es que, a pesar de que yo haría exacto todo lo contrario a la protagonista en la vida, el libro te dice que busques tu propia felicidad, aunque eso vaya en contra de los consejos de todos los que te rodean. Que hagas siempre lo que creas mejor para vos y para tener paz y equilibro en la vida, incluso si con ello vas contra la corriente.
Este libro me hace entrar en conflicto. Por un lado, me costó disfrutar la historia por la manera en que está escrito, pero veo que el original/otras ediciones tienen muy buenas puntuaciones, por lo que esa diferencia me hace pensar que quizás hay un problema de traducción de por medio. La premisa de la historia y sus elementos, dueña de un pequeño negocio, desarrollo de temas familiares de fondo, la presencia de una mascota -en particular, un gato- debieran haberme enamorado. Sin embargo, este año leí otros dos libros que hicieron un mejor trabajo con herramientas similares: Dorayaki y Bookshops & Bonedust; en ellos fluyó mejor la narración - a mi gusto. Probablemente no lo hubiese terminado si no fuera porque me lo dieron como regalo.
Terminé llorando , pero siento que fue más por la cercanía del hecho a mi vida real que a la historia en sí, ya que hasta ese momento no había logrado empatizar con los personajes, o interesarme en sus perspectivas. El ún
Seguiré tratando con otros libros "cozy", y narrativas orientales, pero probablemente me de un tiempo antes de retomarlas.
Es un libro tierno y entretenido, en donde se nos cuenta un poco la vida de Akiko desde que era joven hasta su adultez, su crecimiento, la muerte de su unico familiar y como su vida cambia. La adopcion de Taro es muy lindo Es una historia contemporánea en donde no ocurren demasiadas cosas pero si habla del crecimiento personal de la protagonista, cosa q me encanto El final… ay ese final