Este libro reúne fragmentos de los diarios de Marina Tsvietáieva durante uno de los períodos más dramáticos de la historia de Rusia. Extraordinaria observadora, la poeta recoge en ellos su tremenda peripecia vital: la soledad, las estrecheces y las penurias que la revolución trajo consigo. El resultado es un texto íntimo y cargado del lirismo y la belleza lúcida de una voz personal y seductora.
Марина Цветаева Marina Ivanovna Tsvetaeva was born in Moscow. Her father, Ivan Tsvetaev, was a professor of art history and the founder of the Museum of Fine Arts. Her mother Mariya, née Meyn, was a talented concert pianist. The family travelled a great deal and Tsvetaeva attended schools in Switzerland, Germany, and at the Sorbonne, Paris. Tsvetaeva started to write verse in her early childhood. She made her debut as a poet at the age of 18 with the collection Evening Album, a tribute to her childhood.
In 1912 Tsvetaeva married Sergei Efron, they had two daughters and one son. Magic Lantern showed her technical mastery and was followed in 1913 by a selection of poems from her first collections. Tsvetaeva's affair with the poet and opera librettist Sofiia Parnok inspired her cycle of poems called Girlfriend. Parnok's career stopped in the late 1920s when she was no longer allowed to publish. The poems composed between 1917 and 1921 appeared in 1957 under the title The Demesne of the Swans. Inspired by her relationship with Konstantin Rodzevich, an ex-Red Army officer she wrote Poem of the Mountain and Poem of the End.
After 1917 Revolution Tsvetaeva was trapped in Moscow for five years. During the famine one of her own daughters died of starvation. Tsvetaeva's poetry reveals her growing interest in folk song and the techniques of the major symbolist and poets, such as Aleksander Blok and Anna Akhmatova. In 1922 Tsvetaeva emigrated with her family to Berlin, where she rejoined her husband, and then to Prague. This was a highly productive period in her life - she published five collections of verse and a number of narrative poems, plays, and essays.
During her years in Paris Tsvetaeva wrote two parts of the planned dramatic trilogy. The last collection published during her lifetime, After Russia, appeared in 1928. Its print, 100 numbered copies, were sold by special subscription. In Paris the family lived in poverty, the income came almost entirely from Tsvetaeva's writings. When her husband started to work for the Soviet security service, the Russian community of Paris turned against Tsvetaeva. Her limited publishing ways for poetry were blocked and she turned to prose. In 1937 appeared MOY PUSHKIN, one of Tsvetaeva's best prose works. To earn extra income, she also produced short stories, memoirs and critical articles.
In exile Tsvetaeva felt more and more isolated. Friendless and almost destitute she returned to the Soviet Union in 1938, where her son and husband already lived. Next year her husband was executed and her daughter was sent to a labor camp. Tsvetaeva was officially ostracized and unable to publish. After the USSR was invaded by German Army in 1941, Tsvetaeva was evacuated to the small provincial town of Elabuga with her son. In despair, she hanged herself ten days later on August 31, 1941.
Son dos mitades diferenciadas las de este librito. La primera mitad recoge los diálogos y vicencias de la autora en su viaje a través de Rusia durante el comienzo de la Revolución comunista de 1917. Son frases apuntadas en su diario que ayudan a la poeta a sobrellevar las penurias de la realidad que sufre: una realidad cotidiana en la que la política se ha hecho dueña de las vidas y destinos de todos los rusos.
Si los libros de historia se ocupan de acontecimientos, sus motivos y consecuencias, este libro sirve para ver el alma de las personas, cómo se comportan, cómo son, en qué piensan, qué desean y qué sienten, ante la nueva era comunista que a partir de ahora dictará el rumbo de sus vidas. Es muy interesante cómo capta la autora el alma de las personas con las que se va encontrando a través de frases sueltas y de sus inmediatas reflexiones:
¿Por qué todas las monjas me comen con los ojos? >>Yo para mis adentros: Pero, querido, como no...
Mi padre es inspector de policía de la época zarista... >>(Yo para mis adentros: ¡Como si inspeccionara la época zarista!)
No hay que perder de vista que se trata de un diario, por tanto falta muchas veces el contexto para entender a qué se refiere la autora, pero el ánimo y el espíritu de las personas y de ella misma queda patente siempre. Es otra forma de contar la historia que no debemos perder de vista: los grandes acontecimientos históricos no son algo que afecten solamente a la economía de las naciones y a la vida de sus ciudadanos, como si fuéramos máquinas a las que les faltara un mantenimiento. Los grandes acontecimientos afectan antes de nada al mundo interior de las personas, a su mente y a sus almas. Cómo enfrentarse a la nueva situación política del país implica que el hombre debe no solo buscar adaptarse al nuevo sistema para sobrevivir lo mejor posible, sino que sus valores morales y éticos se verán puestos a prueba y quedará en evidencia quién es cada uno. Las revoluciones -si sirven para algo- sirven para distinguir a los seres que se comportan como humanos y a los que solo buscan aprovecharse del nuevo sistema para medrar y, si hace falta, a costa de cualquier valor moral que se considerase de rigor hasta la fecha.
La segunda parte recoge reflexiones de la autora sobre diversos temas, pero ya no tiene el interés -para mí- que tenía, dado que ya no tiene lugar durante el calvario que significó su viaje por Rusia.
Hay sin duda en estos diarios de Tsvietáieva cierto encanto, agudas impresiones, una (a veces) viva narración de las penurias y miserias que ella misma y en general la Rusia entera tuvieron que soportar durante los duros años inmediatos a la Revolución, con su rearreglo del mundo.
Todo es escasez, frío, a veces veladas quejas que se apagan en lirismo, resaltando en todo tiempo su soledad, en parte voluntaria, en parte inevitable debido a su rareza, pero también abundan largas ideas sueltas, un fluir informe de conciencia que en ocasiones sencillamente se extravía, se enreda o se enrosca en sí mismo y no dice casi nada, habla para sí misma, consigo misma, de lo que sólo ella sabe y no hace falta alguna escribir... y me pierde.
En momentos como esos este diario cumple stricto sensu la premisa, idea o principio de que un diario se escribe sólo para uno mismo, sea eso bueno o malo, si bien lo más resaltable de este último aspecto es que nos deja ver a las claras lo verdaderamente absurdo que un diario como ese resulta: al igual que un lenguaje hablado por una sola persona, un diario semejante no puede comunicar nada.
Quizás no escogí el mejor momento para leer este libro, no lo sé, pero se me hizo largo y pesado pese a sus escasas páginas, curioso en ocasiones, ingenioso aquí y allá, un par de veces entrañable y lo suficientemente lúcido como para animarme a terminarlo, y nada más.
Quizás, en ruso, suena mucho mejor, y el lirismo de la voz es capaz de salvar tanto extravío. Quién sabe.
No es que sea un mal libro solo que no es del estilo que me gusta. Al principio si me gustó eran pensamientos sobre la situación que se vivía en el comienzo de la revolución rusa desde el punto de vista de un poeta, después ya cambió el tono y los temas, más poesía, muchos aforismos y ya de ahí le perdí el gusto.
nota real 2.5/5. Vaya por delante que creo que la traducción que he recibido no era muy buena y probablemente haya afectado a mí impresión del libro. Asi mismo, creo que no es un estilo que encaje completamente conmigo. El libro se divide en dos partes, el diario como tal y un compendio de reflexiones, pensamientos, etc. El diario como explicación histórica vale entre cero y nada. La autora se pierde en historias sin encaje y sus propios prejuicios viniendo de familia acomodada. Como literatura tampoco merece la pena. Se habla a si misma, se pierde entre sus palabras y te falta contexto de muchas situaciones. Tiene sentido al ser un diario pero da la impresión que ha faltado extraer más notas del original.
Me parece más interesante la segunda parte con sus reflexiones, pensamientos y poesía así como la parte donde se explaya sobre Alemania. Tampoco es que sea una maravilla ni pasará a la historia de la literatura pero aporta algo a un libro que venía por un camino bastante pedregoso.
Insisto, probablemente sea yo que no encajo con un libro como este y que tampoco ayuda una traduccion que no tiene sentido en muchos puntos y, seguramente, leyéndolo en ruso adquiere mucha más fuerza.
En definitiva, un libro más que no ha terminado de gustarme.
Conecto muy bien con Tsvietáieva y adoro la forma que tiene de expresar sus pensamientos y emociones. Eso sí, este es un libro para quien ya la ha leído previamente y tiene una base importante acerca del contexto de la Revolución Rusa y del contexto personal de la autora. No es un libro histórico, sino que son apuntes, fragmentos de un diario que no esperaba publicarse. En ocasiones, el peso de lo fragmentario da lugar a secciones de aforismos. En cualquier caso, y, aunque hubiera preferido las notas a pie de página y no al final, es un texto para profundizar muy disfrutable.