Seguir justo donde se quedó en el libro anterior, pero aunque lo veamos desde el punto de vista de Rory sabemos algunas cosas que pasan cuando ella no está delante porque se las cuentan, me ha gustado más que en el primer libro, ya que sentía que nos perdíamos escenas de la serie.
Los diálogos, las escenas... Es todo tal cual la serie. Hasta soy incapaz de no imaginarme sus voces. Y sabiendo lo que se viene en el siguiente libro, estoy deseando poder leerlo.
Parece que hubieran intentado corregir alguno de los errores del primer libro, pero sigue siendo una serie de escenas inconexas que solo tienen algún sentido para alguien que haya visto la serie: saltos temporales, referencias a cosas que no hemos leído, conversaciones importantes que tienen lugar fuera de escena… además de algunas traducciones raras como por ejemplo la DAR, que ya no son las hijas de la revolución americana sino “estadounidense”. Teniendo en cuenta que para entrar prácticamente piden que tus antepasados hayan llegado en el Mayflower, resulta raro que lleve a EEUU en el nombre, habiéndose creado el país mucho después. En fin. Creo que pasará muchos años en la estantería.
I know, I know. I deserve this. But when you grow up with this series, see that a book comes out and don’tread it, that would be a betrayal — not just of yourself, but of your inner child too.
If the first one was finished purely out of affection — and because that treacherous nostalgia keeps whispering “maybe it gets better” — this one is finished out of sheer endurance. Out of pride. Out of self‑inflicted torture. Out of refusing to let it win.
Maybe it was never my favourite part, maybe they left out the best scenes, maybe the homesickness and having rewatched the series recently didn’t help… or maybe we’ll just have to hope they redeem themselves in the next one. Because yes, we can complain, we can try to run away, but in the end, we always come back — clutching a strong cup of coffee.
—-
Lo sé, lo sé. Me lo merezco, pero no puedes crecer con esta serie, ver que sale el libro y no leerlo, sería traicionarte a ti misma y a tu niña interior.
Si el primero se terminaba únicamente por puro cariño —y por esa nostalgia traicionera que te susurra “igual mejora”—, este se termina directamente por resistencia. Por orgullo. Por tortura autoimpuesta. Por no dejarlo ganar.
Quizás nunca fue mi parte favorita, quizás han dejado las mejores escenas fuera, quizás la morriña y volver a ver la serie hace poco no han ayudado, o quizás, simplemente habrá que esperar que se rehagan en el siguiente. Porque sí, podremos quejarnos, podremos intentar huir, pero al final, siempre regresaremos con un café cargado.