"¡Matadlos! ¡Matad a todas esas cucarachas, a las grandes y a las pequeñas!". Es lo que escuchaba en una habitación de tan solo un metro cuadrado, junto a siete mujeres más, Immaculée Ilibagiza, una joven que entonces tenía 22 años y que perdió a toda su familia durante la matanza de su país, Ruanda, en 1994. Los "hutus" radicales intentaron exterminar a toda la población "tutsi", en una masacre que conmovió al mundo; pero la joven Immaculée consiguió, gracias a su fe, aprender a perdonar a los asesinos de su familia.
realmente una historia dolorosa, de pérdida, sufrimiento, perdón…pero me sabe a poco, quizá esperaba algo más…quizá esta idea tan “mágica” de dios no me encaja…eso sí, reconocer el dolor propio, ajeno y decidir abrazarlo es de valientes
Una historia conmovedora donde Immaculée cuenta lo que vivió después del genocidio de Ruanda en el que perdió a todos los miembros de su familia, salvo a un hermano. Es una historia llena de luz y esperanza aún cuando la oscuridad y el mal campan a sus anchas a lo largo de todo el relato. Lo que pretende la protagonista es dar a conocer su experiencia del mal y como es posible recuperar una mirada nueva, sanar las heridas y seguir viviendo una existencia llena de sentido cuando es Dios es centro de nuestra vida, nos abandonamos a Él y dejamos que el Señor nos sane con su amor y su perdón. La fe es algo vivo que debe ser alimentada cada día mediante la oración, la bondad y los actos de amor. En realidad estamos ante un relato que pone de manifiesto las obras que Dios realiza en una persona cuando esta se muestra con un corazón abierto y dispuesto a acoger la gracia. Un libro que te hará pensar.
De mis lecturas favoritas, considero que los detalles históricos son sumamente interesantes pero su historia llena de resiliencia, fé y bondad es lo que hace que el libro sea diferente. Un libro súper inspirador que no deja al lector indiferente.