Si la esencia del panóptico era que cada preso se convirtiera en vigilante, es decir, que fuera portador de la mirada vigilante, en el sinóptico pornográfico cada usuario se convierte en actor porno. En ese camino, nos disciplinamos para ser agentes de placer, del placer de consumir y de ser consumidos, y eso es lo que hace que las barreras entre productor y consumidor de porno se difuminen.
Self Porn es un pertinente ensayo sobre el modo en que internet se derramó sobre nosotros como el maná que apagaría nuestra sed de comunidad e identidad pero resultó ser un caballo de Troya que convirtió a los usuarios en protagonistas y productores porno, transformando también la manera en que nos relacionamos fuera de internet. Un paseo por los espacios pornificantes y una reflexión acerca de cuánto hay de político, ético e identitario en este gesto cada día más cotidiano que es exhibir el pene.
Me habría encantado tener un libro como este en mi adolescencia. En aquel entonces, la educación sexual en colegios e institutos (cuando la había), consistía en una desganada charla profundamente centrada en lo heteronormativa que excluía sistemáticamente otras formas de concebir el acto sexual. Tenías un pobre platáno que iba a ser desvirgado por un profiláctico tamaño medio que simulaba ser un gesto de colocarse correctamente un condón en en nepe.
Aplausos.
Y eso era todo. Ah, y una advertencia sobre tener cuidado con las ETS, como si fueran una especie de dementores del sexo invocados por un Lord Voldemort horny. Pero ni nos contaban como prevenirlas ni en qué consistían. "Poneos condón", y hala, ancha es Castilla.
Este libro, con todo, no es una guía de buenas prácticas, pero sí es una consecuencia de aquella mala praxis educativo que hizo que todos los homosexuales del país (y el mundo), no supiesen del todo cómo enfocar algo tan íntimo, divertido y a veces peligroso como puede ser el fornicio.
Tampoco ayudó demasiado la presencia constante, con la llegada de ese mágico invento llamado Internet, de vídeos eróticos (llamémoslo así) al alcance de cualquiera. El nopor gay puede ser muy estimulante, pero es una ficción y con el paso del tiempo nuesta relación con el "secso" se desdibujó ante una falta de referentes sanos y adaptados a nosotros. Y de aquellos lodos estos barros, como se suele decir.
Self Porn no te va a decir cómo enfocar tus actos más íntimos, pero sí te va a explicar por qué estamos así y cómo hemos llegado a esta stiuación. Lo hace, además de una forma irónica cuando ha de serlo, sin descuidar cierto componente técnico y, en ocasiones, hasta académico. Algo que quizá para algunos puede ser un motivo para no acercarse a este libro, pero chicos, a veces está bien ser un poco maricultas y leer cosillas instruyentes y edificantes, para que así podáis también entender palabras como "edificantes".
Este libro, por otro lado, es, metafóricamente hablando, "meter la puntita". Te da suficientes referentes bibliogáficos como para que tú mismo ahondes en los temas que plantea si te resulta insuficiente lo aquí propuesto. Resulta igualmente gratificante, pero por extensión no se mete demasiado en algunos temas o esto hubiera sido una enciclopedia del nopor.
Con todo, la lectura de este libro no ha sido una triste paja aburrida de domingo, sino más bien un orgasmo completo y satisfactorio, si bien puede dejar con ganas de más en la construcción y extensión de algunos temas.
Este ensayo recorre distintas maneras de interpretar (desde la sociología y la filosofía) el porno online y las apps de citas. Aunque a veces se va por las ramas y las conclusiones no las he entendido del todo, me ha gustado mucho que tiene una visión de la masculinidad crítica y positiva.
Un texto ensayístico publicado por Niños Gratis solo podía significar una cosa: éxito, crítica, disidencia y reivindicación. Era lo que esperaba y es lo que he obtenido en una dosis de caldo concentrado. También con una pizca de provocación y unas dosis de humor que, por momentos, ha sido la única piedra en el camino que he encontrado (no porque las referencias o los gags no entrasen a la perfección, sino porque mi humor es otro). Pero, sin duda, me tengo que quedar con la habilidad de Nacho Segarra para enfangarse hasta la rodilla en un tema tan polémico y actualmente prolífico como es el mundo de la pornografía, la auto percepción sexual y la digitalización y ambigüedad sideral de las relaciones afectivo-romántico-fetichistas-erótico-sexuales. Qué largo todo, pero necesito ser preciso y directo.
Temía enfrentarme en algunos pasajes a un discurso autónomo y personal; cuando leo este tipo de obras, prefiero situarme en disertaciones generalistas y aplicables a una realidad lo más general posible. Y me gusta que, aunque apenas se menciona de forma directa con este término, el “consumo” es la pieza angular del texto. Un consumo voraz de cuerpos, de mentes, de ideas, de fantasías… Algo cuya explotación desmedida genera, en una sociedad acelerada, diversos comportamientos y emociones que se valoran en el texto. Tener reciente la lectura de «El capital sexual» de Na Pai publicado en Bellaterra me ha ayudado a entender de una forma más sensata y a crear conexiones sinápticas acerca de lo importante que es el valor del término “capital” (y sean libres para añadir detrás cualquier otra palabra de esta índole relacional). Segarra explora cuáles son los límites de ese capital, cómo nos afecta en nuestra realidad y hasta dónde estamos dispuestos a llegar. A diferencia del señalado texto de Na Pai, donde se hacía un análisis más académico, aquí se parte de la aplicación a lo cotidiano, a las aceleradas variaciones de un sistema de estímulos agrandado, amorfo e híper cambiante.
Aunque no he compartido todas las aportaciones de Segarra (creo, y no es para nada u comentario edadista, que dos generaciones distintas de hombres bi, perciben de forma distinta determinados aspectos de la socialización y de los efectos que esta produce en su subproducto, la sociedad). Aun con ello, agradezco muchísimo encontrarme con textos que invitan, desde la frontalidad y la amabilidad discursiva, al debate, al repensar nuestra forma de ser, percibir y actuar. Y, en concreto, agradezco más todavía que se eliminen los prejuicios a ciertos temas y voces. La diversidad siempre engrandece y este discurso de Segarra viene a colocar una muesca más en un interminable entelequia identitaria y performativa. Un trabajo que, por su formato, se lee solo, que muestra un lenguaje cercano, sin excesivas referencias y pedantería. Un mensaje abierto a la interpretación y que ofrece, desde las referencias tangibles (y no hablo de lo que cada uno haga en su intimidad) una moraleja persuasiva e incisiva sobre el ser autónomo y sexualmente determinado.
(3.5) "no se trata, por tanto, de defender los chills, sino de defendernos de los discursos de los chills. lo voy a decir más claro: el fascismo heterosexual construye políticas sociales movilizando un afecto particular sobre el sexo gay, algo que se siente antes incluso de que lo puedas racionalizar: el asco."
un ensayo muy ameno y accesible en el que creo que el autor se hace todas las preguntas correctas para las que, tambien muy acertadamente, no siempre tiene una respuesta. le da espacio a los matices en un tema sobre el que gusta mucho sentar cátedra. como bien señala, entre esas grietitas se nos cuela una violencia que es más antigua que el cagar. amigues, a quién le estáis comprando las lógicas?
el último de sus capítulos es el plato fuerte! he leido alguna reseña hablando de la densidad teórica, a mi despues del Tim Dean moment de enero se me ha hecho ligerito. a ratos lo he sentido un tanto introductorio/sintesis de autores que ya conocía, pero como primer approach al tema me parece completito y acertado!! recomiendo.
Partiendo de la base de que no me gusta leer no-ficción, bastante bien el texto y lo que nos cuenta, sobre todo por su lenguaje accesible; me ha encantado que haya utilizado la expresión "volcar de chorro". La verdad es que lo cogí porque he leído todos los libros de la colección niños gratis, y soy más de costumbrismo lgtb, no me esperaba un ensayo, eso me ha decepcionado un poco. Pero bueno, bastante bien :)
Tiene muchas ideas que me interesan y aunque la base teórica de la que parte es algo densa, intenta hacerla accesible y la acompaña de humor. Me alegra que la óptica sea positiva con el sexo y no juzgue en general
Qué pena que un ensayo tan interesante me haya hecho conectar entre poco y nada por cómo está escrito. Entiendo que utilizar el humor como vehículo para dotar de menor complejidad a algunas partes puede funcionar, personalmente hubiera preferido lo contrario.
El intentar hacer un ensayo con un estilo tan coloquial ha sido un puntazo aunque por momentos me sienta en un océano de referencias bibliográficas muy específicas sobre ciertos temas.
Me quedo con el objetivo de que me ha hecho pensar y reflexionar sobre si tengo una opinión formada en este tema.
“ Lo voy a decir más claro: el fascismo heterosexual construye, políticas sociales, movilizando, un afecto particular sobre el sexo Gay, algo que se siente antes, incluso de que lo puedas racionalizar: el asco.[…]. Ahora bien, no es menos cierto que, frente a este fascismo y la recobrada libertad sexual en una era postcrisis, es necesario reforzar los valores éticos y comunitarios, de camaradería y de cuidados, algo en lo que, me parece, estamos siendo especialmente perezosos, ya que muchos de nuestros discursos se centran en la responsabilidad individual y la autogestión neoliberal.” Esto sería en resumen.
Leído en mis (primeras!!) largas vacaciones entre santander y londres. Escuché a Nacho en un EPSA antes de leerle y leerle ha sido igual de divertido que escucharle, especialmente en un tema tan amplio y complejo sobre el que teorizar como es todo lo que sea de lo que hable y además me encantan las ediciones de niños gratis. Preciadea a veces pero lo suficiente poco como para que no moleste. Tendré mucho cuidado a partir de ahora de conservar y celebrar solo aquello que aumente el número de conexiones.
Hubiese agradecido un apartado que hablase de cómo los maricones nos tratamos en grindr. Y, por otro lado, con lo bien que escribe y lo fino que hila las referencias pop y petardas, cuando se pone en toda la mitad a bombardear con fragmentos de otros ensayos, me empiezo a aburrir. ¿Qué le hago, chica? No soy muy gafas yo. El mamarracheo es como el lubricante: ayuda a que entre mejor
Ideas muy interesantes en torno a un tema sobre el que como maricon me parece muy necesario reflexionar. Una forma de escribir divertida y cercana. En algun momento es repetitivo y cuesta seguir el lío pero en lineas generales un gusto de lectura
Me quedo con muchos puntos muy interesantes del ensayo y con lo bien que me ha caído el autor. Lo dice él mismo, pero está bastante centrado en gays así que si no eres gai pues no sé si resultará tan interesante ✌🏻
Basar tu sexualidad y/o descubrirla de forma online es una cosa En todo caso, a favor del tono desenfadado y fascinado por las referencias y citaciones.